Portada :: Mentiras y medios :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-09-2016

Semitica de la televisin
Las trampas de la representacin televisada

Fernando Buen Abad Domnguez
Rebelin/Universidad de la Filosofa


Influye tambin, en los modos de produccin de sentido televisual, el problema de su carcter representativo o participativo. Al ya de suyo odioso modelo de manejo de los tiempos televisivos ahogado por el imperio de la publicidad y del fundamentalismo de la mercanca, hay que aadir el modelo intermediarismo que la televisin comercial ha hecho suyo para imponernos su relato, sus gustos, sus valores y sus deyecciones ideolgicas. Una verdadera calamidad.

Todo se reduce a imponernos alguien o algo que nos lo explica todo, con sus medios y con sus modos. A su capricho y a su conveniencia. Nos leen noticias que ellos deciden y que ellos dicen (con voz exagerada e impostada) son lo ms importante. Nos dicen qu debemos comprar, a qu precio, con qu virtudes y con qu sumisin. A crdito o al contado. Nos dicen quin y qu es bello, seductor, sensual, atractivo, elegante, exitoso... nos ponen sus plazos y nos ponen sus ritmos. Nos manejan el diccionario, el vestuario, el imaginario y el reloj. En tiempo real.

Para todo hay siempre un representante explicador, vendedor o conductor... empeado en hacerse el simptico, el eficiente, el esclarecido o el iluminado. Dispuesto a llevarnos al edn de sus intereses polticos, ideolgicos y comerciales. Principalmente comerciales. La televisin mercantil es una mquina de guerra ideolgica plagada con intermediarios que a tiempo completo estn listos para borrarnos de la cabeza toda idea, toda posibilidad y toda oportunidad de participacin autnoma. Siempre hay alguien que cuenta chistes por nosotros, siempre hay alguien que canta canciones por nosotros, que baila, que informa, que cocina, que sabe, que entiende, que dice, que sonre, que saluda... por nosotros y sin nuestra autorizacin o previo acuerdo. Es el mundo de ellos que dice representarnos. Y nos lo cobran.

Los ms vivos se dieron cuenta de su dictadura de la representacin y nos inventaron, tambin, la forma de participacin que a ellos les conviene. Entonces usan a los pueblos como decorado, como aplaudidores, como escenografas siempre que hace falta alguna justificacin democrtica o popular de lo que a ellos les conviene. Dicen que el pblico opina, participa cuando ellos dicen, como ellos dicen, hasta que ellos deciden. Demagogia reloj en mano. No pocas televisoras pblicas estn infectadas con ese veneno ideolgico televisivo representativo que harta, que duele, que ofende y que ninguna a los pueblos a todo color y de frontera a frontera.

No hemos visto, todava, una Televisin Participativa verdadera. Salvo casos incipientes y dolorosamente incomprendidos, como VIVE TV de Venezuela -en sus inicios-, algunas televisoras comunitarias que lograron salvarse de parsitos intermediarios de todo tipo (Iglesias, ONGS, partidos polticos oportunistas, Mesas...) La Televisin Participativa, como Democracia Participativa, est por construirse. Hacen falta mucho trabajo y mucha atencin crtica para eliminar de nuestras cabezas (y de las televisoras que los pueblos dirijan) el peligro de repetir el discurso burgus, el discurso del patrn en las pantallas. Como si fuese nuestro. Hace falta agudeza y experiencia, hace falta desconfianza prctica, y vigilancia cientfica, para no ser vctimas de la inoculacin ideolgica que nos representa como a ellos les conviene.

La lucha de clases tambin se expresa en las pantallas. No vamos a cansarnos en insistir en la urgencia de romper con los modelos burgueses de comunicacin, aprovechando crticamente slo aquello que sea aprovechable (fundamentalmente tecnolgico) y desechando todo lo que de ms odioso tiene un modelo de produccin de sentido en Televisin, especializado en borrar de los ojos de los pueblos a los pueblos mismos y especializado en criminalizar -por la Tele- a los lderes sociales y las luchas sociales que hacen hasta lo inimaginable por participar en la creacin de un mundo nuevo, justo, sin guerras, sin hambrunas, sin clases y a la vista de todos. Terminemos con la propiedad privada de la televisin y con los monopolios. Una Televisin Participativa es posible, es necesaria y es urgente.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter