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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-09-2016

Las tres fases del neoliberalismo chileno

Ximena de la Barra
Rebelin


Recordatorio Histrico en una Pldora

El gobierno de la Unidad Popular, liderado por Salvador Allende, inici la Va Chilena al Socialismo (revolucin democrtica y pacfica) a comienzos de la dcada de los 70. En ese proceso, el cobre, principal recurso natural chileno, antes en manos de las empresas Estadounidenses, se nacionaliz con la aprobacin unnime del Parlamento.

Los militares Chilenos, armados y entrenados por los Estados Unidos y firmes seguidores de la Doctrina de Seguridad Nacional, pretendan ser fieles defensores de la Constitucin. Sin embargo, la traicionaron en un golpe militar el 11 de Septiembre de 1973, con el apoyo de los Estados Unidos (EE.UU.) (periodo Nixon/Kisinger).

Primera Fase: El experimento neoliberal en dictadura

Durante la Dictadura de Pinochet, Chile se transform en la vitrina del neoliberalismo. A finales de la dcada de los 70, Milton Friedman, profesor de la Universidad de Chicago, y un puado de sus alumnos chilenos, los Chicago Boys, convencieron a Pinochet de la oportunidad que significara para Chile el emprender este experimento novedoso, que an no se haba llevado a cabo en pas alguno. Nada importaba que para que los chilenos por entonces con elevada consciencia poltica - no se resistieran, haba que imponerlo a sangre y fuego. Se acaba as lo poco que quedaba de la Va Chilena al Socialismo y comienza la Va Chilena al Neoliberalismo.

Esta contra-revolucin con los EE.UU. y el capital transnacional como aliados, no solo sembr el terror destruyendo al movimiento popular sino que adems impuso ajustes estructurales que ms adelante conformaron el Consenso de Washington, impuesto a lo ancho y largo de una Amrica Latina endeudada, en las dcadas del 80 y el 90. Para mayor seguridad y para perpetuar el modelo a travs del tiempo, la Dictadura promulg una nueva Constitucin imponiendo al neoliberalismo en su texto.

As, el cobre comienza a desnacionalizarse, se imponen el extractivismo y las privatizaciones. Chile se transform en una sociedad de mercado y las exportaciones constituyeron la gran estrategia para garantizar un crecimiento ilimitado. Los intereses de los EE.UU. quedaron resguardados y los imposibles mecanismos para cambiar la Constitucin y las Leyes buscaban la perpetuidad del modelo.

A finales del periodo presidencial de James Carter, la Dictadura comenzaba a ser una vergenza internacional y en negociaciones secretas entre los Estados Unidos, los militares y lo que despus llego a ser la Concertacin de Partidos por la Democracia (Concertacin), se lleg a una frmula para retornar a la democracia a cambio de la impunidad para los criminales y de la continuidad para la Constitucin de la Dictadura. Se garantizaba, adems, un financiamiento especial para los militares, fuera del presupuesto pblico, con lo que el gasto militar hara las delicias del Complejo Militar Estadounidense.

Segunda Fase: La consolidacin y auge del neoliberalismo durante los gobiernos democrticos

En el plano poltico , a la vez se restablece la democracia pero meramente en su aspecto electoral y tambin se deslegitima al responder a una ley electoral injusta. Se elige a un Demcrata Cristiano y ex golpista, Patricio Aylwin, como el primer presidente de la Transicin y Pinochet asume como senador vitalicio. Ya firmemente en el poder, la Concertacin perfecciona el modelo y lo legitima haciendo cambios mnimos en la Constitucin de Pinochet, agregndole la firma del Presidente Lagos. Todo mecanismo que se propusiera para llegar a una Constitucin legtima y democrticamente elaborada se rechaza inmediatamente.

La mayora de los criminales violadores de derechos humanos siguen sin ser castigados y a muchos de ellos se les dan cargos pblicos destacados u otros privilegios. Solo un puado de casos emblemticos es llevado a la justicia. El Dictador es rescatado de un juicio internacional y finalmente muere en su cama.

La Concertacin no aprovecha los breves periodos en que tiene mayora en el Congreso para abolir leyes injustas como la Ley de Amnista, la Ley Laboral, la Ley de Educacin y las leyes represivas. El Partido Socialista, ex marxista se declara socialdemcrata y en la prctica demuestra ser plenamente neoliberal. El Presidente Lagos, que dice ser socialista, es reconocido por las asociaciones de empresarios como el mejor presidente de derechas que ha tenido Chile. Por esto, el ciudadano de a pie se aleja de los partidos polticos tradicionales aunque tampoco encuentra en la izquierda atomizada, una propuesta slida y convincente.

En materia de economa , el mercado predomina en todos los mbitos de la sociedad y el Estado, fiel al Pinochetismo, se mantiene en su rol subsidiario, sin competir con el sector privado ni tan siquiera en los sectores sociales como la salud y la educacin. Por el contrario, lo subsidia para que el sector privado ejerza las funciones a las que el estado renuncia. Surge el culto al crecimiento como si fuera sinnimo de desarrollo, y el culto al lucro que se instala para quedarse.

El modelo se basa en el extractivismo y las exportaciones. El sueldo de Chile como el ex Presidente Allende llamaba al cobre, gradualmente pasa a manos extranjeras. La extraccin de recursos naturales, tanto en la minera como en el sector forestal, entra en conflicto con las comunidades indgenas y depende desmedidamente del agua, que tambin pasa a manos privadas. Se exporta la materia prima sin ninguna elaboracin industrial y sin un justo retorno en forma de royalties. El incremento de la explotacin de la naturaleza va de la mano con la explotacin de los trabajadores. A modo de ejemplo, la productividad aumenta en un 90% pero los salarios solo un 20% con lo que aumenta la vulnerabilidad de los trabajadores y se permite a los empresarios llevarse la tajada del len. Para mayor insulto, las leyes impositivas extraen ms impuestos del trabajo que del capital.

La generosidad del Gobierno para con los inversionistas privados provoca un auge en el flujo de inversiones extranjeras. Crece el Producto Interno Bruto (PIB) y mejoran los indicadores macroeconmicos. Al no ser un crecimiento industrializador, creador de valor e innovador, ni mucho menos desarrollador de capacidades nacionales, sino el de procesos de acumulacin rentista, no es un crecimiento modernizador como se lo publicita. Se acelera la puerta giratoria entre el sector pblico y el gran negocio, y los holdings chilenos comienzan a operar globalmente. Los medios de comunicacin concentrados en pocas manos, con el impulso premeditado del Estado, proyectan al mundo una falsa imagen de xito.

El desarrollo social que no puede sino ser un reflejo de lo que ocurre en la economa y en la poltica. En el extremo ms vulnerable de las clases sociales, se sufren los efectos de las disparidades que crea el modelo. Gran parte de la inversin social se dirige a subsidiar al sector privado que vende servicios pblicos en el mercado, solo para la demanda solvente. Ni Margaret Thatcher ni Ronald Reagan se atrevieron a ir tan lejos como se atrevieron los gobiernos de la Concertacin, al destruir el sistema pblico de salud y al transformar a la seguridad social de un sistema de reparto en un sistema de capitalizacin.

La buena noticia es que se reduce la extrema pobreza en base a subsidios temporales, que no con poltica pblica estable, como correspondera hacerlo. El gobierno propone a los pobres que se ayuden a s mismos convirtindose en emprendedores y surge el crdito fcil como la panacea que permite el consumo y la integracin social de los ms precarios, cuando en realidad lo que consigue es darle un espaldarazo al lucro del sector privado. El consumismo, el individualismo y la apata poltica estn a la orden del da.

Los sindicatos tradicionales que an no se reponen de la perdida de sus mejores dirigentes, optan por apoyar al gobierno, aun en contra de sus propios intereses. Son permanentemente cooptados y debilitados al haber sido privados del derecho a huelga y a la negociacin colectiva. Los empresarios, con el beneplcito del gobierno, crean el multi-rut1 con lo que fraccionan sus empresas de modo que el sindicalismo o lo que queda de l se ve limitado a luchar dentro de mbitos muy reducidos. Del mismo modo, proliferan las subcontrataciones con lo que los trabajadores ya no saben exactamente quin es quin los explota.

Los movimientos sociales se transforman en la verdadera oposicin. Por lo mismo, son cooptados o reprimidos aprovechando la Ley de Seguridad del Estado, que data del Pinochetismo. La represin se ensaa con los estudiantes que luchan por la educacin como derecho en lugar de como mercanca, y con las comunidades y dirigentes del pueblo mapuche que luchan por recuperar sus tierras -ahora en manos de las forestales transnacionales subsidiadas por el gobierno- y por proteger el medio ambiente en sus tierras ancestrales.

Los EEUU no dejan de ser un actor omnipresente en esta escena, y Chile se convierte en su fiel servidor. La gestin del Estado no solo est dirigida a enriquecer a los grandes empresarios, tambin est dirigida a servir los intereses espurios del imperialismo estadounidense. Por eso la transferencia de recursos por la va de los mecanismos ya mencionados se dirige mayoritariamente a los holdings estadounidenses. Adems, el Estado Chileno deposita sus excedentes fiscales en tiempos de bonanza del precio internacional del cobre- en las arcas de ese pas comprando bonos del Tesoro.

Chile negocia y firma una gran cantidad de tratados comerciales contribuyendo a la propaganda mundial sobre los supuestos beneficios del libre comercio, y apoyando las ansias estadounidenses de reconstruir, por la va de los tratados bilaterales el poder potencial que perdi en 2005, cuando Amrica Latina, liderada por los entonces presidentes Chvez y Kirchner, se opuso al Tratado de Libre Comercio con Amrica Latina (ALCA). Chile fue el primer pas Latinoamericano donde en 2004, entr en vigor un tratado bilateral de ese tipo con los EE.UU. que solo beneficia a las corporaciones transnacionales a medida que destruye a los remanentes de la industria Chilena, a sus trabajadores y a la naturaleza.

Ms adelante, Chile juega un rol fundamental en la creacin de la Alianza del Pacifico bsicamente uniendo a los pases amigos de los EE.UU. haciendo contrapeso a la emergencia de mecanismos de integracin regional contra- hegemnicos. Paradojalmente, Chile no participa en ninguno de los mecanismos comerciales de larga data en Amrica Latina como son la Comunidad Andina (CAN) y el Mercado Comn del Sur (MERCOSUR) aunque intenta influir en ellos.

Pero adems, Chile apoya los proyectos de hegemona poltica de los EEUU en Amrica Latina. Por eso es que continuamente participa en las iniciativas de desestabilizacin de Venezuela y Bolivia, los enemigos de EE.UU. Por lo mismo, resulta siendo la nica excepcin en Amrica Latina al haber reconocido al efmero gobierno golpista de Carmona en Venezuela en 2002. Igualmente, Chile es muy activo en hacer sobrevivir el Panamericanismo asentado en la Organizacin de Estados Americanos (OEA). Como no puede continuar siendo la excepcin, ha integrado la Unin de Naciones Suramericanas (UNASUR) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeos (CELAC) pero asumiendo un perfil muy tibio.

Como no todo puede reducirse a dar, a Chile tambin le toc recibir. EE.UU. graciosamente se prest para preparar a quien tena potencial para convertirse en una futura lder poltica. Entren a Michelle Bachelet en materia de Defensa en el Inter-American Defense College en Washington D.C., para que pudiera asumir esa cartera durante el gobierno del Presidente Lagos. Ms adelante, para que lograra su segunda presidencia, la fogue internacionalmente y la arrop con propaganda inmerecida al hacerle lobby para su nombramiento en la Direccin de ONU Mujeres.

