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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-10-2016

El referndum hngaro y un ao de polticas europeas xenfobas y segregacionistas
El control de la movilidad humana en la Europa prefascista

Samuel Pulido
Diagonal


El referndum celebrado el pasado 2 de octubre en Hungra, sobre si el pas deba aceptar o no las cuotas de refugiados acordadas por el Consejo de la Unin Europea, cont finalmente con una participacin menor de la esperada, un 43,4 % del cuerpo electoral. Apenas un 40% del electorado emiti un voto vlido, a pesar de la campaa institucional xenfoba de los ltimos meses, por lo que no se superaba el 50% requerido para que la consulta fuera legalmente vlida. Eso s, la inmensa mayora de quienes votaron lo hicieron a favor del rechazo a la acogida de refugiados, ms o menos el equivalente a la suma de quienes votaron por Fidesz y Jobbik en las ltimas elecciones. Si en cierto modo puede considerarse un fracaso poltico del promotor de la consulta, el primer ministro Viktor Orbn, se tratara en todo caso de un fracaso relativo.

La campaa ha servido para que el partido de Orbn, el conservador Fidesz (miembro del Partido Popular Europeo), se asegure un apoyo elevado en las encuestas, a distancia de su competidor directo el ultraderechista Jobbik. Y lo ha hecho adems con un discurso abiertamente xenfobo (refugiados, fuera) y anti-UE (o Bruselas o Budapest). Adems, sera un error interpretar la abstencin de manera unvoca. Entre los abstencionistas hay personas que rechazan la inmigracin pero que tambin se oponen a Orbn por diversos motivos. Y lo cierto es que son minora quienes en Hungra se movilizan activamente en favor de los refugiados y de una poltica migratoria ms respetuosa con los derechos humanos.

Este contratiempo no va a echar atrs los hechos consumados del gobierno hngaro: vallas de alambradas en las fronteras con los pases vecinos, a las que se aade ahora una zona tampn de ocho kilmetros donde la polica puede detener inmigrantes (a menudo con la colaboracin de patrullas de militantes ultraderechistas) y realizar devoluciones en caliente, criminalizacin de la inmigracin irregular, etc.

As pues, el alivio que han expresado algunos representantes de la Unin Europea es seguramente prematuro. E hipcrita. Porque ninguno de ellos, al igual que ningn gobierno europeo, cuestiona la premisa de fondo: ningn otro problema global es ms urgente que la migracin actual de millones de personas, en palabras del presidente del Consejo Europeo Donald Tusk. La migracin como problema y como amenaza para Europa. ste es el consenso de mnimos, un ao despus de que la larga marcha por los Balcanes pusiera en evidencia las carencias de la gobernanza migratoria europea y de que se abriera, por un lapso de tiempo muy breve, una ventana de oportunidad para cambiar de poltica.

Cuando el 25 de agosto de 2015 Angela Merkel anunci que Alemania procesara las peticiones de asilo de los ms de 140.000 sirios que ya haban llegado a ese pas, en lugar de transferirlos al primer pas de llegada (Grecia) como exige el denominado sistema de Dubln, no lo hizo motivada por un sbito arrebato de filantropa o por consideracin con su exprimido socio griego. En realidad, estaba admitiendo que las polticas de asilo y de migracin europeas y nacionales estaban siendo desbordadas por el movimiento masivo y paciente de millares de personas que preferan buscarse la vida a respetar normativas fronterizas aprobadas contra ellas. El anuncio de Merkel las anim a continuar, desde luego, pero no fue el efecto llamada que desencaden el movimiento.

Asimismo, al mostrarse dispuesta a admitir 800.000 sirios ms (y solo sirios) en un ao el gobierno de Angela Merkel emita varias seales. Primero, que haba que efectuar una distincin tajante entre refugiados y migrantes econmicos, una segregacin celebrada por muchas organizaciones pero que tendr tambin consecuencias graves, al dejar en una situacin de mayor vulnerabilidad a afganos, iraques o paquistanes. Segundo, que Alemania y la Europa en declive demogrfico podan acoger a centenares de miles de personas, tal y como haban hecho Turqua, Lbano o Jordania. Y tercero, que era necesaria una solucin europea, por lo que conminaba a sus socios europeos a compartir la carga (sic) y a evitar medidas unilaterales (como las adoptadas por la Hungra de Viktor Orbn) que creasen problemas para los pases vecinos. Poco despus, en septiembre el Consejo de ministros de la UE, a propuesta de la Comisin Europea y tras un acuerdo inicial en el Consejo Europeo de junio, aprob sucesivamente dos decisiones de reubicacin de solicitantes de asilo desde Italia y Grecia, que establecan un reparto entre Estados miembros de manera temporal y excepcional.

Este impulso poltico alemn no se produjo en un vaco. Se apoy en un movimiento europeo de solidaridad con los solicitantes de asilo, que por unas semanas acall las fuerzas ms racistas y xenfobas. Sin embargo, la reaccin no se hizo esperar. Los sectores ms reaccionarios de la CDU-CSU, as como el partido Alternativa para Alemania, criticaron las propuestas de Merkel, mientras los gobiernos de Austria y Hungra --pas fundamentalmente de trnsito-- promovan un discurso pblico antiinmigracin explcito y reforzaban las fronteras exteriores Schengen, mediante el despliegue de fuerzas militares y la construccin de vallas de alambradas para filtrar las entradas en unos puestos fronterizos determinados. Adems, los pases del denominado grupo de Visegrado (Repblica Checa, Eslovaquia, Polonia y Hungra) rechazaron la segunda decisin de reubicacin, aprobada en el Consejo por mayora cualificada. Otros pases, como Dinamarca, instauraron controles en las fronteras internas de la UE.

La solucin de compromiso se obtuvo en una sucesin de acuerdos consensuados a finales de 2015 y durante el primer semestre de 2016, bajo la presidencia holandesa de la UE. Oficialmente, consiste en una zanahoria y un palo. La zanahoria: los pases europeos aplicaran medidas legales de acceso (reubicacin, reasentamiento, reunificacin familiar) limitadas a quienes tuvieran posibilidades elevadas de conseguir el estatuto de refugiado. El palo: a cambio, haba que cortar la llegada de nuevos migrantes y solicitantes de asilo, reforzar la frontera externa de la UE y promover el retorno masivo de personas reducidas a la condicin de migrantes irregulares.

Cierre de la ruta

En marzo de 2016 se declaraba el cierre definitivo de la ruta de los Balcanes, a instancias de Austria, y la UE acordaba con Turqua la deportacin de los nuevos solicitantes de asilo que llegaran a Grecia desde Turqua, un considerable paquete de ayuda financiera que permitiera mantener a toda esa gente en su territorio y el reasentamiento de refugiados desde ese pas a los pases de la UE. Un autntico fraude de ley para sortear la obligacin internacional de no devolucin de solicitantes de asilo.

Hoy los gobiernos europeos, tambin el griego, se felicitan del xito del acuerdo con Turqua, dado que las llegadas a las islas griegas del Mar Egeo se han reducido notablemente, pasando de una media de 1.740 personas al da antes del 20 de marzo a unas 90 personas al da en las ltimas semanas. Aunque ahora en dichas islas se hacinen miles de personas en centros de detencin. La Unin Europea ha tratado de preservar el acuerdo con Turqua por todos los medios, a pesar de la represin poltica indiscriminada que sigui al fallido golpe del 15 de julio, y mientras el presidente Recep Tayyip Erdoğan juega sus cartas y presiona para conseguir la liberalizacin de visados para nacionales turcos lo antes posible.

Otras reas en las que los gobiernos europeos consideran que se ha progresado es en el reforzamiento de la frontera oriental de la UE o la conversin de la agencia Frontex en una Guardia Europea de Fronteras y Costas, con crecientes competencias en los retornos de migrantes. Sin embargo, los gobiernos europeos han venido retrasando deliberadamente la implementacin de las medidas de reubicacin y de reasentamiento. Es decir, mucho palo y muy poca zanahoria.

Un ao despus de la provisional apertura alemana, el discurso que impera en las capitales europeas es el del regreso a Dubln y el regreso a Schengen (por no hablar de la negociacin del Brexit). Contina preocupando la ruta migratoria del Mediterrneo central, pero esta ya no atae a un pas central como Alemania ni involucra a los sirios (que tienen una tasa de reconocimiento de proteccin internacional del 98%) sino a grupos de personas que en su mayor parte son de origen subsahariano y consideradas como migrantes econmicos, esto es, retornables con apoyo de polticas condicionadas de desarrollo.

En lugar del reconocimiento de las migraciones como un fenmeno humano en la que juegan mltiples motivaciones se consolida una concepcin segregacionista, que se articula mediante sistemas de registro e identificacin biomtrica y en la que las consideraciones humanitarias se reservan para una categora limitada de migrantes. Asumida la migracin como problema, las nuevas derechas radicales, a las puertas de los gobiernos, exigen llevar el razonamiento hasta sus ltimas consecuencias.

Fuente: http://www.diagonalperiodico.net/global/31795-control-la-movilidad-humana-la-europa-prefascista.html



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