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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-09-2016

Solo un dios puede salvar Espaa

Santiago Alba Rico
Cuarto Poder


El pasado mes de julio, tras el brutal asesinato de un anciano sacerdote por parte del Estado Islmico en Francia, el papa Francisco, con una valenta y lucidez de la que carecen nuestros gobernantes, se neg a relacionar el islam con la violencia, recordando que tambin entre los catlicos hay minoras fundamentalistas, y aadi una frase que, con arreglo a la Ley de Seguridad Ciudadana, podra llevar a un ciudadano espaol a la crcel: S que es peligroso decir esto pero el terrorismo crece cuando no hay otra opcin y cuando el dinero se transforma en un dios que, en lugar de la persona, es puesto en el centro de la economa mundial. No contento con esto, Francisco concluy: Esa es la primera forma de terrorismo. Ese es un terrorismo bsico en contra de toda la humanidad. Es bueno, emocionante, esperanzador que un jefe del Estado se atreva a decir tal cosa, y si ese jefe de Estado es el Papa ello no altera el mensaje: debe alterar ms bien nuestra visin contempornea de la Iglesia y de su papel histrico en un mundo que se derrumba muy deprisa a derecha e izquierda.

Soy ateo porque no puedo creer en Dios, como no puedo volar o no puedo respirar bajo el agua. Lo he intentado -las tres cosas- y no puedo. Soy comunista porque creo que lo comn -como la polis aristotlica- precede y es la condicin de los derechos individuales universales. El dolor mal repartido en el mundo, y los placeres sin derecho de los poderosos demuestran a contrapelo que es exactamente as. Bueno. Hay gente que puede volar y respirar bajo el agua y no la odio por eso. Hay gente que no cree en lo comn y la considero, igual que el Papa, cmplice de una forma bsica de terrorismo en contra de toda la humanidad. Hay, en definitiva, ateos que no son anticapitalistas y creyentes que s lo son. En octubre de 2014, ante los 200 participantes del Encuentro Mundial de Movimientos Populares celebrado en Roma, el papa Francisco dijo ser consciente de que poda ser tachado de comunista antes de resumir en voz alta su programa: Ninguna familia sin vivienda! Ningn campesino sin tierra! Ningn trabajador sin derechos! Ninguna persona sin la dignidad que da el trabajo!. El Papa es un comunista que puede volar y respirar bajo el agua; y yo soy un comunista que slo sabe desplazarse a ras de tierra. Entre los dos cubrimos -ahora que el fuego ha sido desterrado de la escatologa cristiana- todos los elementos naturales habitados por seres humanos: hay que predicar el comunismo en la tierra, sin duda, pero tambin, o sobre todo, en el aire y en el agua, porque all es donde vive la mayor parte de la humanidad.

Desde Constantino, el catolicismo es sobre todo una organizacin: la Iglesia, fuera de la cual no hay salvacin. Es sin duda la organizacin ms antigua y poderosa del planeta, hasta el punto de que, salvo en dos o tres chispazos, su constitucin original, el Evangelio, se vivi desde dentro como una amenaza que haba que frenar, apropiarse y conjurar: la persecucin y cooptacin de herejes, quemados o canonizados, forma parte inalienable de su supervivencia institucional. Todos sabemos que, por ejemplo, San Francisco o Santa Teresa -por citar los ms herticos, evanglicos y populistas del santoral- podan perfectamente haber quedado fuera de la Iglesia y que fue la perspicaz e inescrupulosa sabidura organizativa del Vaticano, tan admirada por Gramsci, la que llev a canonizarlos en lugar de quemarlos para a continuacin -eso s- utilizar su legado en algunas empresas dudosas o incluso directamente criminales. Todas las organizaciones soteriolgicas tienen estas cosas: dedican la mayor parte de su tiempo a reprimir la pureza original de su fundacin, cuya vigencia podra derribar el edificio. Dicho sea de paso, cristianos y comunistas tienen tambin esto en comn desde un punto de vista organizativo. Como recuerda el historiador Daiarmaid Macculloch en su monumental Historia de la cristiandad, ninguna fuerza ha matado tantos cristianos como el cristianismo y ninguna fuerza ha matado tantos comunistas como el comunismo. Otro motivo para que las vctimas propias de una y otra tradicin se tiendan las manos, frente al capitalismo neoliberal y las mafias religiosas, en este fin de civilizacin.

