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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-09-2016

Trump, el nuevo intento de asalto al poder del populismo (xenfobo) en Estados Unidos

Jess Snchez Rodrguez


Si finalmente en el prximo mes de noviembre Donald Trump se convirtiese en presidente de los Estados Unidos seguramente estaramos ante un cierto quiebre de la historia cuya intensidad habra que calibrar con cuidado. No sera la primera vez que ocurre algo as. El impacto ms espectacular en sus consecuencias de los resultados de unas elecciones presidenciales norteamericanas en las ltimas dcadas posiblemente fue el de Ronald Reagan. Coincidiendo en el tiempo con otros dos fenmenos histricos - de un lado la victoria poco antes en Gran Bretaa de Margaret Thatcher, de otro el declive final de la URSS y la llegada al poder de Gorbachov Reagan impuls dos grandes terremotos polticos cuyas consecuencias han modelado el mundo larga y profundamente, la disolucin de la URSS y el dominio mundial del neoliberalismo.

No se trata de defender la importancia decisiva de las personalidades en la historia ni mucho menos, pero s reconocer que en determinadas coyunturas histricas condensan tendencias existentes, las encauzan y potencian su accin, especialmente si esa personalidad se encuentra al frente del Estado ms poderoso del mundo. Por seguir con el ejemplo elegido, Reagan se encontr con unas tendencias histricas intensas ya existentes, el neoliberalismo y el declive de la URSS, a las que dio un impulso decisivo para llevarlas hasta sus ltimas consecuencias. Igualmente, hoy existe una tendencia poltica que empuja con fuerza en Estados Unidos y Europa, y que la representa un populismo de carcter xenfobo, en ocasiones ultraderechista. La victoria de Trump en noviembre podra jugar el mismo papel histrico que jug en su momento la de Reagan.

La gran diferencia entre ambos casos es que mientras Reagan expresaba y defenda directamente los intereses del establishment norteamericano, los de sus lites polticas, militares y econmicas, Trump, por el contrario basa su ascenso y posibilidad de victoria electoral en un discurso contra dichas lites, por ello mismo se le puede calificar de populista. Otra cuestin diferente sera el tipo de poltica que aplicara si alcanzase la presidencia, probablemente se reconciliara con los intereses del establishment intensificando los aspectos xenfobos y chauvinistas como modo de compensacin psicolgica hacia las masas que lo apoyan.

En esta poca de ascensos de los populismos cada caso es diferente, se ha sealado el parecido de Trump con Berlusconi, pero se trata de una diferencia superficial basada en las caractersticas personales de ambos personaje, multimillonarios polmicos que se incorporan a la poltica con un lenguaje populista.

Pero detrs de esta superficie sus diferencias son muy importantes. Berlusconi era un arribista que aprovech un momento de crisis poltica en Italia tras el colapso del anterior sistema de partidos, especialmente por el proceso judicial manos limpias que barri con los dos partidos ms corruptos de Italia, la DC y el PSI; proceso que coincidi en el tiempo con la debacle del socialismo real que llev a la desaparicin del otro gran contrapeso histrico en la Italia moderna, el PCI. Berlusconi desembarc en la poltica con xito y se mantuvo en ella durante 17 aos, de los cuales 10 fue como primer ministro - fundamentalmente para garantizarse su inmunidad ante la cantidad de procesos que tena abiertos por su actividad empresarial, llena de escndalos, como su vida privada. Su derechismo populista le llev a aliarse con formaciones de extrema derecha como la Alianza Nacional de Fini, o la Liga Norte, y a utilizar el discurso de la xenofobia antiinmigrantes, pero no se enfrent al establishment italiano, del cual era parte y defendi sus intereses. Fue un producto de las circunstancias polticas italianas en una coyuntura histrica dada, y su influencia o efectos no desbord el marco de la pennsula mediterrnea.

