Portada :: Espaa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-09-2016

Qu fcil sera todo si Rajoy tuviese toda la culpa

Juan Francisco Martn Seco
El Viejo Topo


Solo los necios o los muy sectarios pueden dudar del deterioro que en materia social y econmica ha sufrido nuestro pas en los ltimos ocho aos. El hecho de que en estos momentos estemos creciendo por encima de la mayora de los pases de la Eurozona no debe restar un pice a la evidencia de las grietas que persisten en nuestro tejido econmico y social.

Las elevadas cifras de paro dilapidan nuestro potencial de crecimiento y condenan a parte de la poblacin a la indigencia. Aun cuando en los dos ltimos aos se est creando empleo, este es de tan baja calidad y tan precario que ha originado un fenmeno nuevo, la compatibilidad entre poseer un puesto de trabajo y la permanencia en el umbral de la pobreza. Los salarios en el sector privado, especialmente en el caso de las nuevas colocaciones, han descendido sustancialmente. Los empleados pblicos han visto reducido por trmino medio cerca de un 10% su poder adquisitivo, llegando en algunos casos al 15%. El mercado de trabajo se ha desregulado considerablemente, arrebatando a los trabajadores multitud de garantas y derechos. Los servicios pblicos (sanidad, educacin, etc.) se han deteriorado. Por primera vez desde hace muchos aos, las pensiones han perdido poder adquisitivo y, lo que es aun ms grave, se ha aprobado una ley que desliga la evolucin de estas prestaciones en el futuro de los incrementos en el coste de la vida. La deuda pblica (es decir, la hipoteca que pesa sobre todos los espaoles) ha pasado de representar el 36% del PIB a exceder el 100% de esta magnitud.

El catlogo podra continuar, pero creo que lo dicho constituye una muestra suficiente para dar la razn a todos aquellos que denuncian la desigualdad, la pobreza y la precariedad originadas, y los sufrimientos y calamidades que se le ha hecho padecer a una gran parte de la sociedad espaola. Lo que resulta ms dudoso es determinar el origen de todos estos males. Para los partidos de la oposicin la cosa est muy clara, se debe a la perversidad de Rajoy y sus seguidores que durante cuatro aos han practicado polticas regresivas e inicuas. No ser yo el que exima de responsabilidad al Gobierno del PP, pero lo peor que podemos hacer al enfocar cualquier tema es equivocarnos, aunque sea parcialmente, en la determinacin de la causa, o quedarnos en la superficie sin profundizar en el fondo de la cuestin, y en este caso la explicacin de la maldad de la derecha me parece pobre e incompleta.

Ojal todo el problema derivase de la ofuscacin de este Gobierno; la solucin, entonces, estara en nuestras manos, consistira exclusivamente en echarlo, antes o despus, del poder. Pero la realidad es tozuda y hay mltiples seales de que la cosa no es tan sencilla. Los recortes y las reformas comenzaron con otro gobierno, y tericamente de izquierdas, el de Rodrguez Zapatero. Mientras gobernaba, surgi el movimiento 15-M. Fue l quien realmente redujo el sueldo de los funcionarios. A diferencia de suprimir la paga extraordinaria, tal como hizo despus el PP, que solo tena vigencia para un ao, la rebaja que aplic Zapatero se consolidaba para aos sucesivos, como as ha ocurrido. Tambin fue el Gobierno de Rodrguez Zapatero el que plante una reforma laboral, si bien posteriormente Rajoy la endureci. El PSOE priv por primera vez a las pensiones de la actualizacin por el ndice del coste de la vida, aunque es verdad que el PP elimin este derecho para el futuro. Por ltimo, Rodrguez Zapatero arrastr al PP a modificar la Constitucin para anteponer el pago de la deuda al pago de las pensiones, del seguro de desempleo y al mantenimiento de la sanidad y de la educacin.

El PP particip entonces de la misma simpleza que ahora demuestra el PSOE. La culpa era de Rodrguez Zapatero, y todo se solucionara cuando cambiase el Gobierno. El Gobierno cambi y Rajoy se vio obligado a incumplir todas las promesas que haba hecho en la oposicin, y a continuar, incluso endureciendo, la poltica del gobierno anterior. Desde hace bastantes aos, es una gran necedad centrar la solucin de los problemas sociales y econmicos exclusivamente en el cambio de gobierno. Por eso en Europa cambian todos los gobiernos, pero se sigue aplicando la misma poltica. Por eso Hollande, socialista, realiza en Francia, contra viento y marea, una reforma laboral similar a la que aprob Rajoy en Espaa. Por ello Syriza no ha tenido ms remedio que tragarse todo lo dicho anteriormente, y est aplicando una poltica totalmente contraria a la que haba prometido. Por la misma razn, Portugal tiene que tener sumo cuidado porque est al borde de que su deuda pase a la categora de bono basura en la nica agencia de calificacin que an no le ha dado esta puntuacin, con lo que se vera en la obligacin de pedir de nuevo el rescate.

La explicacin se encuentra en que desde la configuracin de la Unin Monetaria nuestra soberana est limitada y, en buena parte, la poltica no depende del gobierno de turno sino de otras instancias, de Berln, Frankfurt y Bruselas. Al no contar ni con una moneda ni con un banco central propios, quedamos al albur de los mercados y del Banco Central Europeo. Este organismo no solo dicta la poltica monetaria sino tambin la fiscal y la laboral, y sus mandatos son de obligado cumplimiento. Y eso en todos los pases; tanto en los rescatados, como en los que por el momento no lo estn, porque la lnea divisoria entre ambos grupos es muy tenue y el trnsito de una categora a otra es muy fcil, dependiendo nicamente de la voluntad del BCE, como comprobaron Italia y Espaa cuando estuvieron al borde del rescate porque su prima de riesgo superaba los 600 puntos bsicos.

La correccin de cualquier desequilibrio en la Unin Monetaria significa sangre, sudor y lagrimas para el pas que lo sufre porque, al no poderse corregir en el plano monetario, el cortocircuito se trasladar a la economa real, en forma de paro, reduccin de salarios y recortes fiscales. He aqu la perversidad de la moneda nica. Por esta razn, entre otras, algunos nos posicionamos radicalmente en contra de la Unin Monetaria. Era evidente que a partir de la desaparicin de la peseta el coste de corregir la menor perturbacin que se originase correra a cargo de los trabajadores. Lo que no se entiende muy bien es que aquellos, bien personas u organizaciones, que defendieron con ahnco la creacin del euro, ahora se hagan los sorprendidos y se rasguen las vestiduras por las consecuencias.

La experiencia ha confirmado las expectativas ms pesimistas. Los nefastos Gobiernos de Aznar y el primero de Zapatero permitieron que nuestro dficit exterior se desbocase, llegando a alcanzar en 2008 el 10% del PIB. Este desequilibrio continuado y progresivo -que origin la acumulacin de una ingente deuda exterior de carcter privado- no se hubiera producido, al menos en esas magnitudes, de no haber estado Espaa en la Unin Monetaria, y, en todo caso, (en la medida en que se produjese) se habra corregido con la devaluacin monetaria, tal como sucedi en los primeros aos noventa. La carencia de moneda propia y de un banco central que la respalde dejo a nuestra economa en manos de los mercados financieros y del BCE. Todo ajuste se traduce en descenso de los costes laborales y en recortes presupuestarios.

No tengo nada en contra de que los partidos de la oposicin critiquen y censuren al Gobierno de Rajoy, con tal de que no se olviden de las trabas y rmoras que se derivan de nuestra participacin en la moneda nica. Su afn por atacar al PP y su respaldo a la Unin Monetaria pueden conducirles a esconder la trampa que representa la pertenencia a la Eurozona. Causa sorpresa el constatar que todos sus planteamientos se realizan ignorando esta realidad y partiendo de cero, como si fusemos absolutamente soberanos. Cabe por tanto preguntarse si esta postura se debe a la ignorancia o a una hipocresa deliberada orientada a prometer (o exigir a otros) medidas que saben de sobra que son irrealizables, al menos mientras pertenezcamos a ese club tan selecto y exclusivo.

Texto publicado originalmente en el blog del autor Contrapunto

Fuente: http://www.elviejotopo.com/topoexpress/que-facil-seria-todo-si-rajoy-tuviese-toda-la-culpa/


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter