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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-09-2016

Entrevista a Csar Rendueles sobre "En bruto. Una reivindicacin del materialismo histrico"
La potencia del materialismo reside en que acepta el reto de tratar de entender el efecto en nuestras vidas de dinmicas histricas tan profundas, estables y prolongadas que casi parecen fenmenos geolgicos

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Doctor en Filosofa y profesor de Sociologa en la Universidad Complutense de Madrid, Csar Rendueles ha editado textos de clsicos como Karl Marx, Walter Benjamin, Karl Polany, Antonio Gramsci o Jeremy Bentham y es autor de Sociofobia. El cambio poltico en la era de la utopa digital y Capitalismo canalla. Una historia personal del capitalismo a travs de la literatura. Centramos nuestra conversacin en su ltimo libro publicado por Los Libros de la Catarata.

***

-Enhorabuena por tu nuevo libro. Empiezo por el ttulo. Por qu En bruto?

-Es un ttulo un poco irnico. Durante muchos aos nunca o hablar del materialismo sin el matiz de vulgar. Nosequ autor, se deca, es un materialista vulgar, y as. Pero nunca se aclaraba quines eran los materialistas refinados, los no vulgares. Con el tiempo me di cuenta de que la expresin se empleaba como un pleonasmo. Por eso con el ttulo del libro he querido reivindicar un poco esa vulgaridad frente a la sofisticacin especulativa huera, ya sea la sofstica postmoderna o el neopositivismo individualista. Creo que en buena medida la potencia del materialismo reside en que acepta el reto de tratar de entender el efecto en nuestras vidas de dinmicas histricas tan profundas, estables y prolongadas que casi parecen fenmenos geolgicos. Y eso implica cierta modestia epistemolgica, pues sabemos de antemano que nuestra comprensin de esos procesos es inevitablemente limitada.

-En el subttulo hablas de una reivindicacin del materialismo histrico. Lo caracterizas como una tradicin intelectual. Qu es una tradicin intelectual para ti y qu sera lo singular de esta tradicin intelectual?

-Hablo de tradicin intelectual un poco por descarte. No creo que el materialismo histrico sea una escuela filosfica, ni una ideologa, ni siquiera una doctrina coherente. Distintas personas han reivindicado esa etiqueta planteando tesis incompatibles entre s. A lo mejor se podra entender como un programa de investigacin, aunque creo que Lakatos hablaba de algo bastante distinto. Adems, me gusta la expresin tradicin intelectual porque da sensacin de historicidad, alude una constelacin de autores y teoras unidos por un conjunto de preguntas a las que tratan de dar respuesta y cuyo mismo planteamiento va cambiando a lo largo del tiempo.

-Sealas en la primera pgina del prlogo que eres completamente incapaz de tomarte en serio las aspiraciones de cientificidad no ya del marxismo sino de la totalidad de las ciencias sociales. Dos dudas: crees entonces imposible que una ciencia social, la que sea, pueda adquirir un estatus de cientificidad similar o cuanto menos cercano al de una ciencia natural (la geologa o la qumica, pongamos por caso?) Y eso por qu?

-Creo que si apareciera una ciencia capaz de hacerse cargo de algunos de los problemas con los que lidian nuestros saberes sociales supondra una reformulacin conceptual tan radical que no reconoceramos su relacin con nuestros conocimientos actuales. Un poco como si a un alquimista le ensearan la tabla peridica. Bachelard tena razn cuando deca que la alquimia no es un precedente de la qumica, ni la doctrina aristotlica un antecedente de la fsica matemtica. La ciencia implica una ruptura con nuestras intuiciones cotidianas. Las ciencias sociales, en cambio, proponen una crtica de esas intuiciones, una reformulacin refinada.

-Vale realmente esa separacin entre ciencias sociales y naturales? No es el caso que algunas teoras de las llamadas ciencias sociales, pienso en la bioeconoma, aspiran a tener su base ltima -o cuanto a menos a ser consistentes- en ciencias naturales como la termodinmica o incluso la biologa?

