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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-09-2016

Impunidad y olvido para los financiadores de la guerra contrainsurgente
La paz de los empresarios

Renn Vega Cantor
Rebelin


Los paramilitares operaron con el imperativo de ejercer el control territorial a cualquier costo, imponer violentamente un nuevo orden social y defender la propiedad privada a sangre y fuego, con el auspicio de militares y ganaderos.  

Tribunal Especial de Medelln, citado en Justicia investiga 12.000 empresarios que financiaron a paramilitares, El Tiempo, mayo 15 de 2015.

 

Tras la firma del acuerdo entre el gobierno de Juan Manuel Santos y las FARC-EP va quedando en evidencia el verdadero sentido de lo que el bloque de poder contrainsurgente (en el que los empresarios, vaporoso nombre en el que se encuentran, entre otros, industriales, comerciantes, ganaderos, exportadores, terratenientes y firmas transnacionales) entiende por paz y por fin del conflicto armado. Para esos hombres de bien que seran los empresarios, como los denomina cierta jerga periodstica, la paz quiere decir simplemente que se desmovilice la insurgencia, se le juzgue por haber ejercido el derecho a la rebelin y no pase nada ms. Esto significa que el pas sea como siempre ha sido, antidemocrtico, desigual e injusto, que no haya ninguna reforma y ellos, los empresarios los verdaderos dueos de Colombia sigan tranquilamente con sus negocios, acumulando capital y obteniendo jugosas ganancias (como lo hace a sus anchas el capital financiero y los grandes cacaos, como Luis Carlos Sarmiento Angulo, Carlos Ardila Lulle, o Alejandro Santo Domingo), sin interesar los mtodos violentos que muchos de ellos han utilizado para conseguirlas. Para estar tranquilos, esos empresarios exigen que ni siquiera se pretendan establecer los mecanismos que muchas empresas utilizaron para apoyar y financiar a grupos paramilitares, cuyas acciones causaron miles de muertos, torturados y desaparecidos en todo el pas, violencia de la cual finalmente ellos se lucraron para ampliar sus propiedades y riquezas.

La gran prensa tambin de empresarios de bien, que auspicia en forma directa la guerra ha difundido la falacia de que el responsable exclusivo del conflicto interno ha sido la guerrilla y que tanto el Estado como las clases dominantes (ambos forman el bloque de poder contrainsurgente) son unas mansas palomas, que habran actuado en defensa propia en el peor de los casos o simplemente son vctimas indefensas en esta guerra. Esta mentira pretende lavar la imagen y absolver a los poderosos empresarios de cualquier responsabilidad en los numerosos crmenes escenificados en la geografa nacional en los ltimos 60 aos.

Ahora cuando se habla de una justicia transicional que incluya entre los responsables del conflicto armado a empresarios, stos y sus voceros han dicho que eso es inaudito. Con desparpajo sostienen que eso forma parte de la estrategia del Castro-Chavismo de tomarse el pas, con la complicidad de Juan Manuel Santos, con el objetivo de ahuyentar la inversin privada del territorio colombiano. Desde luego, no interesa que hasta los manipulados procesos de Justicia y Paz con los paramilitares hayan generado 12 mil procesos de investigacin que comprometen a empresas, como financiadoras del paramilitarismo y sus mltiples crmenes y masacres.

Segn la Revista Semana, una defensora incondicional de los empresarios, a estos les preocupa que se desate una cacera de brujas, un pnico que se funda en tres temores: El primero es que quienes tuvieron que pagar extorsiones para operar en ciertas regiones terminen siendo juzgados como financiadores y cmplices de los paramilitares. El segundo, que se creen unas mafias de falsos testigos que terminen por salpicar a empresarios en la bsqueda por encontrar la verdad. Y el tercero es que el sistema est hecho solo para admitir una responsabilidad y que la nica forma de eludir la crcel ser confesar crmenes no cometidos. Estos temores simplemente demuestran que a confesin de parte, relevo de pruebas, porque nadie les estaba preguntando sobre cmo medir su responsabilidad. Si lo confiesan por anticipado es que esos temores simplemente rebelan hasta donde ha llegado su financiacin de los paramilitares. Adems, lo significativo es que dichos temores se hagan pblicos a partir de mentiras, lo que indica ya la seriedad de los empresarios, de los polticos de la BACRIN de los uribeos y de sus periodistas. En efecto, la noticia que gener revuelo sobre el supuesto juicio a los empresarios se origin no en declaraciones de la Fiscala o alguna instancia del Estado sino en una investigacin acadmica en la que se hablaba de 57 empresarios que han sido mencionados por los paramilitares, pero que se le imput en forma mentirosa y con premeditacin al Tribunal de Justicia y Paz.

Y a partir de esa indagacin acadmica se ha armado un escndalo, con la perspectiva de reforzar la mentira de que tras ese acuerdo de justicia transicional se encuentra el castro-chavismo y se pone en peligro la santa propiedad privada en este pas. Como para que no queden dudas, la misma Revista Semana ser que teme que tambin pueda ser juzgada por su responsabilidad directa en nuestro conflicto interno? sostiene sin ningn recato que en el sector privado existe una prevencin de que la justicia en general, y particularmente los expertos en paz y en derechos humanos suelen tener una tendencia inclinada a la izquierda. Como quien dice, el solo hecho de hablar de paz y defensa de los derechos humanos les produce escozor a los empresarios, por aquello de que la justicia es para los de ruana, pero jams debe tocar a los poderosos, algo que siempre ha caracterizado a la sociedad colombiana.

Haciendo eco de la sorpresa que produce cualquier acusacin contra los empresarios, el propio Juan Manuel Santos ha dicho: Francamente yo no conozco ningn empresario, y conozco muchos, que uno se imagine que est abrazado de Mancuso queriendo masacrar un pueblo, eso a nadie le cabe en la cabeza. O Santos se hace el ingenuo o el ignorante, porque el mismo Salvatore Mancuso en reiteradas ocasiones ha manifestado que empresarios, ganaderos y militares, de los cuales dio nombres, fueron financiadores y promotores de los paramilitares tanto en Crdoba como en otras regiones de Colombia. Y como para que no queden dudas el tribunal de Justicia y Paz de Medelln en el 2015 seal en una sentencia contra desmovilizados del bloque de Salvatore Mancuso que los empresarios y comerciantes que promovieron o financiaron el paramilitarismo en el pas deban pedir perdn y reparar a las vctimas. Incluso, para esos investigadores ciertos empresarios debieron desmovilizarse con las autodefensas paramilitares, porque hicieron parte de sus estructuras de apoyo. Para desmentir la afirmacin antes mencionada de Juan Manuel Santos, en el expediente citado aparece un testimonio de Salvatore Mancuso en el que seala que cuando naci el bloque Norte se reuni con ganaderos en un club en el centro de Medelln en donde ellos se comprometieron a financiar el grupo , que saban que era una organizacin ilegal.

Aparte de Juan Manuel Santos, en los ltimos das han aparecido defensores de oficio de los empresarios, entre los que cabe mencionar al vicepresidente de la Repblica, Vargas Lleras, quien manifest su preocupacin por los probables excesos de la justicia transicional que llevan a que los tribunales especiales cometan arbitrariedades contra civiles y empresarios. Entre esos defensores de oficio, que no hablan gratis pues siempre cobran por sus servicios, se encuentra el nuevo Fiscal General de la Nacin, Nstor Humberto Martnez, quien indic: La realidad es que la gran mayora de los empresarios fueron vctimas de la extorsin de las FARC y de los paras. Quienes hayan sido vctimas en medio de la guerra no tienen deudas con la justicia. Por ello, no tienen que comparecer ante la Jurisdiccin Especial para la paz, como lo dice el acuerdo y tampoco ante la Fiscala General de la Nacin. Es decir, que este individuo ya sabe de antemano qu sucedi y quines fueron los responsables. Bonita justicia la colombiana, y ms cuando est en manos de individuos como este fiscal de bolsillo de los intereses privados, a los que les ha servido desde su bufete privado de abogados y desde los numerosos puestos pblicos que ha ocupado en el Estado en los ltimos treinta aos. No por azar, su labor se ha centrado en lavar la imagen de grandes grupos econmicos, tales como los cacaos Ardila Lulle, Sarmiento Angulo, y el Grupo Gilinski, entre otros.

Lo que se pretende es que los crmenes de los financiadores de la guerra queden en la completa impunidad y no se conozca ni una parte de los numerosos delitos de que son responsables. No cabe lugar para preguntarse sobre los culpables corporativos del asesinato de tres mil sindicalistas, entre los que se encuentran transnacionales del banano (La Chiquita Brands), del carbn (La Drumond), de las bebidas y alimentos (Coca-Cola y Nestle). Tampoco se debe averiguar ni dar a conocer los nombres de los ilustres empresarios que se han beneficiado con el despojo de millones de hectreas de tierras y la expulsin de millones de campesinos y la muerte de otros miles entre los que se encuentran las empresas del azcar, de la palma aceitera, del banano, los ganaderos, y los bancos y grupos financieros. Mucho menos debe preguntarse sobre las empresas mineras, y sus socios locales, que han destruido ecosistemas y han expulsado de sus territorios a indgenas, afrodescendientes y campesinos a lo largo y ancho del pas, empresas entre las que se encuentran la Pacific Rubiales o la Anglo Gold Ashanti.

Para que no se conozca ni siquiera una parte de la verdad sobre la participacin directa de los empresarios en el conflicto interno de nuestro pas es que se est organizando esa campaa de auto-victimizacin, en donde los que han financiado y armado ejrcitos paraestatales ahora aparecen como unos mansos e indefensos corderos, que no rompen ni un plato. Por eso, el miedo a la verdad al que le temen los empresarios, los periodistas de los grandes medios (como RCN, de propiedad de Ardila Lulle, una de cuyas empresas, Postobon, fuera denunciada en el 2007 por Salvatore Mancuso de darle contribuciones econmicas a los paramilitares de la Costa Atlntica) y todos los polticos ligados a esos prsperos y patriticos empresarios.

No sorprende, en ese sentido, el cinismo del presidente de la Anif, Bruce Mac Master, quien asegur que no podemos llamarnos a equvocos, no puede haber juegos polticos que pretendan convertir las vctimas en victimarios. Ese ha sido el clsico juego de los empresarios en este pas, de presentarse como victimas cuando estn entre los principales responsables de las grandes tragedias de Colombia, como se ejemplifica con los miles de asesinatos perpetrados por paramilitares que fueron financiados por la transnacional Chiquita Brands o por empresas petroleras. Razn tena Bertolt Brecht cuando deca que con la guerra aumentan las propiedades de los hacendados, aumenta la miseria de los miserables, aumentan los discursos del general, y crece el silencio de los hombres.

 

Publicado en papel en Periferia. Prensa alternativa, Medelln, septiembre de 2016.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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