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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-10-2016

Una caja de Pandora llena de conflictos de intereses
Madoff en la Casa Blanca?

Nomi Prins
TomDispatch

Traduccin del ingls para Rebelin de Carlos Riba Garca


Nuestro pas, ser la futura alcanca* de Trump?

Introduccin de Tom Engelhardt

Piense en los polticos estadounidenses de estos momentos como si fueran los personajes del cuento de los dos Donalds. Primero, hay un Donald Trump que es un provocador poltico, un hombre con la mirada fija en el Despacho Oval y est dispuesto a decir prcticamente cualquier cosa para conseguirlo. Eso incluye insistir, en su campaa Ante todo, Estados Unidos, que l y solo l devolver los millones de empleos fabriles (que es improbable que vuelvan alguna vez) y que l crear dos industrias boom, la del carbn y la del gas natural (pese a que una y otra estn en abierta competencia. Y despus, por supuesto, est el otro Donald Trump, aquel que har cualquier cosa por un dlar (o por un milln, o por ambas cosas), incluyendo la deslocalizacin de muchos empleos en sus propios negocios y la contratacin de mano de obra extranjera ms barata para sus hoteles y centros vacacionales (o proyectos de edificacin).

 

Usted podra pensar que, en el calor de esta campaa electoral, l ha decidido realizar un modesto golpe de efecto contratando a trabajadores estadounidenses en lugar de obreros invitados de origen extranjero y repatriando la confeccin de camisas Trump desde Bangladesh, la confeccin de corbatas Trump desde China y Mxico y otros productos por el estilo; que, tratndose de Ante todo, Estados Unidos, en este momento, l podra poner su dinero en el pas donde come. Sin embargo, la instantnea de Donald y los productos de importacin en la reciente inauguracin del Hotel Internacional Trump en la misma calle de la Casa Blanca es bien curiosa: una campaa publicitaria por todo lo alto y unos precios pensados para el disfrute exclusivo los millonarios.

 

El periodista Dana Milbank, de The Washington Post, pas una noche en el hotel (Jeff Bezos corri con los gastos); en su habitacin (de 856 dlares por noche ms impuestos), encontr un producto completamente estadounidense una pequea caja de chocolatinas lingote de oro Trump (de 25 dlares). Esta es la descripcin del resto de cosas en la habitacin: una alfombrilla de ducha y toallas de India con el logo Trump, porcelana fina de Japn, cubertera y alicatado procedente de Italia, dos telfonos de Malasia, un refrigerador suizo, tazas de caf alemanas, jabones y lociones Trump llevadas de Canad, y procedentes de China las cuatro lmparas, la cafetera, una planta de interior y la bscula del bao, agreg Milbank. El gerente del hotel es de Francia. La mayora de los trabajadores con los que tuve contacto durante mi estada tenan acento caribeo o africano.

 

Esa habitacin del hotel se ajusta a un diseo; no piense que es otra muestra de la hipocresa de Tump. Esto no es ms que una pequesima muestra de lo que sucede. As es, cuando se trata de los negocios de Donald, las posiciones polticas no tienen cabida. Le encanta provocar en las zonas donde la industria pesada ha tenido que cerrar porque ya no eran lucrativas y en otras comunidades con su discurso que habla de la pesadilla que significa la subcontratacin para los trabajadores estadounidenses, y denuncia a empresas como Ford o Nabisco por cerrar sus fbricas para llevarlas al extranjero. Sin embargo, hay algo que no est dispuesto a hacer: renunciar a aquello que es lo mejor para Donald Trump. Si esto es verdad, imagine ahora el lector lo importante que es para un hombre cuyo rasgo distintivo por no decir obsesin es llegar al Despacho Oval y cunto hay de probable que eso suceda. Esto nos lo cuenta hoy Nomi Prins, colaboradora regular de TomDispatch y autora de All the Presidents Bankers (Todos los banqueros del presidente).

* * *

Cmo pueden llegar a ser nuestros los conflictos de intereses de Trump

Imagine por un momento que estamos en enero de 2009. Bernie Madoff, la imagen misma del estafador estadounidense, todava no ha sido detenido. La crisis econmica de 2007-2008 nunca ha ocurrido. Los mercados se niegan a revelar la vaciedad que se esconde en sus esquemas. An no sabemos qu est acechando en su devolucin de impuestos porque nunca los ha publicado. Por supuesto, s sabemos que acaba de ganar la presidencia actuando el eslogan en relacin con sombreros, camisetas, en todo sitio Volvamos a hacer un Estados Unidos rico!. En una glida maana de finales de enero, ante sus colegas, su pas, Dios y el mundo, Madoff jura su cargo. Sobre una Biblia, promete respetar la constitucin.

