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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-09-2016

Para reactivar la economa, emplear a ms mujeres

Juan Torres Lpez
Rebelin


Muchos economistas lo venimos diciendo desde hace mucho tiempo. Facilitar la incorporacin de las mujeres al empleo no es solo una estrategia esencial para evitar la discriminacin injusta entre mujeres y hombres y para que stas ltimas puedan elegir y realizarse como personas en las mismas condiciones y con la misma libertad que los hombres. Adems de eso, que no es poco, favorecer el empleo de las mujeres es fundamental porque la evidencia emprica demuestra que cuando una mujer se incorpora al empleo remunerado el nmero total de empleos de la economa no aumenta solo en una persona sino en algo ms. Eso es as porque el empleo femenino (dicho con palabras muy llanas) tira de otros puestos de trabajo remunerados adicionales y porque, adems, aumenta la demanda total, lo que hace que sean necesarios ms empleos para satisfacer el consumo adicional de las nuevas mujeres con ingresos propios.

Lina Glvez y Ruth Rubio-Marn acaban de publicar un artculo muy interesante con propuestas para lograr ese objetivo (El mercado tiene sexo: la desigualdad tambin!). Y, casualmente, acaba de publicarse una nota del Fondo Monetario Internacional que insiste en que para impulsar el crecimiento lo que conviene es emplear a ms mujeres (To Boost Growth: Employ More Women).

Me alegra que una institucion tan conservadora, habitualmente reacia a hacer planteamientos que se salgan del pensamiento mayoritario y que tanto ha dificultado la incorporacin de las mujeres al empleo remunerado, imponiendo polticas que reducen el gasto social y la provisin de servicios pblicos, est empezando a asumir que es fundamental cambiar de rumbo. Aos atrs, algunos de sus economistas publicaron estudios que demostraban que, cuanto ms empleo femenino hay, se generan mejores rendimientos macroeconmicos, y ahora menciona un caso exitoso como es del Canad.

Segn los anlisis que se han realizado para este pas, si desapareciera la brecha entre la tasa de actividad de la poblacin masculina y la femenina (de 7 puntos porcentuales a favor de los hombres) el PIB de Canad sera un 4,5% ms elevado que el actual. Aunque ya sabemos que el PIB es un indicador bastante bruto, al menos sirve ahora para indicarnos que el efecto de esa mayor actividad femenina no es poca cosa.

Al leer esos datos he pensado los avances que se podran producir en Espaa si nuestros gobiernos adoptaran polticas efectivas para promover el empleo femenino como las que proponen Lina Glvez y Ruth Rubio-Marn en su artculo mencionado o en otro trabajo anterior y ms amplio titulado Por una poltica econmica que incorpore la igualdad de gnero. Y si, adems, entendieran que para crear empleo masculino o femenino (y, en general para generar ingresos dignos para toda la poblacin) es fundamental modificar la distribucin de los tiempos de trabajo y, sobre todo, asumir de manera efectiva como principio de actuacin que el trabajo humano no es una mercanca. Un principio, por cierto, que muchsimos pases (entre ellos Espaa) han asumido al ratificar la Declaracin de Filadelfia de la Organizacin Internacional del Trabajo que as lo seala expresamente.

En nuestro pas, la diferencia entre la tasa de actividad de mujeres y hombres es an mayor que la canadiense (11,3 puntos, segn la EPA del segundo trimestre de 2016), lo que quiere decir que, posiblemente, podramos lograr un impulso incluso an mayor si la hicisemos desaparecer. Pero, eso s, siempre que esas polticas no se lleven a cabo de cualquier forma.

La brecha en las tasas de empleo de mujeres y hombres ha disminuido muchsimo en los ltimos aos en Espaa (del 24,7 a 11,2, segn Eurostat: aqu o aqu). Sin embargo, esa disminucin no se puede considerar como un fenmeno por s solo positivo. Se ha producido a costa de una gran precarizacin del empleo y de un incremento muy grande de las mujeres empleadas, contra su voluntad, a tiempo parcial, lo que ha reforzado la divisin de trabajo tan sesgada que especializa a las mujeres en el trabajo domstico, al que dedican cada vez ms horas y muchas ms que los hombres.

Si en Espaa se pudiera conformar un gobierno de progreso apoyado en una amplia mayora parlamentaria, una de sus tareas ms importantes debera ser la de poner en marcha, en colaboracin con todas las autonomas y administraciones locales, una estrategia estatal para la igualdad y la corresponsabilidad entre mujeres y hombres que facilitara de verdad el empleo femenino. El impulso econmico que producira sera extraordinario y el aumento del bienestar que llevara consigo mucho ms impresionante.

Desgraciadamente, los dirigentes de los partidos que podran llevar a cabo un plan de este tipo prefieren seguir tirndose los trastos a la cabeza.

Juan Torres Lpez es catedrtico de Economa Aplicada de la Universidad de Mlaga (Espaa). Pgina web: www.juantorreslopez.com

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.




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