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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-09-2016

Entrevista a Joaqun Miras Albarrn sobre "Praxis poltica y estado republicano. Crtica del republicanismo liberal"
Las ideas, el pensamiento de las personas, no es sobrestructura ideolgica, sino razn prctica que gua nuestra accin, sin la que el mundo no se producira tal cual es

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Entre otras muchas cosas, algunas de ellas recordadas y comentadas en anteriores conversaciones, Joaqun Miras Albarrn es miembro-fundador de Espai Marx y autor de Repensar la poltica y Praxis poltica y estado republicano.

***

-Estbamos en la nocin de despliegue, que es propiamente una nocin filosfica.

-Es una nocin filosfica que procede, tambin, de Hegel, y que le sirve a Hegel, como a Marx, para pensar la razn prctica, el pensamiento que orienta la accin y genera el ethos o cultura material de vida. Que le sirve para sealar y estudiar su historicidad, para indicar que todo ethos, y dentro de l toda praxis econmica, todo saber prctico, una y otra vez, parte de la nada. Se autocrea o se auto origina, a cada vez, desde s mismo, y como consecuencia de la situacin histrica de desorden a la que ha llegado el ethos histrico anterior. El ethos previo ha llegado a su agotamiento y ya solo produce caos, sufrimiento; es un ethos que ha llegado a un punto de auto desarrollo que hace que resulte invivible y ponga en peligro a la humanidad. El ethos histrico nuevo, que posee un orden o coherencia nuevo, es auto generado por la comunidad humana histrica. Este nuevo ethos, o cultura material de vida, o espritu objetivo, o sistema ordenado de costumbres, se desarrolla y despliega a su vez. Alcanza a su vez un punto o estadio histrico en el que se agota en s mismo como impulso creador, positivo; ya no resulta adecuado para orientar el hacer prctico que posibilita una vida comunitaria posible. Comienza su disgregacin como proyecto civil viable, sin ser, por ello, la causa determinante del siguiente, sin que haya relacin causa efecto predeterminada entre cada etapa de desarrollo de civilizacin prctica. En Hegel, el despliegue es una caracterstica del concepto.

El concepto, que no es una categora analtica sobre lenguaje sino ontolgica, sobre la realidad, sobre la actividad humana, es inherente a todo proyecto prxico humano. Denomina, da nombre a la capacidad caracterstica del ser humano el espritu- que le posibilita crearse, autocrearse a s mismo, ponerse como realidad concreta, como cultura material histrica. Es decir, como creacin histrica nueva de la nueva razn prctica comunitaria, la cual incluye la capacidad de crear un nuevo telos o finalidad que ordena ese nuevo ethos. Un nuevo fin que posibilita el vivir social, que genera sus propias condiciones histricas de realizacin prctica. El concepto es histrico, es construccin histrica comunitaria humana y, repito, abarca el conjunto de fines que ordena la nueva praxis humana. A cada realizacin histrica concreta del concepto o capacidad creadora indefinida pero material, a cada realizacin tica, de cultura material, ordenada y orientada por fines histricos, Hegel le denomina la idea, otra nocin terica que le posibilita analizar la razn prxica en su autogeneracin o autognesis histrica.

-Y esta idea...

-La idea articula en concreto el proyecto de vida, a partir de las condiciones histricas dadas, subsumiendo y modificando el saber hacer anterior, etc. Pero lo dejamos aqu. Por tanto, el concepto y su caracterstica, el desplegarse es nocin hegeliana radicalmente antiteleolgica, porque rechaza la existencia de una dinmica histrica segn la cual, cada nueva etapa es resultante, o efecto consecuencial de una causa que existe en la etapa previa y que predetermina la siguiente. Es nocin radicalmente antiteleolgica porque el historicismo, y Hegel es su padre, es teora sobre la perpetua, radical, autocreacin humana ex novo, desde el comienzo: un ser que constitutivamente es una nada, y que para existir debe ponerse crendose. La libertad nos ha constituido ontolgicamente siempre como caracterstica real nuestra, una libertad de la que el espritu el ser humano- debe hacer uso una y otra vez, para auto elegir y auto crear el mundo cultural-material, sin el que el ser humano no puede existir. Historicidad es eso. A lo largo de la historia, no acrece en absoluto la capacidad ontolgica constitutiva del ser humano, del espritu, la capacidad de auto creacin que siempre ha existido en el mismo grado, la Libertad ontolgica de ese ser.