Hay buenos motivos para ser anticlerical como los hay para ser antiestalinista. Lo cierto es que el papa Francisco, atrapado en el aparato de poder ms refinado, tortuoso e inexorable de la historia de la humanidad, es anticlerical. Por eso no durar mucho. Lleg hasta la Santa Sede a lomos de una relacin de fuerzas muy coyuntural, definida por una crisis material con pocos precedentes desde Lutero, y su anticlericalismo -junto a su edad- lo condenan a disolverse enseguida en el patrimonio legendario de la institucin, a la que va a dar otros cien aos de vida por lo menos. Pero ahora est vivo y habla. Su anticlericalismo habla como en Jeric la trompeta demoledora. El poder de la Iglesia reside en su ambigedad fronteriza, en el hecho -es decir- de que desde hace 1700 aos detenta poder espiritual y terrenal al mismo tiempo. Ni la Unin Sovitica tuvo ni el Pentgono tiene o tendr nunca tanto poder material, y tan enrevesado, como el Vaticano; pero ningn poder material, ni siquiera el de EEUU, confiere a un discurso tanto poder espiritual, y tan extenso, como el que tiene el portavoz de la Iglesia. Hay miles de millones de personas en todo el mundo -incluidas las no catlicas- que, de algn modo, ostentan una doble nacionalidad, en el sentido de que viven al mismo tiempo en la ciudad de Dios -en el aire o en el agua- y en Espaa, Francia, Irlanda o Argentina. Juan Pablo II fue un poltico ambicioso reaccionario y un hombre de Estado forjado en la brega contra el comunismo. Benedicto XVI, por su parte, fue un telogo ultraconservador y un hombre de Espritu un poco medieval incapaz de abordar una crisis renacentista. Los dos vivieron el fin del comunismo y el redespertar de la democracia social en todo el mundo y sobre todo en Amrica Latina. Los dos fueron, en todo caso, clericales convictos que defendieron la Iglesia y daaron el mundo.

El Papa Francisco es un anticlerical que no puede hacer otra cosa que hablar -mientras hace concesiones al aparato y sus fangosos equilibrios entrpicos. Las feministas tenemos an muchas cosas que discutir con l, es verdad, pero su discurso atronador, no lo olvidemos, se inscribe en un contexto de retroceso general ms que inquietante. La derrota de Amrica Latina tras el retoo de esperanza de la pasada dcada, el horror de Oriente Medio, el colapso de la civilizacin europea y occidental, con el regreso del destropopulismo facilitado por nuestras lites gobernantes, determinan esta estupefaciente paradoja: la de que el discurso poltico ms de izquierdas en estos momentos sea el de un creyente (que vuela y respira bajo el agua) y la de que el Estado ms progresista y anticapitalista del mundo sea, al menos de boquilla, el Vaticano! Leamos la encclica Laudato Si de mayo de 2015 sobre el cuidado de la casa comn, las declaraciones de Bergoglio en la FAO sobre el hambre como guerra de clase, su denuncia del trfico de armas como causa de los atentados terroristas, su denuncia del golpe institucional en Brasil o su rechazo de la cadena perpetua. Tambin, por supuesto, sus intervenciones en torno a la cuestin de los refugiados, con su visita a Lesbos y su llamamiento para convertir conventos y monasterios en centros de acogida. Pensemos incluso en su gesto de invitar a 12 refugiados al Vaticano, limitado, caritativo y demaggico, puede ser, pero que tuvo el efecto poltico de avergonzar de tal modo a los gobiernos europeos que Renzi, primer ministro italiano, se vio obligado a cambiar su poltica migratoria. El Papa Francisco es un anticlerical que no puede hacer otra cosa que hablar, pero al que todo el mundo est obligado a escuchar. Tenemos un anticlerical anticapitalista en la Santa Sede mientras el resto de los gobiernos del mundo se clericaliza de un modo u otro, va el nacionalismo identitario, el laicismo fantico o el capitalismo mafioso. Tenemos en el balcn de San Pedro un comunista cuyo discurso alcanza a buena parte de las criaturas que vuelan y a buena parte de las criaturas que respiran bajo el agua. No deberamos alegrarnos de ello los que habitamos en esta tierra seca y crecientemente desolada para sumar nuestras huestes -con nuestros debates y dudas- a la lucha comn?

Haciendo un pequeo esfuerzo Unidos Podemos podra ser tan de izquierdas como el papa Francisco; de lo que no cabe duda es de que, si la doctrina catlica la dicta el papa de Roma, en estos momentos Unidos Podemos es el partido ms catlico que existe en Espaa. La vieja izquierda tena a la URSS, a Cuba, a Amrica Latina. La nueva, sin peridicos y televisiones, sin apoyos geopolticos, solo tiene al Vaticano, de cuyas tropas tanto se burl Stalin. Si se trata de llegar a los humanos voladores y a los que respiran bajo el agua, que son la mayor parte de la gente, no es poco. Es en todo caso -incluso electoralmente-, nuestra nica baza. Todo lo dems es clericalismo: de derechas, de izquierdas y del Banco Mundial.


Santiago Alba Rico es filsofo y columnista.

Fuente original: https://www.cuartopoder.es/tribuna/2016/09/05/solo-dios-puede-salvar-espana/9049


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