Portada :: Cultura
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-09-2016

Tpicos indocumentados, el PCE y la expulsin de Gil de Biedma

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Vctor Mora es autor de Al margen de la naturaleza. Entrevistado el pasado lunes 19 de septiembre por Emilio de Benito para el global-imperial (p. 23) recordaba las barbaridades que algunos intelectuales, mdicos y psiquiatras espaoles haban escrito sobre gneros e identidades sexuales, lo que el propio autor (con razn y acierto) llama la diversofobia. Se recogan seis de estas frases. Esta por ejemplo es de Antonio Vallejo-Njera: Toda desviacin del destino biolgico transmuta tambin los caracteres psicolgicos y hace del varn un afeminado y de la hembra un marimacho. La siguiente es de Antonio Sabater Toms: Los castigados por la ley [fascista!] de Peligrosidad Social demuestran no merecer libertad por haber abusado de ella. Todos tenemos en mente centenares de ejemplos semejantes.

Por ello, y sin que quiera establecer ninguna comparacin (no la establezco!), debemos ser ms que prudentes en nuestras manifestaciones sobre estas temticas y sobre asuntos alejados que tambin lleva anexos sufrimientos, insultos y descalificaciones.

Mi ejemplo: el propio entrevistado seala en los compases finales de la conversacin sealada lo siguiente: El ensayista hace dos reflexiones ms: en los aos cincuenta y sesenta, Espaa tena una dictadura, pero en cuanto a gnero e identidad, la discriminacin era universal. Ah est el caso de Jaime Gil de Biedma, expulsado del Partido Comunista.

La afirmacin, adems de ser injusta por inexistencia de matices en su universalidad y rozar un tpico indocumentado mil veces repetido, es falsa: 1. Jaime Gil de Biedma no fue expulsado del PCE. 2. No fue expulsado porque nunca milit. 3. Jaime Gil de Biedma solicit en 1956 -y no era fcil dar ese paso en aquellas circunstancias!- una vinculacin militante con el PSUC. 3.1. Lo hizo probablemente a travs de su amigo Manuel Sacristn. 4. El partido, a travs de Luis Goytisolo, cuadro entonces del PSUC, le comunic que por medidas de seguridad era preferible que su vinculacin fuera otra (el tipo de vida del poeta estaba aos-luz alejada de lo que exiga una vida en clandestinidad). 4.1.No hay expulsin, por tanto, ni rechazo a su aproximacin, problemtica en todo caso por ser entonces un ejecutivo de Tabacos de Filipinas. 5. El poeta sigui relacionndose con el movimiento comunista. 6. En 1958, dos aos despus de lo sucedido, uno de sus poemas fue publicado en el diario del PCI, LUnit: Piazza del Popolo. 7. El poeta supo de la publicacin y manifest su alegra a su amigo Carlos Barral en una carta. 8. Sin mitificar a nadie ni a ningn colectivo, porque nadie est fuera de la Historia y de las coordenadas ideolgicas dominantes, militaron en los aos 60 en el PSUC activistas que eran homosexuales que no fueron discriminados. 9. Sobre el tema Gil de Biedma-PSUC, es decisivo conocer el caso de Luis Landnez (se va en anexo). 10. Nadie puede afirmar, por supuesto, que hubieran brotes de homofobia, incluso posiciones fuertemente homofbicas, en sectores, cuadros y dirigentes del PSUC, pero si hubo alguna organizacin abierta a rectificar errores en este nudo en tiempos del fascismo, esa organizacin (sin ninguna exclusividad) lleva los nombres del PSUC y el PCE.

Se me perdonar la autocita pero tal vez tenga algn inters echar una ojeada al captulo II de S. Lpez Arnal, La observacin de Goethe, Madrid, La Linterna Sorda, 2015.

Anexo. Para ms detalles.

En diciembre de 2012, Gregorio Morn public en La Vanguardia una de sus SABATINAS INTEMPESTIVAS. La titul La leyenda del gran Landnez. El autor de El maestro en el erial nos trasladaba inicialmente a escenarios alejados de nuestra temtica: Hay que volver a las prcticas de los aos del clera. Pens en esto cuando asist a la nica representacin barcelonesa! del grupo teatral La Zaranda, que tiene callos en los pies de tanto pisar escenarios. Fue en lHospitalet [de Llobregat, Barcelona], con menos de media entrada, en la representacin de la que yo creo que es su mejor obra, El Rgimen del Pienso; una parbola orwelliana del presente ms obvio. En los aos del clera, el boca a boca hubiera suplido el silencio de los medios de comunicacin.

