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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-10-2016

La hora de la economa colaborativa

Ignacio Ramonet
Le Monde diplomatique


La economa colaborativa es un modelo econmico basado en el intercambio y la puesta en comn de bienes y servicios mediante el uso de plataformas digitales. Se inspira en las utopas del compartir y de valores no mercantiles como la ayuda mutua o la convivialidad, y tambin del espritu de gratuidad, mito fundador de Internet. Su idea principal es: lo mo es tuyo (1), o sea compartir en vez de poseer. Y el concepto bsico es el trueque. Se trata de conectar, por va digital, a gente que busca algo con gente que lo ofrece. Las empresas ms conocidas de ese sector son: Netflix, Uber, Airbnb, Blabacar, etc. Treinta aos despus de la expansin masiva de la Web, los hbitos de consumo han cambiado. Se impone la idea de que la opcin ms inteligente hoy es usar algo en comn, y no forzosamente comprarlo. Eso significa ir abandonando poco a poco una economa basada en la sumisin de los consumidores y en el antagonismo o la competicin entre los productores, y pasar a una economa que estimula la colaboracin y el intercambio entre los usuarios de un bien o de un servicio. Todo esto plantea una verdadera revolucin en el seno del capitalismo que est operando, ante nuestros ojos, una nueva mutacin.

Imaginemos que, un domingo, usted decide realizar un trabajo casero de reparacin. Debe perforar varios agujeros en una pared. Y resulta que no posee un taladrador. Salir a comprar uno un da festivo? Complicado Qu hacer? Lo que usted ignora es que, a escasos metros de su casa, viven varias personas dispuestas a ayudarle. No saberlo es como si no existieran. Entonces, por qu no disponer de una plataforma digital que le informe de ello que le diga que ah, muy cerca, vive un vecino dispuesto a asistirlo y, al vecino, que una persona necesita su ayuda y que est dispuesta a pagar algo por esa ayuda? (2).

Tal es la base de la economa colaborativa y del consumo colaborativo. Usted se ahorra la compra de un taladrador que quizs no vuelva a usar jams y el vecino se gana unos euros que le ayudan a terminar el mes. Gana tambin el planeta porque no har falta fabricar (con lo que eso conlleva de contaminacin del medio ambiente) tantas herramientas individuales que apenas usamos, cuando podemos compartirlas. En Estados Unidos, por ejemplo, hay unos 80 millones de taladradores cuyo uso medio, en toda la vida de la herramienta, es de apenas 13 minutos... Se reduce el consumismo. Se crea un entorno ms sostenible. Y se evita un despilfarro porque, lo que de verdad necesitamos, es el agujero, no el taladrador

En un movimiento irresistible, miles de plataformas digitales de intercambio de productos y servicios se estn expandiendo a toda velocidad (3). La cantidad de bienes y servicios que pueden imaginarse mediante plataformas online , ya sean de pago o gratuitas (como Wikipedia), es literalmente infinita. Solo en Espaa hay ms de cuatrocientas plataformas que operan en diferentes categoras (4). Y el 53% de los espaoles declaran estar dispuestos a compartir o alquilar bienes en un contexto de consumo colaborativo.

A nivel planetario, la economa colaborativa crece actualmente entre el 15% y el 17% al ao. Con algunos ejemplos de crecimiento absolutamente espectaculares. Por ejemplo Uber, la aplicacin digital que conecta a pasajeros con conductores, en solo cinco aos de existencia ya vale 68.000 millones de dlares y opera en 132 pases. Por su parte, Airbnb, la plataforma online de alojamientos para particulares surgida en 2008 y que ya ha encontrado cama a ms 40 millones de viajeros, vale hoy en Bolsa (sin ser propietaria de ni una sola habitacin) ms de 30.000 millones de dlares (5).

