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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-09-2016

Entrevista a Francisco Bez Baquet sobre la industria criminal del amianto
Hay motivos para desconfiar de tanta bondad poltica

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Francisco Bez, extrabajador de Uralita en Sevilla, autor de Amianto: un genocidio impune, inici en los aos 70 del pasado siglo la lucha contra esta industria de la muerte desde las filas del sindicato de CCOO. Ha dedicado ms de 40 aos a la investigacin sobre el amianto. Paco Puche, otro luchador imprescindible, ha reseado y destacado su obra.

***

Nos habamos quedado en este punto, en el de las informaciones malas. "Denuncian la muerte de un exempleado de Renfe Mlaga por amianto. www.laopiniondemalaga.es . La asociacin Avida asegura que es la sexta persona que fallece por esta causa en la empresa". La sexta? En cuanto tiempo?

Discrepo radicalmente de ese dato. En bsqueda automtica, usando simultneamente los trminos RENFE y mesotelioma pleural maligno, en la web del Consejo General del Poder Judicial, encontramos ya 15 sentencias. Pero es que, adems, por experiencia personal directa nuestra, nos consta que algn que otro caso de mesotelioma, acaecido en un trabajador de las instalaciones de RENFE en Mlaga, se solvent mediante acuerdo extra-judicial, y sin que, por lo tanto, del mismo haya quedado resea alguna, que es precisamente lo que iba buscando ese acuerdo, suscrito por unos directivos que, recordmoslo, hablaban, mofndose, de "los polvos de la inglesa", en un episodio que por lo reiteradamente narrado, ya no hace falta volver a rememorar aqu.

Lo hemos comentado tambin en otro momento. Esta me ha llegado de usted: http://dircomfidencial.com/2016-08-12/noticia/rtve-se-gastara-23-millones-euros-demoler-los-estudios-10-11-prado-del-rey/ Por qu ese gasto?

Pues en buena medida, evidentemente, por la necesidad de desamiantado de los susodichos estudios, lo que nos lleva a sealar la enorme demora que se est teniendo en poner fin a esta situacin, desde que la misma fue objeto de las primeras denuncias.

No deben echarse en olvido aquellos programas cara a un pblico asistente, cuyos estruendosos aplausos provocaban vibraciones de la estructura del plat, que hacan que una fina "llovizna" de polvillo grisceo cayera sobre ese ferviente pblico, sobre los actuantes, y sobre el resto del personal del canal televisivo pblico, all presente.

Fina llovizna de polvillo grisceo! Otra reflexin de inters, una carta a usted dirigida: 

"Muchas gracias Francisco por tu anlisis que comparto enteramente. Claro que tratamos por todos los medios de utilizar los medios jurdicos, lo que los responsable de la hecatombe tratan de evitar a todo precio, distribuyendo limosnas a sus vctimas para que se callen. El fondo privado de Schmidheiny fue creado para eso y es muy eficaz, ya que desmoviliza y divide a los trabajadores, como sucede en Nicaragua. 

Lo que nos paraliza es que, a diferencia del equipo de abogados de Teysonnire, en Suiza los abogados los tenemos que pagar y como estamos perdiendo nuestros procesos en los tribunales, las indemnizaciones rechazadas no nos permiten reclamar a los denegados que nos viertan un porcentaje mnimo para que podamos pagar a sus abogados. Acabamos de perder un proceso despus de 11 aos de trmites y deudas. Si fallamos con la justicia es que las vctimas desalentadas no se movilizan, y sin ello los abogados no pueden defenderlos eficazmente. Esta situacin est agravaba por la apata creciente de los sindicatos obreros. Paco tambin me contest en la hora mandndome el Informe Osalan de abril 2012, que es un esbozo de fondo para Euzkadi. Les estoy muy agradecido por las informaciones que nos dan y que nos ayudan mucho para seguir luchando. Un abrazo Franois". 

