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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-10-2016

La Librera Primado de Valencia presenta el libro Hacia una cooperacin internacional transformadora (Icaria)
Una cooperacin poltica frente al avance del neoliberalismo

Enric Llopis
Rebelin


En los ltimos aos algunos anlisis crticos respecto a la cooperacin internacional y las ONG para el desarrollo han subrayado la asuncin de lgicas y lenguajes despolitizados, de modo que las organizaciones evitaran centrarse en la realidad del poder, el conflicto y la economa poltica. Se habra sustituido, segn esta tesis, la reflexin sobre quin empobrece a quin y cmo por las lgicas tecnocrticas, en las que ocupan un lugar capital los tcnicos y los expertos. El fin consistira en ser eficaz, eficiente y que la ONG ofrezca productos y servicios de calidad. Aparentemente se trata de un lenguaje neutro, procedente de la esfera empresarial. Pero con la asuncin del modelo gerencial, las organizaciones de desarrollo se habran ido convirtiendo en funcionales a la agenda neoliberal global, al perder la dimensin poltica y el potencial transformador, sealan los investigadores Sergio Belda-Miquel, Alejandra Boni Aristizbal y Mara Fernanda Saudo Pazos en el libro Hacia una cooperacin transformadora (Icaria), presentado en la Librera Primado de Valencia.

Publicado en junio de 2016, los autores del texto de 100 pginas defienden en la introduccin un modelo diferente de cooperacin (alternativa y transformadora), que considere asimismo el desarrollo como proceso complejo, poltico y conflictivo. Resaltan que en el margen del sistema de cooperacin dominante, algunas ONG promueven prcticas distintas que desafan la hegemona neoliberal. El libro desarrolla los ejemplos de diferentes alianzas entre organizaciones del estado espaol y colombianas, basadas en el apoyo y la solidaridad poltica. Para ello emplean recursos del sistema de cooperacin, apunta el libro de la editorial Icaria en las primeras pginas.

Oficialmente considerado un pas de renta media desde que comenz la dcada de 2000, Colombia ha sido un pas prioritario para la cooperacin espaola por el conflicto armado -que se prolong durante 52 aos-, y sus efectos (220.000 asesinatos documentados, 25.000 desapariciones, 1.982 masacres y 5,7 millones de desplazados). Desde 2004 Colombia se ha situado entre los 10 y 15 principales receptores de la ayuda espaola, aunque sta empez a menguar desde el ao 2006. As y todo, el pas latinoamericano continu siendo uno de los mayores destinatarios de la ayuda oficial al desarrollo del estado espaol. Entre los sectores de poblacin priorizados, destacan vctimas del conflicto armado, afrodescendientes, poblacin indgena y campesinos. Sergio Belda-Miquel y Alejandra Boni Aristizbal son docentes en la Universitat Politcnica de Valncia e investigadores en el instituto Ingenio del CSIC; Mara Fernanda Saudo Pazos es investigadora del instituto Pensar en la Universidad Javeriana de Bogot. Las ONGD espaolas han dispuesto durante al menos quince aos de abundantes recursos para desarrollar proyectos con sus socios colombianos, concluyen.

Las seis experiencias detalladas en el libro cuentan con, al menos, cinco aos de continuidad. El Programa Asturiano de Proteccin a Vctimas de los Derechos Humanos en Colombia naci en 2001 ante la persecucin de organizaciones sociales y sindicales de este pas (en el ao 2000 resultaron asesinados 205 sindicalistas en Colombia, segn la Central Unitaria de Trabajadores). Fue y contina siendo el pas ms peligroso para ejercer la accin sindical, destacan los investigadores. El programa ofrece refugio temporal en Asturias a activistas en riesgo (entre cuatro y nueve cada ao). Cuenta adems con una Comisin Asturiana de Organizaciones de Apoyo. En cuanto al Programa Vasco de Proteccin Temporal de Defensores de Derechos Humanos, ofrece acogida y acompaamiento (tambin psicoteraputico) a personas amenazadas en Colombia. Iniciado en 2011, el programa toma como referencia las experiencias similares que se desarrollaron en Asturias y Catalua. La iniciativa fue liderada por la Direccin de Derechos Humanos del Gobierno Vasco y coordinada por CEAR-Euskadi con el apoyo de la Kolektiba Colombia (Mugarik Gabe, Paz con Dignidad, Posada de los Abrazos, Colectivo Bachu, Mundubat y CEAR). Uno de los objetivos es ampliar en Euskadi los apoyos polticos e institucionales de estas personas y sus organizaciones. Como en todas las experiencias analizadas, se pone en cuestin el sistema de cooperacin al desarrollo mientras se aprovechan sus recursos de ste para desplegar las acciones.