Donald Trump, por el contrario, responde a otras tendencias ms de fondo tanto internas a Estados Unidos como extendidas por gran parte del mundo. Los efectos sociales y econmicos de la globalizacin primero y de la gran recesin iniciada en 2008 despus; el conflicto racial persistente en Estados Unidos y que, contradictoriamente, se ha agravado durante la presidencia de Obama; o la presin del fenmeno migratorio nunca terminado de asumir en dicho pas. Esas tendencias, con matices diferentes, estn presentes de manera clara tambin en la vieja Europa y ha originado reacciones polticas similares.

Trump se parece ms a Viktor Orban, Farage, Le Pen o Geert Wilders que a Berlusconi, pero su victoria electoral podra desencadenar consecuencias globales que le asimilaran, en este sentido, al papel jugado por la presidencia de Reagan en su momento.

Las viejas races del populismo norteamericano

El populismo esgrimido por Trump en su batalla actual por la presidencia forma parte de un fenmeno poltico de viejas races que, sin embargo, ha cambiado a lo largo del tiempo. Podramos hablar de tres olas anteriores, la primera desarrollada a finales del siglo XIX, y la segunda y la tercera en los aos 30 y 50-60 del siglo XX.

La primera expresin se bas en los profundos cambios que conocieron los Estados Unidos en las dcadas finales del siglo XIX, cuando su acelerada industrializacin y urbanizacin desplazaron el peso y la influencia del mundo rural y el sector agrcola - que se industrializaba y entraba en la dinmica de los circuitos comerciales -, dnde el granjero tradicional gozaba de una imagen mitificada como base fundamental del sistema social y poltico norteamericano. Paralelamente la tasa de inmigracin, en niveles altos desde haca dcadas haba aumentado en la de 1880 generando una intensa animadversin por parte de los agricultores.

El malestar desarrollado entre los granjeros desemboc en la creacin del Partido del Pueblo en 1892, apoyndose en otros antecedentes organizativos no polticos en el mundo rural como fueron La Grange y las Farmers Alliances. El nuevo partido se apoyaba en un programa poltico heterogneo y contradictorio que contena demandas que iban desde una mayor democratizacin del sistema poltico y la nacionalizacin de los ferrocarriles y el telgrafo hasta la restriccin de la inmigracin, basada en su fuerte oposicin a la inmigracin catlica irlands y alemana y a la de procedencia china. A pesar de sus buenos resultados en 1892 y 1894, estos fueron insuficientes y en 1986 apoyaron en las elecciones al candidato demcrata, a partir de cuyo momento iniciaron un declive que les llevara a su desaparicin pocos aos despus. El rechazo hacia las lites polticas y econmicas, y la defensa del hombre sencillo, tena su sustento en las herencias ideolgicas de Jefferson y Jackson. Pero tambin contenan aspectos reaccionarios como el rechazo a la inmigracin, la aceptacin de la supremaca blanca frente a la poblacin negra y la exclusin de la poblacin de origen asitico. En cierto sentido, este populismo de fines del siglo XIX representaba un intento de vuelta atrs, a la democracia agraria de Jefferson, rechazando la rpida expansin capitalista por una sociedad cooperativa de agricultores independientes no sometidos a la competitividad y dependencia de las grandes corporaciones capitalistas.

Para la campaa presidencial de 1936, tres movimientos populistas anteriores se unieron para formar el Union Party y disputar desde la izquierda la presidencia a Franklin Roosevelt. Representaba la expresin poltica de la profunda insatisfaccin por las limitaciones del New Deal atacando al capitalismo financiero y proponiendo una batera de medidas progresistas populares pero, como el populismo de cuatro dcadas antes, ste tambin contena una mezcla ambigua y contradictoria de posiciones, pues, por otro lado, atacaba al comunismo, conden la ola huelgustica desatada pata exigir derechos sindicales y mostr simpatas por el nazismo.

No obstante esa heterogeneidad contradictoria del populismo en estas dos etapas - por otro lado una caracterstica bastante comn a los populismos -, el populismo norteamericano hasta ese momento puede ser considerado como antagnico del conservadurismo de la derecha tradicional, defensora del capitalismo desregulado. Igualmente es una caracterstica comn en ambas pocas el que el desafo populista se realizase utilizando un tercer partido que intentaba romper el dominio frreo del bipartidismo norteamericano.

