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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-10-2005

El referendum constitucional
Si o no, da igual

Eduardo Montes de Oca
Rebelin


No s por qu me empecino en escribir estas lneas. Total, ya el presidente de los Estados Unidos de Norteamrica aprob el referendo sobre la Constitucin iraqu, lo que ipso facto debiera convertir dudas, aprensiones y corazonadas en eso mismo: mera subjetividad, que se destocar s, se quitar el sombrero- ante la palabra del dueo del mundo Salve, Csar.

Casi entonaba el Himno de la alegra, George Walker Bush, cuando en su ltimo programa radial destacaba que la participacin en la consulta popular del 15 de octubre haba transpuesto la frontera del 60 por ciento. No importa que testigos oculares como un corresponsal de la televisin espaola afirmara que no estaba claro si la concurrencia haba logrado sobrepasar un ms bien enteco 30 por ciento.

Qu pasa con los resultados, si en un principio se anunci que estaran en slo tres das? Elemental. La Comisin Electoral haba proclamado que estos asomaran a la vista de la opinin pblica siempre y cuando no se presenten denuncias por acciones fraudulentas, y las denuncias ensearon su peluda oreja. Veinticuatro horas despus de cerrados los seis mil 235 colegios habilitados, observadores de la ONU ya haban corroborado irregularidades en listas electorales y verificado presiones sobre votantes para que se pronunciasen en contra de la Constitucin.

Esto, del lado de los opuestos a la Carta Magna. Pero del otro? Donde los anuentes, qu? Bueno, los iraques fueron llamados a las urnas para refrendar un texto que en su aplastante mayora no conocen. Las Naciones Unidas difundieron cinco millones de ejemplares al menos, as lo aseguran sus expertos- , pero pocos pudieron leerlos. Informes plausibles daban cuenta de que los cuatro millones de copias en rabe, el milln en kurdo, las 250 mil en turcomano y las 150 mil en siraco demoraron en llegar a los destinatarios. Cmo haremos para leer todo esto en cuatro das?, se preguntaba un ciudadano citado por la publicacin digital Gara. Sucede lo mismo que con las elecciones de enero (de gabinete propicio a USA, por supuesto). No sabemos cmo se votar y la informacin arriba tarde. Antes no sabamos por quin votar; ahora no sabremos qu votar. Algo que tambin huele a fraude.

Quizs cuando estas lneas emerjan ante el lector, el embrollo, la disonancia, se hayan despejado; mas no creo que ese sea el significado ltimo de una consulta que instaurara una Constitucin alabada por unos chiitas y kurdos, los ocupantes y sus postores con dinero cuantioso- y denostada por otros sunnitas rabes ahora irredentos, gente que mira al trasluz y se percata de que algo turbio se est incubando en las ardientes planicies mesopotmicas.

El meollo

Algo turbio, s, porque, a pesar de la verborrea-ambiente sobre una federacin descentralizada, multitnica y multiconfesional, que reconoce al Islam como religin oficial, el proyecto de Carta Magna fue pergeado al comps de los criterios de los grupos mayoritarios en el Parlamento. Grupos de kurdos y musulmanes chiitas, triunfadores en las elecciones legislativas de enero pasado, boicoteadas por quienes optaron por no presentarse, los sunnitas.

Por supuesto que la susodicha Carta refleja en buena medida los intereses de los ganadores. En el criterio de diversos analistas, la aprobacin del proyecto alejara an ms del proceso poltico a una poblacin, la sunnita, que constituye el 35 por ciento de los alrededor de 24 millones de iraques y entre cuyas principales preocupaciones figura, hoy por hoy, la serie de clusulas que podran ser utilizadas para discriminar y perseguir a ex integrantes del partido socialista Baas, gobernante hasta la deposicin de Saddam Hussein, juzgado en estos das por presuntos crmenes de guerra, en un reality show que distraera la atencin de unos cuantos empeados en detectar fraudes en el referendo.

Pero los sunnitas antao miembros de la elite de poder; hoy apartados- tambin han cuestionado el lenguaje ambiguo con que se ha delineado el reparto de la riqueza petrolera del pas entre el gobierno nacional y las autoridades locales, como evoca el articulista de IPS Jim Lobe. La objecin principal se refiere a lo que consideran una autonoma excesiva para la regin del sur, predominantemente chiita. Tambin cuestionan, aunque en menor medida, la autonoma de las tres provincias del Kurdistn, en el norte.

Por qu? Ah, pues porque prevn el desmembramiento de un Iraq que en lo adelante estara unido por la filiacin islmica la sharia o ley islmica se establece por sus fueros-, y no por la identidad rabe. Claro, ms podra pesar el hecho de que la regin central, donde mora la mayor parte de los sunnitas, est desprovista de petrleo. Petrleo por el que los invasores se condenaran con sumo gusto para toda la eternidad. Y por el que luchan a brazo partido confesiones y etnias en un pas con cuya Constitucin pierden tambin las mujeres, sobre las que gravitan la islamizacin y la consiguiente prdida de derechos, que ya se barruntaban con el accionar de las milicias religiosas surgidas tras la asuncin de los chiitas, preteridos en su momento por Saddam Hussein.

Previsiones

Sea cual fuere, el resultado del referendo no modificar la violencia cotidiana, en el criterio de miradas de analistas. Por el contrario, podra vigorizar la arremetida de los insurrectos y provocar una ms acusada intervencin de las fuerzas armadas. De los cerca de 135 mil soldados gringos y los 200 mil cipayos iraques, si nos atenemos a cifras propiciadas por el gabinete local. Y esa afirmacin de entendidos como Toms Alcoverro, corresponsal en Beirut del diario cataln La Vanguardia, dista mucho de ser gratuita. Slo 24 horas despus del escrutinio, unidades del ejrcito estadounidense ultimaron a alrededor de 90 presuntos insurgentes testigos cifran en 36 las vctimas civiles-, en varios bombardeos sobre la provincia de Anbar. Casualidad de casualidades!: en la capital, Ramadi, apenas haban cerrado los colegios electorales y la mayora de los votantes se haba pronunciado contra la Constitucin.

Mientras chiitas y kurdos dan por firme la victoria del S y los sunnitas se abroquelan tras el presunto xito del NO, los actos de violencia hacen temer a ms de uno por una guerra civil abierta, no larvada, como hasta el momento. Pero atencin!: unas horas antes del referendo, ciudadanos iraques detuvieron a dos norteamericanos disfrazados de rabes como antes a britnicos- cuando intentaban hacer estallar un coche, en un rea residencial de Bagdad Oeste, con el objetivo sugeramos en artculo anterior- de potenciar un enfrentamiento entre distintas comunidades religiosas, y culpar a los sunnitas, renuentes a una Carta Magna que apuntalara la ocupacin extranjera; o de crear las condiciones de medidas excepcionales; o de que los chiitas secunden las operaciones punitivas contra los sunnitas Como siempre, divide y vencers.

En todo esto, constituye causa primera el que los Estados Unidos precisan una ley suprema que le imprima cierta legalidad a la estancia, para cuya aprobacin se ha echado mano al fantasma de una guerra civil. Conflagracin que nunca estallar, de acuerdo con observadores tales el conocido Robert Fisk, para quien lo que los poderes imperiales y coloniales usemos sus verdaderos nombres- no aprendern y no pueden aprender es que Iraq no es un Estado sectario, sino una nacin tribal. Los hombres y las mujeres iraques se casan por su religin, no por su afiliacin.

El corresponsal del diario The Independent resea las preguntas que le dirigieran hace un ao: Por qu ustedes los britnicos- y los norteamericanos quieren que tengamos una guerra civil? Yo soy sunnita y estoy casado con una mujer chiita. Quieren que mate a mi esposa?

S, la muerte cruel del prjimo es el espectro echado a andar por la Casa Blanca en los andurriales de Iraq. Y la Constitucin, otra estratagema muy lejos de representar un avance hacia un sistema ms democrtico. A no dudarlo, con la Carta vendran el pretexto ideal para cumplir el calendario de retiro de tropas estipulado por la administracin gringa, para reducir el resquemor interno generado por el empantanamiento en Iraq, y el velo de instituciones con barniz de autnomas que puedan gestionar, y propiciar, una dominacin menos costosa, al decir de la publicacin digital Gara.

Pero por qu me empecinar en estas lneas? Si ya el presidente de los Estados Unidos aprob el referendo sobre la Constitucin... Perdn, Csar. Y salve.



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