La Mesa de Apoyo a la Defensa de los Derechos Humanos de las Mujeres y la Paz en Colombia est integrada por 24 organizaciones de mujeres, tanto colombianas como del estado espaol: ONGD, ONG, grandes organizaciones populares de mujeres, sindicatos o institutos universitarios. El objetivo de la Mesa es denunciar las agresiones a la poblacin femenina en el contexto del conflicto armado. El hecho que hizo posible la articulacin del movimiento fue el vnculo entre la ONGD valenciana ATELIER y la colombiana SISMA, materializada en una iniciativa que cofinanci la Generalitat Valenciana: el Observatorio de los Derechos Humanos de las Mujeres en Colombia (2000-2004). Adems de informes, documentales y manifiestos, la plataforma ha hecho posible que se aprobara una Proposicin No de Ley sobre Apoyo a la Paz y los Derechos Humanos de las Mujeres en Colombia. Otra iniciativa reseada en el libro es la impulsada, de modo directo y sin intermediarios, por la ONGD Iniciativas de Cooperacin Internacional al Desarrollo (ICID) con Taller Abierto. Los autores del texto destacan que Taller Abierto fomenta la organizacin de las mujeres vctimas de la violencia en el Cauca y el Valle del Cauca. Por ejemplo, las desplazadas en zonas rurales.

Con el precedente de la tarea de acompaamiento que una organizacin catalana, Makoka, despleg con movimientos de base colombianos, se constituy el Observatorio por la Autonoma y los Derechos de los Pueblos Indgenas en Colombia (ADPI), que ahondaba en la alianza con organizaciones muy relevantes: el Consejo Regional Indgena del Cauca (CRIC), la Asociacin de Cabildos Indgenas del Norte del Cauca (ACIN) y la Unidad Indgena del Pueblo Aw (UNIPA). Se trataba de hacer visibles las luchas y propuestas de estas poblaciones en Catalua y el estado espaol. Entre las campaas ms relevantes del Observatorio, destaca el apoyo en 2008 a la Minga Social y Comunitaria surgida en Colombia cuatro aos antes, con el fin de reivindicar la defensa de los derechos humanos, la tierra y el territorio. Este respaldo del Observatorio ADPI se concret en jornadas, actividades informativas, marchas y concentraciones en Barcelona. Hacia una cooperacin internacional transformadora aborda, por ltimo, el trabajo de acompaamiento de la Coordinacin por los Derechos de los Pueblos Indgenas (CODPI) con organizaciones del departamento del Cauca. La CODPI tiene como fin apoyar a los pueblos indgenas en sus iniciativas de incidencia poltica, ante instituciones nacionales e internacionales, subrayan Belda-Miquel, Boni Aristizbal y Saudo Pazos. El acompaamiento se hizo visible en actividades como la construccin de la Casa del Pensamiento Indgena, un centro de formacin e investigacin de la Asociacin de Cabildos Indgenas del Norte del Cauca (ACIN).

El ltimo captulo, sobre las recomendaciones para una prctica poltica de la cooperacin, resume el modelo que propone el libro. En primer lugar, prcticas como apoyo a campesinos desplazados o la proteccin temporal de un activista no seran fines sino medios para la transformacin social; la proteccin de una comunidad indgena implicara, as pues, la defensa de todo un modelo de vida propio y de resistencia contra el neoliberalismo. sta es otra de las claves, segn los autores: No se tiene por qu renunciar al empleo de los recursos que ofrece el sistema de cooperacin al desarrollo, y menos an si se considera que se trata de fondos pblicos. En el centro de la cooperacin transformadora se situara tambin la afinidad poltica y, por otro lado, la construccin de afectos, amistades y confianzas. La esencia del modelo residira en las organizaciones populares, frente a la primaca actual de las ONG u organizaciones profesionalizadas (los investigadores sealan que ello no supone negar el rol que puedan tener las ONG profesionalizadas que trabajan por la justicia social; de hecho, deben aprovechar sus capacidades tcnicas y de acceso a recursos). Por ltimo, con independencia del tipo de sociedad que se aspire a construir, no se debera dejar de lado el rol del Estado ni absolverlo de sus obligaciones hacia la ciudadana.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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