Este comentario es suyo?: 

"En Espaa no existe tal fondo, sean ocupacionales o no las vctimas. La experiencia ajena, segn lo ya sucedido en otras naciones, nos ensea que no todo es positivo en estos fondos. A veces sucede que lo que las vctimas llegan a cobrar, despus de deducir los emolumentos de actuarios, tasadores, gestores, abogados, etc., resultar ser... "el chocolate del loro". A veces, hasta los sindicatos y los organismos pblicos acuden a "poner el cazo", como se ha podido ver, si mal no recuerdo, en Italia. 

La celebracin de los juicios, como nica va para poder alcanzar una cierta indemnizacin por el dao padecido, adems de las molestias, gastos, demoras, incertidumbres, etc., que tal sistema conlleva, sin embargo, y al propio tiempo, tambin tiene aspectos positivos: afloran a la luz pblica circunstancias, responsabilidades, detalles, etc., que de otra forma jams se habran llegado a conocer. Buena parte del conocimiento objetivo y cientfico que se posee, respecto de los efectos nocivos, mortales, del amianto, ha tenido eficacia social de movilizacin, a travs de ese peregrinar por los juzgados. 

Al propio tiempo, la repercusin meditica que tales asuntos adquieren, gracias a esos litigios, ayuda a mantener viva la lucha, y a que quienes podran tener derecho a una indemnizacin, sin haber sido conscientes de tal circunstancia, lleguen as a alcanzar ese conocimiento y concienciacin. No es asunto menor, tampoco, que los responsables tengan que asumir su correspondiente penalizacin, siquiera sea econmica, con pblico conocimiento de su condicin. Con los fondos, sobre todo si implican una renuncia obligada a poder pleitear por lo mismo, lo que se produce es una nebulosa disolucin, en la que nadie, en concreto, resulta al final sealado, y sin que afloren al pblico conocimiento, tampoco, de las circunstancias particulares de cada caso, en lo que sin embargo s tienen de "pieza" respectiva, de un nico "puzzle".

Efectivamente, esa ha sido mi contestacin al planteamiento formulado por el activista suizo contra el amianto, el arquitecto Franois Iselin.

Es su posicin? No es demasiado crtico?

Esa es, efectivamente, mi posicin, y en ella viene a coincidir el propio Iselin en el boletn n 5 de la asociacin suiza de vctimas del amianto, CAOVA, del cual reproduzco aqu los siguientes prrafos:

"estos pases tienen diferentes regulaciones en lo que se refiere a la reparacin de los daos causados a las vctimas y a sus familiares. Algunos compensan sin procesar a los autores, utilizando el fondo de compensacin financiado por todos los empleadores y el Estado, que es una "compensacin sin culpa". Otras regulaciones hacen hincapi en la demanda contra los responsables de los daos, y entonces es una "compensacin por el culpable", por el dao causado a los dems.

Esta diferencia entre la compensacin y la indemnizacin a las vctimas, tiene graves consecuencias. La simple compensacin, prohbe que sea identificado al culpable, procesado y posiblemente castigado. La prohibicin, a los beneficiarios de la compensacin, para procesar a los responsables del dao fsico y moral sufrido, es una denegacin de justicia. Lo que es peor, se envalentona a criminales para fomentar nuevos desastres de salud, industrial o nuclear, porque saben que no sern procesados, si se niegan a tomar todas las medidas de precaucin necesarias para proteger la salud y la vida de sus empleados y de la poblacin.

Estos reincidentes no sern denunciados, ni siquiera lo intentarn, burlndose el principio de que "quien contamina, paga", y estando en la seguridad de que sern los empleadores y el Estado o los empleados y los contribuyentes- los que finalmente pagarn la factura de su indiferencia. Ellos se burlarn, por tanto, del "principio de precaucin", debido a que estas decisiones pueden acogerse a la excusa de que no estaban al tanto de los riesgos que asuman.

La proliferacin de nuevas intervenciones en las que el alto riesgo de que los contratistas privados expongan a las poblaciones, se deriva de la negacin de la equidad, la justicia y el bienestar. Este es el caso de los proyectos, excesivos e innecesarios, que aunque se hayan discutido por la gente, se asuman de manera voluntaria, o por la fuerza. As es en los casos de los armamentos, las instalaciones nucleares, industriales, los OGM, los pesticidas, las nanopartculas, los alimentos y los sitios peligrosos ... Los proyectos de vertederos de residuos nucleares, con demencia, la proliferacin de los aeropuertos, tneles viales y ferroviarios, la deforestacin , el saqueo de los recursos ... madre de la codicia de un puado de especuladores financieros, que son indiferentes e irresponsables, tambin para salvaguardar a los seres humanos y a su entorno.

