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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-10-2016

Acuerdos de La Habana: aprobacin, catstrofe o de cmo las lites del s y del no convergen en lo esencial

Jaime Jimnez
Rebelin


Regeneracin o catstrofe sentenci Rafael Nez en 1878, unos aos antes de que se iniciara la Guerras Civil de 1885. Reeleccin o catstrofe asever lvaro Uribe Vlez en la campaa por su reeleccin (2006-2010).

El prximo domingo 2 de octubre los colombianos votarn, va plebiscito, si aprueban o no lo acordado en La Habana entre el gobierno y las Farc. Los partidarios del NO sostienen que se le est entregando el pas a las Farc, que habr impunidad para los guerrilleros que cometieron crmenes de lesa humanidad y que estaremos como Venezuela en poco tiempo, entre otros argumentos; es decir, Colombia ir a la catstrofe de aprobarse los acuerdos. Los seguidores del S, esgrimen una serie de razones, ms variadas, como que se va a acabar la guerra, que la justicia entendida como castigo tendr una implementacin no tan rigurosa a cambio de verdad y reparacin y que la paz en los campos dar seguridad jurdica a nacionales y extranjeros para trabajar e invertir all; en caso de no refrendarse los acuerdos Colombia quedara en un limbo que podra extender el conflicto armado quien sabe cunto tiempo ms, no hablan de catstrofe.

Los principales mensajes, de ambas campaas, se visibilizan por los medios de comunicacin (tv, radio y prensa); las redes sociales y algunos artculos de opinin hilan un poco ms fino, pero no tienen la contundencia que poseen los primeros, pues no todo el mundo tiene WhatsApp, Facebook o Twitter.

A los gigantes de los mass media tienen acceso los grandes poderes econmicos y el gobierno, lo curioso es que este tipo de campaas, las de la lite, sean las del S o las del NO, coinciden muchsimo, lo que induce a confundir la ya manipulada opinin pblica.

En un artculo publicado el 24 de septiembre de 2016 por la revista Semana, que apoya el S y que representa la fraccin de la lite gubernamental, titula Los cinco sapos del acuerdo del acuerdo de La Habana [1]; pocas horas despus de la firma de los acuerdos en Cartagena (26/09/2016) el expresidente y senador lvaro Uribe, que apoya el NO, cuestion duramente los acuerdos y la misma revista sac el artculo Los 10 duros dardos de Uribe a la firma de la paz [2]. Las coincidencias de los artculos es sorprendente.

La sola denominacin de sapos a las supuestas concesiones a las Farc, corrobora un lugar comn en la propaganda oficial: hay que darles una oportunidad a estos guerrilleros, ellos se han manejado mal pero ya no lo van a volver a hacer, hay que hacer sacrificios pero es que es ms lo que se gana que lo que se le da a los insurgentes, mire que hasta muchas vctimas les perdonan. Peor an, en cadenas de tv y radio, luego de la firma del Acuerdo, se sigue denominando a los lderes guerrilleros con el alias de fulano de tal, o los delitos de la organizacin criminal Farc, etc. En otras palabras, la prensa hablada y escrita los sigue tratando como delincuentes y llaman a tener un acto de compasin con estas ovejas descarriadas votando por el S.

El primer sapo es el de la impunidad. Dice el artculo de Semana:
en toda negociacin de conflictos armados en el mundo la regla general ha sido la impunidaden el mundo, cada vez que una guerra termina en una mesa de negociacin ninguna de las partes va a la crcel[porque] si existiera esa posibilidad, los insurgentes no aceptaran participarEntre otros motivos, porque prcticamente los nicos que acabaran tras las rejas son los propios negociadores, porque el grueso de la tropa suele ser amnistiado. De ah que los procesos de paz con el M-19, el ELN, el EPL y el Quintn Lame hayan terminado sin que uno solo de los guerrilleros terminara en prisin
El dardo de Uribe en cuanto a la impunidad sostiene:
Queda en impunidad el asesinato y secuestro de policas y soldadostodos los delitos de lesa humanidad como el secuestro, el reclutamiento y violacin de nias, los carros bomba, la destruccin de 200 municipios
En conclusin, ambas posiciones, las del S y las del NO, coinciden en que hubo impunidad. Al respecto vale la pena mirar en detalle. El insurgente, el guerrillero, el rebelde, no es un delincuente cualquiera, es alguien que movido por un fin altruista se levanta en armas contra un rgimen tirnico: es lo que ocurri en la poca de la Violencia (1946-1958) cuando tropas oficiales apoyadas por grupos paramilitares (pjaros) masacraron a miles de campesinos liberales indefensos y stos, por pura supervivencia al principio y luego con un propsito estratgico comunista, decidieron asumir la lucha armada para tomarse el poder y construir una nueva sociedad. Nunca se puede igualar a un guerrillero con un paramilitar, pues este ltimo lo motiva el nimo de lucro, es por ello que los paramilitares no fueron considerados delincuentes polticos, pagaron crcel cuando se desmovilizaron: miles de muertos y desaparecidos, millones de desplazados se pagaron con ocho aos de prisin