Tercera Fase: La decrepitud del neoliberalismo maduro o tardo:

En esta etapa, Chile comienza a cosechar los frutos de 40 aos de neoliberalismo extremo durante los cuales sus fuentes de crecimiento los trabajadores y los recursos naturales- fueron sacrificadas sistemticamente en el altar al lucro y a la acumulacin rentista, que ha dejado tras de s externalidades que nunca entran en las cuentas alegres. Etapa que tambin consolida a la relacin servil con los EE.UU. y llena los bolsillos sin fondo de la clase empresarial que cada da se entremezcla ms con la clase poltica.

En el plano poltico , la democracia de baja intensidad recibe su golpe de gracia al transarse las posiciones del Estado en el mercado. La oligarqua compra a los cargos electos, a las leyes y a las decisiones de poltica pblica. As es como la comunidad empresarial toma las riendas del Estado, corrompindolo. Al develarse este escndalo, los chilenos pierden la confianza en las instituciones pblicas o privadas. No se salva nadie. Ni la iglesia Catlica con graves y comprobados casos de abusadores de nios, ni la banca que fomenta el consumo pero no a los pequeos productores, ni el endeudamiento para lograr una educacin como instrumento de movilidad social, ni la libre competencia para bajar los precios al consumidor. Tampoco se salva el Estado, ni siquiera la Presidencia, cuya corrupcin y connivencia con los abusadores es abrumadoramente evidenciada. Ni siquiera los convence el engaoso e irrealizable programa de reformas del gobierno que se mercadea como la solucin a todos los problemas.

Cunde la apata electoral y el malestar de los chilenos. El 30% de los electores potenciales no se han registrado para votar. Por qu votar cuando la corrupcin de los candidatos ya ha sido probada? Surge un movimiento de boicot electoral. Dada la abstencin, la mayora del 60% que eligi a Michelle Bachelet en su segundo mandato, constitua en los hechos solo un 25% del electorado. Su ndice de aprobacin en las encuestas se sita actualmente en 15% lo que se debe en gran medida a su hundimiento en materia de tica y de efectividad poltica a los ojos del pueblo. La Concertacin ahora Nueva Mayora con la incorporacin del Partido Comunista- est plagada de conflictos internos y carece de la flexibilidad para adaptarse a las nuevas circunstancias. El Partido Comunista que tiene que hacer la vista gorda, comparte la mala fama de sus nuevos socios a cambio de un puado de parlamentarios que no logran cambiar nada. La izquierda partidaria, permanece atomizada.

En la economa, al igual que en la poltica, se consolida el poder oligoplico de los grupos econmicos que continan su proceso de acumulacin por desposesin. La privatizacin llega al paroxismo al privatizarse el ocano a costa de la pesca artesanal. El modelo depredador se exacerba y las exportaciones que corresponden a recursos naturales no procesados llegan al 90% del total, entre lo que se incluye al cobre porque ya no se exporta cobre refinado. La dependencia excesiva en los mercados globales deja a Chile a merced de fuerzas que no controla. Por mucho que aumenten las exportaciones, no ganan los chilenos. Ganan las transnacionales y sus compinches locales, muchos de los cuales ocupan cargos pblicos de responsabilidad.

Contina recortndose el sueldo de Chile al bajar los precios internacionales del cobre y al destruirse intencionalmente lo poco que queda en manos del Estado. Al estar la mayor parte de este recurso en manos de privados, el Estado no controla los volmenes exportados con lo que el exceso de oferta no permite influenciar en los precios internacionales del cobre. Las privadas no solo casi no pagan royalties (solo el 3%), Tambin han sub-facturado con la intencin de evadir sus obligaciones fiscales. El Estado ha sido cmplice de este expolio al no ejercer su rol fiscalizador.

CODELCO, la estatal del cobre que explota lo poco que no ha sido desnacionalizado, habiendo sido ms exitosa que todas las privadas juntas, ha sido entregada a la administracin de tecncratas provenientes de las privadas que han procedido a quebrar financieramente a la empresa, con el fin de impulsar su privatizacin. El litio, del cual Chile posee el 54% de las reservas mundiales conocidas, ya se ha transformado en el nuevo objeto de codicia. Las arcas fiscales no pueden sino reflejar tanta desidia estatal y tanto compadrazgo con las transnacionales.

Los sectores sociales, al igual que la naturaleza, inevitablemente sufren los impactos de una economa al servicio de las transnacionales y de una elite corrupta y rentista. Los chilenos continan recurriendo al mercado para obtener servicios sociales ya que el Estado no ha enmendado plana en este asunto y contina fomentando la privatizacin y el lucro en estos sectores. La clase media se reduce considerablemente y pierde toda esperanza de movilidad social basada en sus esfuerzos por educar a sus hijos. Los empleados del sector terciario antes miembros de la clase media- son tan explotados, que justamente se perciben a s mismos como parte del proletariado. La solucin de recurrir al crdito fcil, ha llegado a sus lmites con el 60 % de las familias viviendo encadenadas a sus deudas y a sus salarios miserables, sin poder permitirse protestar por su situacin, lo que ha creado una moderna forma de peonaje.

Sin embargo, a medida que se exacerban las disparidades, crece el descontento y la protesta pblica multitudinaria. Las mayores movilizaciones sociales se producen por fuera de los partidos polticos y de la oficialista Central Unitaria de Trabajadores (CUT). Ya no son los estudiantes los nicos que llevan el peso de las manifestaciones. Se comprueba que los sostenedores escolares que lucran desmedidamente con la educacin se sienten protegidos porque muchos de ellos tienen adems un escao en el parlamento o un alto puesto en el ejecutivo. Lo mismo ocurre con los directores de las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP). Por eso es que la consigna de los movimientos sociales ahora es: NO al lucro en los servicios pblicos.

Los pensionistas tambin han salido a las calles a denunciar al gobierno por la estafa que ha significado la obligacin impuesta de cambiarse del antiguo sistema de reparto al sistema de capitalizacin individual, que solo genera an ms disparidades e indigencia en la vejez. Como si esto fuera poco, las administradoras de fondos de pensiones han hecho inversiones riesgosas, y mientras estas mantienen el nivel de sus millonarias ganancias y financian a sus propios negocios y a las campaas polticas, los pensionistas se han quedado con las migajas. A pesar de todo ello, la comunidad empresarial contina sus prcticas desenfrenadas de explotacin.

Las relaciones con los EE.UU. continan estrechndose. Bajo el eufemismo de Centro de Entrenamiento para personal de Operaciones de Paz en Zonas Urbanas, se instala una base militar estadounidense en Fuerte Aguayo, muy cerca de Santiago y de Valparaso, destinada fundamentalmente a la guerra interna. Vale decir, capacitar para sofocar la protesta social que surge inevitablemente del modelo que ha llegado a su decrepitud.

Los cables de Wikileaks confirman que EE.UU. buscaba fomentar un mayor liderazgo de Chile en la Regin y en los foros mundiales para marginar la influencia de Hugo Chvez y mantener la estabilidad regional. Proliferan los conflictos fronterizos, creados especialmente con aquellos pases enemigos de EE.UU., como lo es Bolivia, con lo que se contribuye a demonizarlos dndole pasto a los conglomerados mediticos de desinformacin que operan apoyando las estrategias estadounidenses. Tampoco ausente de los cables develados est el inters de EE.UU. de mantener a Chile dentro de su negocio de armamentos.

