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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-09-2016

Intervencin en el acto organizado por el Instituto Patria 
de Buenos Aires en solidaridad con TeleSUR
Sobre la excepcional importancia de TeleSUR

Atilio A. Boron
Rebelin


En primer lugar agradecer la invitacin que me hicieran las autoridades del Instituto Patria para participar en este panel en defensa de TeleSUR. Es un honor para m poder decir algunas pocas palabras acerca de esta imprescindible seal informativa de Nuestra Amrica. Y agradecer tambin las amables palabras de la coordinadora de esta mesa, Mariana Moyano, que le agradezco de todo corazn.

Iba a comenzar mi exposicin yendo directamente al grano, pero las acertadas palabras de Oscar Laborde a propsito del supuesto fin del ciclo progresista me incitan a abundar un poco ms en este asunto antes de referirme a la censura ejercida por el gobierno macrista en relacin a TeleSUR.



Sobre el fin del ciclo progresista

Efectivamente, la derecha y los voceros del imperialismo vienen agitando hace tiempo la bandera del fin de ciclo. Lo que fue ya no est, y ahora viene otra cosa. Las polticas del pasado quedan relegadas al registro histrico y debemos aceptar resignadamente que otro ciclo ha comenzado: el ciclo del neoliberalismo recargado que por largos aos estar presente y dominar nuestras vidas. La derecha ha regresado para poner las cosas en su lugar.

Ante ello quiero primero decir que este discurso es falso, que es una estratagema ideolgica para desmovilizar, desmotivar y desanimar a quienes quisimos y queremos una sociedad mejor, una sociedad ms justa. Se nos dice, desde arriba, que esa tentativa fracas y que ahora, agotado ese ciclo, se deber sincerar la economa (eufemismo para designar un ajuste brutal, la famosa terapia de shock) y reinstalar la sensatez en el reino de la poltica. En materia de poltica exterior esto quiere decir regresar al mundo, del cual supuestamente la Argentina se habra marchado desde el momentos en que a comienzos del ciclo progresista abraz la poltica latinoamericanista y particip activamente en el rechazo del ALCA, la creacin de la UNASUR y la CELAC y, tambin, de TeleSUR. Es necesario rechazar de plano estas acusaciones y defender con fuerza el camino emprendido en aquellos aos. Mismo, que, como no poda ser de otro modo, no est exento de crticas pero que, a la hora de efectuar un balance, sus aciertos histricos superan sus errores y desaciertos.

Quiero tambin decir que esta estratagema no es nada novedosa. Ya conocemos versiones anteriores de la misma. En los aos sesentas la propaganda imperial que circulaba a travs de los medios y las estructuras acadmicas insista en que habamos entrado en la poca del fin de las ideologas. Quienes por aquellos aos ramos estudiantes de sociologa debamos afrontar el continuo diluvio de los divulgadores de las tesis de Daniel Bell y el discurso que exaltaba la neutra superioridad del saber tcnico en la gestin de la vida econmica y la obsolescencia de toda discusin en torno a la buena sociedad y los horizontes de la utopa.

Veinte aos ms tarde, en el contexto de la reconstruccin democrtica, aparece otra variante de este discurso escatolgico: en los aos ochentas, la que ha pasado a mejor vida es la perturbadora lucha de clases. Un institucionalismo ingenuo que reemplazaba el anlisis de las inevitables contradicciones sociales por el aceitado rodaje de las instituciones democrticas penetr con fuerza en el imaginario pblico y, por un corto tiempo, hizo perder de vista al conflicto social. Pero no tard en producirse aquello que Freud denominara el retorno de lo reprimido porque, a poco andar, la lucha de clases irrumpi nuevamente en la vida poltica de la mano de las polticas de ajuste estructural, estabilizacin financiera y el pago de la monstruosa deuda externa que frustr las expectativas populares en los aos posteriores a la derrota de las dictaduras, dejando como saldo un lamentable vaciamiento del proyecto democrtico.

Ya en la dcada de los noventas, con el neoliberalismo rampante instalado en toda la regin, apareci un politlogo norteamericano de origen japons, Francis Fukuyama proclamando ya no el fin de las ideologas y de la lucha de clases sino de la historia! Segn esta alucinada pero nada inocente concepcin, la historia concluy con un resultado inapelable y definitivo: triunfo de la democracia liberal como forma de organizacin poltica y victoria del libre mercado como modelo de organizacin econmica. Al igual que los otros fines este, el de la historia, fue terminantemente desmentido por el devenir del proceso histrico, por la dialctica incesante de los cambios que sin pausa modifican da a da el paisaje de nuestra vida social. Esta burda concepcin qued sepultada bajo los escombros de las Torres Gemelas el 11 de Septiembre del 2001.

Por lo tanto, y a los efectos de no desviarme del tema, debo decir que el discurso actual del fin del ciclo progresista es otra engaifa de la derecha que debemos rechazar resueltamente porque su propsito es que nos demos por vencidos, que bajemos los brazos y que abandonemos la batalla. Cosa que no debemos hacer jams, recordando lo que dijera tantas veces el Comandante Hugo Chvez: aqu no se rinde nadie! Una mirada sobria a la escena poltica latinoamericana basta para demostrar la falacia de aquel discurso. Fin de ciclo? Pero si en la Argentina, nico caso en donde un gobierno progresista perdi una eleccin presidencial, el gobierno de Macri est lejos de haberse consolidado. Apelando a mi benevolencia podra decirse que es un gobierno tambaleante, que gestiona a base de ensayos y errores y que, de no mediar una rpida recuperacin de la economa corre el riesgo de sufrir una catastrfica derrota en las elecciones del prximo ao. Fin de ciclo en Brasil? Pero si el usurpador Michel Temer est enfrentando una denuncia por haber recibido sobornos corporativos por una cifra que supera los 41 millones de dlares, lo que puede detonar su fulminante eyeccin del Palacio del Planalto. Y si tal cosa ocurriera y hubiera que llamar a elecciones, que es lo que exige la ley brasilea cuando se produce la vacancia de presidente y vice, qu dicen las encuestas, hoy? Dicen que Lula tiene una intencin de voto del 21 %, contra 9 de su ms inmediato rival, Aecio Neves. Fin de ciclo? Y en Bolivia Evo Morales tiene mandato hasta comienzos del 2019; y en Ecuador cualquiera de los dos posibles candidatos de Alianza Pas le sacan ms de veinte puntos de ventaja al mejor posicionado de la derecha. En Nicaragua Daniel Ortega est registrando una intencin de voto cercana al ochenta por ciento, y en Paraguay se perfila con fuerza el posible retorno de Fernando Lugo. En suma: el discurso de fin de ciclo progresista es una trampa para desmovilizarnos y desmoralizarnos y que es necesario rechazar con energa.

Sobre la excepcional importancia de TeleSUR

Dicho lo anterior, cmo explicar el brutal ataque del gobierno nacional a TeleSUR? Por qu ese enfermizo empecinamiento para excluir a la seal informativa de Amrica Latina de las pantallas argentinas?

Para responder a esta pregunta apelar primero a lo que deca en una audiencia convocada por la Comisin de Relaciones Exteriores del Senado de Estados Unidos un miembro informante del Pentgono: en el mundo de hoy la guerra antisubversiva se libra en los medios, no en las junglas y selvas o en los suburbios decadentes del Tercer mundo. Ese es el principal teatro de operaciones. Dado que esto indudablemente es as se entiende el encono de la derecha verncula y sus mandantes imperiales en contra de TeleSUR. La lucha de clases prosigue su curso, slo que el escenario principal se entiende que no el nico-se ha trasladado a los medios. Y lo hizo porque, tal como lo dijera Fidel, la batalla de ideas es de suprema importancia. El neoliberalismo ha demostrado ser un fracaso rotundo en la arena econmica porque ni garantiz el crecimiento econmico y, mucho menos, la distribucin progresiva de los ingresos. La famosa teora del derrame es insanablemente falsa y ms que una teora cientfica un instrumento de propaganda de la derecha. Pero a pesar de esto, recordaba Fidel, el imperialismo se anot grandes triunfos en la batalla de ideas. Y para contrarrestar necesitamos armas como las que nos provee TeleSUR. La derecha tambin sabe esto y por eso la combate sin piedad e impide que se pueda ver sea en televisin abierta como por la va del cable. Esto ocurre en Chile, en Colombia, en Brasil y en muchos otros pases. No era el caso en la Argentina, pero por eso vino el gobierno de Macri para corregir ese error del anterior gobierno.

En ese crucial campo de la lucha antisubversiva que son los medios (y recordemos que quienes nos oponemos al capitalismo y al neoliberalismo somos caracterizados como subversivos) se produjo en las ltimas dcadas un fenomenal proceso de concentracin corporativa. En una intervencin hecha un par de aos atrs el cineasta y documentalista australiano John Pilger afirm que este proceso de concentracin remata en la instauracin de un gobierno invisible e incontrolable, que no rinde cuentas ante nadie y que acta sin ninguna clase de restricciones efectivas a su enorme podero. Por supuesto, una estructura de este tipo, agregamos nosotros, es absolutamente incompatible con la democracia. Pero oigamos a Pilger: Hay que considerar cmo ha crecido el poder de ese gobierno invisible. En 1983, 50 corporaciones posean los principales medios globales, la mayora de ellas estadounidenses. En 2002 haba disminuido a slo 9 corporaciones. Actualmente son probablemente unas 5. Rupert Murdoch (de la megacadena Fox) ha predicho que habr slo tres gigantes mediticos globales, y su compaa ser uno de ellos.

