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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-09-2016

La Diada y los das posteriores segn Ada Colau

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


La Diada y el da despus es el ttulo de un artculo en defensa del DDD [derecho a dividir-decidir] publicado por la alcaldesa de Barcelona en el global-imperial del pasado sbado 10 de setiembre [1]. Seis fragmentos, unas observaciones sobre ellos. Antes unos breves comentarios:

1. Seguimos sin saber la posicin de Colau y Barcelona en com respecto al tema-monotema ms all de la apelacin a que el pueblo decida. Supongamos que hablamos de cualquier otro tema, de la educacin por ejemplo. En .Cat, como en el resto de Espaa, hay grupos sociales partidarios de la privada-privada (Aula, la opcin familiar de Artur Mas por ejemplo); otros de la privada concertada (no cito nombres) y otros, finalmente, de la pblica. El contenido de clase e ideolgico es manifiesto en la opcin. Pueden imaginarse una fuerza de izquierda que no manifestara su opinin sobre este asunto y dijera que la ciudadana ya decidir en su momento qu opcin le parece la mejor o la ms necesitada de apoyo? Si lo apuntado parece (porque es) un disparate, a qu viene ocultar -o decir s para maana decir no o no exactamente as - la opcin defendida en el asunto que nos tiene entre manos? O no hay opcin porque se intenta encontrar apoyos y electores en todas las opciones?

1.1.En ocasiones, parece que Colau y los comunes apuestan por una Repblica confederada con el resto de Espaa (o con otras Repblicas confederadas). Si hay un sistema poltico intrnsecamente inestable, ese sistema es una confederacin. Estados Unidos empez siendo una confederacin y ahora es una Repblica Federal. Lo ms parecido a una confederacin es la Unin Europea. La legislacin ha de ser validada por cada Estado miembro. Eso s, conocemos muy bien lo que les pasa cuando se plantean objeciones. Ni Suiza ni Canad son buenos ejemplos. Realmente son federaciones no confederaciones.

2. El lenguaje: qu podr significar eso de una parte muy importante de la poblacin catalana, y del conjunto del Estado, ya no se siente representada en el pacto constitucional de 1978? Qu parte del conjunto del Estado? Los trabajadores interinos del ministerio de Hacienda? Los funcionarios del departamento de Comercio Exterior? En el fondo de lo escrito: Catalua es una nacin y, por tanto, se puede hablar tranquilamente de Catalua y lo otro, sin precisar nunca, es una cosa muy rara a la que, como siempre hemos hecho, seguimos llamando Estado espaol porque Espaa es palabra de fachas y afines. Vamos, lo de TV3: llueve en Granollers y nieva en el Estado espaol para informar que nieva en Jaca.

3. La ausencia de crticas a la derecha catalana y sistemas polticos afines. Lean el artculo. Vean como deja Colau a la derecha espaola y vea tambin la total ausencia de referencias crticas a la derecha catalana que, segn las ltimas investigaciones emprico-cientficas, son gente de otra pasta, ms humanistas, ms generosos, ms modernos, ngeles sociales. Otra clase social. Un Millet, por ejemplo, poco tiene que ver con un Prez o con un Rato. Es catal i viu i treballa a Catalunya!

4. La ausencia de matices: toda la derecha espaola, afirma Colau, a lo largo de 150 aos ha sido incapaz de desprenderse de una visin centralista, homogeneizadora y trasnochada de Espaa. Toda ella, sin excepciones, como un solo hombre o una sola mujer. Vale, sea as sin serlo. En cambio, cuando se habla del secesionismo el matiz se impone: El inmovilismo crnico de Rajoy ha alimentado el mantra de Espaa es irreformable entre algunos sectores del independentismo. Aqu son algunos cuando todo parece indicar que el mantra (y de hecho, el insulto poltico) es compartido, en este caso, por todas las variantes de secesionismo cataln.

5. Pueblo-ciudadana como un todo uniforme. No es un caso singular el de Colau por supuesto. Pero la permanente consideracin de la poblacin catalana en trminos de pueblo o de ciudadana diluye, por arte de magia lingstica, la existencia de clases sociales y promueve la construccin social, como dicen ahora algunos, de un pueblo cataln del que todos formaramos parte, un slo pueblo, un slo pas: Pujol, Mas, Millet, Fain, trabajadores en precario, trabajadores en paro forzado, mujeres en la economa sumergida, estudiantes en bsqueda de contratos temporales de 10 horas y 15 minutos,la multinacional Bara-Qatar, Todos a una, todos somos un nico pueblo que aspira a una Catalua perfecta. As, pues, adelante, a por ellos, a por quien sea.

No me extiendo ms. Observaciones sobre el artculo:

1.Maana, con motivo de la Diada, miles de catalanes volvern a expresar en las calles su voluntad de decidir libremente su futuro y su deseo de independencia frente a un estado que ignora sus derechos y libertades nacionales. No se cansen en contarlos, sern muchos. Quizs sean ms o quizs menos que en los ltimos cuatro aos. En cualquier caso, volvern a ser un nmero suficiente para que cualquier gobierno con vocacin de escuchar a la ciudadana los tenga en cuenta. Por desgracia, no ser el caso del presidente en funciones. Ya podemos avanzar su respuesta: alabanzas a la inquebrantable unidad de Espaa y firmeza para hacer frente al desafo secesionista.

a. De decidir libremente su futuro, desgraciadamente, poco o nada. Para ello, los trabajadores y trabajadoras deberan exigir la abolicin del sistema del Capital y el mal. Con l en acto, no existe libertad ni autodeterminacin real para el pueblo asalariado. b.Lo deseo de independencia es una formulacin inexacta porque lo que se exige es la secesin, la separacin, la destruccin de un demos comn. La independencia es otra cosa: sin OTAN, sin UE apisonadora neoliberal, etc c) En todo caso, la formulacin es la aceptacin del carcter secesionista de la manifestacin a la cual Colau ha anunciado asistir como alcaldesa cuando no fue elegida para ese cometido (con mi voto por ejemplo). d) Lo de contarlos o no contarlos es otra forma de decir que las cifras dadas durante estos aos han sido exactas y no es el caso ni de lejos. e) Colau parece poder adivinar el futuro y parece apuntar a que el gobierno, el Estado o Espaa, no s muy bien a quien se est refiriendo, es irreformable, seguirn haciendo siempre lo mismo... Pero, afortunadamente, no es el caso por lo que seala a continuacin.

2.El inmovilismo crnico de Rajoy ha alimentado el mantra de Espaa es irreformable entre algunos sectores del independentismo. Se trata de un argumento que no comparto, y que desde un punto de vista tico siempre me ha parecido reaccionario. Quin puede negar a una comunidad poltica la capacidad y el derecho a ser transformada y mejorada mediante el ejercicio de la democracia y la participacin ciudadana? En cambio, quien s se ha revelado cmo irreformable es la derecha espaola, que a lo largo de 150 aos ha sido incapaz de desprenderse de una visin centralista, homogeneizadora y trasnochada de Espaa. Cada vez que Rajoy amenaza a las instituciones catalanas con medidas penales, no est insultando slo a los representantes del pueblo cataln, sino al conjunto de la Espaa democrtica.

a) Por qu slo desde un punto de vista tico? No es claramente un insulto poltico a millones de ciudadanos espaoles que han abonado y estn de acuerdo con la necesidad de reformar las instituciones espaolas? b) No es que uno pretenda ser un defensor de la derecha espaola pero afirmar lo que se afirma sobre ella en los ltimos 150 aos parece olvidar las diferencias entre la estructura del Estado espaol en la segunda mitad del XIX, pongamos por caso, y la del Estado autonmico de 2016, que sin ser ninguna maravilla poltico-social no es, desde luego, el estado ms centralista del mundo-mundial. c) Por lo dems, la permanente mirada homogeneizadora de la derecha espaola es ms que discutible; en cambio, no lo es tanto la permanente mirada homogeneizadora de la derecha catalana y grupos prximos sobre la poblacin o el pueblo cataln, pensndolo o aparentndolo, como un pueblo idntico a lo largo de los siglos, un pueblo con una especie de unidad singular de destino en lo universal.

3. La actual desafeccin catalana con el Estado espaol tiene un detonante, la Sentencia del Tribunal Constitucional contra el Estatuto, y un principal responsable, el Partido Popular, que de forma insensata y por puro inters partidista prefiri explotar la va del enfrentamiento territorial y el recurso a los tribunales. De esos polvos, estos lodos. La actitud claudicante del PSOE tras la Sentencia y el proceso recentralizador impulsado por el PP han convertido el autonomismo en una va muerta.

Sin ocultar responsabilidades, la actual desafeccin catalana tiene uno de sus detonantes principales en las fuerzas secesionistas catalanas que -desde hace muchas dcadas- aprovechan cualquier ocasin, la que sea, para liarla y probar-demostrar (falsamente) que Espaa es un pas de brutos y zafios y Catalua es la modernidad ilustrada. Luego, por tanto, fuera, lejos de aqu, a crear un Estado propio (lo que Colau vot el 9N). Con los espaoles, no podemos entendernos. Tienen memes de cabreros y conquistadores, son otra cosa (un historiador famoso y supuestamente de izquierda afirm algo parecido).

4.Una parte muy importante de la poblacin catalana, y del conjunto del Estado, ya no se siente representada en el pacto constitucional de 1978. El pas ha cambiado. Es necesario y urgente ampliar el reconocimiento y garanta de los derechos civiles y sociales, incluyendo tambin el derecho a decidir del pueblo cataln a fin que ste pueda decidir libremente cul tiene que ser su relacin con Espaa, sea sta federal, confederal o de independencia. No se trata de un desafo a la democracia, sino de un desafo democrtico. Se trata de ampliar la capacidad de decisin de la ciudadana frente a aquellos que defienden una lectura inmovilista y restrictiva del texto constitucional. Ante esta voluntad democrtica, la judicializacin del conflicto no solo constituye la peor salida posible, sino que trae aparejada una consecuencia todava ms tenebrosa: la politizacin de la justicia, al convertir los tribunales en una tercera cmara sin control ciudadano. Los efectos de esta no-solucin son de sobra conocidos: aumento de la polarizacin, prdida de confianza en las instituciones y bloqueo poltico, que en este ltimo ciclo electoral ha alcanzado incluso la gobernabilidad del estado. Por supuesto, estamos ante un asunto complejo, que no admite soluciones mgicas. Estoy convencida que para abordarlo correctamente son necesarias grandes dotes de escucha y dilogo, actitudes para las cules la derecha espaola, en sus formas ms viejas o ms nuevas, parece incapacitada.

Muchas lneas para reivindicar el derecho de autodeterminacin que no cuadra en absoluto con la situacin de Catalua en el actual marco espaol aunque se fuercen una y mil veces las cosas. La ltima observacin sobre este nudo, la de la delegada de la ANC en Madrid que declar el pasado 10 de setiembre que -tomen nota, va en serio- Catalua era la ltima colonia que le quedaba a Espaa. Colonia (no en sentido de perfume), la ltima! Ya lo saben: los catalanes estamos colonizados por el Imperio espaol. ANC dixit y punto. Carme Forcadell ya nos advirti de ello hace unos meses: somos esclavos de los espaoles, de los oles. Por lo dems, esos grandes dotes de escucha y dilogo a los que se hace referencia casan muy mal con las urgencias de los planes secesionistas y con la participacin en sus actos polticos.

5.Es urgente una modernizacin del modelo territorial que apueste decididamente por el reconocimiento de la plurinacionalidad y del derecho a decidir. Sin embargo, en las condiciones actuales, la incorporacin a este nuevo modelo no puede realizarse a travs de la imposicin, sino tras el reconocimiento previo de las mltiples soberanas que libre y fraternalmente decidan sumarse, o no, a articular un proyecto comn. Este es el reto que tenemos entre manos; no solo en Espaa, sino tambin en Europa.

En sntesis: primero dividimos Espaa en cuatro o cinco naciones. Luego, ejercemos el derecho de autodeterminacin en cada una de ellas. Y luego, si es el caso, nos juntamos o nos separamos o hacemos los que no vengan en gana en funcin de nuestros deseos ms o menos mayoritarios. Si la cosa se hace como se viene haciendo desde el 27S (perdieron su referndum pero siguen con el proceso), ya podemos imaginar en que lodazal nos van a ubicar. Un lodazal, como se sabe, de imposible reparacin. No es como votar equivocadamente a Barcelona en com, mi caso, pensando que eran algo que ya no son o que no han sido nunca.

La cosa, adems, se extiende a Europa. La Europa de las naciones se pone en marcha! Una lengua, un pueblo, un Estado! La que nos espera en las prximas dcadas! Menudo programa de izquierdas para avanzar hacia el socialismo, la equidad, la justicia, la paz y la libertad! La filosofa de la historia anti-benjaminiana! En lugar de frenos de emergencia, aceleracin y al lmite!

6.Pasado maana, cuando las calles catalanas recuperen la normalidad, la cuestin territorial seguir all. Las elecciones vascas y gallegas volvern a recordarnos que la Espaa uniforme de Rajoy es tan slo un constructo mental. Espaa es ya un estado plurinacional de hecho. Ahora necesita serlo tambin de derecho.

Aparte del innecesario menosprecio poltico a Rajoy (queda muy de izquierdas!), a quien se piensa ms tonto de lo que es, a qu viene esa reivindicacin cansina de la Espaa plurinacional? Espaa es un pas de pases, dicen, en Espaa coexisten varias naciones. Vale. Y qu pasa? Qu hacemos? Nos damos tortazos entre nosotros o intentamos convivir? No ha pensado Colau que esa heterogeneidad de la que habla tambin se da en el interior de las naciones que componen el pas en conjunto? Reconoce Catalua su propia plurinacional o en este caso ya no vale y somos un slo pueblo, queramos o no queremos? Pero no se est criticando el uniformismo?

Por lo dems, las calles catalanas no han recuperado su normalidad ni la recuperarn en tiempo. Hay demasiada contaminacin, demasiada injusticia, demasiados coches, demasiados trabajadores desesperados, demasiadas mujeres maltratadas, demasiado maltrato a la educacin y a la sanidad pblicas, demasiado turismo invasor, etc etc. No todo es, digan lo que digan, la cuestin territorial. Y nosotros lo sabemos y Colau lo sabe o cuanto menos debera saberlo.

Nota:

1) http://elpais.com/elpais/2016/09/09/opinion/1473433360_212182.html

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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