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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-09-2016

Los golpes de Estado de ayer y hoy

Marcos Roitman Rosenmann
La Jornada


Seguramente nunca se cerr  el ciclo de los golpes de Estado en Amrica Latina. Una ilusin poltica quiso ver en el fin de la guerra fra el comienzo de una nueva etapa. En el horizonte se oteaba un futuro de paz, estabilidad poltica y crecimiento econmico. El comunismo haba cado en desgracia y el dispositivo para combatirlo: los golpes de Estado, perdan legitimidad. A partir de entonces se podran utilizar mecanismos de guante blanco sin necesidad de recurrir a la violencia directa. Las presiones para derrocar un gobierno democrtico entraban en la era constitucional. El golpe de Estado cruento y con las fuerzas armadas de protagonistas no era una opcin viable. Hacer caer un gobierno por otras vas, aun siendo un golpe de Estado, no levantara tanta suspicacia. Otras instituciones podran ocupar el papel protagnico, los militares haban cumplido su misin en la guerra contra la subversin comunista. En el corto y medio plazos, los proyectos democrticos, socialistas, y anticapitalistas no aparecan en la agenda. El enemigo interno haba sido neutralizado, cuando no reducido a su mnima expresin, por la va del genocidio, la tortura y la desaparicin forzada.

Establecer sistemas polticos fundados en la economa de mercado, potenciar la doctrina neoliberal y no perder el tren de la globalizacin se convirti en un dogma de fe. Los votos sustituyeron las botas y las urnas las metralletas. El ajuste poltico tendi a rehacer la dupla liberal-conservadora bajo la emergente nueva derecha. Mientras tanto, la socialdemocracia ocup el nicho de la izquierda, desplazando a comunistas y socialistas marxistas. El debate de las alternativas deriv hacia los pro y contras de la economa de mercado. Capitalismo con rostro humano o salvaje: Keynes contra Hayek.

El ciclo que se iniciara en Brasil, en 1964, donde se ubican los golpes militares de Argentina (1966), Bolivia (1973) y Uruguay (1973), no tendra continuidad en Chile. Ese mismo ao, el 11 de septiembre, el derrocamiento del gobierno de Salvador Allende y la Unidad Popular puso en escena otro proyecto poltico econmico. Supuso refundar el orden y sentar las bases de un nuevo modelo. El general golpista Augusto Pinochet apuntalara: no tengo plazos, sino metas. Slo as se puede interpretar la derrota sufrida por la dictadura en el referendo de 1988. Perderlo, y acelerar la salida de Pinochet, era una opcin contenida en la Constitucin promulgada por la dictadura en 1980, buque insignia del actual sistema poltico chileno. Tras el triunfo del NO, mantuvo el cargo de comandante en jefe de las fuerzas armadas, cedi el poder formal, se trasform en senador y declar a los medios de comunicacin: misin cumplida. Las fuerzas armadas podan volver a los cuarteles. Leyes de amnista y negociaciones ocultas, les blindaban.

Si Brasil inaugur los golpes de Estado cvico-militares, en 1964, con las fuerzas armadas como protagonistas, sus ministros de economa no rompieron el proyecto desarrollista de base keynesiana. La novedad la encontramos en el apartado represivo. Brasil tuvo el deshonor de practicar la tortura de forma cientfica y sistemtica bajo el paraguas de la doctrina de la seguridad nacional. La tcnica del Pau de arara (colgamiento de pies y manos) es su aporte. Dilma Rousseff, hasta hace una semana presidenta de Brasil, derrocada por un nuevo tipo de golpe de Estado, fue una de sus vctimas. Hoy, Brasil se convierte en gua para nuevos golpes de Estado. Ni Honduras (2009) ni Paraguay (2012) renen todos los requisitos para considerarlo ejemplar.

Los golpes, hasta Chile, 1973, fueron receptores del Estado como actor, espacio geopoltico, donde la poblacin civil era objetivo poltico y militar. El subversivo poda ser cualquier persona. Estaba camuflado en la familia, la escuela, el trabajo. Eran mujeres, jvenes, hombres, madres, deportistas, estudiantes, campesinos, obreros, trabajadores de cuello blanco, intelectuales, artistas, etctera. Los miles de asesinatos presentan esta dimensin de la guerra global contra la subversin comunista. Las dictaduras de ayer fueron conocidas como regmenes burocrtico-autoritarios.

Hoy, el golpe de Estado en Brasil (2016) no conlleva la presencia de las fuerzas armadas, tampoco saca los carros blindados ni se bombardean palacios de gobierno. La nueva derecha prefiere recurrir a los poderes Legislativo y Judicial. Es un robo ms limpio, sin demasiados daos colaterales. Pero no nos engaemos, siempre fue una opcin, simplemente no pudieron practicarla. Hoy s es viable.

En Amrica Latina, la derecha jams alcanz los votos para controlar el parlamento con mayora suficiente y poner en marcha el juicio poltico. Fue el caso de Chile. En marzo de 1973 se celebraron elecciones legislativas; la Unidad Popular obtuvo 44 por ciento de los votos, lejos quedaban los 2/3 necesarios para derrocar institucionalmente al presidente Salvador Allende. A lo ms, lograron emitir proclamas llamando a las fuerzas armadas al golpe de Estado, legitimando su actuacin. Eso aconteci en Brasil en 1964 y en Uruguay en 1973.

La entrada en escena de gobiernos populares y los llamados progresistas, a partir del triunfo de Hugo Chvez en Venezuela (1998), dispar las alarmas. Le siguieron Bolivia, Ecuador, Paraguay, Kirchner en Argentina, Lula en Brasil, el Frente Amplio en Uruguay, sumndose los sandinistas en Nicaragua, el Frente Farabundo Mart en El Salvador y Manuel Zelaya en Honduras. El mapa neoliberal se resquebrajaba. Pocos previeron a finales del siglo XX la emergencia de proyectos anticapitalistas y contra el neoliberalismo. El fallido golpe de Estado en Venezuela, en 2002, supuso el retorno del golpe de Estado como dispositivo poltico.

El triunfo poltico y econmico del neoliberalismo, considerado irreversible, haba aparcado los golpes de Estado. Para qu agitar su fantasma? Mientras no hubo alternativas, la derecha no hizo uso de ellos. Hoy se muestran imprescindibles para recuperar el espacio perdido. Brasil marca el camino, como hiciera en 1964. Acabar con el gobierno democrtico es su objetivo, y revertir las polticas sociales, de all que sea un golpe de Estado en toda regla.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/09/08/opinion/018a2pol



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