Por eso, tan acto de libertad es el mundo de El Persa, en el que solo uno era libre y todos los dems esclavos, como el mundo de la polis democrtica griega. Lo que s acrece es la consciencia de ese hecho inherente a nuestra naturaleza, a nuestra falta de naturaleza, que es siempre la misma. No hay progreso histrico material o aumento de la libertad, que es caracterstica originaria, pues somos un ser que no tiene naturaleza, carece de formas innatas de organizar su hacer y vivir. Solo que ahora percibimos cul es nuestra sustancia: la capacidad de autoproducirnos en comunidad. Slo ha aumentado, a travs del calvario de la historia, la consciencia de ser lo que somos, la consciencia de libertad: la consciencia de libertad de auto eleccin comunitaria que se ha hecho experiencia fenomnica, antropomrfica, histrica, en la Revolucin Francesa. En las pginas de El Capital a las que me he referido, Marx elabora, precisamente, en esta lnea, y explica que es con el capitalismo, cuando adquirimos esta consciencia plena de ser esa fuerza autocreadora que nos ha constituido siempre desde el origen; pero se adquiere de forma enajenada.

-Enajenada? Por qu?

-Descubrimos ser la capacidad que objetiva el mundo, el valor trabajo, que se hace fenomnica en el capitalismo, pero lo hacemos cosificndolo, lo vemos, nos vemos, como mercanca, como mercanca que se despliega No s cuntos Hegel habr en la gua telefnica, pero, como se puede ver, el Hegel que ley Popper, si es que ley alguno, no es el Hegel, Hegel. Por cierto que concepto como elemento gua del ethos, de la razn prctica, es una nocin construida desde una estricta consciencia praxeolgica aristotlica. Concepto significa lo mismo que palabra griega que usa Aristteles- telos o fin. Como sabemos, el fin de la actividad es, para Aristteles, el buen vivir. Y tal como, tambin, dice Aristteles, el telos, el fin est en el principio, est en nuestras mentes, orientando nuestro hacer, el uso prctico que le damos a nuestro saber hacer; dirigindolo a la consecucin de ese fin. El fin es, al comienzo, un proyecto falto de realidad, abstracto, y va hacia su ejecucin, que es concreta. Aristteles es el que crea la idea del ir de lo abstracto a lo concreto. Pero esta idea, que est en Hegel y en Marx, que es muy potente, solo tiene sentido referida a la reflexin sobre la razn prctica, sobre la actividad, y cuando lo que se pretende es dar cuenta de la creacin de una totalidad social resultante de la actividad; no sirve para juzgar sobre lenguajes, sobre ciencia, no es categora analtica, bueno, dejo esto.

-Como te parezca mejor.

-Hegel construye esta otra nocin de concepto porque es consciente de que el proyecto o conjunto de fines compartidos que orienta la actividad en un ethos es histrico, porque los ethos son histricos. Es consciente de que existen diversos fines en la historia, inherentes a los diversos ethos histricos, a cada ethos histrico particular. Esto es algo que Aristteles no ve, porque para l solo existe un fin o conjunto de fines y un ethos posible ordenado por los mismos; bueno dejo todo esto, tambin.

-S, tal vez mejor, nos llevara muy lejos.

-Pero solo el concepto se despliega y esto es una nocin filosfica hegeliana. Si pensamos la mercanca desde esta categora de despliegue, la que usa Marx al referirse a la mercanca, sta queda definida como una realidad resultante de la creatividad histrica humana. Una realidad que, en primer lugar, es consecuencia de un ethos, un saber hacer o cultura material que gua la actividad comn, y que pone la nocin prctica e interpretativa de mercanca como fin de ese mismo hacer; la mercanca es, a la vez, realidad objetivada y saber hacer interior nuestro la doble explicacin hegeliana- mercanca. Saber hacer interno nuestro que, pues por ejemplo, nos hace concebir que el resultado de la actividad de los seres humanos, incluido el nuestro, y que la propia capacidad de poder hacer de los seres humanos, incluida la nuestra, es mercanca, y que nuestro fin es lograr hacernos con la mayor cantidad de la misma y, a ser posible, de una determinada mercanca, la mercanca valor trabajo, y, a poder ser, bajo su forma dineraria D prima-.

En segundo lugar, la nocin de despliegue nos presenta el orden social que genera la universalizacin de la mercanca, ese orden social consecuencia de esa universalizacin de un determinado saber prctico orientador de la praxis, como un saber hacer que surge desde s mismo -historicidad, no determinismo- y que invade la actividad humana organizndola ex novo, universalizando esa forma de organizar el hacer, de cuyo autoorigen dar Marx posteriormente su explicacin. Pero esa posicin de fines que ordena la cultura y el hacer, est llamada a agotarse, a acabar desordenando el mundo humano y a ser substituida por otra, sin que la siguiente forma social est determinada causalmente por la anterior, porque eso es inherente a la nocin de despliegue de Hegel, el padre de la categora. Como vemos, esta nocin de despliegue aplicada a la mercanca, por parte de Marx, en el primer captulo de El Capital, habla de una fortsima teora heurstica que da cuenta de la historicidad del proyecto civilizatorio que ordena el capital, una teora altsimamente explicativa, eminentemente no causal determinista, del hacer histrico. Sugestiva, potente, pero poco economstica, pues la ciencia econmica, como toda disciplina cientfica, reduce la realidad, esto es, selecciona una serie de datos parciales propios de la actividad humana y los estudia con independencia de las dems actividades constitutivas del hacer social humano, y los estudia

 -Es decir

-Es decir, como si siempre hubieran de ser as, con independencia de su historicidad. Una explicacin en la que la mercanca, tal como he tratado de explicar, es considerada fenomnica, es decir, parte de la consciencia prctica del trabajador, forma mediante la que el trabajador interpreta la realidad que l contribuye a crear, y mediante la que orienta conscientemente su hacer. Nocin mediante la que el trabajador, antes de entrar en la fbrica, se autointerpreta a s mismo, y por eso se vende, conscientemente, por horas, mediante contrato, al capitalista.

Una explicacin as, es una explicacin segn la cual no puede existir mercancas sin que concibamos las cosas como tales, incluidos nosotros mismos, segn ya he dicho, y con independencia de las consecuencias que esto acarree para nosotros a nuestras espaldas (tambin con independencia de como se haya llegado a tal situacin)-

Reitero explicacin porque quiero destacar aqu otro asunto que Marx deja muy claro.

-Qu asunto deja claro Marx?

-Queda claro que las ideas, el pensamiento de las personas, no es sobrestructura ideolgica; sino razn prctica que gua nuestra accin, sin la que el mundo no se producira tal cual es; el pensamiento, el interpretar la nocin mercanca, y el aplicrnosla a nosotros mismos para orientar nuestro propio hacer, que produce el mundo, est en la base. Se ha discutido muy a menudo, con muy buenos argumentos, el asunto del pensamiento como sobrestructura, y se lo ha criticado, y estoy de acuerdo con ello. Lo que me llama la atencin es que pocas veces se recurre a estos pasos de Marx en El Capital para combatirlo. Queda claro que no se acaba de ver que no estamos ante un libro de economa. Cuando el lector se encuentra con trminos como fenomnico, despliegue, forma (o, en otros asuntos, con subsuncin) los desecha porque no sabe cmo interpretarlos. Una vez se interpreta la obra de Marx como libro ricardiano de economa, y se desmonta el mecano Marx, sobran piezas con las que no se sabe qu hacer. Se las considera meras jaculatorias de viejo pedante.

-Est muy bien visto esto que acabas de decir.

-Por cierto, que, tal como tambin he dicho ya, el origen del despliegue del ncleo impulsor del nuevo proyecto civilizatorio que es el capital, su gnesis, su inicio a partir de s mismo o auto gnesis, y no como consecuencia de una racionalidad causal previa anterior, que generara determinstamente la nueva etapa cultural, viene explicado admirablemente en el ya referido penltimo captulo del libro, el captulo sobre la denominada acumulacin originaria del capital, el 24, que termina en realidad en el ltimo, el 25, breve apndice del anterior.

-Has hecho referencia anteriormente.

-El captulo en el que trata del despliegue, o historicidad de la mercanca y en el que la define como un modo histrico de intercambio inherente al capital, definido por el capital, que considera mercanca, tierra, capacidad productiva humana, moneda, todo, y no solo los objetos y servicios producidos por los seres humanos, el captulo uno, y estos otros dos ltimos, son captulos nuevos, como nos lo explican los estudiosos de la obra.

-Nuevos?

-Son textos reescritos drsticamente en el caso del captulo 24, muy desarrollado y a la vez, cambiado de lugar. Proceden de la segunda edicin, reelaborada por Marx, la de 1873, que adems de estos dos nuevos captulos que alteran el plan de la obra del 67, incluye otros mltiples retoques en el cuerpo de texto; la traduccin espaola de Scaron incluye como apndice el redactado del captulo primero de la primera edicin. En esta obra por la que me preguntas, en El Capital, y como ya lo haba enunciado en los Manuscritos econmicos y filosficos de Pars de 1844, el capital, la propiedad privada de los medios de produccin que posibilita la explotacin de la fuerza de trabajo, no es un hecho natural, tiene un origen histrico, y este origen est en la violencia histrica, la violencia partera de la historia, terrorismo, hierros candentes, ltigos, todo lo que dice Marx en el captulo 24.

