Portada :: Iraq
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-10-2005

Qu esperas Samira?

Uri Avnery

Traducido para Rebelin por Carlos Sanchs


Hace unos das, en una conferencia en Europa, me encontr a una encantadora seora joven. Inteligente, bien educada, con dominio de varios idiomas, y, bien, muy atractiva. Tras unas horas de compra, ella estaba tan elegante como una modelo, vestida a la ms ltima moda. Result ser una chita de Bagdad, donde ella ha vuelto ahora. La llamaremos Samira.

Lo que me ms me choc de Samira fue su pesimismo. La situacin es mala, dijo, y, suceda lo que suceda, se pondr peor.

Para una mujer joven, profesional, la perspectiva es de hecho, sombra. La comunidad chita est atenazada por los ayatols que estn por dar fuerza a una actitud religiosa rgida hacia las mujeres. Quizs no tan estricta como en el Afganistn de los talibanes o en el Irn de Jomeini, pero lo suficientemente estricta como para hacer imposible a una mujer vestir como le gusta o escoger y seguir la carrera que quiera. Ya, Samira est escondiendo su profesin a sus vecinos de una parte adinerada de Bagdad, por miedo a llamar la atencin de una de las numerosas milicias armadas.

Cmo es la vida sin electricidad regular ni suministro de agua a 40 grados centgrados, dependiente de generadores e improvisacin, en un estado perpetuo de miedo, mientras los tanques vagan por las calles? Es muy, muy mala, dice, y no optamos a otra mejor.

La perspectiva para Irak? Ella ve varias posibilidades, todas ellas malas. Quizs una disolucin del estado. Quiz una guerra civil. Ciertamente una insurreccin sangrienta creciente y perpetua. No hay ninguna oportunidad en absoluto para una nueva, prspera, democrtica y multicultural sociedad.

Irak se parece ahora a un juguete roto, desmontado por un voluntarioso, nio tonto.

He evitado escribir sobre Irak durante varios meses, a la vez que permaneca siguiendo los hechos de all con fascinacin persistente, porque es casi imposible escribir sobre ello sin decir " lo dije!"

El mundo (y sobre todo Israel) est lleno de polticos, generales, periodistas, acadmicos, agentes de inteligencia y gente as que han estado invariablemente equivocados sobre cualquier prediccin de las que han hecho (con raras excepciones, tal como un reloj roto todava muestra dos veces al da la hora exacta). Todava, y es suficientemente extrao, permanecen afirmando sus errores perdonados y olvidados, an cuando obtuvieron resultados catastrficos, como a menudo pasa en el caso de generales y polticos.

La larga experiencia me ha enseado que " os lo dije" es a, cosa pasada, la cosa ms exasperante que uno puede decir. Mientras el pblico puede perdonar a comentaristas que estn probadamente equivocados, nunca perdonar a aquellos que pasan por haber tenido razn.

As que evitemos esa frase. Simplemente indiquemos que se ha demostrado que algunas de las cosas que yo dije antes de la guerra no estaban muy equivocadas.

Dos de ellas merecen consideracin en este momento.

Primera: Que el objetivo real de la guerra de Irak era establecer una guarnicin norteamericana permanente en ese pas, apoyada por un rgimen traidor local para afianzar el control directo de los inmensos recursos del crudo del propio Irak e indirectamente de las reservas de crudo de la regin ; Arabia Saudita, los otros estados del golfo y la cuenca del Caspio. Ni "Armas de Destruccin Masiva", ni "Quitar a un tirano sediento de sangre", ni "Extender la Democracia", ni "Eje del Mal."

Segundo: Que el resultado principal de la guerra ser la disolucin del pas en tres integrantes mutuamente hostiles - rabes suns, chis y kurdos. Que esta disolucin del estado iraqu se oculte como una "federacin holgada" o de alguna otra manera, es insustancial. El punto importante es si el control de los recursos petrolferos se concede a las autoridades centrales o locales.

Estaba claro que los kurdos no se conformaran con menos que la independencia de facto, conservando las rentas del crudo para ellos. Tambin estaba claro que esto despertara los miedos ms profundos en Turqua, Irn y Siria todos ellos con una poblacin kurda oprimida que suea con el establecimiento con el tiempo de un gran Kurdistn unido.

Tambin estaba claro que el estado chita iraqu sera liderado por figuras religiosas, la mayora de ellos que han vivido en Irn, y que impondra el cdigo islmico de la ley de la Sharia. Estos clrigos, que no tienen necesariamente que convertirse en comparsas de Tehern, pero que se apoyarn, ciertamente, en esa direccin. Quieren, por supuesto, tratar de obtener grandes rentas por el petrleo de su regin.

Uno no tiene que ser un profeta de dimensiones bblicas para haber previsto que los rabes sunnes no aceptaran este cameo. En semejante "federacin" perdern el poder y las rentas del petrleo, arrojndose desde las alturas de su podero a un abismo de impotencia. Esto lleva a una "insurreccin" que saca diez cabezas nuevas por cada una que es cortada, porque resulta de un problema insoluble. Ni los lderes chitas ni los curdos son el tipo de personas que abandonaran cualquiera de sus causas de aos, por ventajas, por la gracia de un Irak al que no amaron ni con el que se identificaron desde el principio.

Todos esto podra haberse evitado fcilmente, si la nica superpotencia del mundo no hubiera sido dirigida por un poltico de dcima divisin; si la poltica no hubiera sido dictada por neo-conservadores cegados por una obsesin fantica; si Tony Blair, que debera ser mejor conocido, no hubiera sido un oportunista incorregible.

Millones de iraques decentes, inocentes de todas las comunidades, como mi nueva amiga Samira, estn pagando el precio.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter