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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-09-2016

La lucha es por la dignidad

Alejandro Ruiz
Rebelin


No se trata de reformar la propiedad privada, sino de abolirla; no se trata de paliar los antagonismos de clase, sino de abolir las clases; no se trata de mejorar la sociedad existente; sino de establecer una nueva

Karl Marx


I. La crisis mundial

El mundo se encuentra al borde del colapso, nos encontramos en medio de una nueva crisis mundial; un escenario en el que las profundas crisis estructurales del capitalismo abren en la historia un tiempo de definiciones.

En medio de un escenario blico mundial (originado por la disputa entre las grandes potencias hegemnicas por el saqueo de territorios y sus recursos naturales) el planeta se encuentra en un momento crtico que se origina desde la crisis econmica mundial del 2008, y que hunde sus races en profundas contradicciones que se arrastran desde la cada del dlar en 1966.

La llegada del neoliberalismo trae consigo el agotamiento del discurso capitalista; el acumulado insurreccional de los pueblos y los grandes procesos revolucionarios del siglo XX han puesto en entredicho el papel hegemnico de los estados unidos como centro capitalista, hoy, la crisis del capital cobra un papel desenmascarado, un escenario de guerra abierta en el que la clase trabajadora mundial, y las clases subalternas, cobramos un papel secundario y prescindible para los procesos de acumulacin originaria.

Esta disputa y prdida de legitimidad tica de los Estados Unidos de Norteamrica , propici desde finales del siglo XX un escenario de ascenso de grandes sectores populares y de luchas abiertas en la construccin y disputa por el poder, particularmente en Latinoamrica, el ascenso entrado el siglo XXI de gobiernos progresistas y revolucionarios que cuestionan el modelo neoliberal, y en algunos casos, pugnan por la construccin del socialismo, ha modificado el tablero geopoltico mundial, trazando las coordenadas de una alternativa viable y capaz de frenar la barbarie neoliberal.

Sin embargo, la profundizacin de la crisis y el reordenamiento del capital ha construido a la par, una poltica de rearticulacin y reacomodo, en el que el ascenso del fascismo y la ultra derecha ha recuperado, por medio de la imposicin, el control de algunos puntos estratgicos en Latinoamrica.

El golpe a Dilma en Brasil, la cada del Kichernismo en Argentina, el control del poder legislativo en Venezuela, la negacin del referendo a Evo Morales en Bolivia, la primavera simulada en Guatemala y la imposicin de gobiernos abiertamente neoliberales en Mxico, Colombia, Per y El Salvador, todos, financiados y controlados por La Casa Blanca, han situado un panorama histrico parecido al de la Operacin Cndor en los 70s.

La firma del TPP y el TTIP es el claro ejemplo de cmo los E.U.A. buscan recuperar el control territorial en Amrica Latina, y a final de cuentas, consolidar un bloque econmico en la regin, aliado con la Unin Europea y algunos pases de Oriente, capaz de hacerle frente al notable crecimiento de potencias como Rusia y China.

La crisis econmica mundial ha desatado un periodo de inestabilidad poltica y social, que encuentra un mayor auge en los pases econmicamente dependientes; basta con observar las recientes movilizaciones en Guatemala en contra de la privatizacin del agua, los procesos organizativos en Brasil en contra de las privatizacin de los servicios pblicos y la defensa de la tierra, las movilizaciones estudiantiles y magisteriales en Chile, y las recientes movilizaciones, abanderadas por la CNTE en nuestro pas, pero que agrupan a mltiples sectores populares en contra de la imposicin de la reforma educativa.

Inclusive, algunos proyectos Constituyentes formulados desde los movimientos sociales cobran fuerza como una apuesta poltica viable para dar salida a la crisis degenerativa que hoy padece el mundo.

Aunado a esto, el decrecimiento del poder adquisitivo de la clase trabajadora, y la imposicin de megaproyectos alimentan un clima de desesperacin en el que nuestra sobrevivencia necesariamente tiene que plantear una alternativa popular que frene y rompa el proceso de despojo y acumulacin que el capitalismo impone.

II. Mxico, al borde del colapso

Las crisis polticas del rgimen que se vienen gestando desde 1988, son producto de un acumulado histrico y un asunto pendiente que es epicentro de la lucha de clases en el pas, esto es: la disputa por la conduccin de la nacin.

La historia reciente de nuestro pas nos muestra que la victoria de los sectores empresariales que impulsan el modelo de desarrollo neoliberal en el pas ha sido una victoria manchada de sangre.

Desde la imposicin de Carlos Salinas de Gortari en 1988, la nacin mexicana entr abiertamente en una nueva fase de desestabilizacin y destruccin de los pocos elementos residuales provenientes de la Revolucin de 1910.

La instauracin de un Derecho neoliberal ha promovido una nueva legalidad encaminada a legitimar el saqueo de nuestras fuerzas productivas en manos de capitales transnacionales, legalidad que se sobrepone a los intereses vitales de las clases populares, se legaliza el despojo, el saqueo de territorios, la precarizacin de la sobrevivencia, legalidad sin retorno, que se encamina directamente a un estallido monumental.

Bajo este contexto de no retorno y de profundizacin de la crisis social, poltica, econmica y cultural, la lucha antimperialista y por la liberacin nacional entra en una nueva coyuntura en el que la crisis de gobernabilidad y de sostenimiento del modelo econmico entran en contradiccin y abren la posibilidad de una transformacin radical.

Sin embargo, hay tambin una falta de claridad sobre cul es la va que permitir en verdad el ascenso de un gobierno de las clases populares.

El conflicto radica pues en la formulacin de una propuesta que realmente cuestione las bases del modelo de desarrollo neoliberal y ponga al centro del debate un nuevo proyecto de nacin que integre los elementos complejos que articulan la forma comunidad de nuestros pueblos (que no slo son de puro carcter econmico/formal, sino de una rica mezcla entre cosmovisin y re entendimiento del ser humano) y posibilite, de una vez por todas, la superacin y supresin de las relaciones capitalistas de produccin.

El problema entonces se centra en la recuperacin de la nacin (entendiendo a esta como una fuerza productiva) por parte de las clases populares, no slo en el aparato de direccin, sino desde el fortalecimiento de un sujeto social capaz de conducir y producir su propia humanidad, es decir tanto los elementos materiales y espirituales que nos constituyen.

Esto, desde la nacin mexicana, slo puede provenir de rebelarse a partir de lo que somos y qu somos? Somos un pueblo negado desde hace ms de 500 aos, que ha generado un acumulado histrico de necesidad de liberacin que viene manifestndose en distintos momentos de nuestra historia, la Revolucin de Independencia en 1810, las Guerras de Reforma en 1857 y la Revolucin Mexicana de 1910, son claros ejemplos de esto, sin embargo, el aplastamiento y encauzamiento de la voluntad nacional por grupos criollos y burgueses nos muestran que la insurreccin popular y la formulacin de un nuevo proyecto de nacin dirigido por las clases nacionales es an un asunto pendiente en nuestra historia. Para enfrentar la crisis del estado nacin y los problemas del pueblo mexicano se precisa una transformacin radical de la poltica, la economa y la cultura, la construccin de una nueva mayora que sea capaz de conducir a la nacin hacia su liberacin total y que parta de grandes procesos de democracia popular.

Provenimos de una serie de procesos de insurreccin popular en el que nosotras y nosotros histricamente hemos sido traicionadas y traicionados por grupos criollos y burgueses; hoy es tiempo de replantear la disputa por la nacin desde un proyecto integral que nos afirme como sujetos histricos y que detenga los procesos de despojo y sometimiento. Ante esto, la lucha por la nacin es tambin una lucha por nuestra identidad y nuestra historia, por la recuperacin de nuestros smbolos y tradiciones que se nos han arrebatado y se nos han falseado.

No es una lucha de partidos polticos, ni de intereses mezquinos de protagonismo o vanguardismo, es una lucha que tiene y debe ser abanderada por los grandes sectores oprimidos de nuestra nacin, es una lucha de las y los oprimidos contra el capital y que pugna por la construccin del socialismo y la liberacin total de la humanidad.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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