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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-09-2016

Cambio de etapa

Jess Snchez Rodrguez
Rebelin


Distintas evidencias hacen pensar que en Europa se est transitando desde una etapa que se acaba de cerrar a otra que se abre con perfiles muy diferentes. Las caractersticas de la que se ha cerrado son muy ntidas, se trata de una etapa en la que la izquierda ha intentado a travs de tres diferentes modelos de accin y organizacin encauzar el malestar social y las movilizaciones populares y romper con la austeridad neoliberal descargada sobre las clases populares. Estos tres modelos han sido el enfrentamiento sindical (Francia), y el acceso al poder, en un caso a travs de un modelo clsico de partido de izquierda (Grecia), y en otro caso siguiendo la estrategia populista de Laclau (Espaa). La etapa se ha cerrado con el fracaso de los tres intentos, una doble derrota de las luchas sindicales (Francia), una claudicacin ante la troika (Grecia), y la imposibilidad electoral de alcanzar el poder (Espaa).

De la nueva etapa es difcil predecir cules sern sus caractersticas distintivas, de momento solo podemos apuntar las tendencias fuertes, que tendrn que confirmarse en los prximos meses. Estas tendencias se abren con la victoria del brexit, sostenida en posiciones xenfobas, y deben verificarse con dos importantes elecciones presidenciales dnde el populismo xenfobo de extrema derecha tiene posibilidades reales de alcanzar el poder, Austria y Francia. Si estas tendencias se confirman, la nueva etapa estara caracterizada por un salto cualitativo en el avance de la extrema derecha en Europa.

El resultado electoral obtenido por Podemos en las elecciones al parlamento espaol en junio de 2016 fueron espectaculares en relacin con el peso representativo obtenido histricamente por las organizaciones a la izquierda del PSOE, los 71 diputados de la amplia coalicin que representa Unidos Podemos suponen, pues, un gran triunfo, pero tambin son la constatacin de un lmite al que, salvo circunstancias imprevisibles en estos momentos, no se ve posibilidades de superar. Ese lmite obtenido en junio ya vena siendo anunciado en los resultados de elecciones anteriores, locales, autonmicas o generales, y no ha podido ser superado a pesar de los esfuerzos por ampliar las fuerzas polticas de la alianza electoral.

Esta situacin puede tomarse como referencia para establecer el cierre de una etapa tanto a nivel de Espaa como de Europa. En el caso espaol se tratara de una etapa que se inici con las primeras contestaciones al giro neoliberal del gobierno socialista de Zapatero, y continuara con surgimiento posterior del 15-M y de Podemos ms tarde. El resultado poltico ha sido la transformacin del sistema representativo espaol que ha basculado desde un bipartidismo imperfecto a un multipartidismo que est dificultando la posibilidad de elegir un gobierno estable. Pero las expectativas que lleg a crear Podemos en su primer perodo de existencia sobre la capacidad de alcanzar el gobierno y llevar a cabo un programa ambicioso a favor de la clases populares se cerr con la constatacin del lmite que marcaron los resultados electorales del pasado junio. Unidos Podemos no solo qued como una minora fuerte, pero minora a pesar de sus resultados, sino polticamente aislada. Su nica posibilidad de participar en algn tipo de gobierno sera en posicin subordinada al PSOE, y con otras fuerzas, que, necesariamente, reduciran drsticamente el alcance de su programa poltico y la haran corresponsable de polticas que no son las suyas.

En Espaa se ha cerrado, pues, una etapa, pero tambin se pueden tomar estos resultados de Unidos Podemos como el cierre de otra etapa en Europa. El objetivo de este artculo es justamente ocuparse de analizar esta situacin a nivel europeo.

Las consecuencias generadas por la crisis en Europa

Para nuestros objetivos analticos podemos considerar la etapa europea que se acaba de cerrar como la segunda desde el inicio de la gran recesin en 2008. Pero antes de centrarnos en ella veamos cuales han sido los rasgos ms definitorios en este tiempo globalmente.

Econmicamente la crisis lleg con un cierto retraso respecto a EEUU y se expres inicialmente como una crisis de las deudas soberanas de los ms dbiles de los Estados miembros, y aunque afect a todo el sistema econmico el sector ms impactado fue el financiero. Las medidas implementadas por los diferentes gobiernos, siguiendo los dictados de Bruselas y el banco central europeo, y bajo el liderazgo poltico de la Alemania de Angela Merkel, estuvieron orientadas a buscar una salida a la crisis haciendo recaer los sacrificios sobre las clases populares a travs de un recorte de derechos y de retroceso de su participacin en la renta nacional a travs de polticas de austeridad que han terminando desembocando en una situacin de estancamiento econmico que contrasta con el mayor xito de EE.UU. para conseguir salir de la crisis. Esta situacin conoci momentos lgidos en el rescate econmico de algunos grandes bancos o sistemas bancarios, en el rescate de algunos pases, como ha sido el caso ms dramtico de Grecia, y en la intervencin creciente y masiva del BCE para sostener la economa europea.

Inicialmente, el fuerte impacto de la crisis hizo perder posiciones al capitalismo europeo en el conjunto mundial frente a la resistencia a la crisis y crecimiento que conocan los BRICS gracias, sobre todo, al tirn econmico de China. Pero en el ltimo ao la locomotora asitica comenz a dar seales de agotamiento de su modelo econmico y su ralentizacin hizo entrar en recesin a otros componentes de los nuevos pases ascendentes como Brasil y Rusia. De manera que, frente al estancamiento europeo y el frenazo o recesin en otras economas emergentes, EE.UU. volvi a aparecer como la economa ms dinmica en el capitalismo globalizado de la crisis.

Socialmente, la crisis tuvo efectos devastadores sobre la clase obrera y las clases populares en general. El ascenso de los niveles de desempleo fue muy importante en la primera etapa de la crisis, con casos espectaculares como los de Grecia y Espaa - dnde se destruan del orden de 150.000 empleos mensuales - que ocho aos despus no han regresado a los niveles anteriores al inicio de la crisis. Esta situacin fue acompaada de un recorte de salarios, derechos laborales y prestaciones sociales, que ha dado lugar a la consolidacin de un amplio mercado de trabajo precarizado. Las respuestas a este ataque contra las clases populares conocieron diferentes niveles segn la intensidad de la crisis en cada pas y la tradicin de organizacin y movilizaciones. Tres pases destacaron especialmente en estas movilizaciones. En primer lugar Grecia donde tuvo lugar de manera continua, y hasta la victoria electoral de Syriza, un encadenamiento de huelgas generales acompaadas de movilizaciones. En segundo lugar Francia, cuyos sindicatos llevaron a cabo dos olas de movilizaciones sociales y huelgas, primero en 2010 contra la reforma de las pensiones de Sarkozy, y luego en 2016 contra la reforma laboral de de Valls-Hollande, ambas saldadas con sendas derrotas. En tercer lugar Espaa, dnde las tres huelgas generales fueron reemplazadas por movilizaciones sectoriales y temticas fecundadas por el impulso nacido del 15-M.

Polticamente los efectos se trasmitieron a diversos planos y de manera contradictoria. En primer lugar, el gran malestar social causado por la crisis origin en la primera etapa cambios continuos de los gobiernos, tanto liberal-conservadores como socialdemcratas.

En segundo lugar los efectos de la crisis impulsaron el crecimiento de los movimientos de extrema derecha que utilizaron dos grandes temas de movilizacin, el de la inmigracin y el rechazo de la construccin europea a favor de un regreso al chauvinismo nacionalista. El liderazgo principal lo sigui detentando el FN francs, pero su crecimiento fue importante en otros muchos pases. Pero tambin hubo, en menor medida, un impulso de las organizaciones de izquierda con nuevos formatos organizativos como los de Syriza o Podemos, destacando especialmente los casos de Grecia, Espaa y Portugal. Sin embargo, en general, la izquierda no tuvo el protagonismo que podra esperarse de una crisis como la que asol Europa.