Nuestro presente cultural era imprevisible en su vulgaridad. A qu nos referimos actualmente cuando hablamos de cultura, preguntaba el autor. Su respuesta: No lo s, pero me produce una desazn que me recuerda viejos tiempos; las magdalenas de Proust estn ms caducadas que la orquesta del Titanic. Mentira si no dijera que llevo varios aos esperando eso que en periodismo se denomina una percha, esa convencin profesional donde colgamos una historia sin que nos pregunten a qu viene esto.

La espera no fue en vano. La percha conseguida, cincuenta aos despus de lo ocurrido: Luis Landnez apareci muerto un 10 de diciembre de 1962 en la estacin de Prncipe Po de Madrid. El pasado lunes de hace medio siglo, sealaba Morn, los viajeros del departamento de primera clase que hacan el trayecto entre Asturias y Madrid se levantaron seguramente dejando en su asiento a un seor que no se mova. Alguien debi decir caballero, hemos llegado!. El caballero, que al parecer se haba prodigado en comentarios brillantes y educados durante el largusimo trayecto, sigui mudo.

Haba fallecido. La muerte de Landnez daba que pensar. Haba sido un personaje de leyenda. An quedan supervivientes en Barcelona y Santander y Madrid, que le recuerdan, comenta Morn.

Landnez vivi en Barcelona, en un tico de la calle Praga. Me temo que algn buscador de historias con aire policial nos descerraje una novela que habremos de sufrir como best seller. No hasta el momento. El autor de La decadencia de Catalua regalaba un detalle para ponrselo interesante al potencial autor: [] el entonces prestigioso premio Nadal de novela del ao 1949 se dirimi entre dos autores. Jos Surez Carreo, que lograra el galardn con su modesta Las ltimas horas, y Luis Landnez que present Los hijos de Mximo Judas.

Ambos eran militantes comunistas clandestinos. No fueron los nicos escritores en esas circunstancias. El primero, Surez, con experiencia carcelaria; Landnez virgen an fuera de las visitas a la BPS. La cosa daba para un guin de pelcula: [] en la poca ms dura del franquismo dos ilegales se disputan el premio literario ms importante de Espaa. Nada que ver con la liberalidad del Rgimen, sino con su ignorancia. Cuando en ese preciso 1949 a Buero Vallejo se le concede el premio Lope de Vega por su Historia de una escalera, nadie en el jurado sabe que se trata de un ex condenado a muerte por su militancia comunista, dibujante excepcional al que debemos el mejor retrato de su compaero de celda.

Morn se refiere, por supuesto, al poeta de Orihuela. Landnez era un personaje que exigira un trabajo a fondo, por su talento, en primer lugar. Por su personalidad en segundo lugar. Por su trayectoria, en tercero y definitivo. Haba nacido en Fuente de San Esteban, un pueblo de Salamanca, dentro de una familia con posibles; padre mdico y madre con propiedades algo menguadas en Cuba. Estudi en la Universidad de Salamanca antes de que le cayera la guerra encima. Es aprendiz de poeta y hasta conoce a Garca Lorca, del que escribir un artculo, indito, un escrito que l ha tenido la suerte y el privilegio de leer y que constituye una joya que hubiera emocionado el propio Federico, conferenciante aficionado en el Casino de Salamanca, vsperas de nuestra Gran Catstrofe.

Landnez se libra de combatir con los franquistas gracias a su padre, a su enfermedad y a sus parientes. Su cuado, oficial de Marina, es el responsable de los cifrados del Estado Mayor de Franco en Salamanca. La guerra la vive, distante y silente, en el pueblo donde ejerce su progenitor, Gallegos de Solmirn. El editor, novelista y marchante Manolo Arce, de nuevo Morn es quien habla, cuenta as su primer encuentro con Landnez. Fue en 1948: El primer sbado de septiembre apareci en la tertulia nocturna del bar Flor (Santander) un personaje a quien nadie conoca. Me llamo Luis Landnez, soy escritor y vendedor de libros. Nos hizo gracia su manera de presentarse. Haba llegado de Asturias aquella misma tarde. Era un hombre de unos treinta y tantos aos y un metro ochenta de estatura. Nos dijo que en Oviedo el profesor Emilio Alarcos Llorach le haba dado una carta de presentacin para Ricardo Gulln. Era un hombre amable, atento a cuanto se le deca, con un suave tono en su manera de hablar y una cierta elegancia en el movimiento de sus manos. Venda libros a domicilio.

Landnez explic que haba escrito Los hijos de Mximo Judas. Desapareci tres das despus.

Los peridicos de aquellos aos conservan recuadros sobre sus conferencias por toda Espaa. Se expresaba bien. Su cultura le permita hablar extensamente y con conocimiento de Juan Ramn Jimnez, Unamuno o de los lugares que tenan para l mayor valor sentimental y artstico: San Vicente de la Barquera, Bermeo, Ampudia de Campos, Paredes de Nava, Zuera, Cala-Ratjada, Poble de Segur, Ronda y Arcos de la Frontera. En 1952 public Sobre esta tierra nuestra, un libro de versos. Con prlogo de Paco Indurain el Viejo, que le hace un sentido homenaje, y donde aparece un soneto hermoso: Que repose la frente, fatigada de perseguir, en tensas soledades, el vuelo de difciles verdades sobre el plano infinito de la Nada

Landnez haca de viajante de libros comprometidos por toda Espaa. Era militante del PCE. Su novela, Los hijos de Mximo Judas, se tradujo en los pases socialistas del Este de Europa. Incluso en la Repblica Popular de China. Sabemos que viaj por ellos, siguiendo una tradicin poco conocida de nuestros eruditos de la literatura, segn la cual, compensaban los supuestos derechos de autor, con los viajes de placer militante por el socialismo real.

En el fondo, se trataba de un recurso del PCE para permitirles unos ingresos modestos que no les crearan problemas con la polica poltica franquista.

Tras intensas pesquisas, Morn consigui que el Archivo Histrico Nacional [AHN] le permitiera leer el nico informe policial disponible sobre Landnez. El misterio no estaba en l propiamente sino en un funcionario que haba puesto en el expediente un tampn que deca acogido a la amnista de 1977, lo que haca imposible consultar el informe. Con paciencia, y dosis de benevolencia por parte de las archiveras del AHN, el escritor y periodista asturiano logr que comprobaran que se trataba de un error. No poda acogerse a la amnista del 77 un tipo que haba fallecido en 1962.

El informe, apenas dos folios, al que finalmente pudo acceder Morn tiene muchas interpretaciones, la mayora poco felices. Probablemente le chantajearon y debi decir ms de lo que las condiciones de clandestinidad permitan. Landnez se march a Pars hacia 1960 y sigui escribiendo. En una vieja y hermosa casa de Santander, Morn pudo descubrir el manuscrito El aprendiz de genio, que no es una obra maestra pero tiene pginas memorables. Tambin otros textos de mayor valor, inditos.

Empero, el secreto mejor guardado no era ese manuscrito sino una informacin sobre la clandestinidad: Luis Landnez fue el argumento que sostuvo la direccin del PSUC cuando en los aos 60 [realmente 1956], Jaime Gil de Biedma solicit el ingreso en el partido.

No es verdad, apunta Morn, que Manolo Sacristn le dijera que no lo admitan por homosexual. Como militante disciplinado que era, el autor de El orden y el tiempo consult con su superior jerrquico en la organizacin comunista, en este caso, Miguel Nez, quien le respondi: Despus del caso Landnez hay que tener mucho cuidado con los homosexuales en la clandestinidad. Son ms susceptibles a chantajes. Probablemente, concluye el colaborador de La Vanguardia, Sacristn no saba en aquellos momentos quin era Landnez. Miguel Nez, Saltor, s lo saba. As qued este enigma an hoy sin resolver. Quin era realmente Luis Benito Landnez, independientemente de sus inclinaciones sexuales? Ni siquiera tenemos otra certeza que aquella del 10 de diciembre de 1962, en la estacin madrilea de Prncipe Po, cuando un pasajero se qued en su asiento, muerto.

En resumen: Gregorio Morn, rectificando anteriores aproximaciones, apunta que no fue Sacristn el responsable ltimo, directo o indirecto, de la decisin tomada por la direccin del PSUC-PCE. en torno a la solicitud de militancia o de mayor aproximacin organizativa de J. Gil de Biedma al PSUC como tantas veces se ha sealado. Todo ello sucedi en tiempos de silencios forzados, persecucin tenaz, dura represin, salvajes torturas, miedos, desconfianzas, inseguridades, acechados por decenas de fantasmas y centenares de incertidumbres, intentando no abonar ningn sectarismo aniquilador, con prejuicios inconscientes discutidos y revisados Y cometiendo mil errores por supuesto. Como no poda ser de otro modo.

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes




Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter