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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-10-2005

Intervencin de EEUU y atolladero de Siria
La nueva agenda de Lbano

Ricard Boscar
Gara

La ONU acaba de hacer pblicas las conclusiones del informe Mehlis, que toma su nombre del fiscal alemn Detlev Mehlis, encargado de investigar el atentado mortal contra el ex primer ministro libans, Rafic Hariri. Su muerte en febrero inaugur una sucesin de grandes cambios en el pas levantino. El autor, profundo conocedor del rea sobre el terreno, analiza su alcance, repercusiones y dificultades.


La pasada primavera, Lbano salt a la primera plana mundial a raz de los acontecimientos bautizados por los medios de comunicacin como Revolucin de los Cedros, que culminaron con el fin del dominio sirio sobre el pas y la posterior reorganizacin del escenario poltico tras las elecciones celebradas en junio.

Dicha revolucin, anloga a las registradas en Georgia y Ucrania, fue enmarcada en lo que ciertos crculos de Washington denominaron Primavera Arabe", vinculando ciertos movimientos democrticos en diversos pases rabes, con acento en las elecciones de Irak, que se presentaban como un triunfo de la poltica de Bush. Pero pese a la propaganda, la agenda de EEUU para Oriente Prximo est provocando ms inestabilidad en la regin, y amenaza con reavivar conflictos dormidos. En Lbano, los sectores progresistas se mantienen escpticos respecto al cambio de rumbo tomado, y recuerdan los graves problemas estructurales del pas, as como la mala memoria histrica que podra hacer que se repitieran los errores del pasado.

2005 est siendo un ao muy intenso para el pequeo pas levantino, que ha visto cmo en pocos meses se alteraba dramticamente el equilibrio de poder existente desde el fin de la guerra civil hace 15 aos. El 14 de febrero, fuimos testigos del atentado que costaba la vida al ex primer ministro Rafiq Al Hariri, al que sucedieron multitudinarias protestas contra el gobierno y la injerencia siria. Durante marzo y abril, la presin popular y la presin de la comunidad internacional, encabezada por Francia y EEUU, logr que, en cumplimiento de la resolucin 1559 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, las tropas sirias se retiraran de suelo libans tras ms de 20 aos de presencia. A lo largo de aquellos meses, la prensa conservadora publicaba artculos en los que se analizaban las malas relaciones de Hariri con Damasco, acusando tcitamente al rgimen sirio de estar detrs del magnicidio. En junio, veamos a los libaneses, exultantes, votando en los primeros comicios libres de la presin del pas vecino, en los que el hijo del mrtir, Saad Edine Hariri, ganaba encabezado una coalicin anti siria.

Peridicamente, recibimos noticias de atentados contra destacadas personalidades libanesas tachadas de anti sirias, aunque el epteto resultaba aventurado en ms de una ocasin, como en el caso de George Hawi, lder del Partido Comunista Libans y conocido combatiente de la resistencia contra Israel.

La comisin internacional Mehlis, que investiga el asesinato de Hariri, ha detenido ya a cuatro de los principales jefes de la seguridad del pas, y est llamada a condenar a dirigentes del antiguo rgimen aliado de Damasco, sin descartarse que pueda implicar al propio rgimen sirio de Bashar Al Assad, el claro perdedor de todo el proceso.

El nuevo mapa politico

En junio, el partido de la familia Hariri (Movimiento Futuro), consegua ganar las elecciones, gracias a las alianzas con diversas fuerzas locales como el PSP del druso Walid Jumblatt, el movimiento maronita conservador de Qornet Shilwan o las Fuerzas Libanesas de Samir Geagea. En el Parlamento, Saad Edine Hariri encabeza un bloque de oposicin, o anti sirio (el binomio poltico lealistas-oposicin determinaba hasta ahora la relacin que se tena son Siria), que controla 72 asientos de una cmara de 128. A la cabeza del nuevo Ejecutivo, se ha situado la antigua mano derecha de Rafiq Al Hariri, Fouad Sinora, procedente del mbito financiero. Sinora no ha tenido ms remedio que formar un gobierno de unidad nacional, ya que su coalicin no consigui los dos tercios necesarios para controlar el Parlamento, y as forzar la renuncia del presidente pro sirio, Emile Lahoud, sobre quien penden serias acusaciones por la implicacin en el atentado contra Hariri. El actual Gobierno incluye, por tanto, a varios polticos afines a la antigua estructura como Elas Murr (yerno del propio Lahoud), as como a miembros de los grupos chitas Hezbollah y Amal, cuyas posturas contrarias en temas estratgicos, como son las relaciones con Siria y con EEUU, dificultarn el cumplimiento de la nueva agenda para el pas.

De momento, slo uno de los actores principales ha quedado fuera del gobierno: el general Michel Aoun, que consigui fuertes apoyos tras su repentino retorno del exilio francs. Aunque no hubo acuerdo con el Gobierno de Sinora sobre el reparto de ministerios, algunos apuntan que su nombre se baraja como nuevo presidente tras la esperada cada de Lahoud tras la publicacin hoy del informe de la comisin Melhis.

Relaciones internacionales

El rgimen de Siria ha sufrido un serio revs no slo por perder al apetecible pas vecino, sino por haberlo hecho de forma tan humillante las tropas sirias ocuparon definitivamente Lbano en 1989, bajo los auspicios de los Acuerdos de Taif y con el beneplcito de la ONU y de EEUU, entonces interesado en el acercamiento a Damasco con vistas a la invasin de Irak, lo que puso fin a una guerra que duraba ua 15 aos.

Pero aunque muchos libaneses, sobre todo los cristianos, quieran verse libres de Damasco por completo, resulta complicado pues ambos pases comparten parte de su identidad as como intereses en temas importantes, como las relaciones con Israel, pas que ocup militarmente el sur del Lbano hasta el ao 2000.

La nueva agenda plantea grandes y difciles retos, como es el desarme de Hezbollah, que recoge la resolucin 1.559 y exigen EEUU y Francia. Hezbollah, que no slo controla grandes reas del pas sino que est legitimado por las urnas, tiene una postura contraria a la injerencia de EEUU, lo cual comparten amplios sectores de la poblacin, no solamente chita. Cabe recordar que durante la guerra civil, EEUU se implic a favor de los cristianos y acab retirndose tras sufrir dos mortferos atentados contra su embajada y el cuartel general de los marines en 1983.

Aunque el Partido de Dios est jugando sus cartas con vistas a normalizarse a ojos de la comunidad internacional (por primera vez controla carteras), parece improbable un abandono prximo de las armas. Las armas de Hezbollah son las armas de la resistencia libanesa y son una defensa para todos los libaneses, declara su lder, Sheikh Hassan Nasrallah. A ello contribuyen una serie de conflictos an abiertos en la frontera las Granjas de Shebaa y las Siete Aldeas, cuya pertenencia est an en litigio), amn del apoyo declarado del partido por la causa palestina.

El problema palestino, germen de conflictos en el Lbano, sigue sin plantearse seriamente en la escena poltica. Los superpoblados y mseros campos de refugiados repartidos por todo el pas son una bomba de relojera, sin horizonte en las negociaciones con Israel, y sufriendo las mismas luchas intestinas que aquejan a los territorios ocupados.

Problemas internos

En un plano social, detrs de las alianzas y de la aparente unidad de los dirigentes polticos, se esconden viejos recelos y desconfianzas. Las diferentes comunidades siguen viviendo con relativa autonoma las unas de las otras, y apenas se ha escarbado colectivamente en los acontecimientos de la guerra. Como comentaba hace poco el profesor de sociologa de la American University of Beirut, Samir Khalaf, no hemos erigido monumento alguno por la guerra, no hay un sitio donde se pueda llorar a los muertos, todo el mundo ha hecho como que pasaba pgina, y eso es peligroso. Las familias que controlaban las milicias durante la guerra siguen en el poder. Con el reciente indulto a Geagea (condenado por la muerte de varios rivales polticos durante la guerra), y la vuelta de Aoun (cuyo pasado militar resulta tambin macabro), todos los actores vuelven a estar en sus puestos.

Hariri es hoy da, utilizando el trmino oriental, un mrtir nacional, y su tumba reposa en la cntrica plaza de los mrtires de Beirut, al lado de la Virgin Megastore. Es el rea de Solidere, que las empresas de Hariri se encargaron de reconstruir, y que simboliza el abandono del pasado y la vuelta a los grandes negocios en la Suiza de Oriente Medio.

Solidere es un buen epitafio para el milagro Hariri, del cual se han beneficiado ciertos sectores de Lbano, a pesar de que los problemas econmicos del pas se hacen cada vez ms evidentes, con una deuda externa que los datos oficiales elevan a 36 billones de dlares (el doble de su producto interior bruto), y una corrupcin y unas desigualdades sociales boyantes. Si los problemas persisten, no se augura un buen futuro a las relaciones entre las distintas comunidades, y el conflicto podra volver a estallar. Algunos libaneses, con su caracterstica flema oriental, se preguntan si no ser esto lo que realmente est en las agendas de los que han trazado el cambio de rumbo en el Lbano. -

Ricard Boscar es colaborador del Gabinete Vasco de Anlisis Internacional (GAIN).



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