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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-09-2016

[Crnicas sabatinas] Ms ac y por debajo del nacionalismo-secesionismo excluyente
1936-1939, una guerra contra Catalua?

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Para Cipriano Martos (1942-1973), asesinado en Reus por los fascistas (Guardia Civil) el 17 de setiembre de 1973. In memoriam et ad honorem

Para Luis Royo (1920-2016), combatiente de La Nueve

 

El relator de Naciones Unidas Pablo de Greiff ha pedido al Gobierno espaol que asuma como poltica de Estado la localizacin y apertura de las fosas de la Guerra Civil. El Gobierno, en cambio, ha reducido a cero euros las ayudas a los familiares de las vctimas del franquismo. El corazn y los dems restos de La Pedraja (Burgos) fueron sacados de la zanja gracias al dinero de los familiares y a una ayuda de unos 150.000 euros recibida durante el Gobierno socialista de Jos Luis Rodrguez Zapatero.

Miguel ngel Martnez Movilla, sin embargo, recuerda que la bsqueda de su abuelo y del otro centenar de cuerpos empez mucho antes. Nos empezamos a reunir en el monte en 1975, relata. Los familiares saban que los cadveres estaban enterrados a unos diez kilmetros de Atapuerca. All, las autoridades ya aportaban recursos para desenterrar restos humanos con cientos de miles de aos de antigedad. Es curioso la cantidad de medios que se destinan a Atapuerca y los pocos que se dedican a personas asesinadas hace 80 aos, dice.

Manuel Ansede (2016)


Tres notas sobre la izquierda catalana. La primera: Los directivos del BBVA rehuyen la recepcin de una Carta de la Marea de mareas. Ms de un centenar de activistas de diversos movimientos sociales -Marea Pensionista, Marea Blanca, Coordinadora de trabajadores/as en paro de Catalua, Assemblea Groga, etc., coordinados ahora en la Marea de Mareas-, se concentraron el martes 30 de agosto delante de las oficinas del BBVA del centro de Barcelona para protestar contra la ofensiva del BBVA que pretende, a travs de las propuestas de su Servicio de Estudios, presionar al nuevo gobierno que pueda formarse y aplicar ms recortes salariales a travs de una nueva reforma laboral, rebajar en 2,3 puntos las cotizaciones sociales poniendo en riesgo la sostenibilidad de las pensiones, y recortar la prestacin de desempleo de 24 a 18 meses a los trabajadores sin empleo. Fuimos pocos pero por ah, por ah, debemos seguir!

La segunda, muy til cuando tengan que explicar la nocin de contradiccin lgico-poltica en sus clases de ciencias sociales: la direccin de EUiA (Nuet y sus amigos) manifest el pasado 30 de agosto su apoyo a la manifestacin secesionista del 11S. Es decir, una fuerza que se dice federalista, asociada a otra fuerza federalista (IU), tambin a Unidos Podemos, vindica la ruptura del demos comn. Se entiende, se capta bien la profundidad de la praxis poltica de la actual direccin de EUiA? Qu vergenza para sus militantes!

La tercera (con vergenza ajena!) La prensa ha vuelto a informar del nuevo suquet del director de cine Pere Portabella. Destaca en la informacin un comentario de Jordi Borja, viejo amigo del anfitrin: en opinin borjana, esta edicin del suquet no tuvo especial trascendencia poltica pero sirvi para evidenciar una renovacin de las lites. Las caras ms conocidas eran diferentes que las de hace 4 o 5 aos. Quiz lo ms destacable fue la presencia de Colau, una persona que viene de movimientos sociales aunque ahora es parte de la lite. Con todo el respeto a las personas que sea necesario, qu mal tan inconmensurable han hecho personajes como Portabella y afines a la izquierda no-pija de Catalua, la que no quiere ni ha querido nunca formar parte de ninguna lite, de ninguna casta de privilegiados!

Bueno, vayamos al tema de hoy.

No es difcil encontrar en pginas donde se muestra y publicita el argumentario secesionista la afirmacin de que nuestra guerra fue, en el fondo (a veces parece que en exclusiva), una guerra contra Catalua. Un intelectual prximo al movimiento independentista cataln, Joan B. Culla (Joan Baptista Culla i Clar), public el pasado 26 de agosto en El Pas-Catalua un artculo con el ttulo: Contra Catalua, s. Vale la pena detenerse en l. Es muestra representativa de esas consideraciones nacionalistas sobre 1936.

Podemos saltarnos los primeros prrafos del texto sin prdida alguna de informacin para nuestro tema. Seala Culla en el tercer punto: Sin embargo, en el ltimo prrafo de su artculo y a pretexto del caso Sents, el doctor [Marc] Carrillo arremete sin pestaear contra la -segn l- obscenidad histrica y la miseria moral de afirmar que la guerra civil fue contra Catalua. La tesis me parece lo bastante categrica y grave como para examinarla con algn detenimiento.

l la examina, del siguiente modo. Ciertamente, afirma, la guerra no fue contra ' los catalanes', como a veces se ha dicho. Eran catalanes, admite, no slo [Carles] Sents, y Juan Antonio [a veces Joan Antoni] Samaranch, y Pablo Porta. Lo eran, tambin, los combatientes del Tercio de Requets de Nuestra Seora de Montserrat, y los falangistas fundadores del semanario Destino en el Burgos de 1937, y, de igual modo, las decenas de miles de burgueses instalados en San Sebastin, Sevilla, Salamanca u otros puntos de la Espaa nacional, a la espera de que la victoria de Franco les permitiese recuperar sus patrimonios. Ms an: eran catalanes -y hasta haban sido catalanistas- Francesc Camb, y Joan Ventosa, y Ferran Valls Taberner, y Felipe Bertran Gell, y Josep Pla

No es poco lo sealado. El asunto, aunque sabido, es importante ms all de la discrepancia posterior de fondo. Culla, muy afn al pujolismo durante aos, admite: 1. La mal llamada guerra civil no fue una guerra contra los catalanes, como a veces se ha sostenido -y se sostiene- por intelectuales o grupos nacionalistas. 2. No slo personas aisladas sino grupos o colectivos catalanes formaron parte del golpe y de la trama civil que lo financi. 3. Fueron decenas de miles los burgueses catalanes instalados en territorio fascista esperando y deseando la derrota de la Espaa republicana para hacer negocios o mientras ya hacan negocios. 4. Entre ellos, adems, haba personalidades catalanistas como Francesc Camb quien, por cierto, tiene, sigue teniendo en Barcelona, en calle muy principal, una escultura en su honor y una avenida (al lado de la Catedral) que lleva su nombre.

No es poco lo admitido por Culla. Se agradece la claridad de su posicin. Pero luego continua con un razonamiento que pone el acento no en la ciudadana catalana, en los catalanes, sino en Catalua, un ente (nacional) que en la ontologa poltico-histrica del historiador de la UAB va ms all de sus pobladores y, adems, parece tener atributos o caractersticas permanentes y transhistricas.

Veamos. Ahora bien, prosigue Culla, si la palabra Catalua tiene algn significado ms all del estrictamente geogrfico; si designa a un territorio con una identidad especfica, con una lengua propia y unos smbolos colectivos, entonces es incuestionable que la Cruzada y el subsiguiente rgimen franquista tuvieron entre sus objetivos programticos liquidar aquella identidad, aquella lengua y aquellos smbolos. O sea, concluye, abolir lo que el vocablo Catalua haba querido decir durante los ocho o nueve siglos anteriores.

Es ms que extrao, por no decir imposible, que lo que el vocablo Catalua haba querido decir durante los ocho o nueve siglos anteriores fuera idntico a lo largo de casi un milenio pero, an suponiendo que fuera as, Culla sostiene que tanto el golpe fascista (lo que l llama Cruzada, una ocurrencia terminolgica del obispo barcelons Enric Pla i Deniel!) como el rgimen franquista consolidado intentaron liquidar aquella identidad singular (de Catalua, no de los catalanes propiamente) que l ubica en la lengua y en los smbolos.

No discutamos, supongmoslo. Si fuera as, si damos por buena la aproximacin de Culla, lo mismo podra decirse de cualquier otro territorio donde se hablara cataln o cualquier otro idioma adems del castellano. Es decir, el golpe fascista fue contra Catalua, contra el Pas Valenciano, contra les Illes, contra parte de Murcia, contra Aragn (cuanto menos contra Huesca y Teruel), contra el Pas Vasco, contra Navarra, contra Galicia y tal vez algn territorio ms. Ms incluso: si el ataque a los smbolos es un ataque contra Catalua, no atac el fascismo espaol los smbolos de la Espaa republicana, incluyendo su himno, su bandera, su cultura democrtica y socialmente avanzada? Luego, por tanto, el golpe fascista fue tambin un golpe contra Espaa, contra la Espaa de Lorca y Machado.

Culla prosigue: En rigor, incluso el topnimo molestaba a los vencedores de 1939: no en vano tantearon diluirlo, agregando la provincia de Lleida a una Depresin del Ebro y convirtiendo las otras tres demarcaciones en una fantasmal regin Noreste (mi manual de Geografa de bachillerato da fe de ello). Pero no es as o no es exactamente as. O su memoria no ha acuado bien esta moneda o nos quiere dar gato nacionalista por liebre general. Lo que Culla se calla es que el programa de geografa que se estudiaba entonces no estaba basado en regiones digamos polticas, sino fisiogrficas (de geografa fsica). Tampoco apareca, por ejemplo, Castilla la Vieja o Len, sino la submeseta del Duero. Era tambin un intento de acabar con la Castilla histrica? [1]

No hacen falta erudiciones, sigue Culla, basta recordar las consignas de la postguerra (Hblese la lengua del Imperio!, Si eres espaol, habla espaol) que, naturalmente, no se exhibieron en Madrid ni en Murcia; o el hecho de que la bandera histrica y tradicional del pas (no una ikurria partidista e inventada) permaneciese prohibida durante tres dcadas; o que, en 36 aos, aade, no fuera posible publicar un diario en cataln (s revistas: Oriflama por ejemplo), ni siquiera siquiera censurado como todos (dejando aparte, hablo yo ahora, la prensa clandestina). Pero si es as, si aceptamos lo sealado por Culla, de nuevo, irrumpe la Espaa republicana. No estuvo prohibida la bandera de la Espaa de Negrn durante dcadas y dcadas, smbolo que es incluso perseguido en ocasiones en el da de hoy? Un golpe contra Espaa entonces tambin?

Parece confirmar esta conjetura del paso siguiente del artculo: Tal vez sea til aqu un pequeo ejercicio de historia comparada: Francia, 1940-1944. Tambin en el pas vecino la gran mayora de la poblacin se acomod o se resign al sometimiento a Hitler; y un sector muy importante -incluyendo al joven Franois Mitterrand- abraz la colaboracin del Marchal y de Vichy; y la resistencia fue, al menos hasta 1943, hiperminoritaria. Sin embargo, prosigue Culla, nada de esto ha impedido el consenso tanto social como historiogrfico en el sentido de que la ocupacin y el rgimen cipayo de Ptain fueron antitticos con la identidad y los valores que Francia representa. A nadie se le ha ocurrido invocar la larga e ilustre nmina de los sents y los samaranch franceses (desde Pierre Laval hasta Charles Maurras, de Louis Renault a Louis-Ferdinand Cline) para poner en cuestin que los nazis y sus sicarios locales gobernaron 'contra Francia'. Sin entrar en detalles -la gran mayora de la poblacin- y sin ser idntica la situacin -no hubo en Espaa como pas en Francia una invasin (aunque tambin los nazis fueron decisivos para el triunfo del fascismo en Espaa)-, exactamente lo mismo podra decirse de nuestro pas: no gobernaron los fascistas contra Espaa aunque ellos se presentaran como el bando nacional, ocultando las ayudas de fascistas, nazis y tropas regulares africanas, y gritando que ellos se haban alzado para salvar a Espaa de sus demonios?

En sntesis, sin poder alargarme mucho ms, qu es lo que hay detrs de aproximaciones como las del autor que reconocen la participacin de catalanes de pro, algunos de ellos catalanistas, en el golpe fascista pero que hablan, al mismo tiempo, de la guerra contra Catalua? Pues mantener el discurso secesionista del congreso de 2014: Espaa contra Catalua (1714-2014). Sin rupturas, sin discontinuidades. Las Espaas republicanas, segn esta consideracin, tambin forma parte de la historia de una Espaa que en el decir de la segunda autoridad de Catalua, Carme Forcadell, no slo oprimi y explot a Catalua sino que la esclaviz. Puesto que si la guerra fue contra Catalua, quin pudo dirigirla, quin es responsable? Espaa parece ser la nica respuesta que puede satisfacerles.

Pero no fue as. La guerra, como ha comentado recientemente un gran historiador de la UAB, fue contra la democracia, contra todas las gentes no poderosas de todos los territorios de la Repblica, contra el Frente Popular. Fue una operacin criminal y en grado sumo, ayudada por la reaccin europea, de exterminio fsico de la izquierda espaola (en sentido amplio). La guerra quiso aplastar todas las conquistas democr ticas que haba empezado a construir la Repblica. Entre ellas, y el punto es importante para ser conscientes de la infamia, una nueva arquitectura territorial que no enfrentar a los pueblos de Espaa sino que les proporcionara una patria poltica comn que reconoca las patrias culturales (tampoco uniformes). La guerra no fue contra Catalua, contra Euzkadi, contra Galicia, contra el Pas Valenciano, contra... sino que fue contra la Espaa popular. No es evidente?

Un ltimo ejemplo para entender la mentalidad (cada vez ms extendida) que opera en estos casos. Un programa de TV3, "Cmicos", estuvo dedicado a La Trinca. Al preguntar a uno de sus miembros sobre si ahora, en vez de reivindicar el estatuto -como hicieron en una de sus canciones ms conocidas-, se tendra que reivindicar la independencia, el entrevistado respondi que desde luego que s, que haba que desembarazarse de toda "aquella porquera". "A quella porquera", por supuesto, es Espaa. Parece ser que, para nuestro trincaire, esa porquera espaola huele peor, mucho peor, que la mierda del caso Millet, del caso Pujol, del caso de la familia Pujol, del caso Pretria, del cobro estructural del 3% y de mil casos ms. Espaa es siempre zafia; Catalua, en cualquier circunstancia, es la modernidad y la vanguardia.

Me olvidaba. Ms all de Cartagena: PSM, Iniciativa Verds-Equo y Esquerra Republicana, los tres partidos que integran Ms per Menorca, abrirn este sbado el curso poltico con un acto reivindicando el soberanismo hacia el horizonte de una repblica menorquina. Como han ledo. Estos tres partidos reivindican una Menorca soberana y republicana, como apuesta radical para los valores cvicos y democrticos, con los que se pueda garantizar en primer lugar que sean los menorquines los que decidan sobre Menorca y sobre ellos mismos, y en segundo trmino ser un sujeto poltico con estructuras de estado, que nos permitan hablar de t a t con Palma y Madrid.

Nota

[1] Debo a los compaeros de ASIC/ASEC ayuda en estos dos puntos.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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