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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-10-2016

El acuerdo de paz, una trampa para las FARC

Vicky Pelez
Sputnik mundo


El triunfo del NO al Acuerdo de Paz entre el Gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejrcito Popular (FARC-EP) sorprendi no solo a los colombianos sino a toda la comunidad internacional.

"Si el enemigo te ofrece el pan con una mano, cuida su otra mano que puede tener un pual" (Refrn georgiano) La entrega de datos sobre miles de combatientes de las FARC al Gobierno, las siete bases norteamericanas en territorio colombiano, el inters de las trasnacionales de hacer una limpieza tnica en la Amazona donde operan los combatientes y, el resultado del NO al Acuerdo Paz en el plebiscito el pasado 2 de octubre, indican que posiblemente todo estaba framente calculado para darle un golpe de gracia a las debilitadas fuerzas del ms antiguo movimiento guerrillero.

Nadie esperaba el NO, inclusive el mismo promotor del NO, el expresidente y actual senador lvaro Uribe y su partido Centro Democrtico, no confiaban en su propia empresa porque ni siquiera prepararon un Plan B en caso de ganar el rechazo al acuerdo. Tampoco hubo una encuesta en Colombia que advirtiera la posibilidad del triunfo del NO pues todos los sondeos pronosticaban la victoria del S en un promedio del 55% para el S y un 35% para el NO.

Sin embargo, las predicciones no se cumplieron y se impuso el NO por un simple 0.43% (o 60,000 votos) y con gran ayuda del abstencionismo. Solamente 13 (37.2%) de los 34,9 millones de colombianos convocados a pronunciarse sobre el Acuerdo de Paz firmado el pasado 26 de setiembre, acudieron a expresar su decisin. Otros 21,9 millones de ciudadanos habilitados (62.8%) se abstuvieron de emitir su voto, ayudando tcita o implcitamente al triunfo de la ultraderecha de lvaro Uribe, por cuya actitud en realidad est Colombia propiciando odios, persecucin de lderes progresistas, estigmatizacin de la protesta social y apoyo encubierto al paramilitarismo.

Todo esto quiere decir que Colombia no est lista para poner en marcha el proceso de paz y otorgar y recibir el perdn, a pesar inclusive de las presiones del departamento de Estado norteamericano. No hay que olvidar que una de las figuras claves para lograr el Acuerdo de Paz, el presidente Santos, era Ministro de Defensa durante el gobierno de Uribe (2006-2009) y ejecut los operativos militares ms certeros contra las FARC, como la Operacin Fnix contra el grupo de 22 guerrilleros y el lder mximo de las FARC, Ral Reyes, logrando aniquilarlos a todos en la provincia ecuatoriana Sucumbos lo que agrav relaciones con Ecuador. Tambin los 'falsos positivos' aparecieron precisamente durante su jefatura.

Entonces el presidente Santos no es nada de santo. La iniciativa del Acuerdo de Paz pertenece, en realidad a Washington que bajo la presin de las transnacionales energticas y las de agricultura 'convenci' al presidente de entablar el dilogo con la guerrilla. Precisamente en la zona de conflicto estn ubicadas reservas de petrleo y gas que anhelan apropiarse las transnacionales. Tampoco las FARC permiten la expansin de la agroindustria en las zonas rurales bajo su control, defendiendo a los campesinos y su tierra de la 'limpieza tnica' que necesitan las transnacionales. Ya hay muchos antecedentes de que las zonas que desocupa las FARC las estn ocupando inmediatamente los paramilitares, que obligan a los pequeos propietarios de tierra desalojar su propiedad para abrir campo a la agroindustria, como pas en El Bagre este ao.

Las siete bases norteamericanas orientadas hacia el futuro control de los 600 mil millones de barriles de petrleo venezolano tambin necesitan un terreno despojado de peligro para una potencial invasin a Venezuela. Tambin son vitales para el control estadounidense de Ecuador, Honduras y la Repblica Dominicana. De otro lado, la posibilidad de ganar un Premio Nobel por acordar la paz con la guerrilla ms longeva en el continente y en el mundo (52 aos) ha sido un estmulo atractivo para Juan Manuel Santos para entablar las conversaciones con las FARC.