El xito de estos modelos de economa colaborativa plantea un desafo abierto a las empresas tradicionales. En Europa, Uber y Airbnb han chocado de frente contra el mundo del taxi y de la hostelera respectivamente, que les acusan de competencia desleal. Pero nada podr parar un cambio que, en gran medida, es la consecuencia de la crisis del 2008 y del empobrecimiento general de la sociedad. Es un camino sin retorno. Ahora la gente desea consumir a menor precio, y tambin disponer de otras fuentes de ingresos inconcebibles antes de Internet. Con el consumo colaborativo crece, asimismo, el sentimiento de ser menos pasivo, ms dueo del juego. Y la posibilidad de la reversibilidad, de la alternancia de funciones, poder pasar de consumidor a vendedor o alquilador, y viceversa. Lo que algunos llaman prosumidor, una sntesis de productor y consumidor (6).

Otro rasgo fundamental que est cambiando y que fue nada menos que la base de la sociedad de consumo, es el sentido de la propiedad, el deseo de posesin. Adquirir, comprar, tener, poseer eran los verbos que mejor traducan la ambicin esencial de una poca en la que el tener defina al ser. Acumular cosas (7) (viviendas, coches, neveras, televisores, muebles, ropa, relojes, cuadros, telfonos, etc.) constitua la principal razn de la existencia. Pareca que, desde el alba de los tiempos, el sentido materialista de posesin era inherente al ser humano. Recordemos que George W. Bush gan las elecciones presidenciales en Estados Unidos, en 2004, prometiendo una sociedad de propietarios y repitiendo: Cuantos ms propietarios haya en nuestro pas, ms vitalidad econmica habr en nuestro pas.

Se equivoc doblemente. Primero porque la crisis del 2008 destroz esa idea que haba empujado a las familias a ser propietarias, y a los bancos embriagados por la especulacin inmobiliaria, a prestar (las clebres subprimes ) sin la mnima precaucin. As estall todo. Quebraron los bancos hipotecarios y hasta el propio Lehman Brothers, uno de los establecimientos financieros aparentemente ms slidos del mundo... Y segundo, porque, discretamente, nuevos actores nacidos de Internet empezaron a dinamitar el orden econmico establecido. Por ejemplo: Napster, una plataforma para compartir msica que iba a provocar, en muy poco tiempo, el derrumbe de toda la industria musical y la quiebra de los megagrupos multinacionales que dominaban el sector. E igual iba a pasar con la prensa, los operadores tursticos, el sector hotelero, el mundo del libro y la edicin, la venta por correspondencia, el cine, la industria del motor, el mundo financiero y hasta la enseanza universitaria con el auge de los MOOC (Masive Open Online Courses o cursos online gratuitos) (8).

En un momento como el actual, de fuerte desconfianza hacia el modelo neoliberal y hacia las elites polticas, financieras y bancarias, la economa colaborativa aporta adems respuestas a los ciudadanos en busca de sentido y de tica responsable. Exalta valores de ayuda mutua y ganas de compartir. Criterios todos que, en otros momentos, fueron argamasa de utopas comunitarias y de idealismos socialistas. Pero que son hoy que nadie se equivoque el nuevo rostro de un capitalismo mutante deseoso de alejarse del salvajismo despiadado de su reciente periodo ultraliberal.

En este amanecer de la economa colaborativa, las perspectivas de xito son inauditas porque, en muchos casos, ya no se necesitan las indispensables palancas del aporte de capital inicial y de bsqueda de inversores. Hemos visto cmo Airbnb, por ejemplo, gana una millonada a partir de alojamientos que ni siquiera son de su propiedad.

En cuanto al empleo, en una sociedad caracterizada por la precariedad y el trabajo basura, cada ciudadano puede ahora, utilizando su ordenador o simplemente su telfono inteligente, proveer bienes y servicios sin depender de un empleador. Su funcin sera adems de compartir, intercambiar, alquilar, prestar o regalar la de un intermediario. Cosa nada nueva en la economa: ha existido desde el inicio del capitalismo. La diferencia reside ahora en la tremenda eficiencia con la que mediante poderosos algoritmos que, casi instantneamente, calculan ofertas, demandas, flujos y volmenes, las nuevas tecnologas analizan y definen los ciclos de oferta-demanda.

Por otra parte, en un contexto en el que el cambio climtico se ha convertido en la amenaza principal para la supervivencia de la humanidad, los ciudadanos no desconocen los peligros ecolgicos inherentes al modelo de hiperproduccin y de hiperconsumo globalizado. Ah tambin, la economa colaborativa ofrece soluciones menos agresivas para el planeta.

Podr cambiar el mundo? Puede transformar el capitalismo? Muchos indicios nos conducen a pensar, junto con el ensayista estadounidense Jeremy Rifkin (9), que estamos asistiendo al ocaso de la 2 revolucin industrial, basada en el uso masivo de energas fsiles y en unas telecomunicaciones centralizadas. Y vemos la emergencia de una economa colaborativa que obliga, como ya dijimos, al sistema capitalista a mutar. Por el momento coexisten las dos ramas: una economa de mercado depredadora dominada por un sistema financiero brutal, y una economa del compartir, basada en las interacciones entre las personas y en el intercambio de bienes y servicios casi gratuitos... Aunque la dinmica est decididamente a favor de esta ltima.

Quedan muchas tareas pendientes: garantizar y mejorar los derechos de los e-trabajadores; regular el pago de tasas e impuestos de las nuevas plataformas; evitar la expansin de la economa sumergida... Pero el avance de esta nueva economa y la explosin de un nuevo modo de consumir parecen imparables. En todo caso, revelan el anhelo de una sociedad exasperada por los estragos del capitalismo salvaje. Y que aspira de nuevo, como lo reclamaba el poeta Rimbaud, a cambiar la vida.

(1) Lase Rachel Botsman y Roo Rogers: What's Mine is Yours: The Rise of Collaborative Consumption , Harper Collins, Nueva York, 2010.

(2) En Espaa, existen varias plataformas dedicadas a eso, por ejemplo: Etruekko (http://etruekko.com/) y Alkiloo (http://www.alkiloo.com/ ).

(3) Consltese: www.consumocolaborativo.com

(4) El diario online El Referente , en su edicin del 25 de octubre de 2015, ha recogido las principales start-ups dedicadas a los viajes, la cultura y el ocio, la alimentacin, el transporte y el parking , la mensajera, las redes profesionales, el intercambio y alquiler de productos y servicios, los gastos compartidos, los bancos de tiempo, la tecnologa e Internet, la financiacin alternativa y fintech , la moda, los deportes, la educacin, la infancia, el alquiler de espacios, los pisos compartidos y otras plataformas de inters. http://www.elreferente.es/tecnologicos/directorio-plataformas-economia-colaborativa-espana-28955

(5) Airbnb ya vale ms que Hilton, el primer grupo de hostelera del mundo. Y ms que la suma de los dos otros grandes grupos mundiales Hyatt y Marriot. Con dos millones de alojamientos en 191 pases, Airbnb se coloca por delante de todos sus competidores en capacidad de alojamiento a escala planetaria. Airbnb cobra el 3% del precio de la transaccin al propietario y entre el 6% y el 12% al inquilino.

(6) El concepto de prosumidor aparece por vez primera en el ensayo de Alvin Toffler, La Tercera Ola (Plaza&Jans, Barcelona, 1980), que define como tal a las personas que son, al mismo tiempo, productores y consumidores.

(7) Las Cosas ( Les Choses , 1965) es una novela del autor francs Georges Perec. La primera edicin en espaol (trad. de Jess Lpez Pacheco), fue publicada en 1967 por Seix Barral. En 1992, Anagrama la reedit con la traduccin de Josep Escu. Es una crtica de la sociedad de consumo y de la trivialidad de los deseos fomentados por la publicidad.

(8) Desde hace dos aos, unos seis millones de estudiantes se han puesto a seguir gratuitamente cursos online , difundidos por las mejores universidades del mundo. http://aretio.hypotheses.org/1694

(9) Jeremy Rifkin, La sociedad de coste marginal cero: El Internet de las cosas, el procomn colaborativo y el eclipse del capitalismo , Paids, Madrid, 2014.

Fuente: http://www.monde-diplomatique.es/?url=editorial/0000856412872168186811102294251000/editorial/?articulo=095ae0e1-679e-47cf-a134-4befb208edc1



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