Portada :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-09-2016

Islamofobia, el nuevo racismo occidental

Enzo Traverso
Pluto Press

Traducido del ingls para Rebelin por J. M.


En este artculo, escrito exclusivamente para el blog Pluto Press, Enzo Traverso, autor del libro recientemente publicado End of Jewish Modernity y prolfico investigador del siglo XX, examina el paralelismo entre las dos cepas de la xenofobia moderna, el antisemitismo y la islamofobia. Respecto a la poltica, los medios de comunicacin y la produccin cultural, Traverso revela similitudes significativas entre la islamofobia de hoy y el ms antiguo antisemitismo.

 

Una nueva ola de islamofobia se est extendiendo en Occidente. Si Donal Trump sale presidente se ha comprometido a expulsar a todos los musulmanes de Estados Unidos. Y en la Unin Europea, las corrientes conservadoras reclaman leyes contra el islam. El islam se percibe un barbarismo y una amenaza a para Occidente -una civilizacin judeocristiana- que gana fuerza en Francia a raz de una sucesin de ataques terroristas a esta cultura de prejuicios y xenofobia extrema. La idea de que se puede obligar a los ciudadanos musulmanes a llevar una estrella amarilla y la media luna en su ropa como los judos en la Segunda Guerra Mundial- ya no parece imposible.

En la primera mitad del siglo XX el antisemitismo estaba generalizado en casi todas partes, desde las capas aristocrticas y burguesas que establecieron lmites simblicos hasta los intelectuales. Muchos de los escritores ms importantes de la dcada de 1930 no ocultaron su odio a los judos. Hoy el racismo ha cambiado sus formas y sus objetivos: el inmigrante musulmn ha sustituido al judo. El racismo -un discurso cientfico sobre la base de las teoras biolgicas- ha dado paso a un prejuicio cultural que hace hincapi en una discrepancia radical antropolgica entre la "judeocristiana" Europa y el islam. El antisemitismo tradicional, que durante un siglo dio forma a todos los nacionalismos europeos, se ha convertido en un fenmeno residual. En un completo cambio, las conmemoraciones del Holocausto han construido una especie de "religin civil" en la Unin Europea. Como en un sistema de vasos comunicantes, el antisemitismo preguerra ha disminuido y la islamofobia ha aumentado. La representacin posfascista del enemigo reproduce el viejo paradigma racial y, al igual que el antiguo bolchevique judo, el terrorista islmico se representa a menudo con los rasgos fsicos que hacen hincapi en su alteridad.

Las ambiciones intelectuales del posfascismo, sin embargo, han disminuido significativamente. No vemos ningn equivalente en nuestro momento presente del Jewish France de Edouard Drumont o de The Foundations of the Nineteenth Century de Houston Stewart Chamberlain, ni de los ensayos sobre antropologa racial de Hans Gnther o Andr Siegfried. La nueva xenofobia no ha producido escritores como Len Bloy, Louis Ferdinand Cline o Pierre Drieu La Rochelle, por no hablar de filsofos como Martin Heidegger y Carl Schmitt. El humus cultural del posfascismo no se destaca por su creacin. Su expresin literaria ms significativa es una novela reciente de Michel Houellebecq, Submission -que representa a Francia en el ao 2022 transformada en una repblica islmica- ms parecida a una campaa masiva para ganar la atencin de los medios. Muchas personalidades polticas e intelectuales, canales de televisin y revistas populares que ciertamente no podran calificarse de fascistas, han contribuido enormemente a la construccin de este humus cultural. Podramos recordar la famosa declaracin de Jacques Chirac de 1991 acerca del ruido y el olor de los edificios habitados por inmigrantes del Magreb; la prosa inflamada de Oriana Fallaci sobre los musulmanes que "se reproducen como ratas" y orinan contra las paredes de nuestras catedrales; la comparacin en Francia y en Italia de los sacerdotes de vestimentas negras con los monos e innumerables referencias que desprecian al islam refirindose a ella como la religin ms estpida (la religion la plus con). George L. Mosse seal que en el fascismo clsico las palabras habladas eran ms importantes que los textos escritos. En una poca en la que el campo visual' ha sustituido al campo grfico no es sorprendente que el discurso posfascista se extienda en primer lugar por los medios de comunicacin, asignando un lugar secundario a la produccin intelectual (que se convierte en funcional a semejanza de Submission a medida que se transforma en eventos en los medios de comunicacin).