El da siguiente, todo se viene abajo. Los bancos. Los mercados. Su fortuna.

Madoff es un empresario, no un poltico. Ha corrido y ganado diciendo que est contra el establishment. Durante la campaa, prometi que sera capaz de separar una cosa de la otra, que sus hijos se ocuparan de su imperio mientras l haca lo mismo con la cosa pblica. Pero nadie quiere hablar con su progenie. Todos se acercan a l; quieren ver al hombre que les debe dinero.

Muy bien, entonces sucedi lo que nunca haba pasado, a pesar de que durante 20 aos haba construido un esquema Ponzi** de 65.000 millones de dlares. En diciembre de 2008 en el mismsimo momento que Washington y Wall Street necesitaban algo que apartara la atencin de la agobiante crisis econmica, Madoff pas a ser el hombre ms despreciado de Estados Unidos. En estos momentos est cumpliendo una pena de 150 aos de crcel por sus mltiples felonas.

Por supuesto. Donald Trump no es Bernie Madoff, que tena 70 aos cuando lleg a la Casa Blanca. Trump, a sus 70, tiene la mirada puesta en la Casa Blanca. Otras grandes diferencias les separan, aunque es imposible no tener en cuenta ciertas similitudes notables. Primero hagamos un repaso de las diferencias.

Trump frente a Madoff, los nmeros

1. A pesar de que no tenemos idea de cunto, Trump es mucho ms rico que Madoff. La revista Forbes sita su riqueza en los 4.500 millones de dlares; l dice que tiene 10.000 millones (en comparacin, Madoff tiene algo menos de 1.000 millones).

2. Madoff se aprovech de las personas. Trump aprovech las ventajas fiscales de varias ciudades.

3. Madoff viol la ley y fue pillado. Hoy est preso. Como condenado, ni siquiera puede votar en noviembre. Trump podra haber quebrantado la ley; l se ha jactado de haber coimeado a algunas personas, pero hoy no quiere hablar de estas cosas y est en carrera por la presidencia.

4. Trump ha hecho que algunas personas pobres tuvieran que dejar su casa y quedaran en la calle. Madoff empez estafando a clientes que en su mayor parte estaban econmicamente bien situados.

5. En 2007, mientras Madoff se lo pasaba bien en el Mar-a-Lago Country Club, el principal hotel de Palm Beach propiedad de Trump, Donald acumul 120.000 dlares en multas impagas a esa ciudad. Para compensar, don 100.000 dlares para ayudar a los veteranos de guerra; entonces, la ciudad acord olvidarse de la deuda. El correspondiente cheque provena de la fundacin de beneficencia Donald J. Trump (es decir, era dinero donado por terceros, no del mismo Donald). Parece ser que este proceder era normal. Segn el Washington Post, ms de 250.000 dlares de su fundacin benfica fueron destinados a cancelar sus deudas empresariales, lo que constituye una violacin de las leyes contra transacciones ficticias. En realidad, Madoff don dinero para beneficencia. Es verdad, tcnicamente, tampoco era dinero propio, pero al menos tena la decencia de pretender que sala de su propio bolsillo.

6. Madoff nunca se present como candidato a la presidencia.

Mudanza a la avenida de Pennsylvania

Si esas son las diferencias, consideremos las similitudes. Ambos manipularon a mucha gente durante dcadas, fueron del todo menos comunicativos respecto de las cifras que se escondan detrs de sus manejos, y ambos tenan planes a largo plazo para su propio xito a expensas de los dems. Pero mientras Madoff solo estaf a sus clientes mejor situados, es posible que Donald si es elegido nos embauque a todos.

Imaginemos esto: si el gana en noviembre, su presencia en la avenida de Pennsylvania ser doble: como representante del pueblo y como representante de s mismo... podemos preguntarnos cul de las dos representaciones ser ms importante para l? Ciertamente, inmediatamente despus de abandonar su intento extraoficial de 2012 para llegar a la presidencia para poder centrarse en su fortuna, el primer objetivo que se fij Trump fue mudarse a la avenida Pennsylvania.

