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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-10-2016

Santos, Nobel de Paz
Bofetada a las vctimas de los falsos positivos

Jos Antonio Gutirrez D.
Rebelin


Por fin Santos logr lo que tanto anhelaba: el premio Nobel de la Paz. Desde luego, la firma del acuerdo en Cartagena el da 26 de Septiembre haba sido cuadrado de manera premeditada para que coincidiera, como de casualidad, con la nominacin. Es que Santos no da puntada sin hilo, y una vez ms, como para su re-eleccin, las FARC-EP lo ayudaron a cumplir un sueo. No el sueo de la paz en Colombia, sino su sueo personal, al cual se han supeditado todas sus acciones an cosas tan mnimas como la eleccin de fechas para los momentos claves del proceso de paz. Lamentablemente para ellos, Santos ni siquiera los reconoci salvo de pasada y de manera implcita en la ceremonia de entrega. Para qu? Si este premio vuelve a demostrar que la paz que se est construyendo es la paz de Santos y la insurgencia son los malos de la pelcula, el sapo que hay que tragarse pero al cual no cabe ninguna clase de reconocimiento.

Quienes an afirman que este es una paz sin vencedores ni vencidos, una paz entre dos partes iguales, equivalentes, donde reina la bilateralidad, etc, no se han percatado de nada ni entienden nada. La comunidad internacional es parte de esta narrativa que se est forjando para el postconflicto: a Santos se le trata con la admiracin con la cual los nios en el circo observan al domador de leones. Santos es as, mitad domesticador, mitad pacificador. En sus fases ms benevolentes, le gusta presentarse como el padre del hijo prdigo que acepta en el marco de la sociedad burguesa a su hijo descarriado. El comunicado del comit del Nobel da la impresin que Santos ha logrado como un encantador de fieras sentar a las FARC-EP a hablar de paz. Por eso el premio es para l solito, para nadie ms.

Su vanidad y su ego deben estar por las nubes y ya debe estar soando que le queda solamente una cosa por delante para haber cumplido todas sus metas en la vida. Entrar al panten de los hroes nacionales, junto a Bolvar, Santander, Nez, Reyes, como el presidente de la paz en Colombia. Uno de esos hroes polivalentes que se posicionan por encima del bien y del mal, de izquierda y derecha, como referente para toda la nacin. Su impopularidad en Colombia, empero, le impiden de momento esa distincin. Por lo pronto, entra a compartir el panten de los personajes ilustres para la comunidad internacional (la cual, sin lugar a dudas, lo quiere ms que los colombianos). Se convierte as en el segundo colombiano en ganar un Nobel despus de Garca Mrquez, ese s bien merecido. Se suma a otros personajes galardonados por la academia del Nobel por sus supuestos servicios a la paz del mundo. Entre ellos los presidentes norteamericanos Theodore Roosevelt (si, el mismo que arrebat Panam a Colombia e inaugur la diplomacia de las caoneras), Barack Obama (el mismo que ha fortalecido los programas nucleares, que ha activamente estado detrs de la guerra en Siria y Libia, que ha aumentado el pie de fuerza en Afganistn y que, siendo el primer presidente negro, ha presidido la administracin en la cual ms violencia se ha reportado en contra de los negros en las ltimas dcadas). Eso sin olvidar al eximio diplomtico norteamericano Henry Kissinger, uno de los idelogos de la poltica de exterminio en Vietnam. As, Santos se suma a estos Nobel de la paz cuyas sangres estn bien manchadas con sangre.

Una cosa es reconocer que Santos desde su perspectiva egosta y los intereses gremiales del sector oligrquico que representa, interesados en profundizar la inversin en los territorios- abri la mesa de negociaciones con las FARC-EP. Otra cosa es olvidar que Santos fue ministro estrella de defensa de Uribe cuando estaba en forma el escndalo de las chuzadas y de la parapoltica. Olvidar que fue l quien presidi el bombardeo a territorio ecuatoriano el 2008, el que en su campaa se ufan de estar orgulloso de que Colombia sea visto como el Israel de Amrica Latina y el que, como presidente, llor de alegra cuando asesin alevosamente, en estado de indefensin, y mientras negociaban la apertura de negociaciones, al comandante de las FARC-EP Alfonso Cano. Un crimen atroz y que puso en peligro la posibilidad de avanzar en el proceso de paz.

Pero el peor crimen del cual l fue directamente responsable fue el asesinato cobarde y perverso de miles de jvenes colombianos en el escndalo de los llamados falsos positivos. Fue l quien, en medio del macabro conteo de muertos impuesto a la soldadesca como muestra de xito, es directamente responsable del secuestro y asesinato de estos jvenes, y luego de la cadena de mentiras con que justificaron las muertes, obstruyendo a la justicia en miles de casos. No creo que este Nobel, as lo celebre todo el pas poltico, sea objeto de celebracin para las madres de Soacha y las miles de personas que lloran la muerte de algn ser querido en este escndalo y a quienes Santos ha, sistemticamente, ignorado.

Mientras los medios destacaron del discurso de Timochenko en Cartagena solamente cuando pidi perdn, Santos no se siente en necesidad de pedir perdn a nadie, ni siquiera a las vctimas de este crimen de lesa humanidad del cual l fue directamente responsable. Ac no hay tal bilateralidad y toda la institucionalidad est buscando reforzar esa imagen de que la insurgencia ha sido derrotada militarmente (por eso el susto con los Kfir y las declaraciones rimbombantes de los generales), polticamente (se achaca exclusiva y errneamente el voto NO como un voto nicamente de rechazo a las FARC-EP) y tambin moralmente (son ellos los que tienen que pedir perdn, nadie ms). El premio Nobel de la paz sencillamente termina de cuadrar el crculo, como se dice. Este es el triunfo de Santos, la paz de Santos, que logr pacificar a una de las guerrillas ms sanguinarias del mundo, como les llama la revista Semana [1].

Santos ha dicho que este triunfo es de todas las vctimas, de las cuales hable en neutral, como si l no tuviera nada que ver en todo esto. Le recomiendo a Santos que tenga un acto de humildad en su vida, se vaya a Soacha, visite a esas madres que l ha rechazado y que sus guardaespaldas han sacado a patadas de sus actos, y les pida perdn a travs de ellas, a todas las vctimas de los falsos positivos. Que visite a mujeres de la talla de Alfamir Castillo, cuyo hijo fue asesinado en un falso positivo y que ha sido desplazada y exiliada no una, sino varias veces, por exigir justicia. Y aprovechando el impulso, ya que estn jodiendo tanto a las FARC-EP para que declaren sus bienes para reparar a las vctimas, asegurarse que los 850.000 euros que le acaban de entregar con el premio, se entreguen para reparar a las vctimas de los falsos positivos. Ellas, a diferencia de Santos que pertenece a una de las familias de la aristocracia ms rancia, si las necesitan. Es que la oligarqua colombiana es mezquina hasta para eso: la plata para las vctimas la sacan de los contribuyentes. Es decir, de los mismos pobres.

Qu insulto es este Nobel para las vctimas en Colombia, particularmente para las de los falsos positivos, as como para miles que arriesgaron su vida exigiendo la solucin negociada al conflicto cuando Santos estaba repitiendo las mantras de la seguridad democrtica. Nuevamente queda claro que la popularidad de Santos es inversamente proporcional en el extranjero y en Colombia. Mientras ms lo aplauden afuera, ms impopular es en su propio pas.

Nota:

[1] http://www.semana.com/nacion/articulo/firma-de-la-paz-entre-el-gobierno-y-las-farc/495636

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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