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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-09-2016

Una va real para expulsar a Temer

Guillermo Almeyra
Rebelin


El golpe contra Dilma Rousseff es resistido cotidianamente por manifestaciones populares en todas las ciudades importantes. Pero stas no son encabezadas por los dirigentes histricos del Partido de los Trabajadores. Dilma misma dice que seguir la lucha, pero se va a Porto Alegre y el PT, con excepcin de la consigna de Fora Temer y de un vago llamado a elecciones anticipadas, no da a sus simpatizantes ni al pas ningn objetivo de lucha y se limita a presentar recursos judiciales. Igual hizo Cristina Fernndez de Kirchner al da siguiente de la derrota electoral que ella tanto ayud a preparar. Durante meses mantuvo silencio en sus propiedades mientras sus hombres de confianza se pasaban al macrismo o lo apoyaban en el Congreso y, cuando reapareci, slo propuso un nueva mayora con los trnsfugas y los aliados de Macri, no una va de movilizaciones ni una salida a la crisis del pas.

Es vano pretender una conducta diferente de dirigentes procapitalistas y de partidos que proclaman defender el Estado y el sistema. Qu se puede esperar de gente que slo piensa en elecciones y espera todo de las relaciones en el Parlamento y en las instituciones respetando los poderes de facto que, desde las Cmaras empresariales y las transnacionales, deciden sin tener ningn mandato popular todas las medidas polticas y econmicas?

La real defensa de un gobierno defenestrado ilegalmente por la oligarqua porque no era el ms apto para ella en esta fase mundial del capitalismo no puede depender de apelaciones y de abogados sino que se basa por completo de un cambio en la relacin de fuerzas entre los oprimidos y explotados y sus explotadores porque la Suprema Corte, la Justicia electoral y el aparato judicial forman parte esencial del aparato de dominacin y son tan poco neutrales e independientes como las fuerzas represivas.

El Partido de los Trabajadores naci de la ola de huelgas que derrib la dictadura militar a fines de los setenta. Lo apoyaron sectores de la Iglesia catlica y de las Comunidades de Base, las tendencias democrticas que en los sindicatos luchaban por sacarse de encima los pelegos (la burocracia sindical agente del gobierno), los campesinos que se organizaban sindicalmente o luchaban por una reforma agraria y los restos de las muy maltrechas organizaciones de la izquierda nacionalista, maosta, stalinista, trotskista.

Pero ese partido fue dirigido por el grupo sindical de Lula, nacionalista conservador y no anticapitalista. El PT funcion as como un partido burgus. Su direccin era de origen humilde pero tena ideologa burguesa y mantuvo y difundi los valores de la burguesa. Pero era temido por la burguesa porque potencialmente poda convertirse en canal para los trabajadores que eran su principal base de apoyo.

Todos los que sobreestiman su capacidad poltica y creen que los procesos histricos avanzan slo convencen de algo a los lderes de movimientos complejos y contradictorios intentaron influenciar a Lula y a los otros dirigentes desdeando la construccin de un partido de masas donde las bases tengan medios de informarse, discutir, autoorganizarse, proponer y decidir.

El PT se transform as en un partido pragmtico y sin principios, electoralista y dependiente de un Lder carismtico respaldado por algunos sindicalistas. Ahora bien, los sindicatos, como los trabajadores mismos, son burgueses cuando negocian en el mercado de trabajo las condiciones de venta de la mercanca fuerza de trabajo. Pero, al unir al sector ms calificado de los trabajadores para enfrentar a los patrones, afectan al capital y pueden ser tambin instrumentos de lucha contra una fraccin del mismo.

Los sindicalistas, cuando se identifican con un partido y aceptan la integracin de ste en el aparato estatal capitalista, se convierten en funcionarios estatales conservadores abiertos a la corrupcin en todas sus formas (mordidas o coimas, participaciones en negocios, puestos parlamentarios muy bien pagados). Eso explica la pasividad de la CUT ante el golpe contra Dilma: los sindicalistas del PT, muchos de ellos parlamentarios o involucrados en actos de corrupcin, no intentaron ni un simple paro de protesta en defensa de la legalidad democrtica. Anteriormente haban tambin aceptado sin problemas que Dilma gobernase con la derecha e hiciera la poltica del gran capital as como la compra de votos parlamentarios para tener mayora. El PT no volver al gobierno porque no podr contar con los votos de los partidos que antes compraba y slo se reconstruir si se convierte, en el llano, en un partido de lucha.

No se puede por consiguiente esperar nada de dirigentes que temen se les descubran actos delictivos, o se preocupan sobre todo por los procesos por corrupcin en los que estn involucrados o que, como los ex primeros ministros, ministros y gobernadores kirchneristas buscan lazos con los ex adversarios polticos macristas (tambin ex peronistas) con quienes comparten el conservadurismo procapitalista sin preocuparse as por apoyar a enemigos de clase de los trabajadores.

La lucha puede y debe ser iniciada directamente por comits de fbrica, por comunidades de base en los barrios y territorios, por comits de lucha regionales no dependientes del PT, pero que no discriminen a los simpatizantes y militantes de base del mismo. Para que sea el pueblo quien decida y no un puado de senadores antes pagados por el PT y ahora por la oposicin hay que llamar en efecto a nuevas elecciones y el Fora Temer! permitir poder llegar a quienes no confan en el PT pero ven los efectos de la crisis. Pero esas consignas generales deberan ir unidas a reivindicaciones concretas: empresa que despida ser ocupada, las tierras baldas pero frtiles sern ocupadas y distribuidas, es indispensable una reforma agraria integral que d tierra y trabajo y la educacin y la sanidad deben ser pblicas y gratuitas. Esta es la va para expulsar a Temer.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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