-Ser consistente y tener su base ltima me parecen cosas muy diferentes. Por ejemplo, la cocina es consistente con distintas disciplinas cientficas. De hecho, cada vez ms cocineros se interesan por conocer los procesos biolgicos, qumicos y fsicos que se esconden tras sus recetas: cmo actan las bacterias durante un proceso de fermentacin o qu le ocurre al aceite en una emulsin. Pero la cocina no se reduce a esas ciencias en el mismo sentido en que la biologa se reduce a la qumica orgnica y la qumica se reduce a la fsica. Hay una inconmensurabilidad bsica. Los bioeconomistas son cocineros, los bilogos cientficos.

-Cmo definiras la tradicin filosfica del idealismo que no siempre, segn explicas en el libro, se entiende adecuadamente?

-Como nos explic hace aos Quintn Racionero, el idealismo no es un antimaterialismo ni un espiritualismo. En realidad, el planteamiento de Hegel no exige postular la existencia de una entidad supramaterial ms all de la actividad psquica humana. El Espritu hegeliano no es ms que la racionalidad humana que se expresa en una una frmula matemtica, una novela, un puente o una constitucin Lo que plantea el idealismo es que esa subjetividad compartida posee alguna autonoma, es una fuente de dinamismo histrico que no queda explicada por los objetos en los que se manifiesta. Por supuesto, el problema entonces es esclarecer la relacin entre esa potencia subjetiva y el paisaje material sobre el que interviene. Es un dilema filosfico extenuante que siempre resulta tentador zanjar en falso mediante un dispositivo especulativo.

-Me centro en algunos captulos del libro. Los resumo tomando pie en lo que t mismo sealas en la presentacin, en las pginas 11-12. El primero intenta aclarar por qu los ecos de una oscura discusin filosfica surgida al calor de los debates sobre la modernizacin de Alemania a principios del siglo XIX -la polmica entre el idealismo poshegeliano y la concepcin materialista de la historia- siguen teniendo una considerable importancia poltica en nuestro tiempo. La pregunta: comentas que Marx y Heine se burlaban de los poshegelianos que crean que se poda transformar el mundo elaborando oscuros discursos filosficos que se expandiran como esporas transformando las subjetividades. Cuesta aceptar, en principios, que gentes razonables pudieran pensar que la cosa fuera tan fcil, pero, ms de ello, no ha pasado tambin algo as en la tradicin materialista en trminos no muy alejados? Pienso, por ejemplo, en algunas interpretaciones del legado de Gramsci: el trabajo capilar de convencimiento, tenaz, poco a poco, entre colectivos e individuos, lograra a la larga (o en plazos ms breves en tiempos de conflictos sociales) una transformacin del ser humano y, con ello, el cambio revolucionario estara ya muy maduro.

-En primer lugar, creo que es correcto describir a Gramsci como un idealista moderado y uno de los responsables de abrir el materialismo a las corrientes hermenuticas. Es un desplazamiento muy tpico del marxismo de entreguerras, que a menudo es una teora de la conciencia revolucionaria. Pero creo que, a diferencia de Lukcs, Gramsci fue consciente de los riesgos de ese movimiento y encontr una solucin sencilla pero muy eficaz para neutralizarlos: un giro emprico y una renuncia a resolver el problema en trminos filosficos. Gramsci se dio cuenta de que en la investigacin histrica concreta el conflicto entre idealismo y materialismo quedaba muy mitigado. Por eso mismo, aunque se interes mucho por los fenmenos culturales e ideolgicos, fue muy cuidadoso al analizar su autonoma, no negndola sino tratando de dotarla de contenido emprico. Desde ese punto de vista, las estructuras culturales y simblicas como la religin o las ideas polticas no estn exactamente en la cabeza de la gente: son normas, compromisos y pasiones que impregnan las instituciones sociales. Un buen ejemplo contemporneo de esto es es un libro muy bonito de Loic Wacquant, Crceles de la miseria, donde se explica paso a paso, con una gran minuciosidad, cmo se gener y se difundi la ideologa represiva contempornea, vinculndola adems a intereses de clase bien definidos. Los idealistas polticos que creo que abundan entre los herederos de la postmodernidad suelen ser mucho menos precavidos y piensan en los procesos de transformacin subjetiva en trminos vaporosos y muy automticos. En el fondo, como tantos problemas en ciencias sociales, es una cuestin de grado.

-Hago un gran salto. El quinto captulo se ocupa de la relacin entre el materialismo y la filosofa de la historia, intentando determinar en qu medida es una alternativa a las metafsicas historicistas y qu consecuencias polticas tiene esa posicin. La pregunta en este caso es un comentario de texto: es perfectamente posible, sealas, pensar el materialismo histrico como una va no nihilista de crtica poltica del historicismo. Y esto qu significa? Por lo dems, qu concepto de sociedad igualitaria usas en este captulo?

-El historicismo es la idea de que la historia tiene un sentido determinado y que, por tanto, se pueden cribar los acontecimientos relevantes, separndolos de la inmensa ganga de sucesos insignificantes. Esos acontecimientos significativos pueden ser la coronacin de un rey, un descubrimiento cientfico o una revolucin. Da igual: lo importante es que los entendamos como eslabones de una cadena que conduce a la plena expresin del espritu humano, o sea, como un destino. Es una idea fuertemente incrustada en nuestra manera de entender el mundo que ha tenido efectos polticos atroces. El problema de muchas crticas antihistoricistas dira que es el caso de Foucault- es que nos colocan al borde del nihilismo. Seguramente no existen los fines de la historia, pero me parece razonable pensar que algunas dimensiones de la vida humana s tienen un sentido que puede ser entendido en trminos teleolgicos: hay progresos morales o tecnolgicos, por ejemplo. Lo que no existe es una instancia universal que reconcilie esos distintos procesos que, ms bien, mantienen relaciones muy conflictivas. Creo que si el materialismo histrico siempre ha tenido una relacin compleja con el historicismo es, al menos en parte, por una resistencia no formulada a ese nihilismo antihumanista.

El concepto de igualitarismo que manejo es completamente tentativo y surge de un rechazo de la igualdad entendida meramente como igualdad de oportunidades. Creo que la igualdad es un punto de llegada, no un punto de salida: un proceso que tenemos que reconstruir permanentemente. La verdad es que resulta llamativo lo poco elaborada que est la idea de igualdad en la historia del pensamiento, a diferencia de lo que ocurre con la libertad.

-El eplogo, vuelvo a citarte, esboza una propuesta programtica de extensin naturalista del materialismo histrico clsico y de ruptura de esta corriente intelectual y poltica con el constructivismo social extremo. Tu consideracin final: El capitalismo no solo es polticamente injusto, tambin es ecolgicamente suicida y naturalmente conflictivo con algunas de nuestras caractersticas sociobiolgicas ms profundas? Con cul de nuestras caractersticas ms profundas? Podemos pensar que existe o puede existir algn sistema socio-econmica que no lo sea? Admitiendo tu crtica, no podra ser este el mejor de los mundos concebibles y de lo que se trata por tanto, tocando realidad, sin confundir deseos y realidad, es de humanizar sus aristas ms agresivas?

-Bueno, hay unos cuantos procesos sociales obviamente incompatibles con nuestras caractersticas biolgicas. Por ejemplo, el ideal esttico de la delgadez extrema que persiguen algunas marcas de ropa es incompatible con nuestra necesidad de comer. E imagino que algo parecido pasa con el celibato religioso, al menos en muchas ocasiones. Esa incompatibilidad no da a lugar a una contradiccin lgica o algo as, sino a fuertes tensiones y conflictos individuales y colectivos. Eso es lo que ocurre precisamente con la pretensin de organizar una sociedad enteramente en torno a la competicin mercantil, un proyecto que, por un lado, choca con las profundas dimensiones cooperativas de nuestra naturaleza y, por otro, desafa los lmites ecolgicos de la biosfera. En realidad, ha habido bastantes sociedades que se han enfrentado a este mismo dilema y han desaparecido, Jared Diamond propone un catlogo interesante en Colapso. Lo peculiar de nuestro tiempo es que nos enfrentamos a la posibilidad real de que ese proceso se de a escala global. En general, creo que el materialismo histrico necesita urgentemente dejar de considerar los datos que nos proporciona la biologa como una especie de materia prima trivial e irrelevante polticamente. Eso es lo que llevan haciendo desde hace aos los ecologistas: creo que algunos de los desarrollos ms interesantes del materialismo contemporneo rondan el terreno del ecosocialismo.

Quedan pendientes mil preguntas ms pero muchas gracias.
 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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