Chile se ha puesto al servicio de los EE.UU. para promover el libre comercio y para contribuir a destruir o transformar encubiertamente a los mecanismos de integracin contra-hegemnicos que con tanto esfuerzo han surgido en la Regin. En cambio, ha liderado la creacin de la Alianza del Pacifico y ms tarde ha sido el paladn del Tratado Transpacfico (TTP). En definitiva, la gran contribucin de Chile a la geopoltica estadounidense consiste en aportar a evitar, entorpecer o destruir cualquier mecanismo que contribuya a un mundo multipolar. Comprender el rol de Chile como el guardin de los intereses de EEUU en la regin es fundamental para comprender porqu los medios de comunicacin hegemnicos aun ensalzan las bondades del modelo chileno y de sus lderes polticos. Esta campaa meditica global, a su vez permite a Chile, a pesar de su fracaso, continuar ejerciendo su rol de liderazgo, tal como lo requiere EE.UU.

Cmo se vislumbra el futuro? El Estado chileno ha plantado las simientes de su propia destruccin fsica, tica y econmica. Se han puesto en marcha formas inditas de traspaso de recursos desde la ciudadana al empresariado transgrediendo tratados internacionales en asuntos sociales, ambientales y relativos a los pueblos indgenas. Los dueos de Chile y de sus recursos no son el pueblo soberano, sino que son un puado de personas que no tienen asiento en ninguno de los tres poderes del Estado, sino en los directorios de las grandes empresas. La ruptura entre representantes y representados es insalvable y las clases dominantes se muestran incapaces de plantear alternativas.

Sin embargo, los chilenos de a pie parecen haber perdido el miedo, se organizan para informarse y para denunciar el lucro en los servicios bsicos, la lacra de las subcontrataciones, y dems formas de violacin de derechos. Se organizan en pos de una Asamblea Constituyente salindole al paso a la engaosa propuesta gubernamental de cambio constitucional que pone esa tarea en manos comisiones designadas y de parlamentarios probadamente corruptos y coludidos con el gran capital. An faltan pasos fundamentales que dar antes de encontrar una salida, como son el de unir todas las luchas en una sola gran lucha, el de construir un pueblo que supere el individualismo y el consumismo, y que recupere la tica republicana para poder desarrollar una clara propuesta de futuro.

Este artculo ha puesto de manifiesto lo indisoluble que resulta ser la situacin nacional de su relacin con EE.UU., aunque con la excepcin de algunos iniciados, los movimientos sociales an no lo han llegado a comprender plenamente. No se encontrar opcin de salida alguna si no se incluye este crucial factor en el anlisis. El momento poltico en la Regin se complica y resultar cada vez ms difcil luchar en contra el poder imperial y de la corrupcin a nivel local, sin el contexto de pases vecinos con quienes compartir la lucha. Chile ha sido un pas pionero tanto cuando emprendi la va chilena al socialismo como cuando emprendi la va al neoliberalismo. Bien puede volver a ese rol precursor y ponerle un palo en la rueda a la contra-revolucin neoliberal que en este momento se extiende por el continente dando golpes duros y blandos.

En pleno auge del neoliberalismo, Chile y una multitud de sus analistas y consultores dieron lecciones en la regin y en el mundo de cmo ser exitoso. Do it the Chilean way como se permiti recomendarle Sebastin Piera, entonces Presidente de Chile a Angela Merkel. Esta vez no habr consultores ni analistas ni argumentos para asesorar respecto a las virtudes de un neoliberalismo tardo. Pero el mundo, incluso el mundo desarrollado, hara bien en estar pendiente de los acontecimientos en Chile, aunque les parezca que eso no va con ellos, porque a medida que el neoliberalismo conquista el globo, se aceleran los procesos que a Chile le toc experimentar tempranamente. Difcil es aprender de experiencias ajenas pero esta vez, no conviene hacerse el sordo.

Ximena de la Barra, [email protected]

Bibliografa:

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Notas:

1. Multirut: numerosos nmeros de identificacin fiscal dentro de una misma empresa para evitar tener que cumplir diversas leyes laborales destinadas a la gran empresa

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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