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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-09-2016

El estado de vigilancia en los pases libres

Noam Chomsky
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En los ltimos tiempos, hemos aprendido mucho sobre la naturaleza del poder del Estado y las fuerzas que impulsan sus polticas, adems de aprender sobre un asunto estrechamente vinculado: el sutil y diferenciado concepto de la transparencia.

La fuente de la instruccin, por supuesto, es el conjunto de documentos referidos al sistema de vigilancia de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA, por sus siglas en ingls) dados a conocer por el valeroso luchador por la libertad, el seor Edward J. Snowden, resumidos y analizados de gran forma por su colaborador Glenn Greenwald en su nuevo libro No Place to Hide (Sin lugar donde esconderse).

Los documentos revelan un notable proyecto destinado a exponer a la vigilancia del Estado informacin vital acerca de toda persona que tenga la mala suerte de caer en las garras del gigante, que viene a ser, en principio, toda persona vinculada con la moderna sociedad digital.

Nada tan ambicioso fue jams imaginado por los profetas distpicos que describieron escalofriantes sociedades totalitarias que nos esperaban.

No es un detalle menor el hecho que el proyecto sea ejecutado en uno de los pases ms libres del planeta y en radical violacin de la Carta de Derechos de la Constitucin de Estados Unidos, que protege a los ciudadanos de persecuciones y capturas sin motivo y garantiza la privacidad de sus individuos, de sus hogares, sus documentos y pertenencias.

Por mucho que los abogados del gobierno lo intenten, no hay forma de reconciliar estos principios con el asalto a la poblacin que revelan los documentos de Snowden.

Tambin vale la pena recordar que la defensa de los derechos fundamentales a la privacidad contribuy a provocar la revolucin de independencia de esta nacin. En el siglo XVIII el tirano era el gobierno britnico, que se arrogaba el derecho de inmiscuirse en el hogar y en la vida de los colonos de estas tierras. Hoy, es el propio gobierno de los propios ciudadanos estadounidenses el que se arroga este derecho.

Todava hoy Gran Bretaa mantiene la misma postura que provoc la rebelin de los colonos, aunque a una escala menor, pues el centro del poder se ha desplazado en los asuntos internacionales. Segn The Guardian y a partir de documentos suministrados por Snowden, el gobierno britnico ha solicitado a la NSA analizar y retener todos los nmeros de faxes y telfonos celulares, mensajes de correo electrnico y direcciones IP de ciudadanos britnicos que capture su red.

Sin duda los ciudadanos britnicos (como otros clientes internacionales) deben estar encantados de saber que la NSA recibe o intercepta de manera rutinaria routers, servidores y otros dispositivos computacionales exportados desde Estados Unidos para poder implantar instrumentos de espionaje en sus mquinas, tal como lo informa Greenwald en su libro.

Al tiempo que el gigante satisface su curiosidad, cada cosa que cualquiera de nosotros escribe en un teclado de computadora podra estar siendo enviado en este mismo momento a las cada vez ms enormes bases de datos del presidente Obama en Utah.

Por otra parte y valindose de otros recursos, el constitucionalista de la Casa Blanca parece decidido a demoler los fundamentos de nuestras libertades civiles, haciendo que el principio bsico de presuncin de inocencia, que se remonta a la Carta Magna de hace 800 aos, ha sido echado al olvido desde hace mucho tiempo.

Pero esa no es la nica violacin a los principios ticos y legales bsicos. Recientemente, el The New York Times inform sobre la angustia de un juez federal que tena que decidir si permita o no que alimentaran por la fuerza a un prisionero espaol en huelga de hambre, el que protestaba de esa forma contra su encarcelamiento. No se expres angustia alguna sobre el hecho de que ese hombre lleva doce aos preso en Guantnamo sin haber sido juzgado jams, otra de las muchas vctimas del lder del mundo libre, quien reivindica el derecho de mantener prisioneros sin cargos y someterlos a torturas.

Estas revelaciones nos inducen a indagar ms a fondo en la poltica del Estado y en los factores que lo impulsan. La versin habitual que recibimos es que el objetivo primario de dichas polticas es la seguridad y la defensa contra nuestros enemigos.

Esa doctrina nos obliga a formularnos algunas preguntas: la seguridad de quin y la defensa contra qu enemigos? Las respuestas ya han sido remarcadas, de forma dramtica, por las revelaciones de Snowden.

Las actuales polticas estn pensadas para proteger la autoridad estatal y los poderes nacionales concentrados en unos pocos grupos, defendindolos contra un enemigo muy temido: su propia poblacin, que, claro, puede convertirse en un gran peligro si no se controla debidamente.

Desde hace tiempo se sabe que poseer informacin sobre un enemigo es esencial para controlarlo. Obama tiene una serie de distinguidos predecesores en esta prctica, aunque sus propias contribuciones han llegado a niveles sin precedentes, como hoy sabemos gracias al trabajo de Snowden, Greenwald y algunos otros.

Para defenderse del enemigo interno, el poder del Estado y el poder concentrado de los grandes negocios privados, esas dos entidades deben mantenerse ocultas. Por el contrario, el enemigo debe estar completamente expuesto a la vigilancia de la autoridad del Estado.

Este principio fue lcidamente explicado aos atrs por el intelectual y especialista en polticas, el profesor Samuel P. Huntington, quien nos ense que el poder se mantiene fuerte cuando permanece en la sombra; expuesto a la luz, comienza a evaporarse.

El mismo Huntington lo ilustr de una forma explcita. Segn l, es posible que tengamos que vender [intervencin directa o alguna otra forma de accin militar] de tal forma que se cree la impresin errnea de que estamos combatiendo a la Unin Sovitica. Eso es lo que Estados Unidos ha venido haciendo desde la doctrina Truman, ya desde el principio de la Guerra Fra.

La percepcin de Huntington acerca del poder y de la poltica de Estado era a la vez precisa y visionaria. Cuando escribi esas palabras, en 1981, el gobierno de Ronald Reagan emprenda su guerra contra el terror, que pronto se convirti en una guerra terrorista, asesina y brutal, primero en Amrica Central, la que se extendi luego mucho ms all del sur de frica, Asia y Medio Oriente.

Desde ese da en adelante, para exportar la violencia y la subversin al extranjero, o aplicar la represin y la violacin de garantas individuales dentro de su propio pas, el poder del Estado ha buscado crear la impresin errnea de que lo que estamos en realidad combatiendo es el terrorismo, aunque hay otras opciones: capos de la droga, ulemas locos empeados en tener armas nucleares y otros ogros que, se nos dice una y otra vez, quieren atacarnos y destruirnos.

A lo largo de todo el proceso, el principio bsico es el mismo. El poder no se debe exponer a la luz del da. Edward Snowden se ha convertido en el criminal ms buscado por no entender esta mxima inviolable.

En pocas palabras, debe haber completa transparencia para la poblacin pero ninguna para los poderes que deben defenderse de ese terrible enemigo interno.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-310135-2016-09-24.html

* Traduccin de Jorge Majfud.



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