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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-10-2016

Es el momento de Unidos Podemos

Alberto Garzn Espinosa
eldiario.es


No s si ser inevitable un Gobierno de Rajoy. Todo parece apuntar a que s. Pero, sin embargo, nosotros no nos rendimos. Ni ante el parlamento, ni ante la calle. Esto acaba de empezar.

Finalmente el motn oligrquico en el PSOE ha tenido xito. Los partidarios de Susana Daz y Felipe Gonzlez han buscado numerosas excusas en este tiempo, pero parece evidente que el mayor pecado de Pedro Snchez ha sido el de insinuar que intentara un Gobierno alternativo con Unidos Podemos. A los amotinados no les import el acuerdo con Ciudadanos, ni parece que tampoco la abstencin ante la investidura de Rajoy y del PP; lo que les molesta, y preocupa, es que la izquierda pueda tener influencia en las decisiones polticas y econmicas de Espaa. Definitivamente la Espaa que le preocupa a Susana Daz no es la de la clase trabajadora, sino la de las grandes empresas y las grandes fortunas; la misma Espaa que ha hablado por boca de Felipe Gonzlez.

No obstante, el drama de la socialdemocracia europea no son estas peleas fratricidas, sino la falta de un proyecto poltico coherente. Es sabido que los partidos socialdemcratas abandonaron la causa socialista hace mucho tiempo, pero es menos conocido que tambin abandonaron hace dcadas la causa socialdemcrata. El giro del laborismo britnico, con su conversin al socialiberalismo de la mano de Tony Blair, y la prctica poltica de gobiernos como el de Franois Hollande o Jos Lus Rodrguez Zapatero son la manifestacin de que la retrica de los partidos socialdemcratas no casa con los hechos reales. El proyecto poltico de la socialdemocracia, que contribuy a construir el Estado Social tras la II Guerra Mundial, ha entrado en aguda contradiccin con el modelo institucional de la Unin Europea y con un mundo globalizado a la manera neoliberal.

La inmensa cantidad de deserciones en el sector socialdemcrata, expresada tendencialmente en los resultados electorales a lo largo de toda Europa, tiene su causa en estas contradicciones de fondo. Un mundo neoliberal que est empujando a la precariedad y a la miseria a sectores cada vez ms amplios de la sociedad; una situacin ante la que la socialdemocracia no ha ofrecido una alternativa creble ni rigurosa. Al contrario, en la prctica sus Gobiernos se han comportado de forma indistinguible a los gobiernos conservadores.

La clase trabajadora no es ajena ni a estas transformaciones econmicas de fondo ni a los vaivenes polticos de las organizaciones que dicen representarla. La crisis econmica contina en nuestro pas, como con otra intensidad tambin lo hace en el resto de Europa, y las condiciones materiales de vida de la mayora social se deterioran a ritmos dramticos. La clase trabajadora necesita un proyecto poltico que le proporcione seguridad y proteccin frente a la agresin del neoliberalismo y de este mundo globalizado.

Un proyecto que, a mi juicio, slo puede avanzar si se reconocen las causas profundas de esta crisis. Por eso la receta no es ms socialdemocracia, como tampoco lo es ms populismo, sino una apuesta firme y rigurosa de izquierdas, es decir, una izquierda capaz de conectar con las preocupaciones y problemas de la clase trabajadora. Ni liturgia, ni lenguaje fosilizado e ininteligible, ni debates escolsticos, ni postureo televisivo. Lo que necesitamos es una izquierda volcada en proporcionar soluciones a la clase trabajadora, cuestin que slo podr hacerse mediante el trabajo desde el conflicto social.

No todo es malo. Las crisis son tambin oportunidades. Si algo ha dejado claro esta situacin en el PSOE es que nosotros tenamos razn: es una estructura orgnica al servicio de la oligarqua y, sin embargo, sostenida por militantes y votantes de la clase trabajadora que se identifican con la izquierda poltica. La explosin de esta contradiccin puede generar un cisma de suficiente envergadura como para que la clase trabajadora de este pas pueda reorganizarse en un instrumento capaz de enfrentarse a la oligarqua con xito, as como construir un modelo de justicia social. Esa es la tarea que creo le corresponde a Unidos Podemos, la de dedicarse en cuerpo y alma a aglutinar a la clase trabajadora en un proyecto poltico de izquierdas, independientemente de cul haya sido su lealtad poltica y cules sus decisiones electorales pasadas.

No s si ser inevitable un Gobierno de Rajoy. Todo parece apuntar a que s. Pero, sin embargo, nosotros no nos rendimos. Ni ante el parlamento, ni ante la calle. Esto acaba de empezar, y el nuevo mundo que llevamos en los corazones exige salir a la realidad material de nuestros barrios y ciudades.

Alberto Garzn Espinosa Coordinador Federal de IU y diputado por Unidos Podemos en el Congreso de los Diputados

Fuente: http://www.eldiario.es/tribunaabierta/golpe-regimen-pantera_6_564903520.html



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