Me parece que las similitudes ms importantes entre la islamofobia de hoy y el antiguo antisemitismo evocan ms al Reich alemn de finales del siglo XIX, que a la Tercera Repblica Francesa. Desde el caso Dreyfus, el antisemitismo francs estigmatiz a los inmigrantes judos de Polonia y Rusia, pero su objetivo principal eran los altos funcionarios (los judos del estado) que bajo la Tercera Repblica ocuparon posiciones muy importantes en la burocracia, el ejrcito, las instituciones acadmicas y el Gobierno. El propio capitn Dreyfus era smbolo de una ascensin social semejante. En el tiempo del Frente Popular el objetivo del antisemitismo era Lon Blum, un dandi judo y homosexual que encarnaba la imagen de una repblica conquistada por los anti-France. Los judos eran reconocidos como "un Estado dentro del Estado", una posicin que desde luego no se corresponde con la situacin actual de las minoras musulmanas africanas y rabes que an resultan demasiado escasas dentro de las instituciones estatales de los pases europeos. Por lo tanto, la comparacin con la Alemania de Guillermo II sera ms pertinente, en la que los judos fueron excluidos cuidadosamente de la maquinaria del Estado, mientras los peridicos advertan en contra de una invasin juda (verjudung) que pona en tela de juicio la matriz tnica y religiosa del Reich. En este caso el antisemitismo jug el papel de un cdigo cultural" que permiti a los alemanes definir negativamente una conciencia nacional en un pas preocupado por la rpida modernizacin y la concentracin de judos en las grandes ciudades, donde aparecan como el grupo ms dinmico. En otras palabras, un alemn era ante todo un no-judo. De manera similar, en la actualidad el islam se est convirtiendo en un cdigo cultural que permite encontrar, por una demarcacin negativa, una prdida de la "identidad francesa, amenazada o envuelta en el proceso de la globalizacin. El miedo a la multiculturalidad y la hibridacin (mestizaje) simplemente actualiza la vieja ansiedad acerca de la mezcla de sangre (blutvermischung). Hoy el lenguaje ha cambiado, pero la prosa de Alain Finkielkraut, que expresa su desgraciada identidad (identit malheureuse) frente a dos calamidades tales como el multiculturalismo y una hibridacin errneamente idealizada (el mtissage de una Francia " Black-Blanc-Beur "), no difiere mucho de la de Heinrich von Treitschke. En 1880 este gran historiador lament la intrusin (einbruch) de los judos en la sociedad alemana cuando escribi que alteran las costumbres de la Kultur y actuaban como una fuerza corruptora. La conclusin desesperada de von Treitschke se convirti en una especie de lema: "los judos son nuestra infelicidad (die Juden sind unser Unglck).

Gran parte de la transicin del viejo antisemitismo a la presente islamofobia se juega en los medios de comunicacin de Francia, que convergen en una expresiva figura literaria, Renaud Camus, un escritor que no oculta sus conexiones con el Frente Nacional. Hace quince aos Camus se quej en su diario de la abrumadora presencia juda en los medios de comunicacin culturales franceses; en los aos siguientes, sin embargo, ha cambiado enfocndose en los musulmanes, cuya inmigracin masiva ha producido un "gran reemplazo" o en otras palabras la "islamizacin" de Francia. Michel Houellebecq, que pertenece a una generacin ms joven, que desea convertirse en el Cline de principios del siglo XXI, tambin asumi el gran reemplazo como punto de partida de Submission. Y la misma idea es el ncleo de un exitoso ensayo -500.000 copias vendidas en seis meses- de Eric Zemmour, Le suicide franais, dedicado al declive de Francia de 1970 a 2008. Ms recientemente se ha defendido la idea del gran reemplazo en algunos editoriales Le Figaro. Este es el modo en el que el posfascismo est construyendo su hegemona cultural, mucho ms all de sus hazaas electorales.

Sin embargo, la islamofobia no es un simple sucedneo del viejo antisemitismo, sus races son antiguas y posee su propia tradicin: el colonialismo. Las races de la islamofobia se encuentran en la memoria del largo pasado colonial de Europa y en Francia en la guerra de Argelia. El colonialismo conform una antropologa poltica basada en la dicotoma entre los ciudadanos y los sujetos coloniales -citoyens e indignes- donde los lmites sociales, espaciales, raciales y polticos eran fijos. Si bien esta divisin jurdica codificada bajo la Tercera Repblica se rompi, los inmigrantes musulmanes que se han convertido en ciudadanos franceses siguen haciendo frente a una reaccin xenfoba, formada por esta antropologa poltica, que los percibe como un agente infeccioso, como un pueblo dentro del pueblo. La matriz colonial de la islamofobia explica su virulencia y persistencia. Una manera de examinar la realidad material de estos lmites espaciales, raciales y polticos es a travs de la disolucin natural de los nombres de los migrantes italianos, polacos y espaoles transformados en patronmicos franceses, un proceso que ocurre a menudo despus de tres generaciones. Esta disolucin contrasta con la persistencia de los nombres y apellidos rabes y africanos que delatan de inmediato a sus titulares como pertenecientes a una categora especial, de segunda, procedentes de la inmigracin o issu de limmigration.

La matriz colonial de la islamofobia nos da una clave para la comprensin de las metamorfosis ideolgicas del posfascismo (muchos movimientos de extrema derecha como el Frente Nacional en Francia, la Liga Norte en Italia, Pegida en Alemania y otras corrientes similares en otros pases de la UE), que ha abandonado las ambiciones imperiales y conquistas del fascismo clsico con el fin de adoptar una postura mucho ms conservadora y defensiva. No quiere conquistar, sino ms bien expulsar (incluso criticando las guerras neoimperiales llevadas a cabo desde principios de la dcada de 1990 por los EE.UU. y sus aliados occidentales). Mientras el colonialismo del siglo XIX deseaba cumplir su misin civilizadora a travs de sus conquistas fuera de Europa, la islamofobia poscolonial lucha contra un enemigo interior en nombre de los mismos valores. El rechazo ha reemplazado a la conquista, pero las motivaciones no cambiaron: en el pasado el objetivo de la conquista era someter y civilizar a los brbaros, actualmente el rechazo y la expulsin tienen como objetivo proteger a la nacin de su influencia nociva. Esto explica los debates recurrentes sobre el laicismo y el velo islmico que condujeron a la ley islamfobica, promulgada en Francia hace diez aos, que prohbe el velo en los lugares pblicos. Este acuerdo consensuado sobre una concepcin neocolonial y discriminatoria del laicismo ha contribuido significativamente a legitimar el posfascismo.

Esta ola islamfobica con su retrica belicista estamos en guerra contra el terrorismo- posiciona al islam como nico enemigo legitimo del orden occidental que, en ltima instancia, alimenta el terrorismo. Los combatientes contra el "fascismo islmico" y defensores de los "valores humanos" tambin consiguieron un resultado crucial: la representacin de las vctimas de las guerras occidentales en Irak, Libia y Siria, que mucho ms numerosas que las vctimas del terrorismo islmico en Europa, estn en gran parte olvidadas.

Enzo Traverso es profesor de Humanidades en la Universidad de Cornell. Entre sus publicaciones, todas traducidas a diferentes idiomas, se incluyen ms de diez libros editados y otros escritos, incluyendo The End of Jewish Modernity (Pluto Press, 2016), Fire and Blood, The European Civil War 1914-1945 (Verso, 2016) y Understanding the Nazi Genocide: Marxism after Auschwitz (Pluto Press, 1999).

Fuente: https://plutopress.wordpress.com/2016/08/10/islamophobia-the-new-western-racism/

 

Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y Rebelin como fuente de la informacin.

 



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter