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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-09-2016

La guerra meditica y los cambios dinmicos
S.O.S. por la comunicacin para la emancipacin

Fernando Buen Abad Domnguez
Rebelin/Universidad de la Filosofa


Todo escenario de guerra es un nudo de tensiones desiguales y combinadas que cobran fuerza y se debilitan al fragor de victorias y derrotas que se ven, o que no se ven, segn convenga o segn se pueda. La guerra meditica, asimtrica, perversa y camuflada... no es distinta. En situacin de guerra meditica los errores se notan rpido y operan en contra nuestra de inmediato. Toda informacin que se confunde, que se demora, que no llega, que se intercepta o que no produce los efectos previstos, abre fisuras riesgosas, genera debilidad y permite filtraciones cargadas con peligros incalculables. Las vctimas llegan a adorar a sus victimarios. En la guerra meditica corregir errores rpidamente en una obligacin de supervivencia.

Nada es infalible. Incluso las tcticas y las estrategias ms meditadas y probadas, suelen sufrir derrotas. Los tropiezos, en todas metodologas, deben ser parte del presupuesto y cada fracaso hipottico debe contener variables para su solucin y superacin en plazos muy cortos. Incluso los aciertos y las victorias, en su carcter efmero y relativo, deben acompaarse con dispositivos de re-aseguro y duracin dialcticos. Todo est en movimiento permanente y el quietsimo es un peligro siempre.

Pases como Brasil, Argentina, Bolivia, Ecuador, Cuba y Venezuela que en intensidades diversas, pero con ataques permanentes, enfrentan una guerra meditica sistemtica, deben contar con modelos de adaptacin y avance muy dinmico y muy efectivo para dar respuesta a la metralla meditica que los agobia sin reposo. Deben ensayar estrategias y tcticas -defensivas y ofensivas- que exigen artilleras bien entrenadas y calificadas para perfeccionar tareas vitales de informacin, puesta en comn, feed back, propaganda, agitacin y orientacin poltica... minuto a minuto. Lo que falla debe ser reparado rpido, lo que triunfa debe ser blindado y profundizado. Horas perdidas son peligros acumulados y derrotas seguras.

Por impericia, por ignorancia, por lecturas errneas del escenario de guerra o por burocratismo, se descuida la lucha y se la banaliza con rutinas desacertadas mientras el enemigo ataca con sus mejores tecnologas, su mayor creatividad y sus mejores laboratorios de guerra psicolgica. Cada una de las herramientas debe ser analizada permanentemente y ninguno de sus dispositivos lgicos puede dejarse al azar o a la improvisacin boba. Todo debe operar con acuerdo a un plan general emancipador y nada puede quedar sin ser evaluado para que ofrezca su mejor aporte. Existe semejante plan emancipador?

Todo parece indicar que para combatir a la guerra meditica burguesa predomina en nuestras filas la improvisacin, la egolatra, la sordera y el subjetivismo. Que derrochamos recursos y oportunidades de manera irresponsable y suicida mientras creemos que nuestros formatos y nuestros gustos, sacados de los formatos y gustos oligarcas, sern suficientes para reducir y superar a la andanada meditica enemiga. Cometemos errores de errores y hemos llegado a circunstancias muy graves por no haber sabido ni podido contrarrestar la parte de la guerra econmica del capitalismo contra los pueblos que se desarrolla en el campo de la comunicacin. En la demora est el peligro. Deca Jos Eloy Alfaro.

Y, encima de todo, las buenas y promisorias estrategias que una vez se desarrollaron (aun incipientemente) sufren hoy por estancamientos y retrocesos de todo tipo y combinacin. Por la fuerza de la rutina y la esclerosis burocrtica van parecindose cada da ms a lo que hacen y dicen, de forma y fondo, los medios enemigos de los pueblos trabajadores. Y no hay quien escuche con sensibilidad comprometida. Se comprende, quiz, el problema como algo secundario o como algo postergable, si acaso se lo comprende.

Es nuestra prerrogativa y nuestra obligacin ofrecer perspectivas crticas, y autocrticas, liberadas de la palabrera oportunista, didctica o pedante... purgada de tufos apocalpticos. Es una responsabilidad tica, propia de la fraternidad revolucionaria, advertir a todos, y a nosotros mismos, las consecuencias de esos errores que pueden ser terminales y que pueden llevarnos a escenarios infernales. Especialmente cuando nuestra produccin crtica es susceptible de ser usada por los enemigos de clase para golpearnos con sus tergiversaciones, des-contextuaciones y calumnias de siempre. Pero las precauciones no son frenos. Si la crtica cientfica, que asume su responsabilidad colaborativa, ha de ganarse antipatas, esas sern producto de que alguna de las partes no entiende que Revolucin es necesariamente crtica fraterna. Mucho peor que el enojo del algunas vanidades es la derrota de todos por los egos de algunos y por las irresponsabilidades en combate.

Hoy hace falta una re-ingeniera integral de todas nuestras herramientas de lucha meditica. Reinventar TeleSur, TVES, VIVE, Venezolana de Televisin... Prensa Latina, La Jornada... con acuerdo en un plan continental de lucha que nos defienda y nos libere de las mentiras imperiales infiltradas a todas horas en las cabezas y en los corazones de los pueblos. Un plan que nos garantice que la informacin que nos importa llegue a donde nos urge. Que los frentes de lucha tengan aseguradas las palestras donde expongan sus principios y sus fines. Que la denuncia a las canalladas enemigas se propague por todo el mundo y tenga efectividad en la tica de los pueblos para movilizar a la justicia social. Que conquistemos la prerrogativa de la organizacin para la movilizacin y la accin con el poder donde debe estar que es en el pueblo trabajador. Que nos ayudemos entre todos a destrabar los flujos y que si alguien nos bloquea hagamos fisuras inmediatas por todas partes para que nadie se quede sin saber que estamos todos en pie de lucha tratando de unificar todas las luchas contra el capitalismo... en todo el mundo.

Es urgente una re-ingeniera del mtodo emancipador de contenidos y enriquecedor de experiencias formales, en una dialctica poderosa que no pueda ser degollada por burocracia alguna, por el cambio de jefes ni por aventurerismo de arribistas, oportunistas o trepadores. Es urgente una re-ingeniara consensuada desde la semntica hasta la distribucin tctica. Hace falta dar ese paso, por fin, que tanto han pedido los lderes ms avanzados y los pueblos en combate. Hace falta tomar la decisin por un nuevo orden mundial de la informacin y de la comunicacin, por la paz, por los derechos humanos por la revolucin de la comunicacin que tanto anhelamos, que tanto importa y que tanto nos urge.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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