En tercer lugar, la crisis econmica tension la construccin de la Unin Europea, que perdi su mito de irreversible. La primera gran crisis tuvo lugar con la negociacin del tercer rescate de Grecia, la resistencia inicial del gobierno de Syriza a aceptar las duras condiciones de la troika hizo aparecer la amenaza de expulsin del pas heleno, pero la claudicacin final del gobierno de Tsipras evit que este expediente se concretara. La segunda gran crisis s termin en el abandono de uno de sus principales miembros, el Reino Unido, tras la celebracin de un referndum sobre su permanencia en la UE, se trataba de mayor xito de los movimientos euroescpticos, dominados por las tendencias populistas xenfobas de extrema derecha. Entre medias, el episodio de la llegada masiva de refugiados, sobretodo provenientes de la guerra de Siria, actu como un elemento tensionador suplementario en la UE con el rechazo de varios de sus Estados miembros a acoger cuotas de refugiados y el levantamientode muros en sus fronteras.

La brecha abierta con la victoria del brexit y el ascenso continuado del populismo de extrema derecha en varios pases europeos hacen suponer que las tensiones sobre la existencia de la UE continuarn en el futuro.

En cuarto lugar, la crisis tambin tuvo efectos impactantes sobre la estabilidad territorial de algunos Estados europeos con la intensificacin de tendencias independentistas latentes en algunos de sus territorios, como fueron el caso de Escocia donde, a pesar de la derrota del independentismo en un referndum, puede volver a replantear su demanda tras el brexit; o el caso de Catalua, cuyo bloqueo desde el gobierno del PP de una consulta similar a la escocesa est llevando a las fuerzas soberanistas a plantear un proceso independentista unilateral.

Segunda etapa de la crisis europea: intento fallido de la izquierda de revertir el austericidio neoliberal

Para los efectos que se pretenden en este artculo queremos centrar el anlisis de esta segunda etapa en lo que consideramos una de las caractersticas polticas ms definitorias de la misma, el intento fracasado por parte de la izquierda de conseguir llegar al gobierno en alguno de los pases de la UE y romper con el dominio de las polticas neoliberales y las medidas austericidas contra las clases populares. Este hecho ha marcado toda esta etapa y su fracaso abre el escenario de una nueva etapa que se abre con perspectivas muy diferentes, incluso prcticamente opuestas.

La izquierda ha encontrado posibilidades ms o menos importantes de alcanzar el gobierno solamente en aquellos pases donde previamente se haba producido una importante movilizacin social contra las polticas de austeridad. As, por ejemplo, all dnde estas movilizaciones estuvieron ausentes, aunque previamente existiese una alternativa de izquierda con ciertas posibilidades el resultado final ha sido un lento retroceso, como ha ocurrido con el caso de Die Linke en Alemania. Los cuatro pases que vamos a tomar en cuenta para el anlisis son Grecia, Francia, Espaa y Portugal. En ellos se produjeron, con importantes diferencias, las movilizaciones sociales ms intensas contra las consecuencias de la crisis. La tradicin de la izquierda, su implantacin y su reaccin a las nuevas condiciones tambin fueron diferentes y, en consecuencia nos encontramos con resultados finales tambin distintos.

Como hemos sealado las movilizaciones ms intensas correspondieron a Grecia, seguida por Francia, Espaa y Portugal. Sus tradiciones polticas de izquierda tambin diferan. Grecia y Portugal contaban con importantes partidos comunistas muy ortodoxos que dificultaban el entendimiento con otras fuerzas de la izquierda. En Espaa y Francia, por el contrario, los partidos comunistas se encontraban comprometidos desde hace tiempo con alianzas polticas ms amplias como era el caso de Izquierda Unida y el Front de Gauche. Tambin haba diferencias en sus relaciones con la socialdemocracia; en la presencia o no de fuerzas de extrema derecha importantes, fuertes sobretodo en Francia, menos en Grecia y prcticamente inexistentes en Espaa o Portugal; o en los retos de movimientos populistas que les disputasen sus bases electorales, claramente visible en Espaa con Podemos, pero tambin en otro pas como Italia, en el que el M5E de Beppe Grillo desplaz a Refundacin Comunista, previamente debilitada por sus errores.

Las fuertes movilizaciones y huelgas griegas desembocaron en un ensayo exitoso de unidad de fuerzas de izquierda - con la excepcin del partido comunista - en torno a Syriza, que se convirti en el nico caso en que consigui llegar al gobierno como fuerza mayoritaria despus de marginar a la socialdemocracia a posiciones irrelevantes. En los otros tres pases, por el contrario y con diferentes resultados, ninguna de las fuerzas de izquierda logr desplazar a la socialdemocracia. En Francia, y a pesar de las fuertes movilizaciones sindicales, el Front de Gauche se mantuvo como una fuerza minoritaria sin capacidad siquiera de condicionar las polticas del gobierno de Hollande, viendo, adems, como segua creciendo el Frente Nacional utilizando parte del malestar social generado por la crisis. En Portugal, el PCP y el Bloco de Esquerda se convirtieron, al menos, en apoyos necesarios para el actual gobierno socialista, condicionando ligeramente las polticas de ste. Finalmente, en Espaa un movimiento populista de izquierda, Podemos, fue capaz de encauzar polticamente el malestar social y desplaz a la marginalidad a Izquierda Unida, pero tampoco fue capaz, por el momento, ni de alcanzar el gobierno ni de superar al PSOE.

Syriza represent, por tanto, durante un breve perodo, la esperanza de la izquierda europea por alcanzar una victoria contra las fuerzas neoliberales europeas que abriese el camino a los avances de otras fuerzas de izquierda en el viejo continente. Pero la dimensin de sus retos, su aislamiento poltico en la UE, el fuerte desequilibrio de fuerzas enfrentadas, y una direccin poltica no adecuada para enfrentar ese desafo termin en una derrota estrepitosa que condicion en lo inmediato las posibilidades de la otra fuerza con posibilidades de alcanzar el gobierno, Podemos, y a largo plazo bloque las posibilidades de avance de la izquierda en Europa, que qued sumida en un nuevo perodo de confusin y desmoralizacin.

Como sealbamos al principio, una etapa que se inici en el otoo de 2010 con importantes expectativas de avance para la izquierda, dando cauce poltico al intenso malestar social existente, se cerr con la claudicacin de Syriza, y el fracaso de Podemos de superar al PSOE y ser alternativa de gobierno, con unas derrotas importantes de la izquierda que perda la iniciativa poltica para un largo perodo durante el cual tendr que reflexionar y establecer nuevos objetivos y estrategias.

Tercera etapa de la crisis europea: la amenaza del populismo xenfobo de extrema derecha

Una nueva etapa poltica se abra en Europa a mediados de 2016 cuando coincidieron en el tiempo el resultado de dos consultas en las urnas, los resultados de las segundas elecciones en Espaa en seis meses que confirmaron la situacin minoritaria de Podemos, y la victoria del brexit en el referndum britnico. La importancia de este ltimo no radicaba solamente en suponer la primera desercin de un miembro de la UE, que rompa, as, con el mito de la irreversibilidad de la construccin europea, sino en representar la primera gran victoria del movimiento euroescptico liderado por fuerzas populistas xenfobas. A pesar de que una parte de la izquierda inglesa tambin apoyaba el brexit bajo la consigna del leftxit, en realidad todo el rdito fue cobrado por las fuerzas populistas xenfobas de extrema derecha.

La derecha populista y xenfoba viene manteniendo un crecimiento ininterrumpido desde hace aos en la mayor parte de Europa. Sus dos grandes bazas propagandsticas han venido siendo un rechazo a la UE en nombre de un regreso a posiciones nacionalistas y el discurso anti-inmigracin que ha sido reforzado tanto por los atentados yihadistas llevados a cabo en diversos pases europeos como la crisis de los refugiados derivada de las guerras civiles al otro lado del Mediterrneo, especialmente en Siria y Libia.

El fenmeno no es nuevo y ya lo analizamos con ocasin de los resultados en las elecciones europeas en 2014 dnde se apuntaba que los resultados generales pueden englobarse dentro de las siguientes tendencias: Permanece el dominio de los conservadores y socialdemcratas aunque con correctivos para los cuatro principales grupos de europarlamentarios, los conservadores pierden 64 escaos (212), los socialistas 10 (186), los liberales 13 (70), y los verdes 2 (55). Por el contrario crecen los grupos que representan un voto de protesta contra la actual UE, tanto por la izquierda como por la extrema derecha, la izquierda gana 8 parlamentarios (43), los ultraderechistas del grupo europeo de la Libertad y la Democracia ganan 5 (36) sin contar con dos grandes vencedores en Francia y Gran Bretaa que no pertenece a este grupo, as, el Frente Nacional ha pasado de 6 a 24 escaos y el UKIP que pasa de 13 a 23.

