Portada :: Cultura :: Cine
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-09-2016

"Rosa Luxemburg", de Margarethe von Trotta
La rosa de nadie

Miguel Casado
Rebelin


Casi al principio de Rosa Luxemburg, la pelcula de Margarethe von Trotta, los lderes del Partido Socialdemcrata alemn (SPD) se renen para celebrar el ao nuevo de 1900. La protagonista se niega a bailar con Bernstein, uno de los padres fundadores, por sus recientes discrepancias ideolgicas: no acepta separar lo personal y lo poltico, y ese principio, ser consecuente, lo llevar cada vez ms a fondo. Otro de los fundadores, Bebel, ser el que avise: Ya la ahorcaremos, aunque ella no titubee: Veremos quin ahorca a quin. En escasos planos, en concisas palabras, se condensa el drama de la evolucin poltica de Rosa Luxemburg, que lleva a una ntima escisin personal y a la ruptura la institucionalizacin en el sistema frente a la voluntad revolucionaria con los maestros y los amigos de muchos aos. El personaje que traza Von Trotta nunca vacila en esa encrucijada, pese a padecer en silencio una progresiva soledad. El choque final, por las posiciones ante la guerra de 1914, era forzoso: la contundencia y el valor de su postura antibelicista resuenan elocuentes en ese espacio vaco. La pelcula se compone en tonos grises, con el hostil blanco de la nieve.

Algo que extraa en ella es la ausencia de esas masas de las que tanto se habla. Los trabajadores van a los mtines de Luxemburg, durante sus estancias en la crcel se ve a otras presas; pero se vuelve siempre al marco de la cpula socialdemcrata, sus discusiones, lo spero de un pensamiento independiente. Sin embargo, durante la guerra y, sobre todo, con el estallido revolucionario que sigue a la derrota alemana a comienzos de noviembre de 1918, esas multitudes postergadas asumieron su protagonismo como nunca antes. Por su procedencia poco esperable, la carta en la que Rilke relata conmovido una asamblea popular en Munich, la toma de la palabra por los desposedos, es muy expresiva para intuir la dimensin de un fenmeno que pudo cambiar la historia de Europa. Y que, seguramente, sigue an por pensar.

En los ltimos aos fue apareciendo en castellano la serie narrativa que Alfred Dblin dedic a Noviembre de 1918, en la magnfica traduccin de Carlos Fortea, formada por cuatro extensos volmenes: Burgueses y soldados, El pueblo traicionado, El regreso de las tropas, y el final, Karl y Rosa. El extraordinario narrador que es Dblin milit en la revolucin entonces, pero no se decidi a afrontarlo en la escritura hasta los aos 40, al final de su exilio. Su poder lingstico, la exigente flexibilidad tcnica, la rica variedad de sus recursos no sorprenden si se piensa que el crucial debate entre realismo y vanguardia tuvo quiz su ncleo ms lcido en Alemania, y ah estn, por ejemplo, los escritos tericos de Brecht, que muestran la vanguardia como la va ms eficaz para explorar la realidad del mundo.

Dblin dibuja las tres posiciones en liza: la defensa del orden y del sistema por el nuevo gobierno republicano del SPD, el pragmatismo de los militares que amagan con su golpismo monrquico para proteger intereses de clase, y el entusiasmo de las multitudes revolucionarias que derribaron la monarqua, establecieron el gobierno de los Consejos de obreros y soldados y, por ltimo, fueron sangrientamente reprimidas por la alianza de los otros dos campos. A diferencia de la pelcula de Von Trotta, la novela no entrega un relato con hroe, sino un mosaico social, un proteico personaje colectivo, sin jerarquas; Dblin recupera as la confusin de aquellos das, tratando de ver a travs de ella, sin una perspectiva privilegiada, sin ningn alto observatorio que permita una visin de conjunto. Recoge la movilidad de los hechos, los vaivenes del nimo, los engaos y verdades, el entusiasmo y el oportunismo, la abnegacin y el medro. Y como, aun en la multitud, busca los primeros planos, no pierde de vista la raz personal de los comportamientos, el cruce de lo ideolgico y lo ntimo, en una atmsfera compartida de desesperacin existencial. Lo personal es poltico, s, como enunciar el viejo dicho feminista, que aqu cobra vida en su gama de claroscuros.

Y es la densidad de los hechos y la sensacin de deuda con ellos la que invita a releer el revelador trabajo, fuera de eslganes y esquemas, de Sebastian Haffner, La revolucin alemana de 1918-1919. Tramar su hilo con la dispersin fragmentaria del monumental texto de Dblin es un ejercicio apasionante. Hasta llegar a su trmino: el 15 de enero de 1919, Karl Liebknecht y Rosa Luxemburg, lderes del recin creado Partido Comunista, fueron asesinados por uno de los nuevos cuerpos de lite, fruto del pacto secreto entre el Estado Mayor y el SPD. La pelcula de Von Trotta a la que vuelvo con gusto y emocin, pese a las dudas de enfoque que me plantea salta de la salida de la crcel de Rosa, a mediados de noviembre, a la escena final, limitndose a sugerir disensiones en su grupo y obviando el papel de los socialdemcratas, aunque la cita inicial de Bebel ya anunciara cul sera. No hay anlisis ni apenas atencin para la democracia que ejerce la multitud; de algunas cosas tal vez todava no resulte fcil hablar, un siglo despus. Un violento culatazo y un tiro callan la clarividencia de Luxemburg, su temple de polemista: La libertad es siempre y exclusivamente libertad para el que piensa de manera diferente. La pelcula se cierra con un plano sostenido de las aguas del canal, de noche, mudo. Como en el poema de Celan, donde late el origen judo de ella junto a la mencin del Hotel Edn, cuartel general de los nuevos Fusileros de la Guardia: Llega la mesa con los dones, / dobla la esquina de un Edn / El hombre, hecho un colador, la mujer / a nadar!, la marrana, / por ella, por nadie, por todos / El canal de la Landwehr no har ruido. / Nada / se estanca.


(Este texto ha sido publicado en La sombra del ciprs, suplemento del diario El Norte de Castilla)

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter