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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-09-2016

El fin del conflicto armado y la refundacin de la democracia

Adelaida Nikolayeva
Rebelin


Tras las crisis de los ltimos gobiernos de la clase poltica tradicional colombiana, su ltimo recurso fue apelar al fortalecimiento y al surgimiento poltico de sus aliados ms radicales.

Fueron tiempos oscuros para Colombia, el fortalecimiento del ejrcito paramilitar y con ello el de su participacin en la poltica nacional, sumergieron al pas en una gran ola de violencia. Este discurso estuvo justificado con el argumento de la poltica para-estatal contrainsurgente. Con los aos, el pas ha alcanzado a vislumbrar lo que fueron las razones reales, el fortalecimiento de grandes emporios empresariales fue la mayor motivacin.

Este tenebroso periodo estuvo orquestado por los grandes medios de comunicacin que justificaron esta estrategia regresiva y autoritaria, influenciaron grandes sectores populares que desde el desconocimiento fueron usados para justificar estas polticas, mientras sectores beneficiados financiaban esta estrategia de guerra. Por eso es necesario que las responsabilidades asumidas en la guerra sean reconocidas, esto es un paso indispensable para la reconciliacin nacional, los colombianos tenemos derecho a saber la verdad, y el acuerdo de jurisdiccin especial para la paz debe darnos herramientas para construir el relato del conflicto armado y las responsabilidades asumidas por distintos sectores econmicos, polticos y sociales.

Hoy, ante el momento de cambio crucial para el pas, el Estado y la sociedad colombiana se enfrentan a grandes retos, entre ellos proscribir la justificacin del exterminio del enemigo interno y el opositor, instalada en la mente de una amplia franja de colombianos. Es evidente que muchos desconocen la naturaleza poltica del conflicto, y por tanto la enorme importancia que tienen estos acuerdos para nuestra historia.

En este sentido, es necesario un compromiso de todos los sectores sociales, econmicos (empresarios) y polticos que lleven al desmonte efectivo de las estructuras paramilitares como estrategia de guerra, asociado y ligado al narcotrfico y el control territorial, as como al discurso que justifica la eliminacin de la oposicin poltica. Si no se le da solucin al odio ancestral instalado y alimentado durante dcadas en la mente de tanta gente, la construccin de la paz y la justicia social en Colombia, sern una tarea imposible de lograr.

Por otro lado, se hace indispensable, no solo para la confianza de los colombianos, sino para el acuerdo mismo y su posterior implementacin, que el Estado recupere la ruta del dilogo con el ELN y el EPL. No slo para que estas organizaciones se articulen al escenario poltico de los acuerdos y puedan plasmar sus agendas, sino para que el movimiento nacional en favor del fin del conflicto se fortalezca tras un acuerdo de stas otras dos organizaciones con el gobierno. A ello debe apuntar el esfuerzo de la sociedad para que nadie quede por fuera de los acuerdos esta vez, y haya un cierre definitivo y completo del conflicto armado.

Este momento poltico ha dejado al descubierto dos visiones del mundo en confrontacin, una que llevamos a cuestas hace ms de medio siglo y otra que est intentando darle un giro definitivo a la poltica nacional. Es momento de darle una oportunidad al cambio, es momento de que le demos ya un adis a esta larga guerra, es momento de decirle S a la paz, somos la generacin de la esperanza.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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