Portada :: Otro mundo es posible
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-10-2005

Reflexin sobre las perspectivas de la emancipacin social a partir de los levantamientos y movilizaciones en Mxico y Bolivia

Raquel Gutirrez Aguilar
Rebelin


A partir de registrar los rasgos emancipativos, los lmites y las dificultades de las movilizaciones y levantamientos indgenas y populares en Bolivia y en Mxico en la ltima dcada, esta ponencia indaga en las potencias y dificultades que enfrentan las actuales modalidades colectivas de irrupcin y participacin antagnica y/o autogestiva en los asuntos polticos y, en general, en la vida pblica de los distintos pases de nuestro continente. 

El objetivo es presentar de manera ordenada una serie de categoras y distinciones bsicas, a fin de volver inteligible el conflicto social contemporneo, que permita abordar la cuestin de la emancipacin social. Esta temtica, desde la perspectiva de los mltiples movimientos sociales de insubordinacin contra el orden del capital en nuestro continente, confronta actualmente dos dificultades principales: 1. el problema de la relacin entre la construccin de autonoma local y la autogestin de ciertos mbitos de la vida social, y la confrontacin a la explotacin y dominacin del capital a nivel general en cada pas particular y en el mundo globalizado. Es decir, la cuestin pasa por dar salida al problema de la articulacin de las luchas desde la autonoma. 2. El problema del poder, esto es, la cuestin de las maneras ms pertinentes de construir nuevas formas de autorregulacin de la vida social que no cristalicen en nuevos estados de dominacin.

Para llevar adelante el objetivo sealado, presento a continuacin,

Siete tesis sobre la resistencia y la emancipacin en Amrica Latina y una hiptesis para pensar el cambio2

1.

Lo que en Amrica Latina se vienen llamando movimientos sociales son, ante todo, acciones colectivas intempestivas e intermitentes de insubordinacin social3 contra el capital y las especficas modalidades neoliberales de dominacin cimentadas en,

* la modificacin en el uso de la fuerza de trabajo que abre caminos a nuevas y ms agudas formas de explotacin

* el saqueo y despojo de los bienes comunes (agua, gas, biodiversidad, etc.), as como en el desmantelamiento general de lo que fue riqueza y espacio pblico.

* la privatizacin institucionalizada de la poltica que reglamenta y sanciona unos modos de participacin en la vida pblica, criminalizando cualquier otra forma de intervencin en el asunto comn.

2.

Un tipo especfico de movimientos de insubordinacin social surge cuando un conglomerado heterogneo de individuos, colectivos y grupos se dota de un objetivo negativo que impugna aspectos puntuales de alguno de los tres cimientos de la ofensiva neoliberal sealados arriba y produce una vasta lucha de resistencia que, por lo general, desborda el entramado institucional y normativo dominante y aceptado como legtimo en cada uno de los pases donde ocurren (el caso de las luchas por el agua en Bolivia, es paradigmtico de este tipo de movimientos). Otro tipo de movimientos de insubordinacin tiene rasgos ms estables, el grado de cohesin interna entre sus miembros es ms densa y se propone objetivos no meramente definidos por la negatividad y el antagonismo, sino que establece ideas fuerza positivas para reconfigurar mbitos ms amplios del espacio social (la rebelin de las comunidades indgenas de Chiapas, Mxico, articuladas en el EZLN, es un ejemplo paradigmtico de este tipo de movimientos)

Esta tipologa tentativa de los movimientos contemporneos de insubordinacin, puede construirse a partir de precisar algunos rasgos que los diferencian y distinguen; como por ejemplo su volatilidad, esto es, su grado de cohesin y condensacin interna; el privilegio o no de acciones de confrontacin con el orden del capital o de construccin autnoma de relaciones sociales distintas en determinado territorio, sus modos de confluencia y enlazamiento con otros movimientos, esto es, si privilegian una sintona temporal de sus acciones colectivas o si ms bien, se concentran en establecer-inventar ciertas formas de ocupacin territorial definida, etc. La finalidad de construir una tipologa no es meramente una ociosidad acadmica sino que puede contribuir a la comprensin de las distintas mecnicas no lineales, en ningn caso- de la resistencia y la insubordinacin.

* El primer tipo de movimientos de insubordinacin entonces, son las acciones colectivas ms altamente voltiles: condensaciones densas de hombres y mujeres que despliegan en el espacio pblico la calle, los medios de comunicacin, las instalaciones e instituciones pblicas- su accin colectiva contundente, simultnea en el tiempo aunque coordinada laxamente, exhibiendo una especfica y estridente capacidad social de veto4 contra determinados aspectos puntuales, locales, nacionales o globales de los planes del capital.