Efectivamente, contina la preocupante tendencia, expresada en las elecciones europeas de 2009 y en otras de tipo nacional en estos ltimos cinco aos, de implantacin y crecimiento de partidos xenfobos y ultraderechistas por toda Europa hasta alcanzar cerca de un 25%, englobando tanto a pases especialmente golpeados por la crisis y las medidas de austeridad, como Grecia donde Amanecer Dorado se sita en tercera posicin con un 9,4% de votos y Laos con el 2,8%, como a pases que han sorteado la crisis con menos problemas como en Dinamarca y Austria donde han obtenido un 25% de los votos. Pero sin duda ha sido la victoria obtenida por el Frente Nacional en Francia el dato que ms repercusin ha tenido al situarse como el primer partido ms votado, convirtindose, de esta manera, en la referencia de toda la extrema derecha en Europa. Este ascenso de las posiciones xenfobas y ultraderechistas tendr consecuencias seguramente en tres aspectos, primero, servir de aliciente al crecimiento de estos partidos en toda Europa, segundo, arrastrar hacia posiciones ms derechistas a los partidos conservadores para intentar recuperar electorado o evitar mayores prdidas y, tercero, repercutir en las decisiones del parlamento europeo. Mucho es de temer que las posiciones xenfobas y ultranacionalistas continen creciendo en Europa tras este resultado.ii

A travs del UKIP, el populismo xenfobo de extrema derecha se cobr una primera pieza importante dentro de Europa al conseguir sacar a Gran Bretaa de la UE y poner en crisis la construccin de sta. Pero esto no significaba alcanzar el poder. Fuerzas polticas xenfobas, ultranacionalistas y de extrema derecha gobiernan ya algunos pases de la UE, pero son perifricos, como es el caso de Hungra con el gobierno de Viktor Orbn (especialmente a partir de su victoria en 2010 y las presiones de otro partido ms de extrema derecha como Jobbik), o de Polonia con un gobierno populista ultranacionalista de derechas. Igualmente otras fuerzas xenfobas de extrema derecha han sido apoyos indispensables de algunos gobiernos o incluso han llegado a participar en ellos. Pero en la nueva etapa de la crisis europea que situamos a partir del brexit esta tendencia va a ser puesta a prueba en dos elecciones presidenciales en los prximos meses en las que la extrema derecha tiene posibilidades de alcanzar el poder.

El primer caso es Austria. La fortaleza de la extrema derecha en ese pas centroeuropeo no es nueva, el FP se fund en 1956 y en 1989 su carismtico lder Haider lleg a ser presidente de la regin de Carintia. Su ascenso electoral continuado le permiti participar en el gobierno austriaco coaligado con los democristianos, situacin que le llev a contradicciones y prdida coyuntural de peso electoral, que volvera a recuperar posteriormente. En abril de 2016, en la primera vuelta de las elecciones presidenciales, el FP se situ en primer lugar con el 35,3% de los votos, lo que hizo necesario una segunda vuelta en mayo. En ella, el resto de los partidos apoyaron a un candidato ecologista para evitar la victoria del FP, la victoria del primero fue por la mnima, 50,3% frente al 49,7%, y Austria, y Europa, respiraron aliviadas, aunque preocupada por el peso alcanzado por la extrema derecha. Pero el FP impugn las elecciones por irregularidades y el Tribunal Constitucional le dio la razn, ordenando repetir las elecciones el prximo dos de octubre en las que el FP cuenta con dos nuevas bazas a su favor, el haberse reconocido irregularidades en el recuento de votos en la ltima eleccin y el triunfo del brexit en Gran Bretaa. Las posibilidades de que su candidato alcance la presidencia austriaca son muy altas.

El segundo caso, y de consecuencias mucho ms trascendentes, es el de Francia. Las elecciones presidenciales se celebrarn en abril de 2017. Dado el desgaste sufrido por el actual presidente socialista Hollande todo hace predecir que en la segunda ronda, a celebrar en mayo, el duelo se decidir nuevamente, como en 2002, entre un candidato conservador, Sarkozy, y la lder del FN Marie Le Pen, quin aparece actualmente como la favorita en la primera vuelta.

Nuevamente al electorado de izquierdas y socialdemcrata se les plantear la misma dura opcin que en 2002 cuando la eleccin entre Chirac, acusado de casos de corrupcin, y Jean Marie Le Pen hizo aparecer consignas del tipo, Vota a un delincuente, no a un fascista. Opcin que se les plantea tambin a los seguidores de Sanders en EE.UU. para evitar la victoria de Trump, o en Per recientemente para evitar la victoria de Keiko Fujimori.

En 2002, finalmente, Chirac obtuvo una victoria arrolladora sobre Le Pen, 82% frente al 18%, hoy no est tan claro cul sera el resultado, especialmente si, tras el brexit, se produce una victoria en Austria.

Podran darse tres escenarios, el ms pesimista sera el de una doble victoria presidencial de la extrema derecha que impulsase el crecimiento de este tipo de formaciones en toda Europa, especialmente all dnde ya gozan de una presencia importante, creando una situacin poltica muy grave en Europa. Un escenario intermedio es que, a pesar de sus victorias electorales, las instituciones de la democracia liberal consiguiesen desactivar los proyectos de la extrema derecha, como en la segunda etapa que se ha cerrado el establishment europeo desactiv los de la izquierda, y que las contradicciones de la extrema derecha en el poder la llevasen a un retroceso, como le ocurri al FP en Austria. Finalmente, podra ocurrir que fracasase en ambas elecciones presidenciales y, an persistiendo el peligro del populismo xenfobo de extrema derecha en Europa, quedara desactivado en esta etapa, que tendra otras caractersticas imposibles de predecir en estos momentos.

Conclusiones

Los tres fracasos de la izquierda en Europa que hemos analizado han cerrado una etapa que dejan en un lugar muy secundario a la izquierda del viejo continente en su capacidad de influir en los desarrollos sociales y polticos del futuro inmediato. Una situacin que se aade a la tendencia general en otras partes del mundo donde tena un cierto peso, como Amrica Latina, dnde se vive igualmente una etapa de reflujo con el avance de la derecha en esa regin tal como lo han demostrado los cuatro ltimos casos de Venezuela, Argentina, Per y Brasil.

Pero a diferencia de lo que ocurre en Amrica Latina, el peligro en Europa no es el regreso al poder de derechas neoliberales porque en el viejo continente nunca lo han abandonado, siendo el caso de Syriza un caso excepcional y breve, pues aunque continua en el poder lo hace gestionando el programa de la troika. El peligro en Europa lo representa el avance del populismo xenfobo de extrema derecha que puede caracterizar la nueva etapa que se ha abierto en junio pasado. Y aunque finalmente fracasen en alcanzar el poder, de lo que no cabe duda es que estn contaminando a fondo a los partidos liberal-conservadores con sus propuestas y soluciones.

No es el caso dramtico de los aos 30 del siglo pasado cuando el ascenso del fascismo llev a la poltica de frentes populares a la izquierda, pero hoy sin teorizar ni discutir un tipo de estrategia similar, sin embargo algo parecido se est llevando a la prctica en muchas partes del mundo. Hemos mencionado el caso de Francia en 2002 y posiblemente en 2017; el de Austria; el de Per; el de Estados Unidos, dnde Sanders apoya a Hillary Clinton para frenar a Trump; el de Gran Bretaa, dnde Corbyn apoy su mantenimiento en la UE frente a los xenfobos del brexit; el de Argentina, dnde una parte de la izquierda se inclinaba por apoyar a Scioli para frenar a Macri. No se trata de una estrategia decidida a nivel internacional, sino de comportamientos nacionales pragmticos que coinciden y que expresan la situacin de debilidad de la izquierda ante el empuje de fuerzas populistas de derecha o extrema derecha. Solo es posible saber si se trata de estrategias errneas o acertadas, en todo caso, impuestas por las circunstancias, si se analiza objetivamente la correlacin de fuerzas y las tendencias, desde un punto de vista amplio temporal y geogrficamente.


Notas

i Se pueden consultar otros artculos y libros del autor en el blog : http://miradacrtica.blogspot.com/

ii Jess Snchez Rodrguez, Elecciones europeas, continuismos y temblores de tierra, http://miradacrtica.blogspot.com/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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