Ahora bien, con el nimo de regular los conflictos, sean internacionales o internos, se cre en 1998 la Corte Penal Internacional (CPI), cuyo texto normativo se conoce como Estatuto de Roma (ER), la cual empez a tener vigencia en el ao 2002. Colombia hace parte de este convenio. El ER tiene tres artculos (6, 7 y 8) que tipifican los crmenes ms graves y que genricamente se denominan como de lesa humanidad, aunque en detalle estn descritos as esencialmente:
Artculo 6 Genocidio: actos perpetrados con la intencin de destruir total o parcialmente a un grupo nacional, tnico, racial o religioso como tal: a) Matanza de miembros del grupo; b) Lesin grave a la integridad fsica o mental de los miembros del grupo; c) Sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destruccin fsica, total o parcial; d) impedir nacimientos en el seno del grupo; e) Traslado por la fuerza de nios del grupo a otro grupo.

Artculo 7 Crmenes de lesa humanidad: 1. [actos que se cometan] como parte de un ataque generalizado o sistemtico contra una poblacin civil y con conocimiento de dicho ataque: a) Asesinato; b) Exterminio; c) Esclavitud; d) Deportacin o traslado forzoso de poblacin; e) Encarcelacin u otra privacin grave de la libertad fsica en violacin de normas fundamentales de derecho internacional; f) Tortura; g) Violacin, esclavitud sexual, prostitucin forzada, embarazo forzado, esterilizacin forzada o cualquier otra forma de violencia sexual de gravedad comparable; h) Persecucin de un grupo o colectividad con identidad propia fundada en motivos polticos, raciales, nacionales, tnicos, culturales, religiosos, de gnero i) Desaparicin forzada de personas;

Artculo 8 Crmenes de guerra: 1. [actos que] se cometan como parte de un plan o poltica o como parte de la comisin en gran escala de tales crmenes.

2. se entiende por crmenes de guerra: c) En caso de conflicto armado que no sea de ndole internacionalcualquiera de los siguientes actos cometidos contra personas que no participen directamente en las hostilidades, incluidos los miembros de las fuerzas armadas que hayan depuesto las armas y las personas puestas fuera de combate por enfermedad, herida, detencin o por cualquier otra causa:

i) Los atentados contra la vida y la integridad corporal, especialmente el homicidio en todas sus formas, las mutilaciones, los tratos crueles y la tortura;

ii) Los ultrajes contra la dignidad personal, especialmente los tratos humillantes y degradantes;

iii) La toma de rehenes;

iv) Las condenas dictadas y las ejecuciones sin previo juicio ante un tribunal regularmente constituido...

d) El prrafo 2 c) del presente artculono se aplica a las situaciones de tensiones internas y de disturbios interiores, tales como los motines, los actos espordicos y aislados de violencia u otros actos anlogos.

e) cualquiera de los actos siguientes:

i) Dirigir intencionalmente ataques contra la poblacin civil como tal o contra civiles que no participen directamente en las hostilidades;

ii) Dirigir intencionalmente ataques contra edificios, material, unidades y medios de transporte sanitarios y contra el personal que utilicen los emblemas distintivos de los Convenios de Ginebra de conformidad con el derecho internacional;

iii) Dirigir intencionalmente ataques contra personal, instalaciones, material, unidades o vehculos participantes en una misin de mantenimiento de la paz o de asistencia humanitaria de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas

iv) Dirigir intencionalmente ataques contra edificios dedicados a la religin, la educacin, las artes, las ciencias o la beneficencia, los monumentos histricos, los hospitales y otros lugares en que se agrupa a enfermos y heridos, a condicin de que no sean objetivos militares;

v) Saquear una ciudad o plaza, incluso cuando es tomada por asalto;

vi) Cometer actos de violacin, esclavitud sexual, prostitucin forzada, embarazo forzado

vii) Reclutar o alistar nios menores de 15 aos

viii) Ordenar el desplazamiento de la poblacin civil por razones relacionadas con el conflicto, a menos que as lo exija la seguridad de los civiles de que se trate o por razones militares imperativas;