Todos estos planes han sido desbaratados por el momento por el voto NO. Aparentemente tanto las FARC como el gobierno de Santos estn en un callejn sin salida. Con este NO la popularidad del gobierno cay visiblemente debido a la campaa aterradora de Uribe y sus partidarios que amenazaban a los colombianos con el 'castrochavismo' que podra tomar el poder al poner en marcha el Acuerdo de Paz. En estas condiciones, sus 270 pginas se convierten en nada, lo que demuestra que la lucha legal por la transformacin del pas actualmente no es posible porque los colombianos no estn listos para iniciar este proceso.

Los guerrilleros tambin estn en una encrucijada. Para firmar este acuerdo de paz, las FARC tenan que facilitar al gobierno todos los datos personales de sus 5,700 combatientes y sus simpatizantes. A la vez, adems del listado de los guerrilleros entregado al general Javier Flores, jefe del comando estratgico de transicin de las fuerzas militares, los lderes de las FARC cedieron las coordinadas de sus zonas de ubicacin. Todo esto los convierte en fciles blancos de los paramilitares, del ejrcito y de los escuadrones de la muerte.

Si esos datos son correctos, sera muy difcil para los guerrilleros retornar a sus bases y retomar la lucha. Pero hubiera sido ingenuo por parte de las FARC entregar el 100% de la informacin exigida por el gobierno teniendo en cuenta la trgica experiencia histrica del M-19 y de la Unin Patritica. Es difcil de creer que un movimiento que en los aos 1970-1990 dominaba la mitad del pas y era un estado dentro del otro Estado, con toda la infraestructura correspondiente, se redujera a 5,700 combatientes. Inclusive, debilitadas las FARC debido al uso de la tecnologa moderna suministrada al ejrcito colombiano por EE.UU. e Israel, las fuerzas armadas en vsperas de las conversaciones y la firma del Acuerdo de Paz estaban muy lejos de ganar la batalla final contra los guerrilleros.

A pesar del triunfo del NO, los firmantes del acuerdo declararon estar dispuestos a hacer todo lo posible para encontrar el camino a la paz. Las FARC lanzaron un comunicado "lamentando profundamente que el poder destructivo de los que siembran odio y rencor haya influido en la opinin de la poblacin colombiana". A la vez manifiestan "su voluntad de paz y reiteran su disposicin de usar solamente la palabra como arma de construccin hacia el futuro". El presidente Santos, despus de reconocer los resultados del plebiscito, declar su disponibilidad para dialogar directamente con los principales partidarios del NO para analizar sus reivindicaciones y buscar un espacio para una posible renegociacin de los acuerdos de paz.

Sin embargo, en la Cumbre en la Casa de Nario (palacio presidencial) celebrada el lunes pasado, no se presentaron los representantes del mayor promotor del NO del Centro Democrtico a pesar de la declaracin de su lder su disponibilidad para iniciar una renegociacin de la paz proponiendo inclusive sus tres primeras propuestas para avanzar en un dilogo nacional. Uribe, un experimentado manipulador de la opinin pblica, despus de satanizar el acuerdo en vsperas de su firma, adopt de repente la actitud de una paloma-smbolo de paz. Propuso modificar el acuerdo buscando primero, una salida para los miembros de la guerrilla que no hayan cometido delitos atroces. La segunda propuesta del expresidente lvaro Uribe en el Senado consisti en crear "protecciones efectivas a las FARC y una garanta al pas de que no va a haber la violencia".

La tercera propuesta incluy a los miembros de las Fuerzas Armadas que estn enfrentando los judiciales por cuenta del conflicto armado. Pidi Uribe ante el Senado "que esa misma comisin del dilogo estudie la posibilidad de que se tramite en el Congreso el alivio judicial y sin impunidad a los integrantes de las Fuerzas Armadas". En trminos generales la situacin se ha vuelto muy compleja. Es muy difcil imaginar que la guerrilla acepte las modificaciones o que los partidarios de Uribe se sienten a la misma mesa para dialogar con las FARC. Resulta que el plebiscito en vez de unir el pas se ha convertido en una fuerza que ha creado una grieta entre los colombianos y que no ser fcil de superar en los prximos aos.

Resulta que el plebiscito fue un error o un acto bien pensado de los que quieren seguir lucrando con la guerra, esto ha creado una incertidumbre de la cual nadie sabe cmo salir. Tambin pudiera ser una trampa para las FARC. El presidente Juan Manuel Santos ya declar que "el cese al fuego con las FARC solo se prolongar hasta este 31 de octubre".

Fuente : https://mundo.sputniknews.com/firmas/201610051063914094-colombia-farc-acuerdo-trampa/


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