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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-09-2016

Fin del fenmeno Trump?

Ignacio Ramonet
Le Monde Diplomatique


Segn las encuestas, y aunque faltan dos meses para las elecciones presidenciales del prximo 8 de noviembre en Estados Unidos, las cosas pareceran estar ya claras en lo que concierne al resultado: la candidata del Partido Demcrata, Hillary Clinton, resultara electa y se convertira as venciendo adems toda una serie de prejuicios machistas, en la primera mujer que gobernara los destinos de la principal potencia mundial de nuestro tiempo.

 

La pregunta es: qu ha ocurrido con el candidato del Partido Republicano, el tan irresistible y meditico Donald Trump? Por qu, de pronto, el magnate se desploma en las encuestas? (1). Siete de cada diez estadounidenses no se sentiran orgullosos de tenerlo como presidente, y solo el 43% lo juzgara cualificado para sentarse en el Despacho Oval (mientras que el 65% s juzga, en cambio, que la Sra. Clinton est cualificada) (2).

 

Conviene recordar que, en Estados Unidos, las elecciones presidenciales no son nacionales, ni directas. Se trata ms bien de cincuenta elecciones locales, una por estado, que determinan un nmero preestablecido de 538 grandes electores quienes, en realidad, son los que eligen al (o a la) jefe de Estado. Por lo cual, las encuestas de mbito nacional tienen apenas un valor indicativo y relativo (3).

 

Ante sondeos tan negativos, el candidato republicano remodel su equipo a mediados de agosto y nombr a un nuevo jefe de campaa, Steve Bannon, director del ultraconservador Breitbart News Network. Tambin empez a modificar su discurso en direccin a dos grupos de electores decisivos, los afroamericanos y los hispanos.

 

Conseguir Trump invertir la tendencia y lograr imponerse en la recta final de la campaa? No se puede descartar. Porque este personaje atpico, con sus propuestas grotescas y sus ideas sensacionalistas, ha desbaratado hasta ahora todos los pronsticos. Frente a pesos pesados como Jeb Bush, Marco Rubio o Ted Cruz, que contaban adems con el resuelto apoyo del establishment republicano, muy pocos lo vean imponerse en las primarias del Partido Republicano, y sin embargo carboniz a sus adversarios, reducindolos a cenizas.

 

Hay que entender que, desde la crisis financiera de 2008 (de la que an no hemos salido), ya nada es igual en ninguna parte. Los ciudadanos estn profundamente desencantados. La propia democracia, como modelo, ha perdido credibilidad. Los sistemas polticos han sido sacudidos hasta las races. En Europa, por ejemplo, se han multiplicado los terremotos electorales (entre ellos, el brexit). Los grandes partidos tradicionales estn en crisis. Y en todas partes percibimos subidas de formaciones de extrema derecha (en Francia, en Austria y en los pases nrdicos) o de partidos antisistema y anticorrupcin (Italia, Espaa). El paisaje poltico aparece radicalmente transformado.

 

Ese fenmeno ha llegado a Estados Unidos, un pas que ya conoci, en 2010, una ola populista devastadora, encarnada entonces por el Tea Party. La irrupcin del multimillonario Donald Trump en la carrera por la Casa Blanca prolonga aquello y constituye una revolucin electoral que ningn analista supo prever. Aunque pervive, en apariencia, la vieja bicefalia entre demcratas y republicanos, la ascensin de un candidato tan heterodoxo como Trump constituye un verdadero sesmo. Su estilo directo, populachero, y su mensaje maniqueo y reduccionista, apelando a los bajos instintos de ciertos sectores de la sociedad, muy distinto del tono habitual de los polticos estadounidenses, le ha conferido un carcter de autenticidad a ojos del sector ms decepcionado del electorado de la derecha. Para muchos electores irritados por lo polticamente correcto, que creen que ya no se puede decir lo que se piensa so pena de ser acusado de racista, la palabra libre de Trump sobre los latinos, los inmigrantes o los musulmanes es percibida como un autntico desahogo.

 

A ese respecto, el candidato republicano ha sabido interpretar lo que podramos llamar la rebelin de las bases. Mejor que nadie, percibi la fractura cada vez ms amplia entre las elites polticas, econmicas, intelectuales y mediticas, por una parte, y la base del electorado conservador, por la otra. Su discurso violentamente anti-Washington y anti-Wall Street sedujo, en particular, a los electores blancos, poco cultos y empobrecidos por los efectos de la globalizacin econmica.

 

Hay que precisar que el mensaje de Trump no es semejante al de un partido neofascista europeo. No es un ultraderechista convencional. l mismo se define como un conservador con sentido comn y su posicin, en el abanico de la poltica, se situara ms exactamente a la derecha de la derecha. Empresario multimillonario y estrella archipopular de la telerrealidad, Trump no es un antisistema, ni obviamente un revolucionario. No censura el modelo poltico en s, sino a los polticos que lo han estado dirigiendo. Su discurso es emocional y espontneo. Apela a los instintos, a las tripas, no a lo cerebral, ni a la razn. Habla para esa parte del pueblo estadounidense entre la cual ha empezado a cundir el desnimo y el descontento. Se dirige a la gente que est cansada de la vieja poltica, de la casta. Y promete inyectar honestidad en el sistema; renovar nombres, rostros y actitudes.

 

Los medios de comunicacin han dado gran difusin a algunas de sus declaraciones y propuestas ms odiosas, patafsicas o ubuescas. Recordemos, por ejemplo, su afirmacin de que todos los inmigrantes ilegales mexicanos son corruptos, delincuentes y violadores. O su proyecto de expulsar a los 11 millones de inmigrantes ilegales latinos a quienes quiere meter en autobuses y expulsar del pas, mandndoles a Mxico. O su propuesta, inspirada en Juego de Tronos, de construir un muro fronterizo de 3.145 kilmetros a lo largo de valles, montaas y desiertos, para impedir la entrada de inmigrantes latinoamericanos y cuyo presupuesto de 21.000 millones de dlares sera financiado por el Gobierno de Mxico. En ese mismo orden de ideas: tambin anunci que prohibira la entrada a todos los inmigrantes musulmanes... Y atac con vehemencia a los padres de un oficial estadounidense de confesin musulmana, Humayun Khan, muerto en combate en 2004, en Irak.

 

Tambin su afirmacin de que el matrimonio tradicional, formado por un hombre y una mujer, es la base de una sociedad libre, y su crtica de la decisin del Tribunal Supremo de considerar que el matrimonio entre personas del mismo sexo es un derecho constitucional. Trump apoya las llamadas leyes de libertad religiosa, impulsadas por los conservadores en varios estados, para denegar servicios a las personas LGTB. Sin olvidar sus declaraciones sobre el engao del cambio climtico que, segn Trump, es un concepto creado por y para los chinos, para hacer que el sector manufacturero estadounidense pierda competitividad.

 

Este catlogo de necedades horripilantes y detestables ha sido, repito, masivamente difundido por los medios de comunicacin dominantes no solo en Estados Unidos, sino en el resto del mundo. Y la principal pregunta que mucha gente se plantea es: cmo es posible que un personaje con tan lamentables ideas consiga una audiencia tan considerable entre los electores estadounidenses que, obviamente, no pueden estar todos lobotomizados? Algo no cuadra.

 

Para responder a esa pregunta ha habido que hendir la muralla informativa y analizar ms de cerca el programa completo del candidato republicano y descubrir qu otros puntos fundamentales defiende, silenciados por los grandes medios. stos no le perdonan, en primer lugar, que ataque de frente al poder meditico. Le reprochan que constantemente anime al pblico en sus mtines a abuchear a los deshonestos medios. Trump suele afirmar: No estoy compitiendo contra Hillary Clinton, estoy compitiendo contra los corruptos medios de comunicacin (4). En un tweet reciente, por ejemplo, escribi: Si los repugnantes y corruptos medios me cubrieran de forma honesta y no inyectaran significados falsos a las palabras que digo, estara ganando a Hillary por un 20%.

 

Por considerar injusta o sesgada la cobertura meditica, el candidato republicano no dud en retirar las credenciales de prensa para cubrir sus actos de campaa a varios medios importantes, entre otros: The Washington Post, Politico, Huffington Post y BuzzFeed. Y hasta se ha atrevido a atacar a Fox News, la gran cadena del derechismo panfletario, a pesar de que lo apoya a fondo como candidato favorito...

 

Otra razn por la que los grandes medios de comunicacin atacan a Trump es porque denuncia la globalizacin econmica, convencido de que sta ha acabado con la clase media. Segn l, la economa globalizada est fallando cada vez a ms gente, y recuerda que, en los ltimos quince aos, en Estados Unidos, ms de 60.000 fbricas tuvieron que cerrar y casi cinco millones de empleos industriales bien remunerados desaparecieron. Es un ferviente proteccionista. Propone aumentar las tasas sobre todos los productos importados. Vamos a recuperar el control del pas, haremos que Estados Unidos vuelva a ser un gran pas, suele afirmar, retomando su eslogan de campaa.

 

Partidario del brexit , Donald Trump ha desvelado que, si llega a ser presidente, tratar de sacar a EEUU del Tratado de Libre Comercio de Amrica del Norte (NAFTA por sus siglas en ingls). Tambin arremeti contra el Acuerdo de Asociacin Transpacfico (TPP por sus siglas en ingls), y asegur que, de alcanzar la Presidencia, sacar al pas del mismo: El TPP sera un golpe mortal para la industria manufacturera de Estados Unidos.

 

En regiones como el rust belt, el cinturn de xido del noreste, donde las deslocalizaciones y el cierre de fbricas manufactureras han dejado altos niveles de desempleo y de pobreza, este mensaje de Trump est calando hondo. As como su rechazo de los recortes neoliberales en materia de seguridad social. Muchos electores republicanos, vctimas de la crisis econmica del 2008 o que tienen ms de 65 aos, necesitan beneficiarse de la Social Security (jubilacin) y del Medicare (seguro sanitario) que desarroll el presidente Barack Obama y que otros lderes republicanos desean suprimir. Trump ha prometido no tocar estos avances sociales, bajar el precio de los medicamentos, ayudar a resolver los problemas de los sin techo, reformar la fiscalidad de los pequeos contribuyentes y suprimir el impuesto federal que afecta a 73 millones de hogares modestos.

 

Contra la arrogancia de Wall Street, Trump propone aumentar significativamente los impuestos de los corredores de hedge funds que ganan fortunas y apoya el restablecimiento de la Ley Glass-Steagall. Aprobada en 1933, en plena Depresin, esta ley separ la banca tradicional de la banca de inversiones con el objetivo de evitar que la primera pudiera hacer inversiones de alto riesgo. Obviamente, todo el sector financiero se opone absolutamente al restablecimiento de esta medida.

 

En poltica internacional, Trump quiere establecer una alianza con Rusia para combatir con eficacia a la Organizacin del Estado Islmico (OEI o ISIS por sus siglas en ingls). Aunque para ello Washington tenga que reconocer la anexin de Crimea por Mosc. Tambin, contrariamente a muchos lderes de su partido, ha declarado aprobar el restablecimiento de relaciones entre Estados Unidos y Cuba.

 

Todas estas propuestas no invalidan en absoluto las inaceptables y odiosas declaraciones del candidato republicano difundidas a bombo y platillo por los grandes medios de comunicacin dominantes. Pero s explican mejor el porqu de su xito en amplios sectores del electorado estadounidense.

 

 

(1) A finales de agosto, Hillary Clinton le llevaba a Donald Trump, a nivel nacional, una ventaja de 6,8 puntos, segn la media de sondeos que elabora la web RealClearPolitics.

(2) Varios estudios revelan tambin que el tndem demcrata Hillary Clinton-Tim Kaine derrotara, por el momento, al ticket republicano Donald Trump-Mike Pence en algunos segmentos sociolgicos determinantes: las mujeres (el 51% frente al 35%), los afroamericanos (el 91% frente al 1%), las minoras tnicas (el 69% frente al 17%), los jvenes (el 46% frente al 34%), los electores con ttulo universitario (el 47% frente al 40%) y los hombres (el 43% frente al 42%). Donald Trump slo vencera entre los electores blancos (el 45% frente al 40%), los mayores de sesenta aos (el 46% frente al 43%) y los electores blancos sin titulacin (el 49% frente al 39%).

(3) An considerando esto, segn otros sondeos, la candidata demcrata tambin derrotara a Trump en varios estados clave como Florida, Pensilvania o Virginia, que son decisivos. Porque, sabiendo que California (55 grandes electores) y Nueva York (29) votan siempre a favor de los demcratas, a Hillary Clinton le bastara con vencer, efectivamente, en Florida (29), Pensilvania (20) y Virginia (13) para acercarse holgadamente a la cifra mgica de 270 grandes electores que garantiza la eleccin.

(4) En su mitin del 13 de agosto, en Fairfield (Connecticut).

Fuente: http://www.monde-diplomatique.es/?url=editorial/0000856412872168186811102294251000/editorial/?articulo=3aa442f5-96dc-4ac1-a898-cfc72cfc18a9




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