Este tipo de movimientos consiste, ante todo, en el despliegue colectivo de una enorme carga de energa social desestructurante de las decisiones e instituciones del orden neoliberal: Cochabamba contra la privatizacin del agua en el 2000 y El Alto en 2003-2005, Argentina en el 2001 contra las medidas financieras de despojo masivo de la poblacin, entre otras; el motn civil de Arequipa contra la privatizacin de la energa elctrica en 2001; y tambin la oposicin de los pobladores y vecinos de Atenco en los bordes de la ciudad de Mxico a la privatizacin de sus tierras para construir un aeropuerto, la lucha de los estudiantes en el CGH de la UNAM contra el desmantelamiento de la educacin pblica en Mxico, la resistencia contra el despojo de tierras en Tepoztln, Morelos, Mxico, realizada por comuneros y vecinos, etc., son ejemplos de movimientos de insubordinacin de este tipo.

Todos ellos son movimientos de insubordinacin intempestivos y, slo a veces, acumulativos; casi siempre intermitentes y parciales, que contribuyen sobre todo a modificar la correlacin de fuerzas existente en cada pas donde ocurren, llegando en ocasiones a poner en jaque el andamiaje normativo e institucional del capital, su orden pues.

En cierta medida, es en este tipo de movimientos donde aflora de manera desgarrada la contradiccin de la poca: aquella entre los pueblos pobres, explotados, despreciados y despojados de sus recursos, situados en las diversas naciones y el poder de las corporaciones transnacionales organizadas en torno a y protegidas por el Estado norteamericano, cuyos intereses y visiones del mundo son vehiculizados por los distintos gobiernos de nuestros pases.

Estos movimientos esbozan una nueva gramtica, ie, unas nuevas reglas para los lenguajes de la lucha social, que no son fcilmente comprendidos por su carcter bsicamente desestructurante del orden dominante, antes que productor de nuevas socialidades positivas5. En este sentido, son movimientos de insubordinacin que modifican abrupta y sustancialmente la correlacin de fuerzas en un lugar o pas, aunque lo hacen por lo general durante lapsos cortos de tiempo. Por otro lado, por la manera en la que tales movimientos privilegian el enlace horizontal de multiplicidades sociales abriendo paso a la cooperacin para la lucha y en tanto complejizan la vida poltica de cada pas particular al habilitar espacios para la participacin poltica de estructuras sociales anteriormente ceidas al mbito de la vida privada las familias, las juntas de vecinos, los grupos parroquiales y una gran diversidad de colectivos y comunidades-, son movimientos tambin preados de posibilidades emancipativas germinales que, a largo plazo, pueden modificar de manera decisiva la correlacin de fuerzas.

* El segundo tipo de movimiento de insubordinacin es menos voltil, esto es, ms denso, cohesionado y estable; privilegia la lucha de resistencia y construccin de autonoma local, socava de manera persistente y lenta las relaciones de dominacin y slo en ocasiones irrumpe de manera contundente en el espacio pblico presentndose como sujeto crtico que impugna los principales soportes del orden del capital: la estructura de la propiedad, las formas liberales privatizadas- de la poltica, la estratificacin racial de la sociedad que sostiene el colonialismo interno. Ejemplos de este tipo de movimientos son el MST brasileo, el EZLN mexicano y, en cierta medida, el movimiento aymara rural en Bolivia, el tejido sindical-comunal de los productores de coca en el Chapare y el entramado comunal en resistencia, principalmente quechua, en Ecuador. Todos estos son movimientos de ms larga data, con una tradicin de resistencia y lucha sedimentada a partir de sus propias acciones previas de confrontacin y auto-configuracin, con un grado de heterogeneidad menor dentro de s y situados, claramente, dentro de un canon nacional de accin poltica, sin que esto signifique negar su posibilidad y habilidad sobre todo en el caso del EZ- para abrirse a otras problemticas y para relacionarse con una multiplicidad de luchas de resistencia en otros pases, con un contenido mucho menos nacional.

La virtud de estos movimientos, que en cierta medida constituyen estabilizaciones de fluctuaciones y rupturas sociales previas, es que construyen mbitos de resistencia colectiva susceptibles de desdoblarse, tambin intermitentemente, en acciones ms contundentes que tienden a modificar la correlacin de fuerzas no de forma convulsa y espasmdica sino a ms largo plazo. En tanto ocupan territorios demarcados con nitidez, en ellos despliegan ms bien, cierta energa estructurante de nuevas relaciones sociales que, de manera compleja, transforman, superan y anulan tendencialmente ciertas relaciones de dominacin y explotacin, aunque algunas otras perviven refuncionalizndose.

3.

En los movimientos de insubordinacin del primer tipo, los ms voltiles e incendiarios, no es el logro de una finalidad preestablecida la que permite evaluarlos objetivamente6. Ms bien, si la cuestin principal es vislumbrar los rasgos emancipativos en el despliegue mismo de la accin social de insubordinacin, lo importante es comprender cmo escapan los mltiples mosaicos mviles de la confrontacin social a los diagramas de poder que los han constituido -o buscado constituir- como fragmentos controlables? Cmo cooperan entre s para superar su situacin comn? Cmo inventan los colectivos y grupos humanos insubordinados, lneas de fuga y flujos de fuerzas que desestabilizan y ponen en duda el andamiaje estatal vigente, en sus aspectos normativos e institucionales? Cmo se apropian y reconstituyen los espacios pblicos? Esta perspectiva nos permite leer nuevas enseanzas de un sinnmero de experiencias particulares de confrontacin contra el capital a todo lo largo de Amrica Latina para ir atisbando en la gramtica de la emancipacin. Es decir, nos permite aprender de la lucha social y no asumir una estril posicin de "evaluacin dogmtica" de las tambin evidentes impotencias reales de las que adolecen este tipo de movimientos.

4.

En algunos pases en particular en Bolivia, a partir de la expansin y generalizacin de la confrontacin por un recurso natural decisivo: el gas natural- se produce un desdoblamiento de los contenidos o significados de los objetivos iniciales de la insubordinacin social. El caso del gas boliviano es paradigmtico: de NO a la venta del gas como consigna movilizadora desde antes de 2003, se ha pasado a la idea de re-apropiacin social de los recursos naturales y al planteamiento de nacionalizacin del gas y de Asamblea Constituyente originaria y soberana-. Adems, la experiencia boliviana reciente nos coloca en la problemtica del trnsito de la existencia de capacidad de movilizacin e intervencin colectiva en el asunto comn, suficiente como para vetar los planes de los gobernantes, uno tras otro, a la cuestin de cmo esa multitud en acto se erige como soberana ms all de la confrontacin. Esto es, nos confronta con la cuestin del poder.

En general, el desdoblamiento de los objetivos del movimiento en la Bolivia de hoy, gira en torno a los modos distintos de satisfacer necesidades, abriendo espacios a nuevas confrontaciones y dando lugar a paradojas. El caso del gas y del agua en Bolivia es el ms claro sobre esta cuestin. La paradoja, aqu, es quin es el sujeto de la accin soberana de la recuperacin de lo saqueado, esto es, a quien corresponde la obligacin de nacionalizar, de re-apropiarse de la riqueza comn: es a los propios pobladores, vecinos, comuneros, trabajadores, ciudadanos politizados de manera no-liberal, a quienes les corresponde atribuirse la prerrogativa de ejercer la propiedad de la riqueza comn, incluyendo la potestad de decidir sobre todo el espectro de la actividad productiva, de su gestin, destino y usufructo... o es el Estado, es decir, la representacin ilusoria de la totalidad social quien tiene que ejercer la decisin soberana sobre el patrimonio comn y de lo que se trata es de que el movimiento social lo presione para que lo haga? Aqu hay un lmite para el primer tipo de movimientos que, en Bolivia en 2005, est peligrosamente abierto como un vrtice que amenaza con aspirar la fuerza social desestructurante derrochada en los ltimos cinco aos.

5.

En los movimientos de insubordinacin del segundo tipo, los ms estables y duraderos, lo decisivo est en la consolidacin de espacios de autonoma, en la construccin paulatina, lenta y difcil de nuevas relaciones sociales en resistencia que no reproduzcan ni las jerarquas ni las segmentaciones y divisiones sociales anteriormente padecidas, en los esfuerzos mltiples por sustraerse a ciertos diagramas y dispositivos de la dominacin y la explotacin.

6.

El problema ms difcil, para este segundo tipo de movimientos est, en primer lugar, en conseguir escapar de una posible autarqua que puede llevarlos al aislamiento y a la amenaza de descomposicin. Esto es, cmo pueden este tipo de movimientos de insubordinacin, una vez recompuesta cierta estabilidad social tras su irrupcin, volver a tensar internamente sus vnculos y dotarse de nuevos objetivos de confrontacin con el orden del capital? En segundo lugar, dentro de las propias construcciones autnomas hay tambin una posible paradoja: la re-configuracin de ordenes estatales cristalizados- de dominacin dentro de sus prcticas cotidianas y polticas. El caso de los comuneros ecuatorianos es, en cierta medida, emblemtico de esta clase de problemas7.