Concentracin meditica, oligopolios multimedia que medran tambin en Nuestra Amrica: O Globo en Brasil, Televisa en Mxico, Clarn en la Argentina y el duopolio massmeditico en Colombia son exponentes regionales de esta tendencia que, por doquier, constituye una mortal amenaza a la democracia. Porque, qu duda cabe?, no puede haber estado democrtico, o una democracia genuina, si el espacio pblico del cual los medios son su sistema nervioso tiene una estructura profundamente antidemocrtica, en cuyo vrtice se encuentra un puado de enormes corporaciones multimediticas que dominan a su antojo la escena meditica. Gracias a los grandes avances de las ciencias de la conducta y las neurociencias un enorme intelectual norteamericano como Noam Chomsky asegura que los medios han adquirido una formidable capacidad para formatear la opinin poltica, imponer su agenda de prioridades y, en algunos casos no siempre- son capaces de fabricar a los lderes polticos (caso de Silvio Berlusconi en Italia) que habrn gobernar. Y si no los inventan del todo ayudan a la emergencia de algunos, a los que brindan toda su proteccin y le ofrecen un blindaje meditico que los torna prcticamente inmunes a toda crtica, como lo comprueba, en estos das, el papel de los medios hegemnicos en la Argentina y Brasil. La amenaza a la democracia es enorme porque con la concentracin de los medios y la instauracin de una aplastante hegemona se consolida en la esfera pblica un poder oligrquico que, articulado con los grandes intereses empresariales, puede manipular sin contrapesos la conciencia de los televidentes y del pblico en general, instalar agendas polticas y candidaturas e inducir comportamientos polticos, todo lo cual desnaturaliza profundamente el proceso democrtico.

De ah la enorme importancia de TeleSUR, creada por obra de la sabia inspiracin del Comandante Hugo Chvez, que percibi como pocos la gravsima amenaza que para el futuro democrtico de Nuestra Amrica representaban los medios controlados por una coalicin absoluta e intransigentemente enemiga de cualquier proyecto democratizador. La situacin exiga una lucha permanente en contra de esos bastiones del autoritarismo y la reaccin, batalla que deba ser librada a escala continental. En las reuniones previas a la creacin de TeleSUR Chvez recordaba una sentencia de Simn Bolvar ms que apropiada para los tiempos actuales: nos dominan menos por la fuerza que por la ignorancia y la supersticin. Precisamente, para combatir ambas fue creada TeleSUR. La beligerancia de la derecha no es casual si se tiene en cuenta la trascendental labor hecha por esta seal informativa desde el momento en que apareciera, once aos atrs. Gracias a ella no slo estamos informados, cuando antes estbamos desinformados; sino que estamos bien informados, con periodistas que comparten nuestra cultura y nuestros sueos, que nos muestran lo que las oligarquas locales y el imperialismo no quieren que veamos, como las infames maniobras perpetradas durante el golpe en Honduras o los crmenes perpetrados por la OTAN en Libia. Con haber hecho slo esto TeleSUR habra justificado con creces su existencia.

Pero hizo mucho ms: TeleSUR fue un factor importantsimo en la creacin y consolidacin de una conciencia nuestroamericana. Gracias a TeleSUR hoy todos los pueblos de la regin somos ms latinoamericanos que antes, hemos adquirido conciencia de que o somos una Patria Grande o no seremos nada. El gran proyecto bolivariano, relanzado por obra de Chvez, encontr en esta seal de noticias un instrumento irreemplazable para acelerar su concrecin. TeleSUR nos mostr cada rincn de Amrica Latina y el Caribe, tendi puentes entre pueblos que antes desconocan por completo lo que ocurra en otros pases del rea, su cultura, sus costumbres, su vida cotidiana, sus problemas y sus logros; foment por eso mismo la creacin de esa nueva conciencia nuestroamericana que fue prerrequisito para la aparicin de instituciones regionales como la UNASUR y la CELAC. Por eso TeleSUR atrae como un pararrayos las iras del imperio y el odio de sus lugartenientes y peones en Amrica Latina y el Caribe. La verdad es intolerable, y TeleSUR muestra la verdad de lo que ocurre no solo en esta parte del mundo sino en todo el planeta. Muestra con esclarecedora sobriedad los estragos que el imperialismo perpetra da tras da. Al hacerlo, despierta a los pueblos y alienta su rebelda en contra de un orden imperial que a diario acaba con la vida de decenas de miles de personas en todo el mundo. Por eso su voz debe ser acallada, y sus imgenes apagadas. Por eso la reaccin del gobierno argentino, por eso la censura a que es sometida no slo aqu sino tambin en Chile, Colombia, Brasil y tantos otros pases. Pero, como dice el refrn popular, no se puede tapar al sol con un dedo. Ms pronto que tarde TeleSUR, la nica seal noticiosa de noticias de Amrica Latina y el Caribe, ser restablecida en Argentina y recibida en los pases que, todava hoy, permanecen sumidos en aquella ignorancia y supersticin que tanto preocupara al Libertador y que la derecha se empea en perpetuar.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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