Tal como dijo en ese momento: En ltima instancia... mi mayor pasin son los negocios; todava no estoy listo para dejar el sector privado. Despus se las arregl para monopolizar el mayor arreglo poltico en materia inmobiliaria ofreciendo un grupo de cadenas hoteleras para conseguir del gobierno los derechos por 60 aos respecto del edifico del antiguo Correo en el 1100 de la avenida de Pennsylvania. Esto es a seis manzanas de la Casa Blanca, en direccin sureste. Despus prometi invertir ms de 200 millones de dlares en la renovacin del edificio, asegurando a sus futuros clientes de ninguna manera los estadounidenses corrientes que el hotel ser de un lujo increble.

Normalmente, Trump solo autoriza el uso de su dorado apellido a la constelacin de hoteles que lo llevan. Pero esto no pasa en Washington DC. Se trataba de una fuerte apuesta personal en la capital de la nacin. Cuando se abri el hotel, adelantndose al programa y justo a tiempo para contribuir a su esfuerzo publicitario en este ao de elecciones, se dijo que el precio de las habitaciones rondara los 750-850 dlares por noche, y llegara a los 18.000 para la suite presidencial. En la noche de las elecciones costar alrededor de 33.000 dlares en el exclusivo sector Trump Townhose del hotel, anunciado como la mayor suite presidencial en Washington. Cuando mir los precios en booking.com aparecieron algunas ofertas: por apenas 489 dlares (sin incluir impuestos), podra haber estado escribiendo esta nota en la comodidad de mi propia habitacin de hotel, algo ms grande que la celda de Madoff. Trump saba muy bien lo que estaba haciendo cuando abri su negocio en la avenida de Pennsylvania.

Ahora, imaginemos otra glida maana, esta vez de enero de 2017. Varios dignatarios extranjeros estn subiendo a los Lincoln negros blasonados con el logo Trump que estn alineados frente al hotel de Trump llamado Presidente Donald J. Trump, un empresario y segn sus propias palabras el mejor hacedor de acuerdos en la historia de la consecucin de acuerdos, est jurando respetar la constitucin. Sonre y con esas manos suyas tan grandes saluda a su familia, es decir, sus asociados, es decir, sus asesores. Ellos sonren y saludan: lo han conseguido.

Recordemos lo que Trump escribi sobre Ronald Reagan en The Art of the Deal (El arte del acuerdo): [Reagan] es un actor tan tranquilo y eficaz que se gan por completo el favor del pueblo estadounidense. Solo ahora, cerca de siete aos despus, la gente est empezando a preguntarse si se ocultaba algo en esa sonrisa.

Es muy difcil definir a Trump como tranquilo. Antes bien, recuerda al chirrido de las uas en el pizarrn combinado con la ignorancia supina del Dr. Strangelove. Pero hay algo que est garantizado: cuando llegue al Despacho Oval llevar consigo un conjunto de conflictos de intereses que hara volver la cabeza a Madoff y que el asunto Iran-Contra de pareciese a un episodio poco feliz del Aprendiz de hechicero.

Un sinfn de conflictos de intereses

Cuando en 2006, Hank Paulson, ex presidente ejecutivo y del directorio de Goldman Sachs, fue nombrado secretario del Tesoro por George W. Bush, tuvo que vender sus acciones de esa empresa (por un valor de 4,58 millones de dlares). En el caso de los ejecutivos, la ley de conflictos de intereses exige que los ms altos funcionarios del Estado se deshagan de sus inversiones si estas pudieran verse afectadas o beneficiadas por las decisiones que ellos pudieran tomar en el ejercicio de su funcin pblica (sin embargo, permtasenos hacer notar que Poulson aun sin sus acciones demostrara ser un conflicto de intereses andante. Desde su funcin pblica, l ayudara a Goldman Sachs con fondos federales para que sobreviviese a la crisis econmica; no hay ms que ver adnde nos ha llevado eso.

No obstante, el presidente y el vicepresidente ni siquiera deben cumplir las formalidades de las leyes de desinversin. Sin duda, Trump ha prometido centrarse en lo pblico y no en sus negocios y su imperio comercial; mediante, entre otras cosas, la colocacin de la Organizacin Trump en un fideicomiso ciego. Pero no nos fiemos. Por qu lo hara? Eso sera lo mismo que pedirle que de verdad d a conocer su declaracin de rentas. Adems, los negocios de Trump son todo lo contrario de aquellos que permiten ser incluidos en un fideicomiso como el que l propone. Tal como David Cay Johnston, autor de The Making of Donald Trump (La construccin de Donald Trump), me dijo en un correo electrnico, Las normas ticas no tienen aplicacin con el presidente. Aun as, un fideicomiso ciego es algo absurdo, ya que no solo se trata de acciones y obligaciones.

Segn sus abogados en cuestiones fiscales, los de Morgan Lewis un bufete legar de primer orden y de mbito mundial, los ingresos econmicos de Trump entre 2002 y 2008 estaban siendo auditadas por la oficina de Impuestos Internos justamente porque sus negocios son vastos y complejos. En lo primordial, l dijo, Tengo tres hijos que ya estn crecidos y podran ocuparse [de las empresas] Este julio, cuando el New York Times le pregunt si acaso iba a retirarse de los acuerdos empresariales mientras fuese presidente, respondi con vaguedades: Le dir cmo me siento en relacin con eso cuando eso haya pasado.

Como con muchas cosas relacionadas con Trump, lo nico que tenemos son sus palabras y la creencia de que a alguien tan imposiblemente rico como l no le importar la prdida de cierto control de su imperio empresarial debido a decisiones, tanto en el extranjero como dentro de Estados Unidos, que l podra tomar en momentos de crisis u otros. Se supone que debemos creer que siempre har los mejores arreglos. Pero, que pasa si no son compatibles?

Y qu si Trump continuara sus actividades posiblemente ilegales en el mismo Despacho Oval? Si examinamos los posibles conflictos de intereses de una administracin Trump cotejndolos con lo que es conocido sobre su habilidad de desviar el dinero de otras personas para su utilizacin personal, la perspectiva es usando una palabra suya desastrosa.

La primera y ms obvia rea donde probablemente los conflictos de intereses tendran una incidencia crtica es el de las decisiones de poltica exterior que tomara el presidente Trump. Recientemente, Kurt Eichenwald explor con mucho acierto esta cuestin en Newsweek, y lleg a la conclusin de que podra darse una realidad singular en alguna futura presidencia Trump. Despus de todo, muchos de sus negocios estn localizados en pases con los que Estados Unidos tiene, digmoslo, una relacin extraa.

Tal como me dijo Win Weber, socio de Mercury Consulting, de Washington: A pesar de que l dice que no ser influido y, bsicamente, solo ha tocado el tema de si acaso sus empresas le quitaran tiempo, otros pases pueden pensar que pueden influir en l y, por extensin, en Estados Unidos. Esto, obviamente, es un problema. Como una forma de conseguir sus propios fines, es pensable que los lderes extranjeros podran formular sus futuras polticas en trminos de amenaza de daar el imperio Trump. Poco importa si su hija Ivanka o cualquier otro estuvieran a cargo de las operaciones cotidianas. Trump estara tratando con pases que podran perjudicar significativamente su marca.

Los negocios de Trump en el extranjero (al menos aquellos conocidos) abarcan terrenos que ya implican escndalo, como en el caso de India, o peligrosos temas relacionados con la seguridad nacional, como seran los relacionados con Turqua, Arabia Saud y los Emiratos rabes Unidos. En otros tiempos, algunos grupos extranjeros le han echado una mano a Trump para que resolviera aprietos empresariales. Por ejemplo, en los noventa, el prncipe saud Alwaleed bin Tatal acudi en auxilio de Trump cuando algunas de sus empresas corporativas fueron a la quiebra. Incluso le compr su yate y algunas deudas impagas de sus hoteles.

Otro importante conflicto de intereses golpea mucho ms cerca de casa. Como presidente, Trump es quien nombra a los jueces federales de distrito de todo el pas. Los medios se han centrado exclusivamente en los escaos del crucial Tribunal Superior que l podra llegar a llenar. Pero si sucediese que cualquiera de esos jueces tuviera jurisdiccin en reas que tocan las vastas actividades de negocios de Trump, surgiran posibilidades de conflicto de intereses tanto para quienes podran ser nombrado en un el tribunal como en la forma en que podran actuar. Es necesario tener en cuenta que adems de las propiedades que tiene u ostentan su nombre, Trump es el propietario nico de 268 de las ms de 500 sociedades de responsabilidad limitada que l revel en los documentos que present a la Comisin Electoral Federal. A estas SRL es posible encontrarlas en todo el pas; entre otras ciudades, en Nueva York, Chicago, Las Vegas y San Diego, donde por ejemplo ex estudiantes de la Universidad Trump han acusado a Donald de defraudacin.

En este caso, el mes pasado, el juez del tribunal federal Gonzalo Curiel, designado por Obama, dio luz verde para que la demanda vaya a juicio despus de que los abogados de Trump lo recusaran alegando que el juez est en una situacin de absoluto conflicto para dictaminar sobre la cuestin en razn de su ascendencia mexicana. Qu habra hecho un abogado de Trump en la misma situacin? De los 320 jueces federales de distrito nombrados por Obama, 262 eran jueces de tribunales distritales. Imaginemos los conflictos de intereses que se produciran en una presidencia de Trump en la que cada pleito (y posiblemente tantos otros nombramientos) podran dar lugar a una recusacin. Y aqu no estamos hablando de algo improbable. Trump o sus negocios han estado involucrados en 3.500 causas conocidas en las ltimas tres dcadas. En 1.900 de ellas, l o sus empresas eran demandantes. No hay la menor duda de que l ostenta el ttulo en el campeonato de los lderes ms litigantes del mundo moderno, y posiblemente de toda la historia.

La propiedad exclusiva de Trump las empresas en las que figura como nico dueo tambin ha crecido en algunos parasos fiscales como Panam, Cozumel y Dubay, constituyndose as en una importante tercera fuente de potenciales conflictos de intereses para Estados Unidos, pero de enorme beneficio posible para Trump. Sin duda, esas declaraciones de rentas tan elusivas propias de l daran seales de esto. Tambin mostraran quiz que l no es tan rico como presume y que tal vez no haya sido tan caritativo como proclama, pero es poco probable que fueran estos los verdaderos problemas que le hacan reluctante a la hora de hacer pblicos sus pagos fiscales ya que ninguno de ellos es ilegal.

Lo que es posible que preocupe a Trump es que el escrutinio pblico de sus ingresos echara luz sobre su peligroso comportamiento, la forma en la que l ha estado operando posibles estafas. Es muy fcil esconder los negocios turbios en empresas ficticias o ad hoc*** o en SRL que nadie pueda examinar.

Es probable que si Trump llegara a ser presidente nada de esto importara mucho. Recuerde que l tendr que nombrar al nuevo responsable del Servicio Fiscal Interno (IRS, por sus siglas en ingls), al jefe de la Comisin de Valores y Cambio (SEC, por sus siglas en ingls) y, por supuesto, al ministro de Justicia. No sabemos cmo las pequeas propiedades nicas de Trump estn relacionadas con estas personas ni qu podran estar escondiendo (debe hacerse notar que una propiedad nica es una empresa cuyo dueo y administrador es una sola persona, en la que no hay distincin entre el negocio y su propietario). Todo lo que sabemos es lo que sus abogados le escribieron en lo que concierne con sus ingresos dinerarios entre 2002 y 2008: Dado que usted maneja esas empresas casi en solitario mediante la propiedad nica y/o asociados muy cercanos, sus declaraciones de rentas e impuestos federales son excesivamente amplias y complejas para una sola persona.

Trump no ha dado a conocer prueba alguna de que esos abogados hayan rellenado declaraciones personales de renta despus de 2008 ni de que stas sean hoy auditadas, a pesar de que l dice que desde 2009 sus impuestos estn al da. Pero aunque l las haya rellenado o estn auditadas, no existe nada en la legislacin federal ni en las regulaciones del IRS que le prohba compartir lo que ha hecho, excepto quizs el temor de ir preso.

Segn se ha informado, l est jugando fuerte con dinero donado por la fundacin Donald J. Trump para cubrir algunas deficiencias en sus negocios personales. Como revel recientemente el New York Times, en muchas ocasiones utiliz dinero de beneficencia para resolver cuestiones legales personales. Se trat de asuntos de poca importancia, pero as como Madoff se financiaba con los clientes ms pequeos las cosas a pequea escala pueden sumar rpidamente. Por ejemplo, en Florida, pag 2.500 dlares de una multa del IRS por la violacin de una norma impositiva despus de que su fundacin sin nimo de lucro hiciera una contribucin no permitida de 25.000 dlares a un comit de accin poltica (PAC, por sus siglas en ingls) de ese estado. Es posible que la fiscal general de Florida, Pam Bondi haya contemplado la posibilidad de investigar o no la acusacin de estafa contra la Universidad Trump.