Para este tipo de movimientos, estabilizados en el tiempo como cuerpo de relaciones sociales territorialmente localizado se presenta, adems, la cuestin de la dificultad para trabar alianzas, para establecer enlaces con otros movimientos y otras luchas: cmo hace un grupo social en resistencia ya consolidado y preocupado por su propia auto-consolidacin- para entablar vnculos horizontales de cooperacin para la lucha con otros conglomerados sociales distintos, como hace para establecer relaciones de reciprocidad? Esta es la pregunta que, considero, en cierta medida y a su modo, est tratando de responder el EZLN mediante la serie de acciones y reuniones que lleva adelante en lo que se conoce como la otra campaa.

7.

La capacidad emancipativa de los movimientos de insubordinacin que tienden a satisfacer las necesidades cotidianas de otra manera, se puede medir a partir de su posibilidad de pasar con mayor o menor fluidez de la autogestin de la vida cotidiana al antagonismo8 y viceversa.

Por lo general, se ha presentado una disyuntiva entre los movimientos de insubordinacin social de los dos tipos aqu distinguidos: o bien consolidacin de lo avanzado en trminos de modificacin de la relacin general de fuerzas, mediante la construccin explcita de relaciones sociales de la gestin de mbitos de la vida desde la autonoma (casos emblemticos: movimiento piquetero, comunidades zapatistas en Chiapas y construccin de Caracoles); o bien, privilegio de las acciones y tareas de confrontacin y de despliegue del antagonismo, en medio del cual se habilitan formas de enlazamiento temporal con otros grupos, colectivos y sectores de y en resistencia y lucha (caso emblemtico: expansin en Bolivia de la lucha por el gas en mayo-junio de 2005 a casi la totalidad del territorio). En cierta medida, esta disyuntiva diagrama una estrategia de bucle con dos pasos, que puede nombrarse como cercar y construir. La dificultad est en que, por lo general y en la medida en que cada paso suele presentarse como opcin excluyente y/o compleja y dificultosamente concordante con el otro paso que configura el par cerco-construccin; se presenta, hasta ahora, una relativa falta de coordinacin configurante nacional, global- del conjunto de los movimientos de insubordinacin.

Los movimientos de insubordinacin que privilegian la consolidacin autnoma y territorial de relaciones sociales distintas han encontrado con frecuencias, dificultades para funcionar como organismos de confrontacin y para enlazarse con otros movimientos sociales de insubordinacin (en cierta medida, este es el caso de los piqueteros en Argentina, y hasta cierto punto es lo que ha sucedido en Mxico hasta antes de la llamada a "la otra campaa" por el EZLN), de tal manera que ceden terreno y tiempo por expresarlo de alguna manera- a los gobiernos, estados y corporaciones transnacionales para estabilizar las pautas de la dominacin y la explotacin.

Por su parte, los movimientos de insubordinacin que privilegian la confrontacin, el momento del antagonismo pero que no han logrado consolidar espacios y territorios de construccin y fortalecimiento explcito de sus propias prcticas autnomas, cotidianas y polticas, si bien marcan las pautas y espacios de las transformaciones en una sociedad dada, no logran sin embargo, sedimentar ni dar forma a la propia energa que generan con sus acciones y, por lo general, hasta ahora han conseguido nicamente ser fuerza desestructurante que, pese a todo, la inercia del Estado y el capital vuelve a absorber introducindola en sus propias finalidades en cierta medida esto es lo que ha ocurrido en Ecuador y cabe la posibilidad de que suceda igualmente en Bolivia-.

A partir de las anteriores ideas, dbiles por su nivel de generalidad que diluye riqusimos detalles de cada evento singular; fuertes porque intentan reducir el nivel de complejidad permitiendo volver inteligibles y comparables sucesos diferentes, presento tentativamente las siguientes hiptesis:

La idea de una estrategia del poder-hacer de los movimientos sociales pasa por articular la comprensin y el despliegue de la multiplicidad de acciones colectivas por la emancipacin, en sus aspectos constructivos y antagnicos.

En este sentido, la emancipacin tiene que ser vista como una transformacin de las relaciones sociales que se produce a partir de la desconfiguracin del orden del capital y su dominacin, por lo que son igualmente decisivos los momentos del antagonismo y los de la consolidacin-construccin de relaciones sociales basadas en la reciprocidad y el reconocimiento desde la autonoma.