Por lo tanto, las lecciones de la antigua catstrofe del amianto, emblemtico de los que vendrn, deben elaborarse de modo que se prevea que la economa privada sigue afectando a la vida, la salud y la seguridad de los hombres, ya sea en Europa o el mundo. Para ello, las Asociaciones de la defensa de las vctimas del amianto, deben centrarse en los recursos legales, para su compensacin, que es responsabilidad de los nicos culpables".

Otra nota suya, voy finalizando: 

"Estimado doctor Menndez: Por su indudable inters histrico, le paso el enlace del siguiente PDF, en cuya pgina 52 encontrar una informacin musestica sobre el presunto uso medicinal del amianto, con precisiones que no pueden menos que hacernos sonrer, visto todo desde nuestra perspectiva actual: http://www.mecd.gob.es/mecd/dms/mecd/cultura-mecd/areas-cultura/principal/novedades/museos/2010/convocatoria-publica-del-puesto-de-directora-del-museo-nacional-de-artes-decorativas/mnad-convoca/Guias_sala_de2_2-2_6_casas_senoriales.pd " Uso medicinal del amianto? Cundo, por qu? Nos lo explica un poco?

La etiqueta de identificacin del contenido de un tarro de farmacia del Real Monasterio del Escorial, tiene escrito: "L. AMIANTUS" (amianto, administrado mediante fricciones, e indicado contra la parlisis, los hechizos y los venenos). Tal texto, en un tarro del siglo XVI, responde, evidentemente, a las convicciones imperantes en la poca.

Una noticia sorprendente: "El PP vota a favor una propuesta de Podemos para forzar que Page retire el amianto de Toledo http://www.periodicoclm.es/articulo/politica/pp-y-podemos-vuelven-votar-juntos-forzar-psoe-garcia-page-retirar-amianto-toledo/20160707173427005303.html " Pues no est mal. No le parece?

Sera mejor todava, si esa convergencia derecha-izquierda obedeciera a una real concienciacin respecto de la naturaleza del problema. Sin embargo

Usted no se lo cree.

Hay motivos, en general, para desconfiar de tanta bondad poltica, porque lo habitual es que las exigencias y las demandas de actuacin se produzcan mientras se est en la oposicin, para, a rengln seguido, y una vez en el poder, "si te vi, no me acuerdo". Por poner un ejemplo arquetpico de ello, rememoremos la trayectoria poltica de la seora Fernndez de la Vega, en lo relativo a esta cuestin.

Y cul fue, perdone la ignorancia, la trayectoria poltica de la que lleg a ser vicepresidente de gobierno en la poca Zapatero (creo que ahora es miembro del Consejo de Estado)?

Esa supuesta ignorancia, no es tal, sino mera desmemoria. En un texto cuyo autor es mi buen amigo y compaero de lucha contra el amianto, el tambin ex sindicalista de nuestras CC.OO., ngel Crcoba Alonso, titulado: YO ACUSO ( http://www.salillas.net/asbestosi/yo_acuso.htm ), inclua el siguiente prrafo:

"Yo acuso a ciertos Ministros y Diputados de convertir la poltica en el arte del engao. Sirva el siguiente ejemplo: el 8 de Noviembre de 2002, la entonces Portavoz del Grupo Parlamentario Socialista, Maria Teresa Fernndez de la Vega, present al Congreso de los Diputados una Proposicin no de Ley en la que se instaba al Gobierno del PP a poner en marcha un programa de vigilancia de la salud, a crear un Fondo de Indemnizacin a las vctimas del amianto, a promulgar normas que posibiliten la jubilacin anticipada, el reconocimiento automtico de las enfermedades profesionales y el control del amianto instalado. Unos meses ms tarde esta seora llega a ocupar la Vicepresidencia del Gobierno y todo lo que era posible en la oposicin de pronto se convierte en imposible en el gobierno. Mientras tanto los trabajadores ciudadanos siguen muriendo". 

Ese texto, citado por Nadine Trabas, en Rebelin, en su artculo titulado Amianto, lento y silencioso asesino ( http://www.rebelion.org/noticia.php?id=105871 ), qued tambin mencionado en otro artculo de Rebelin: El amianto en Espaa: estado de la cuestin ( http://www.rebelion.org/docs/136931.pdf ), de los autores ngel Crcoba, Francisco Bez, y Paco Puche. Igualmente qued citado en el artculo, tambin editado en Rebelin, con Paco Puche por autor, y titulado: Amianto, una fibra mortal e invisible ( http://www.rebelion.org/noticia.php?id=114577 ). El mismo autor, en la misma revista, y en su artculo titulado: Amianto: crnica de una tragedia anunciada ( http://www.rebelion.org/noticia.php?id=89330 ), asimismo tambin cita al susodicho texto de ngel Crcoba, texto que, a su vez, corresponde a la referencia n 147 en: ngel Crcoba Alonso & Francisco Bez Baquet CCOO EN LA LUCHA CONTRA EL AMIANTO Y EN DEFENSA DE LAS VCTIMAS Ms de doscientas anotaciones, para reflexionar Fundacin 1 de Mayo Coleccin CUADERNOS, NM. 35 ISSN: 1989-6372 http://www.1mayo.ccoo.es/nova/files/1018/Cuaderno35.pdf

Menuda pasada bibliografa me acaba de dar! Gracias. 

Por cierto, si no estoy mal informado, ltimamente le ha dado por la criptografa. Tiene algo que ver el amianto con las aficiones de Turing?

No, evidentemente. Usted se est refiriendo al artculo publicado recientemente ( http://www.rebelion.org/noticia.php?HYPERLINK "http://www.rebelion.org/noticia.php?id=215335&titular=el-desafo-de-una-criptografa-"casera"-"id=215335HYPERLINK "http://www.rebelion.org/noticia.php?id=215335&titular=el-desafo-de-una-criptografa-"casera"-"&HYPERLINK "http://www.rebelion.org/noticia.php?id=215335&titular=el-desafo-de-una-criptografa-"casera"-"titular=el-desaf%EDo-de-una-criptograf%EDa-%93casera%94- ), titulado El desafo de una criptografa "casera".

A ese artculo me refera, efectivamente.

Se considera que en la eterna batalla entre creadores de nuevos sistemas de encriptacin, y los que ejercen el criptoanlisis para quebrantarlos, la victoria es siempre de estos ltimos, por la propia estructura redundante y el nivel de entropa de todos los lenguajes humanos, pero, como nadie escarmienta en cabeza ajena, de vez en cuando surgimos algunos que no sabemos resistirnos a la soberbia de creer que, esta vez s, nuestro engendro para la encriptacin no ser vencido.

No habr cado usted en esa misma soberbia criptogrfica que acaba de denunciar? De dnde esa aficin?

Yo dira que s, pero con matices. Se trata de una ideuca que todava tendra que madurarse algo ms. Si me he lanzado a publicar, ha sido mayormente a ver si encuentro algunos interlocutores (discrepantes o aquiescentes) con los que dialogar sobre el asunto, pero hasta ahora no ha surgido la suerte con la que el que es diligente a veces llega a ver recompensados sus esfuerzos.

En cuanto a la aficin al tema, aparte de lecturas divulgativas como, por ejemplo, Los cdigos secretos, de Simon Singh (Editorial DEBATE), o los artculos publicados en diversas revistas, es probable que el resto de la explicacin quepa buscarla, simplemente, en mi afn de tratar siempre de deducir todas las consecuencias derivables de los datos disponibles.

Para empezar este curso no est mal. No le robo ms tiempo. Quiere aadir algo ms?

Habra materia para ms comentarios, al hilo de los acontecimientos acaecidos desde nuestra ltima entrevista, pero estimo preferible reservarlo para una prxima ocasin, a la vista de la extensin que ya ha asumido el presente cuestionario.

De acuerdo querido amigo. Le molestar en breve.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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