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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-09-2016

Los acuerdos comerciales CETA y TTIP incrementarn la desigualdad y limitarn la capacidad de los estados para proveer de bienes y servicios pblicos
Comercio, beneficios y tributacin

Santiago Gonzlez Vallejo
Rebelin


Una de las consecuencias de la existencia de los parasos fiscales (se calcula que estn registrados en ellos 7,6 billones de dlares) es el drenaje de la economa real hacia la financiera, aunque una gran parte de los fondos de los mismos vuelvan al circuito de la economa productiva tras su lavado. Pero hay un parasitismo financiero que no vuelve a los circuitos de la economa. Esta potenciacin de los parasos fiscales ha venido complementada por la poltica de reducir la presin o la progresividad fiscal en los pases occidentales. Los Estados se han ido financiando cada vez ms con la imposicin indirecta y las rentas procedentes del trabajo.

Por otro lado, existen planteamientos econmicos que parten de unos supuestos cuasi decimonnicos o, por lo menos, que no integran la globalizacin en toda su dimensin. Esta globalizacin significara la libertad de movimientos de capital y, por lo menos, la libertad de transferir los beneficios del comercio hacia los parasos fiscales gracias a la ingeniera fiscal de las empresas offshore , sociedades cuyo domicilio fiscal es un buzn y patent box.

En estas condiciones, las teoras del comercio internacional, como si no existieran las empresas multinacionales y su desvo de beneficios independientemente de donde se produzcan, tienen un sesgo keynesiano, donde siempre el comercio basado en las ventajas comparativas fomenta para todos un aumento del bienestar.

Pero si intentamos casar las teoras de comercio con la realidad de cmo se realiza el mismo, vemos que el comercio tambin sirve como mecanismo por el que se drena a la economa real, la capacidad de los Estados para proveer bienes y servicios pblicos y, adems, aumenta la desigualdad.

El comercio mundial est basado fundamentalmente en unas cadenas de valor en las que las multinacionales operan en un mercado mundial, con transferencias de precios entre unas filiales y otras, cargando el beneficio donde menos se tribute (los parasos fiscales) y donde a su vez sus propietarios en muchos casos son fondos y personas fsicas tambin domiciliados fiscalmente en parasos fiscales. Por todo ello, los grandes acuerdos de libre comercio no son buenas noticias, dado que aparentemente habr una bajada de aranceles y una normalizacin de la reglamentacin de los productos, un incremento del intercambio comercial sin velar suficientemente por las condiciones laborales, ecolgicas e impositivas.

Por poner unos ejemplos, los CETA y el TTIP, los acuerdos transatlnticos entre Canad el primero y Estados Unidos el segundo, ambos con la Unin Europea (y de los pases de la Asociacin Europea de Libre Comercio). Todos los rectores econmicos de las dos orillas saben que sus multinacionales no pagan impuestos, ni en un lado ni en otro. Y sabindolo, los Gobiernos parecen abducidos por ellas, porque no toman medidas eficaces. Google y Apple, por poner un ejemplo, estn siendo investigadas en muchos pases, entre ellos Espaa, despus de llegar a acuerdos con Reino Unido y vrselas con Francia. Pero siguen con sus triquiuelas de elusin fiscal.

La presin fiscal en un lado y otro es muy diferente. La presin fiscal europea es mayor porque hay bienes pblicos universales, sanidad, educacin y normas sociales mejores, vacaciones pagadas, pensiones. Un comercio que no tenga reglas, excepto la del precio, tender por mor de la competitividad a que el comercio iguale (a la baja) las normas sociales y ambientales. Tanto Canad como Estados Unidos no han ratificado los ocho convenios fundamentales de la Organizacin Internacional del Trabajo.

Y, en cualquier caso, el comercio de esas multinacionales y sus beneficios supone un drenaje impositivo. Esto a pesar de que el presidente de EE UU, Barack Obama, haya establecido normas para intentar que las multinacionales estadounidenses repatren beneficios logrados en el mundo (que no han pagado en ningn sitio?). Pero este mismo Obama mira para otro lado de las actividades que se desarrollan en el paraso fiscal de Delaware y, como la UE, no ha apoyado que las Naciones Unidas tengan un organismo con autoridad fiscal para regular la fiscalidad de las multinacionales.

Es decir, nuestra tesis es que el incremento comercial tiene dinmicas contradictorias, un posible aumento productivo (que se realizar en aquellas localizaciones con menores costes productivos incluyendo la seguridad social de los trabajadores), y dada la actual situacin de elusin fiscal de las multinacionales, un posible aumento de la imposicin indirecta en los lugares de consumo y una disminucin global de la imposicin directa por los beneficios. El resultado global es un aumento de la desigualdad y una tendencia a mnimos globales de las condiciones sociales, ambientales y fiscales.

Para corregir lo anterior, y en los casos del CETA y del TTIP, deberan homologarse las condiciones reglamentarias al alza, incluyendo las laborales y ambientales y tambin las fiscales, sin agujeros ni guaridas fiscales o parasos, haciendo que las empresas (y sus accionistas) paguen sus beneficios en funcin proporcional a las ventas, sea el pas que sea.

Artculo publicado originalmente en Cinco Das

Santiago Gonzlez Vallejo es economista, Unin Sindical Obrera y relaciones Externas de SOTERMUN

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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