En la dcada de1950 se produce por primera vez la utilizacin del populismo por parte del discurso conservador, su punto de partida fue la campaa anticomunista del senador McCarthy. En este nuevo populismo la evocacin al hombre trabajador anterior fue reemplazada por una nueva al tipo comn o el americano medio.

Esta nueva modulacin del populismo norteamericano de tipo conservador se mantendra en el tiempo. Despus de McCarthy, la segunda expresin de populismo conservador sera la representada por Barry Goldwater y George Wallace en la dcada de 1960, con una mezcla demaggica de racismo militante, apoyando el segregacionismo, y viejas demandas del populismo. Este nuevo populismo utilizaba tres registros diferentes: los ataques a las elites, es decir a las burocracia estatal, los intelectuales y los oligarcas, que era un tema comn a los populismos anteriores; una radicalizacin de los prejuicios raciales que devenan abiertamente posturas racistas y xenfobas; y la que era, sobre todo, su caracterstica ms definitoria, el ataque a la izquierda genricamente entendida, que poda ir desde el anticomunismo exacerbado de la dcada de 1950, al movimiento por los derechos civiles o los movimientos pacifistas contra la guerra de Vietnam, y que en poltica exterior se traduca en un programa ultrabelicista. La posicin agresiva de Godwater frente a la URSS hizo temer a los propios republicanos una guerra nuclear si ganaba la presidencia, y Wallace prometi bombardear Vietnam del norte hasta llevarlo a la edad de piedra.

Hay un cierto parecido de Donald Trump con estos tambin dos candidatos populistas a la presidencia estadounidense. Por el lado de Barry Goldwater, en cuanto que consigui la nominacin como candidato a las elecciones de 1964 en contra del candidato apoyado por la direccin del partido republicano, Nelson Rockefeller. Por el lado de George Wallace, que se presentara candidato presidencial en 1968 con un tercer partido (el American Independent Party), por su apoyo a medidas favorables a los trabajadores. As Trump podra, en cierto sentido, ser una mezcla de estos dos populistas conservadores de la dcada de 1960.

Como sostienen Joshua b. Freeman y Steve Fraser, el populismo conservador de la tercera etapa, que empez fnales del siglo XX, se diferencia del de los anteriores tambin en su carcter ms cultural que econmico. Su expresin ms conocida fue el Tea Party, nacido en 2009 frente a los paquetes de medidas econmicas establecidas por los gobiernos norteamericanos para hacer frente a la gran recesin desencadenada en 2008 y que se convirti en la oposicin radical al presidente Obama en la primera parte de su mandato. Segn estos autores, el Tea Party pona el nfasis en la pretensin de superioridad moral o el patriotismo revanchista, y donde el anticapitalismo de antao solo se mantiene en una plida demagogia contra el dominio de las finanzas. Su base social es una clase media que rechaza el intervencionismo estatal y los impuestos para la redistribucin a travs de programas sociales. Pero, a pesar de algunos xitos, el Tea Party, no consigui una influencia determinante ni en el Partido Republicano ni en la poltica general de Estados Unidos. Habr que esperar a la meterica carrera de Donald Trump para encontrarnos de nuevo con un fuerte renacimiento del populismo conservador.

Donald Trump, un populismo xenfobo no tan novedoso

Tras el rpido anlisis realizado sobre la trayectoria del populismo en Estados Unidos podemos concluir que el fenmeno Trump efectivamente conecta con muchos de los temas de los populismos xenfobos europeos de derechas, pero igualmente tampoco se trata de algo novedoso en aquel pas, pudindose detectar vnculos importantes con muchas de las reivindicaciones o estrategias del pasado, especialmente con el populismo de la dcada de 1960, actualizadas a la coyuntura histrica concreta de la segunda dcada del siglo XXI.

Su fuerte hostilidad a la inmigracin, con sus propuestas de levantar un muro en la frontera mexicana y expulsar a los ms de 11 millones sin papeles, refleja ese sentimiento racista y de resentimiento presente en la cultura wasp (white, anglo-saxon, protestant), modulada en cada poca segn factores concretos: el rechazo a la inmigracin catlica europea y a la asitica a finales del siglo XIX; el racismo segregacionista de mediados del siglo XX y; ahora, la agudizacin del conflicto con la poblacin afroamericana desarrollado durante el mandato Obama, y expresado en la creciente cifra de muertos por la polica y los enfrentamientos posteriores, y el doble rechazo a la llegada de inmigrantes de origen hispano que ponga en peligro la hegemona wasp, y de inmigrantes de origen rabe por el temor ante los atentados terroristas llevados a cabo en territorio norteamericano. Este triple filn xenfobo y racista ha sido explotado por el populismo de Trump con el xito suficiente para lograr ser nominado candidato republicano a la presidencia a pesar de las fuertes resistencias en el interior de su partido.

Pero Trump tambin conecta con los otros temas del populismo estadounidense dirigidos a obtener el apoyo de la clase obrera, su cuestionamiento de las bondades del libre comercio y la globalizacin, su defensa del proteccionismo econmico o sus promesas de no tocar o incluso reforzar algunos derechos sociales como las jubilaciones o la sanidad no estn lejos de las propuestas, ya no del populismo de finales del siglo XIX o de la dcada de1930, sino del populismo derechista de Wallace que, como gobernador, favoreci la expansin del sector pblico, la sanidad y la educacin y, como candidato presidencial, prometi la expansin de la seguridad social.
Como la mayora de los movimientos populistas, los de Estados Unidos tambin contienen en sus programas una mezcla de reivindicaciones contradictorias de diferente significado que les hacen parecer ambivalentes en su ubicacin en el eje derecha-izquierda, pero no obstante se pueden identificar tendencias claras. En el de finales del siglo XIX predominaban las reivindicaciones progresistas, en el de los aos 30 esas reivindicaciones se equilibraban con sus tendencias antisocialistas, a partir de los aos 50, con el macartismo, el vuelco a la derecha es claro y se convierte en irreversible por el momento.

Ninguna de las diferentes expresiones anteriores del populismo norteamericano consigui alcanzar el poder, pero en algunos casos, como ocurri con el populismo de los aos 60, su estrategia sirvi, como apunta Laclau, para cementar la articulacin entre las identidades populares y el radicalismo de derecha y fue aprovechada para impulsar el proceso que llev de Nixon a Reagan. No podemos saber, en consecuencia, que tipos de desarrollos polticos hubiesen producido.

Puede que tambin esta vez, finalmente Trump sea derrotado y la nueva ola populista desactivada, aunque sus efectos, especialmente los xenfobos, puedan contaminar a los partidos del establishment. Pero si llegase a ganar la eleccin a la presidencia, nos encontraramos en un terreno nuevo, inexplorado, sin antecedentes claros que tomar como referencia. Internacionalmente se podran buscar algunas. Berlusconi podra ser uno, pero como apuntamos al inicio se trataba de un fenmeno que responda a una coyuntura concreta de Italia, y su experimento termin siendo normalizado por el sistema. Viktor Orban, actualmente en el poder en Hungra, podra ser otro ejemplo dnde mirar, pero las diferencias tambin son suficientemente grandes como para no servir de modelo de comportamiento a seguir. Otros casos internacionales, como los de Fujimori, Menem o Pern, estaran an ms alejados del de Trump para poder extraer lecciones.

Solo podemos concluir reconociendo que la existencia de este peligro real exige prestar atencin a este proceso poltico que, por llevar aun ms lejos la comparacin con la presidencia de Reagan, se puede constatar que, como entonces, ahora tambin el populismo xenfobo se retroalimenta en ambas orillas del atlntico. Si entonces fue el tndem Thatcher-Reagan con sus victorias electorales respectivas en 1979 y 1980, ahora la retroalimentacin puede funcionar en un doble movimiento, victoria del brexit, victoria de Trump, victoria de Le Pen, dando lugar a un panorama realmente preocupante.

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Roberto Garca Jurado, Las races del populismo. Los movimientos populistas del siglo XIX en Rusia y Estados Unidos

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.





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