ix) Matar o herir a traicin a un combatiente adversario;

x) Declarar que no se dar cuartel;

xi) Someter a las personas que estn en poder de otra parte en el conflicto a mutilaciones fsicas o a experimentos mdicos o cientficos de cualquier tipo que no estn justificados en razn del tratamiento mdico

xii) Destruir o apoderarse de bienes de un adversario, a menos que las necesidades del conflicto lo hagan imperativo
El genocidio (art. 6 ER) y los crmenes de lesa humanidad (art. 7 ER) son las conductas que mayor reproche tienen a nivel internacional, hieren la conciencia tica de cualquier ser humano sobre el planeta. Los crmenes de guerra (art. 8 ER) constituyen un extenso abanico de comportamientos que tienen un trato ms laxo. En cuanto a genocidios y crmenes de lesa humanidad el Terrorismo de Estado colombiano gana por goleada a la insurgencia: masacres 4 a 1, asesinatos selectivos 3 a 1, desapariciones forzadas 40 a 1, torturas ni se diga, ms de siete millones de desplazados, etc. En lo referido a crmenes de guerra la insurgencia supera con creces al Estado y los paramilitares, 10 a 1 [3].

Lo curioso de todo esto es que la propaganda oficial no menciona que los agentes de estado, que poseen el uso legtimo de las armas y la presuncin de legalidad de sus actos (posicin de garante), son los principales responsables, por accin o por omisin, de los genocidios y los crmenes de lesa humanidad y que cuando dichas presunciones son desmontadas, los agentes estatales son merecedores a un castigo superior. En cualquier pas del mundo un homicidio o una violacin es castigada con mayor severidad cuando el autor es un servidor pblico que tiene una posicin de poder sobre la vctima. En Colombia no. Uribe reclama impunidad para militares y policas. En los Acuerdos de La Habana, los agentes estatales, pagarn a precio de rebelde sus genocidios y crmenes de lesa humanidad (art. 32, prf. 4, componente de justicia, punto 5 Acuerdo Vctimas), de ste pequeo detalle no habla nadie. Hasta hoy ni un general ha pedido perdn en Mapiripan, Urab, Crdoba, Sucre, Segovia, Remedios, Trujillo y un largo etctera.

El segundo sapo, el narcotrfico.

Dice Semana, que apoya el S:

El segundo sapo es la interpretacin que se le ha dado al narcotrfico como delito conexo. Esta se basa en la teora de que los guerrilleros no son narcotraficantes, sino insurgentes que traficaron para financiar su lucha ideolgica para derrocar el rgimen poltico.

Dice Uribe, que apoya el NO:

El narcotrfico ha sido promotor del terrorismo y en este acuerdo con las Farc, el cartel de cocana ms grande del mundo, se ha aceptado que este delito es conexo con el poltico.

El narcotrfico no est tipificado en el ER y su propsito de financiar la lucha revolucionaria lo conecta con la rebelin. Ni sapo para el gobierno ni concesin para Uribe.

El tercer sapo, la no reparacin econmica de las vctimas por parte de las Farc, en ltimas, el dinero de esta guerrilla.

Dice Semana: Es obvio que las Farc tienen plata escondida y que se han negado a revelarlo Desde hace diez aos el gobierno colombiano y el de Estados Unidos han buscado esos dineros sin ningn xito

Dice Uribe: Se ha llegado a un acuerdo sin que entreguen el dinero del tercer grupo terrorista ms rico del mundo para reparar a las vctimas.

Esto del dinero de las Farc est como las armas de destruccin masiva de Sadam Hussein en Irak, su supuesta existencia legitim una invasin y luego result que dichas armas no existan.

El cuarto sapo, el nuevo andamiaje legal y la justicia transicional.

Dice Semana:
La cantidad de reformas extraconstitucionales o supraconstitucionales para crear una normatividad jurdica transicional a la cual se sometern los actores del conflicto El interrogante es si las modificaciones hechas fueron excesivas. En ese listado hay de todo: reduccin del umbral del plebiscito, facultades extraordinarias para el presidente, reduccin del trmite para las reformas constitucionales, fast track para la aprobacin de leyes, integracin del tribunal de paz con magistrados internacionales, posibilidad de revisin de la cosa juzgada e incorporacin de los acuerdos de paz al bloque de constitucionalidad.
Dice Uribe:
El terrorismo feliz ha logrado que le aprueben toda su agendacon arquitectura jurdica para destruir la democraciaEl Presidente negoci con el terrorismola suplantacin de la Constitucin
Las lites colombianas son cnicas, las del S y las del NO. Tienen un pas con niveles de pobreza y desigualdad social aterradores, una justicia en la que campea la impunidad de los delitos y unos hipertrofiados fuerzas y cuerpos de seguridad del estado (500.000 para un pas de 47 millones de habitantes), un conflicto social y armado que ha dejado ms de medio milln de muertos desde 1946, siete millones de desplazados, millones de hectreas de tierra despojaday protestando porque habr muchas leyes para remediar semejante estado de cosas.

El quinto sapo, la elegibilidad poltica de los guerrilleros responsables de delitos de lesa humanidad.

Dice Semana:
El problema est en que se acord una simultaneidad entre el cumplimiento de las condenas y la participacin en polticalo que es difcil entender es que una persona condenada por un delito atroz a una pena de cinco a ocho aos de restriccin de la libertad pueda ser candidato a una Alcalda, a una Gobernacin o una corporacin pblica mientras paga su pena.
Dice Uribe: Los mayores delincuentes de esta organizacinse les concede el beneficio de elegibilidad poltica.

La oligarqua colombiana ha sido enemiga de la democracia. Un significativo grupo de personas que se levant en armas las depondr a cambio de que se aplique la constitucin, pues todo lo acordado est previsto en la Carta poltica. Las lites han masacrado (Masacre de las Bananeras y las centenares de los ltimos 50 aos), asesinado (Jorge Elicer Gaitn y una organizacin poltica, la UP con ms de 5000 muertos, sin contar a sindicalistas, lderes populares, etc.), hecho fraude (las elecciones de 1970 y las que hacen cada cuatro aos), robado el patrimonio pblico, tienen a millones de personas en la miseria, en la indignidad de morirse de enfermedades curables as paguen a un operador privado, han empujado a miles de personas a rebelarse y enseguida protestan porque algunos lderes rebeldes, que mucho de vctimas tienen en este contexto, puedan ser elegidos a cargos pblicos: la mezquindad de la lite colombiana no pareciera tener lmites.

A modo de conclusin

Las Farc, principal organizacin insurgente del pas, entregar las armas a cambio de una amnista e indulto, unas cuantas curules en el congreso, y un extenso texto de promesas plasmados en un Acuerdo de 297 pginas. Mientras, al interior del bloque de poder contrainsurgente, existe unanimidad total en que el capitalismo neoliberal y salvaje nos llevar por la senda del progreso; hasta hoy no parece factible que una fraccin de dicho bloque imponga el estado social y de derecho, que haga respetar la ley, pues la que hoy gobierna y ha negociado en La Habana, comparte en el fondo las mismas inquietudes y temores de los defensores del NO (lo acabamos de ver), estos ltimos se niegan a devolver las tierras mal habidas y les desvela el que la verdad perturbe su modo de vida basado en la explotacin social, la expoliacin medioambiental y la ms rampante impunidad.

No obstante el Acuerdo es un logro muy importante porque constituye un referente concreto, con sus vacos, normas en blanco y zonas grises, se habr de convertir en una herramienta para construir un nuevo pacto social en el que los ciudadanos y los movimientos sociales sean los protagonistas, sin temor a que los maten, en teora, pues desde la firma del Cese al fuego definitivo han seguido cayendo dirigentes sociales.

El debate por el S o por el NO ha sido una ganancia mayscula, pues ha visibilizado la falta de escrpulos a la hora de mentir por parte de los seguidores del NO y lo ms triste, el atraso mental y cultural de una porcin muy grande de la sociedad colombiana, que vive inmersa en los prejuicios, el miedo y el fanatismo, y que no se ruborizan a la hora de incumplir los pactos y violar la ley. Esperemos que gane el S el prximo domingo 2 de octubre, confiemos en que habr un punto de inflexin y que la curva se encaminar hacia una paz estable y duradera.

Notas:

[1] http://www.semana.com/nacion/articulo/acuerdos-de-la-habana-lo-que-es-verdad-y-lo-que-es-mentira/494857#cxrecs_s

[2] http://www.semana.com/nacion/articulo/declaraciones-de-alvaro-uribe-sobre-la-firma-de-la-paz-entre-el-gobierno-y-las-farc/495653

[3] Grupo de Memoria Histrica, Snchez Gonzalo Coordinador. Basta Ya! Colombia: Memorias de guerra y dignidad. Edita Centro Nacional de Memoria Histrica y Departamento para la Prosperidad Social, 2 reimpresin, Bogot, 2013. Pgs. 47-108.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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