Hasta ahora, lo que hacen los movimientos de insubordinacin es introducir energa desestabilizadora en el sistema dominante, sea construyendo nichos de autonoma, sea desplegando acciones de confrontacin. A partir de ah, la cuestin de la emancipacin pasa por dotarnos de herramienta terica para pensar la posibilidad de un cambio de estado9, que requiere atender simultneamente la cuestin de introducir fluctuaciones y desconfigurar el orden dominante, as como el problema de estabilizar bajo otras pautas y formas sociales, la energa social as desplegada.

Enunciarlo es relativamente sencillo, contribuir a su despliegue prctico es un desafo gigantesco.

Mxico-Tenochtitln, septiembre de 2005


Notas

1 Este trabajo se desprende de la investigacin doctoral que realizo en la Benemrita Universidad Autnoma de Puebla sobre Movilizacin y levantamiento indgena-popular desde la perspectiva de la emancipacin social. Mxico y Bolivia (2000-2004). Agradezco a los participantes del Seminario Permanente sobre Subjetividad y Teora Crtica y en particular a John Holloway y a Sergio Tischler, por la oportunidad de discutir con ellos mis y sus- puntos de vista.

2 Agradezco las ideas del Colectivo Situaciones Argentina-, de Ral Zibechi Uruguay-, de Ral Prada Bolivia-, de Luis Gmez Bolivia-Mxico- y de Adolfo Gilly Mxico-, que aqu recupero y modifico apropindome de ellas, espero, de forma anloga a como se producen acuerdos dentro de los movimientos de insubordinacin social en todo nuestro continente, esto es, esclareciendo mis propios argumentos al deliberar con ellos, suscribiendo y haciendo mos algunos de sus razonamientos y, espero, devolviendo mis propias intuiciones para que sean re-elaboradas por ellos. En reciprocidad, pues

3 La cuestin de entender los llamados nuevos movimientos sociales ante todo como movimientos de insubordinacin social forma parte de una propuesta metodolgica de comprensin de lo real desde la teora crtica y la dialctica negativa que considera que el hilo bsico del anlisis debe ser, siempre, el registro minucioso de la contradiccin social en su despliegue mismo. Desarrollando las ideas centrales del planteamiento de John Holloway, Segio Tischler ha reflexionado ms ampliamente sobre esto en Tischler, Memoria, tiempo y sujeto, ISCyH-BUAP / F&G, Guatemala, 2005.

4 La idea de que los objetivos a travs de los cuales se anuda la accin colectiva en un movimiento de insubordinacin de este tipo es, ante todo, el despliegue social de capacidad de veto, de establecer lmites a los planes y proyectos de los gobernantes y funcionarios de corporaciones transnacionales, resulta frtil para comprender el contenido inicial de una accin de confrontacin que, ocurriendo de manera contradictoria, presenta lmites aunque en ocasiones, como en Bolivia en aos recientes, alberga y est preada de mltiples posibilidades emancipativas y logra dar lugar a nuevas acciones de confrontacin.

5 Sobre esto, prximamente ver el trabajo del Colectivo Situaciones, Mal de altura, en prensa.

6 Esta idea la ha trabajado Ral Prada en su texto Los movimientos moleculares de la multitud, julio de 2005, mimeo.

7 Por el "caso ecuatoriano" me refiero a la enorme cantidad de acciones que han llevado adelante los comunarios principalmente qhiswas organizados en la CONAIE, desde la toma de Quito en el 2000. Si bien en esta experiencia se exhiben de manera contundente los lmites de la incursin estatal de los movimientos de insubordinacin, hay muchas otras riquezas y potencialidades que, de momento, no quedan claramente consideradas.

8 Esta formulacin es del Colectivo Situaciones. [email protected] la estn elaborando para entender lo que sucede en particular en El Alto, Bolivia, donde el grado de fluidez de las Juntas Vecinales para pasar de organismos de gestin de la vida cotidiana a condensaciones densas de energa de confrontacin, es vertiginosa. Los trabajos de Ral Zibechi y de Luis Gmez sobre el entramado comunal-vecinal aymara en la ciudad de El Alto son muy tiles para comprender con mayor claridad esta idea.

9 La idea de cambio de estado que no de Estado-, la recupero de forma esquemtica de los trabajos recientes en ciencias fsico-qumicas que estudian y documentan los fenmenos de transformacin de la materia a partir de indagar en la geometra configuracin- que recorre y determina un determinado flujo de la energa y que se condensa, en ocasiones, en estructuras temporales que estabilizan una configuracin: un estado de la materia. Ver en particular los diversos trabajos de Ilya Prigogyne.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter