Portada :: Economa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-09-2016

La excesiva acumulacin del capital en muy pocas personas es un freno para la creacin de empleo
Construyendo "utopas cercanas"

Bruno Estrada
Economistas frente a la crisis


Cules es el principal reto que hoy deben afrontar las fuerzas polticas progresistas si quieren recuperar la hegemona cultural perdida hace dcadas?

A partir de los aos noventa la vieja socialdemocracia desisti en el esfuerzo de proponer alternativas al principal conflicto al que se enfrenta la sociedad: la democratizacin de la economa o la privatizacin de la poltica. No estamos ascendiendo por los peldaos de una cmoda escalera mecnica hacia una sociedad prometida, ms bien nos encontramos en un juego en el cual subir cada peldao es fruto de un costoso proceso de acumulacin de fuerzas, existe un peligro cierto de que en cualquier momento bajemos varios escalones civilizatorios por la presin que ejercen los poderosos para mantener e incrementar sus privilegios, como apuntaba E. Bernstein hace ms de cien aos.

Desde la irrupcin en los aos setenta de las ideas neoliberales de Milton Friedman venimos sufriendo una constante erosin de las barreras que impedan la intromisin de los poderes econmicos en la poltica, a la vez que se ha producido una notable prdida de capacidad de influencia de los Estados-nacin en la gestin de la economa. Por ello una proporcin creciente de ciudadanos est percibiendo que se ha producido un deterioro de la calidad democrtica y de la proteccin que ofrecan los Estados. A estas cuestiones la vieja socialdemocracia, enfangada an en los restos del naufragio que signific la Tercera Va, no ha sido capaz de enfrentarse con xito.

La democratizacin de la economa es la cuestin nuclear para consolidar sociedades ricas e igualitarias, desde el clculo privado sobre beneficios y prdidas es imposible lograr una sociedad de pleno empleo con altos grados de equidad social. Construir esas utopas cercanas exige que las decisiones sobre el destino de la inversin pblica, y de una parte sustancial de la inversin privada, se tomen teniendo en cuenta los intereses de la mayora de la poblacin. Por eso los consejos de administracin de las empresas tienen que ir parecindose al resto de instituciones democrticas de la sociedad, donde los intereses y opiniones de todos estn representados. No al revs.

Desde el clculo privado sobre beneficios y prdidas es imposible lograr una sociedad de pleno empleo con equidad social. El pas del mundo donde ms se avanz en la democratizacin de la economa fue en la Suecia de los aos ochenta. La socialdemocracia sueca consideraba que el camino para transformar la sociedad capitalista no era una extensa nacionalizacin de la propiedad de gran parte de los medios de produccin, centralizando en el Estado la gestin de la actividad econmica, por ello plantearon la creacin de un espacio intermedio entre el capital individual y el capital pblico: el capital colectivo, lo que ellos denominaron Fondos de Inversin Colectivos de los Trabajadores.

La ley que el gobierno sueco de Olof Palme aprob en 1984 reparta una parte del capital de nueva creacin de las empresas suecas entre los trabajadores suecas pero bajo una gestin colectiva. Estos Fondos ofrecieron un innovador marco de relaciones laborales en el que los trabajadores paulatinamente se fueron convirtiendo en accionistas de sus propias empresas. En 1991 el volumen total que haban alcanzado estos Fondos era de 2.000 millones de euros, un 7% del valor total de las acciones cotizadas en la Bolsa sueca.

Lo interesante de la original experiencia sueca, adems de su tranquila gradualidad, es que fue capaz de hacer compatible un profundo reparto de la riqueza en trminos colectivos con el incremento de la riqueza individual. Ello tuvo positivos efectos en el conjunto de la sociedad, en los siete aos en los que estos Fondos estuvieron vigentes el PIB per cpita de Suecia, segn datos del Banco Mundial, se multiplic dos veces y media, pasando de 12.914 $ en 1984 a 31.374 $ en 1991. El PIB per cpita sueco en 1984 representaba el 75,4% del PIB per cpita estadounidense, y en 1991 ya era del 128,6%. El desempleo en Suecia en 1990 alcanz la ridcula cifra del 1,7%.

Como bien detectaron los impulsores del proyecto, Meidner y Rehn economistas del sindicato sueco LO, el principal problema de Suecia era la excesiva acumulacin del capital en muy pocas personas, lo que supona un freno para que el propio capital fluyera hacia la financiacin de actividades productivas, hacia la creacin de empleo. Un problema que hoy se ha extendido por todo el planeta y al que la nueva socialdemocracia surgida al calor de la crisis debe enfrentarse si quiere recuperar la hegemona cultural perdida, si quiere seguir construyendo utopas cercanas.

Bruno Estrada , miembro de Economistas Frente a la Crisis EFC

Fuente: http://economistasfrentealacrisis.com/construyendo-utopias-cercanas/



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter