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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-09-2016

Entrevista a Jon E. Illescas sobre "La dictadura del videoclip. Industria musical y sueos prefabricados" (II)
La presencia de la industria cultural en nuestras vidas es mucho ms persistente en la actualidad que hace 50 aos cuando no existan internet, smartphones, Twitter o Facebook

Salvador Lpez Arnal
El Viejo Topo


Jon E Illescas Martnez es doctor cum laude en Sociologa y Comunicacin por la UA y Licenciado en Bellas Artes con Premio Extraordinario Fin de Carrera y Premio Universitario 5 Estrellas por la UMH. Artista plstico e inventor del sociorreproducionismo bajo el seudnimo de Jon Juanma, es autor de ms se sesenta publicaciones sobre cultura, geopoltica, arte, comunicacin y economa, varias de ellas traducidas al italiano y al portugus. En 2012 public su primer libro Nepal, la revolucin desconocida. Colabora con frecuencia en las pginas de rebelin y de El Viejo Topo.

 

***

-Estbamos en Marx. Abres el libro con una cita (muy dialctica, en el mejor sentido de la expresin, de Marx, del padre de la gran Tussy: La produccin no solamente produce un objeto para el sujeto, sino tambin un sujeto para el objeto. La produccin produce, pues, el consumo. Y cmo consigue eso la produccin? Cmo nos producen para el consumo del objeto? Tan estpidos y alienados estamos?

-Bandonos dictatorialmente con un flujo ininterrumpido de contenidos aparentemente variados pero en lo fundamental iguales que, al final, por la presin social, la ley del mnimo esfuerzo y las pocas horas de ocio disponibles para la mayora de asalariados, crea consumidores adiestrados para digerir esos productos que la oligarqua financia. No es cuestin de si somos estpidos o alienados, es cuestin de que las mayoras viven bajo una dictadura cultural. Del mismo modo que es ms sencillo comprar y leer 50 sombras de Grey en cualquier librera en lugar de, por ejemplo, El Capital de Marx o uno ms sencillo, El Estado y la revolucin de Lenin; lo es ver un videoclip de Rihanna en lugar de otro de Kenny Arkana, artista anticapitalista francesa. Y alguien dira ingenuamente: pero las dos artistas estn en YouTube. Eso da igual, porque en YouTube y fuera de l, Rihanna es promocionada insistentemente por grandes capitales creando la necesidad de seguir sabiendo de ella y la produccin de Arkana, autoproducida o auspiciada bajo pequeos sellos, slo la visualizar gente que ya la conoce o que es consumidora de msica similar. Por eso Rihanna obtiene con sus videoclips entre 200 y 300 veces ms visualizaciones que la artista francesa, una de las cantantes de izquierda ms populares.

-El videoclip influye en la juventud, en toda la juventud del mundo si quieres. De acuerdo, no discuto ese punto. Pero mucha gente no somos jvenes y la juventud, como sabes, es una enfermedad (perdona mi tontera) que pasa rpidamente. Luego por tanto, se podra decir, todo esto es limitado. Dura unos aos y se pasa. Sera algo as como los tebeos de hazaas blicas de hace 50 aos o las canciones de los Sirex, los Brincos o incluso las de Concha Velasco o Mari Trini por ejemplo. No influa Camilo Sesto en la juventud de los setenta?

-Supongo que en parte s, pero como cientfico no puedo pronunciarme ya que desconozco el impacto real de esos populares artistas en su poca. Conozco el de Katy Perry y Justin Bieber en la actual. En principio no creo que sean comparables cuantitativamente ya que la presencia de la industria cultural en nuestras vidas es mucho ms persistente en la actualidad que hace 50 aos cuando no exista Internet, smartphones ni Twitter o Facebook. Antes estaba la televisin, pero ahora la duracin total del consumo de pantallas en superior con la suma de soportes.

El punto central es que la juventud, no slo es una enfermedad pasajera sino tambin un regalo temporal. Y desde un punto de vista poltico tiene un potencial impresionante.

Primero, porque por la revolucin biolgica que sufren los jvenes y su incremento en las descargas hormonales que sufren relacionadas con el despertar sexual, tienen un potencial brutal a desarrollar respecto a la msica y tambin las causas sociales. Los jvenes se pueden indignar vehementemente contra las injusticias y contestar polticamente. Vienen de una poca, la infancia, donde todo pareca estar en orden y luego descubren toda la inmundicia del sistema. Y como la msica la viven con ms intensidad (por esos picos hormonales) que en ninguna etapa vital anterior ni posterior, el potencial de manipulacin a travs de la misma alcanza su grado ms alto.

Segundo, porque los jvenes disfrutan de una especial proteccin poltica de la sociedad (en el caso de los menores) y parental (econmica de los padres y/o tutores) lo que permite que no sean tan vulnerables por el Estado ni tan dependientes del jefe de la empresa, etc. Su colchn econmico familiar les permite, por ejemplo, experimentar ms con su forma de vestir que, pongamos el caso, un padre de familia con 50 aos y una hipoteca que pagar que no debe desagradar a su jefe. Quin de los dos es potencialmente ms peligroso para el sistema? Entonces, si desactivas ese potencial juvenil con esta seductora cultura de la alienacin en masa mediante la msica del capital obtienes un triunfo poltico importante para la clase dominante y el sistema que la nutre. Si como oligarqua canalizas esa rebelda inmanente en que los jvenes cambien el color de pelo, se pongan piercings o modifiquen la amplitud del escote en lugar de que se afilien a una organizacin contestataria, estars desactivando un peligro objetivo para tus intereses de clase.

Aunque la juventud se marcha como el resto de etapas vitales, no creo que pueda haber ninguna revolucin social favorable a los desposedos sin la participacin de los jvenes. Ni cultural, ni poltica ni econmica. Si la juventud est neutralizada, la izquierda slo puede ser marginal o convenientemente domesticada. Es normal, el corazn le late ms lento.

-Insisto un poco ms, si un joven no mirase, no estuviera al da en ese mundo de los videoclips, no quedara un poco marginado, no sera un bicho raro a ojos de sus amigos y compaeros? Si no ves, si no consumes, no puedes hablar, no puedes relacionarte.

-Por supuesto, todo aquel que se aparte del punto medio de hegemona cultural o poltico quedar como un bicho raro para las mayoras ms adoctrinadas por el poder. Cuanto ms lejos se encuentre de ese punto, mayor ser la marginacin que obtenga cuando se exprese. Del mismo modo que siendo adulto es ms sencillo manifestar en una reunin con amigos que todos los polticos son unos ladrones o que la educacin pblica debe ser de calidad que abogar por la sociabilizacin de bancos y principales empresas, para los jvenes es ms sencillo y se sentirn ms adaptados socialmente (lo que es una necesidad todava mayor que para los adultos) cuando digan que quieren ir a un concierto de Justin Bieber o Shakira que cuando digan que les gusta el metal progresivo de Dream Theater o el rap combativo de Los Chikos del Maz.

-Son tan dioses los dioses de la msica a los que haces referencia? No exageramos un poco? Yo suelo leer los diarios y de los que citas en el apartado oro slo conozco a cuatro; de los de plata, apenas tres. Soy demasiado viejo para entender todo esto?

-Lamento decirte que s Salvador. Pero tranquilo, pese a mis 33 aos, yo tambin soy demasiado viejo. Lo que opinemos nosotros no importa en absoluto. Date cuenta que en Twitter, la red social con el pblico ms joven, el principal tema de conversacin es la msica y las tres cuentas ms seguidas, por encima de la de Barak Obama, el presidente ms popular, son de estrellas de la cancin. En una relacin nueve veces superior a las cuentas de estrellas del deporte o del cine. Hablamos de poder en maysculas. De hecho, que a tu edad conozcas al 35% de los 20 artistas ms importantes que cito en el libro es muestra de su popularidad, ya que no eres parte del pblico al que van dirigidosy pese a ello sabes quines son! Ocurrira al revs con los autores de los libros que lees o la msica que escuchas y su conocimiento por la mayora de los jvenes? Lamento decirte que Shakira es parte de la iconosfera-mundo y Manuel Sacristn o incluso Rossini, no.

-Cules son las principales empresas que estn detrs de todo esto? Son usa-corporaciones en su mayor parte? Lo suyo es una cuestin de pasta, de mal gusto, de penetracin cultural? Estn al servicio de los centros de poder del sistema?

-Son tres grandes discogrficas, de mayor a menor: Universal (francesa, propiedad del conglomerado Vivendi), Sony (japonesa, de Sony Corporation) y Warner (la nica estadounidense, propiedad de Access Industries). Sin embargo, la mayor parte de su produccin se realiza en los Estados Unidos porque es el territorio donde hay ms (y mejores) profesionales de la industria cultural y donde la superestructura jurdica garantiza un mayor retorno a sus inversiones. Por otra parte, la mayor difusora, YouTube, donde se consumen el 70% de los vdeos, es de propiedad mayoritariamente estadounidense pese a que tambin cuenta con capitales franceses y emirates. Guardan muy buena relacin con los centros de poder, ya que la salud de sus negocios depende de lo bien que se lleven con ellos, como cualquier gran empresa.

-La ideologa, la horrible ideologa que subyace en muchos de los videoclips a los que haces referencia detallada, influye realmente en el vivir, en el hacer de los jvenes? Por ejemplo, muchos jvenes espaoles ven vdeos de Lady Gaga o de Eminem pero no entienden nada o casi nada de lo que dicen y cantan. Ni tan siquiera a veces conocen la temtica de la cancin. Les llaman la atencin las imgenes, nada inocentes desde luego, y el ritmo y acaso la voz. Y ya est.

-Desde luego si conocen la letra y aun as les gusta, la penetracin ideolgica es mayor. En la actualidad, aunque nuestro pas va a la cola de los ms desarrollados, vivimos con la generacin de jvenes ms angloparlantes de la historia. Por otra parte los chicos ya no tienen que comprarse un libro de letras para saber qu dicen las canciones de sus dolos, simplemente han de consultar los vdeos subtitulados por los mismos fans colgados en YouTube. El esfuerzo es mnimo: mover y clicar el ratn. Pero es que adems de eso, las imgenes muchas vecen hablan por s mismas. Cuando aparece en un videoclip mainstream un rapero en una mansin rodeado de un harn de bellas mujeres bebiendo y celebrando orgisticas fiestas con sus amigos, nadie le tiene que decir a los jvenes qu significa todo aquello. Son lo suficientemente inteligentes.

-Un captulo lleva por ttulo: Se llama capitalismo. Qu es para ti el capitalismo?

-Lo mismo que para Marx, un modo de produccin basado en el enfrentamiento estructural entre dos clases principales: los capitalistas o empresarios y los trabajadores asalariados. Los primeros poseen los medios de produccin y los segundos, como no los poseen, slo pueden vender su fuerza de trabajo para ganarse la vida (esto es, sus habilidades profesionales). La fuerza de trabajo es la nica mercanca que pueden y deben vender en el mercado diariamente para obtener un sustento. El capitalismo se rige por una ley absoluta: la produccin de plusvalor, es decir, de excedente social generado por los trabajadores que va a parar a la clase capitalista trasnacional. Y no vuelve ni puede volver como suean los keynesianos de izquierda y en general los partidarios de la redistribucin en la esfera de la circulacin. Por eso, pese a los golpes de pecho y los programas de la ONU o los impuestos a las grandes fortunas, el ao pasado se alcanz la mxima desigualdad mundial: el 1% ms rico tenan lo mismo que la mitad de la poblacin global. Dentro del marco capitalista no hay otra solucin, porque ninguna poltica redistributiva puede comprometer el margen de beneficio que garantiza la inversin privada.

Por otra parte, aunque el capitalismo no es el nico modo de produccin que convive entre nosotros, es de lejos el hegemnico y por eso es el que ms incide en la formacin de la sociedad-mundo actual. Y como todos los modos de produccin anteriores, tiene fecha de caducidad: tuvo su origen, tiene su desarrollo y tendr su fin. Igual que cualquier organismo. La gracia del asunto es que nosotros, dentro de ciertos lmites, podemos acelerar su final para no demorar el sufrimiento de las mayoras y de paso evitar que su lgica abstracta y compulsa acabe con gran parte de la humanidad, el ecosistema y lo mejor de la civilizacin.

-En qu autores marxistas te has inspirado en tu reflexin? Cules son tus marxistas preferidos?

-Para el libro han sido fundamentales Karl Marx, Friedrich Engels y Antonio Gramsci. Tambin el gran psiclogo sovitico Lev Vigotsky y uno de mis marxistas contemporneos favoritos: el inimitable Terry Eagleton. Para desarrollar el armazn terico econmico a partir de la teora del valor-trabajo fue clave descubrir la transformacin de la atencin del pblico en mercanca y su posterior venta a los anunciantes de manos de un filomarxista como el comuniclogo Dallas W. Smythe y su perfeccionamiento por el joven profesor de la Universidad de Ontario Tanner Mirrlees. Para conectarlo con la base econmica del sistema han sido muy importantes los anlisis de Diego Guerrero y Rolando Astarita, pero tambin de Xabier Arrizabalo o Anwar Shaik.

Otros marxistas a los que tengo gran aprecio son David Harvey, Neil Davidson, Ernst Mandel, John Berger, Robert W. McChesney Chris Harman, Minqi Li, Michel Lwy, Fredric Jameson, Ferrucio-Rossi Landi, Georg Lukcs, Adolfo Snchez Vzquez, Guy Debord o Vicente Romano. Desde un punto de vista ms poltico, Lenin, Trostsky, Rosa Luxemburg o Antoni Domnech son personalidades que me han marcado pese a mis discrepancias con ellos. Por otra parte, he aprendido mucho leyendo a autores crticos influidos por el marxismo como Theodor Adorno, Charles Wright Mills, Raymond Williams, Marvin Harris, Armand Mattelart, Immanuel Wallerstein, Rafael Daz-Salazar, Gordon Childe, Erich Fromm o Vincent Mosco. Por supuesto, me han influenciado muchos otros que me sabe mal no nombrar porque no quiero ser injusto, pero me temo que si lo hiciera parecera la lista de agradecimientos de los crditos de un filme.

-Te pregunto ahora por grandes nombres del sistema

-Me voy preparando.

 

Fuente: El Viejo Topo, junio de 2016.

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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