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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-09-2016

Feminismo y Libertad
Y ahora el burkini

Lidia Falcn ONeill
Publico


El debate sobre el burkini ha consumido los tiempos muertos de este interminable agosto y ha permitido que nuevamente los temas que afectan a la mujer sean portada y objeto de editoriales y comentarios de los importantes y sesudos intelectuales que no saban de qu hablar. Lo peor es que tambin ha encendido nuevamente la discusin entre las tendencias del feminismo.

Las partidarias de la libertad de eleccin, como dicen, y las que pretendemos liberar a las mujeres de su esclavitud corporal. La libertad, como el nombre de Dios, no debera ser utilizada en vano. El patriarcado que est tan afianzado, que tiene voceros tan preparados y tan listos, sabe manipular desde hace tiempo la categora de libertad para convencernos de que diversas esclavitudes, opresiones y humillaciones que sufren las mujeres son deseadas por ellas mismas. La prostitucin est siendo el tema sacramental, del que ya me he ocupado pero que desdichadamente tendremos que seguir debatiendo.Ha seguido el de los vientres de alquiler y ahora el burkini, que es en realidad el burka y todos los atuendos que el patriarcado musulmn obliga a las mujeres a vestir para demostrar su podero. A este debate circular e inacabable se ha unido la brutalidad de los gendarmes franceses tan propia de ellos- obligando a desnudarse en pblico a una mujer. Para qu queramos ms! Sobre todo porque el perverso debate se centra ahora no en si el burkini ofende y aherroja a las mujeres, por orden patriarcal, sino si las feministas queremos perseguir y penalizar a las que lo adoptan por propia voluntad. Y aqu no tiene nada que ver la seguridad de los racistas ciudadanos franceses ni los smbolos religiosos. Estamos hablando de la dignidad de las mujeres. Pero aparecen las abanderadas del multiculturalismo, que se han convertido a todas las tolerancias a partir de su sentimiento de arrepentimiento por ser blancas, europeas y ricas.

De tal modo nosotras, las privilegiadas, tenemos que aceptar el burka, el velo, el burkini y todas las formas de taparlas como si fueran asquerosas, que los hombres musulmanes imponen a sus mujeres, que se excitan y desmandan con solo verle el pelo a una mujer. Y ahora tendr que hacer una declaracin expresa de que ni yo ni ninguna de las feministas que queremos liberar a las mujeres de las prohibiciones de vestuario pretendemos que los policas desnuden mujeres, ni en pblico ni en privado. Ya sabemos que los fascismos siguen en activo y encuentran siempre ocasin de actuar. La prohibicin del burkini debe cumplirse explicndose, educando y protegiendo a las vctimas, de ninguna manera victimizndolas ms. Pero, seoras multiculturalistas, no utilicen esa manifestacin de brutalidad y estupidez para defender las vestimentas que marcan y reprimen a las mujeres.

Recuerdo, que rabia tener tan buena memoria! mi batalla de varios decenios contra la cliteridectoma, en lucha contra los machistas que estaban tan contentos en medio planeta de castrar a sus nias, impidindoles el placer sexual, ocasionndoles dolores inacabables y producindoles lesiones que las llevaban a la invalidez y a la muerte en el caso de embarazos y partos. Pero ni en Espaa ni en Nairobi fuimos ms que unas cuantas del Partido Feminista las que nos manifestamos frontalmente contra tal prctica, mientras Carlota Bustelo, que era la directora del Instituto de la Mujer, se negaba a sumarse a la crtica para no molestar a las africanas y musulmanas, que haban hecho contra las europeas un casus belli del tema.

Hizo falta que Nawal al Sadaawui se pronunciara contra la mutilacin genital, con el valor de confesar que tambin a ella se la haban practicado a los 6 aos, para que comenzaran a variar su criterio las multiculturalistas espaolas. Han transcurrido treinta aos y empieza a prohibirse en la mayora de pases africanos. Me argirn enseguida que la mutilacin genital causa lesiones fsicas incurables y atenta contra la salud de las mujeres, pero, es que acaso el burka y el velo y el burkini no atenta contra la salud psquica? Es que acaso saberte perteneciente a un sexo tan pecador, poseer un cuerpo objeto de toda clase de lascivias masculinas, tener que taparlo completamente porque no puedes exhibirlo inocente y normalmente, no causa trastornos mentales permanentes? qu clase de conciencia de s mismas tendrn las nias que aprenden desde antes de la menarquia que estn condenadas a taparse, a ocultarse de todas las miradas porque han sido fabricadas para ocasionar la perdicin de los hombres? qu clase de enfermedad mental es la que ha inventado que todas las pertenecientes al sexo femenino deben ocultarse de las miradas de los dems, so pena de ser consideradas perversas, putas, deshonradas?. El cuerpo de las mujeres es territorio de presa masculino. Al fin y al cabo dominarlo significa disponer de l para el goce sexual exclusivo: se buscan, se compran y se raptan vrgenes, se persigue a la que no lo sea, se mata a las adlteras. Porque as se garantiza la seguridad de la reproduccin propia, porque as se domina totalmente la sexualidad femenina. Y me dirn que el burkini no tiene nada que ver con esas atrocidades, pero lo cierto es que la ropa es el signo distintivo del lugar en el mundo que te ha designado el poder.

Durante toda la historia de la humanidad, la ropa ha sealado la distincin de las clases, de los sexos y de las edades. Ropa para las clases pudientes, para los pobres, para las mujeres respetables, para las prostitutas, para las jvenes, para las viejas. Nosotras luchamos por poder vestir pantalones -las jvenes no lo creern!-, por quitarnos las medias de cristal con costura, un invento de tortura de los aos 50, por llevar minifalda, por vestirnos como nos diera la gana, por baarnos con bikini, por tener playas nudistas. Y ahora, las afortunadas que nos han sucedido, que disfrutan de tales autnticas libertades, defienden que otras deban taparse hasta las cejas por mandato de los ayatols. Si hasta las musulmanas feministas aseguran que no es un mandato de la religin sino un invento de los talibanes modernos. Recuerdo tambin como en Marruecos, en Irn, en Irak, en Afganistn, en Egipto, en los aos setenta las mujeres vestan con falda corta, pocas llevaban velo y en consecuencia porque todo est relacionado- estudiaban y trabajaban en una serie de tareas, en pblico, sin que fueran objeto de agresiones masculinas. Esta regresin en el papel de las mujeres y en consecuencia en su vestimenta se produce a partir de la derrota de las tropas soviticas en Afganistn y en el desencadenamiento del monstruo fundamentalista, organizado y financiado por occidente para destruir esa rea del mundo. Un tema que ha desarrollado magistralmente Nazanin Amidian en las pginas de este mismo diario. Y con esa catstrofe las que ms han perdido han sido las mujeres. Degradadas a la condicin de esclavas sexuales de los hombres, desde los 10 aos y antes -en Irak se ha aprobado el matrimonio de hombres con nias- despreciadas, humilladas, vendidas y secuestradas, y siempre tapadas como seres detestables. Ver las fotos que exhibe Boro Haram de las desgraciadas secuestradas y convertidas en concubinas de sus militantes, debera ser suficiente para que nadie defendiera ni el burka ni el burkini ni el velo ni las variantes de trapos mltiples que obligan a vestirse.

El discurso de la libertad no puede utilizarse perversamente para justificar y tolerar las humillaciones de los dems, porque ninguna de las que arguyen que esas mujeres pueden vestir de tal manera, lo haran ellas mismas. Ninguna persona de las que disfrutamos de los avances de varios siglos de luchas, en Europa y en Amrica, desearamos ir enfundadas en esos trajes para tomar el sol en la playa y baarnos en el mar. Porque no solo le priva al cuerpo de la bendicin del contacto con sol, arena y agua, y que debe producir un calor insoportable, sino sobre todo porque acepta la indignidad de ser una persona que debe taparse de las miradas de los dems ya que es diferente. Es tan diferente que no es un hombre, el nico que puede lucirse en tanga y vestir tejanos y camiseta mientras obliga a taparse a su mujer con un sudario. Cuando dentro de un milenio esta polmica se estudie en las ctedras de arqueologa espero que nos vean como restos de una civilizacin destinada a la extincin como los dinosaurios.

Fuente: http://blogs.publico.es/lidia-falcon/2016/09/01/y-ahora-el-burkini/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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