De hecho la utilizacin de dinero para quitarse problemas de encima parece haber sido algo caracterstico en la vida de Trump. Por ejemplo, dio por lo menos 35.000 dlares al demcrata Alan Hevesi para que llegara ser interventor del estado de Nueva York. Segn el Huffington Post, las donaciones de Trump coincidieron con una demanda por 500 millones de dlares contra la ciudad de Nueva York que l present en la esperanza de que se redujeran los impuestos a sus propiedades. Entonces, imagine el lector una vez que accediera al Despacho Oval, este pas de convertira en su hucha personal.

El ltimo conflicto posible de intereses es la totalidad de la futura administracin. De acuerdo con las cifras proporcionadas por el U.S. Government Policy and Supporting Positions, una publicacin del Congreso tambin conocida como el libro Plum, un presidente (o su administracin) podra nombrar a cerca de 9.000 funcionarios del gobierno federal. De ellos, solo unos 800 deben ser confirmados por el Senado. Esto significara, por ejemplo, que en los sectores del juego de azar, el cdigo de construccin ambiental o el desarrollo residencial y urbanstico, Trump lo controlara todo. Los negocios y la poltica se convierten en una sola y la misma cosa; una situacin excepcional.

De qu manera se producir todo esto es algo desconocido. La familia de Trump ha vendido la gran capacidad de Donald para centrarse exclusivamente en los asuntos del pas. Mi padre ser un funcionario del gobierno, y se apartar de los intereses empresariales de la Organizacin Trump, prometi como corresponde Donald Trump (h), de 38 aos ante un nutrido gripo de directores de medios e informadores. Pero, quin se atrevera a creer que esto no sea una fantasa?

Una caja de Pandora para los estadounidenses

Trump y Madoff se conocan desde antes de que este fuera a prisin. Madoff frecuentaba el club Mar-a-Lago en Palm Beach. En una Vanity Fairs de abril de 2009, Trump dijo que Bernie y su hermano Peter (ms tarde sentenciado a 10 aos de crcel por su participacin en el timo) jugaban golf en el club internacional de golf Trump, donde su juego era tan regular como sus ingresos. Despus de cientos y cientos de vueltas, nunca hizo menos de 80 golpes ni ms de 89, dijo Trump.

No fue hasta despus de que Madoff se declarara inocente, el 12 de marzo de 2009, que Trump hiciera sonar la alarma. Tal como dej dicho en 2009 en Think Like a Champion (Pensar como un campen), su libro sobre Madoff, Yo creo que todos debemos prestar atencin a las transacciones que hacemos, ms all de lo que podamos respetar o pueda agradarnos alguien. Pero la principal leccin es que nunca debes invertir todo tu dinero en una sola persona o una sola empresa.

Sea lo que pueda sea Trump, en la situacin actual es posible que debamos hacer caso a su advertencia. Porque l tambin escribi: Aunque alguien est bien establecido puede ser un total sinvergenza.

Que el inmenso poder de Donald Trump fuera ejercido por encima de sus intereses de presidente ya amenaza ser el mayor conflicto de intereses en la historia de Estados Unidos. Piense el lector en el Despacho Oval como una especie de caja de Pandora para el pueblo de este pas. Entregarle la Casa Blanca puede ser tan peligroso como darle a Madoff informacin sobre nuestra cuenta bancaria. Ya sabemos cmo puede terminar la historia.

* Para alcanca o hucha, el autor usa la expresin coloquial piggy bank, que es la alcanca infantil con forma de pequeo cerdo, y que en Argentina se llama, tambin coloquialmente, el chanchito. (N. del T.)

** Las famosas cadenas para enriquecerse (sobre todo quien las organiza). (N. del T.)

*** El autor las llama shell company, que segn el diccionario ingls de Encarta sera una empresa que no trabaja para s misma, una compaa que no tiene activos ni operaciones propias sino que es utilizada por sus dueos para llevar adelante acuerdos comerciales especficos o controlar a otras empresas. (N. del T.)

Nomi Prins, colaboradora regular de TomDispatch, es autora de seis libros. Su obra ms reciente es All the Presidents' Bankers: The Hidden Alliances That Drive American Power (Nation Books). Fue ejecutiva en Wall Street. Un agradecimiento especial al investigador Craig Wilson por su estupendo trabajo en esta nota.

Fuente: http://www.tomdispatch.com/post/176192/tomgram%3A_nomi_prins%2C_trump%27s_future_piggy_bank%2C_our_country/#more

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar a la autora, al traductor y Rebelin como fuente de la misma.



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