Bueno, pues, se dice que Marx no tiene una teora de la poltica; que trabaj la economa, pero no la poltica.

-No es esa tu opinin

-Yo creo que nos negamos a aceptar otra interpretacin de la poltica que no sea la habitual, la de la eleccin de concejales y ministros. Porque, de lo contrario, cmo no ver que estamos ante una ontologa histrica que explica la economa como resultante o consecuencia histrica de la violencia, precisamente de la violencia histrica, de una voluntas autoconstituyente, que consiste en el uso del poder violento que posee una minora y le permite estatuir unas nuevas relaciones sociales, y que es poltica en consecuencia? La dialctica histrica del amo y el esclavo, de la fuerza como elemento que otorga a una minora la capacidad de constituir un ethos nuevo y una economa, un orden econmico, dentro del mismo eso, que est en El Capital, en la parte del mismo publicada por el autor, en los Manuscritos de Pars del 44, eso es poltica, aparte, claro est, de los miles de pginas que Marx escribi sobre poltica, sin ms. Sin ir ms lejos, la edicin que yo tengo de los escritos polticos de Marx publicados por l durante la revolucin del 48 al 50 en la Nueva Gaceta Renana, la edicin francesa yo no s leer alemn- solo la produccin poltica de Marx para ese periodo, solo sa, que excluye todos sus posteriores trabajos periodsticos para la prensa estadounidense elaborados en los aos cincuenta y sesenta, incluido El dieciocho brumario de Luis Napolen Bonaparte, sus escritos sobre Espaa, sobre Amrica, etc.,  y sus textos posteriores sobre la AIT, incluido La Guerra civil en Francia, o lo que escribe contra el engendro poltico que es, segn l, el partido socialdemcrata alemn recin creado -Crtica al programa de Gotha- etc., slo esa produccin del 48 al 50, en la Nueva Gaceta tiene mil quinientas pginas en tres tomos.

-Pero la crtica al programa de Gotha es posterior.

 -S, posterior incluso a los textos del periodo de la AIT, posterior a los aos sesenta. De hecho, este texto, de 1875, critica un tipo de organizacin, el partido socialdemcrata alemn, que surge tras la AIT, o Primera Internacional, y que rompe con la tradicin demo revolucionaria anterior, la de Marx. Esta separacin respecto de la cultura poltica de la democracia revolucionaria, que surge en la Revolucin Francesa, se sostiene en la Revolucin del 48, e inspira an la AIT, a Marx no le parece bien en absoluto. El texto era una declaracin de ruptura. Engels intervino para evitar que se publicase y se conjur la ruptura entre Marx y el partido socialdemcrata alemn. Por ello, an es ms tardo el conocimiento pblico del texto, que permaneci ocultado durante decenios.

-Prosigue, te he interrumpido de nuevo.

-Pensemos en la obra de los considerados grandes politlogos actuales: Robert Dahl, o Philip Pettit. Mil quinientas pginas sobre poltica: la obra ntegra de estos prestigiosos autores no creo que supere este nmero de pginas.Claro, hay que haberlas ledo; antes, hay que saber que existen. Es cierto que la reflexin poltica de Marx, como la econmica, es praxeolgica, y va al hilo del hacer, eso s. No es un conjunto de prescripciones ahistricas, abstractas, more geomtrico, neopositivistas, eso que los politlogos creen que es la poltica. En su engreimiento, se lo han credo.

Me he apartado mucho de tu pregunta, pero creo que no resulta impertinente del todo...

-El desarrollo no ha sido breve. Pero eso que hemos ganado.

-Lo que he tratado de explicar implica que en la obra El Capital no estamos ante un solo gnero literario, la economa, sino ante mltiples gneros literarios integrados coherentemente en un discurso de intencionalidad filosfica. En esa obra, encontramos mltiples desarrollo s intelectuales que son investigacin cientfica sustantiva; en primer lugar, de economa, y tambin de otras disciplinas. Y lo dejo aqu.

-De acuerdo. Tambin Sacristn escribi en su momento sobre el genero literario al que perteneca El Capital. Insistir a continuacin en estos temas. Por qu tiene tanta relevancia en Marx la palabra-concepto crtica? Hay que tomarla en sentido kantiano en paralelo, por ejemplo, a la crtica de la razn pura? Pero nos tomamos un descanso si te parece.

-De acuerdo.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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