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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-10-2016

TTIP, CETA y TiSA: El asalto de las multinacionales al planeta, la democracia y los bienes comunes

Enrique Javier Dez Gutirrez y Vctor lvarez Terrn
Rebelin


El sbado 15 de octubre se desarrollan manifestaciones en todo el Estado, convocadas por organizaciones y movimientos sociales, campesinos, vecinales, sindicales y polticos, para denunciar el Tratado de Libre Comercio entre la Unin Europea y los Estados Unidos (TTIP) que se prolonga ahora en el CETA y el TiSA, con el lema Las personas y el planeta no somos mercanca. 

Entramos as en este otoo de resistencia, que se convoca desde los movimientos sociales y altermundistas exigiendo la suspensin del TTIP (entre multinacionales de la Unin Europea y de EEUU) y del CETA (entre multinacionales de la UE y de Canad, caballo de Troya del TTIP), la nueva hornada de los tratados mal llamados de libre comercio e inversiones, que imponen los intereses econmicos de las multinacionales en detrimento de los derechos de las personas. Para promover una sociedad igualitaria y respetuosa de los derechos de las personas y el medio ambiente es imprescindible replantear el sistema de comercio global que, a da de hoy, nicamente favorece la concentracin del poder en manos de unas pocas multinacionales. El otoo en resistencia global llama a la movilizacin popular por el fin de la impunidad de las multinacionales y en pos de una accin colectiva para defender alternativas sociales como nica va para recuperar soberana, democracia y derechos.

Organizamos recientemente un Curso de Verano de Derechos Humanos en la Universidad de Len, que se celebr el ltimo fin de semana de septiembre, titulado TTIP: El Asalto de las Multinacionales a la Democracia, donde expertos y expertas internacionales y nacionales, como Susan George desde Francia, Eduardo Garzn, Adoracin Guamn desde Luxemburgo, Arcadi Oliveres o Maria Jos Rodrguez Rejas desde Mxico, analizaron las consecuencias de este tipo de tratados para nuestra sociedad, nuestra democracia y nuestro planeta explicando que las organizaciones sociales se oponen a este acuerdo porque vulnera derechos laborales, sociales o medioambientales y slo beneficia a las grandes empresas.

Explicaban cmo los documentos filtrados por Greenpeace (los principales textos de la negociacin permanecen ocultos a la ciudadana, existiendo una clusula para no permitir su publicacin en 30 aos) confirman una devaluacin de las normativas europeas en materia de proteccin de salud pblica, consumo y medio ambiente. Quieren que caigan leyes y polticas que an protegen los derechos e intereses de las mayoras sociales en Europa y Norteamrica.

Pero igualmente grave es la prdida de empleos que puede suponer el TTIP. Recientes estudios auguran hasta 600.000 empleos surpimidos. La propia Comisin Europea, cuyo discurso gira en torno a la creacin de empleo, reconoce que diversos sectores tendran prdidas de empleo. Como comentaba la profesora Rodrguez Rejas, de la Universidad Autnoma de la Ciudad de Mxico, un tratado similar, como el Tratado de Libre Comercio de Amrica del Norte entre Mxico, EEUU y Canad, donde se prevea la creacin masiva de puestos de trabajo, conllev una prdida neta de un milln de empleos.

Una consecuencia derivada de estos tratados comerciales, complementaba el economista Eduardo Garzn, es el aumento exponencial de las privatizaciones de los servicios pblicos, como la educacin, la sanidad, los servicios sociales, etc., bien directamente o de forma desagregada (ambulancias, comedores, gestin hospitalaria y educativa, etc.). Esto supone la implantacin del lucro en los servicios pblicos y el progresivo deterioro de los sistemas pblicos de proteccin financiados pblicamente, al considerarlos una competencia desleal con el sector lucrativo privado.

La equiparacin de las normativas con las norteamericanas derivara adems en una rebaja de los estndares sociales y ambientales, profundizaba la presidenta del Transnational Institute de msterdam, Susan George, al tomar como referente la legislacin ms laxa de cada zona, como han solicitado las grandes empresas. En la UE, avanzaba, rige un principio de precaucin en el uso de sustancias qumicas o pesticidas peligrosas, mientras que la legislacin norteamericana da prioridad a la comercializacin de los productos, de manera que slo se retiran si se demuestra a posteriori que son dainos. Lo mismo pasa con los transgnicos, la carne hormonada (aceptada en EE.UU.) o piensos fabricados con harinas de origen animal. Dado que EEUU tiene, por lo general, peores estndares ambientales (EEUU da prioridad al libre comercio sobre la proteccin del clima, dada la presin de la industria petrolera) y laborales que la UE, habra una prdida de derechos sociales, laborales y ambientales cada vez mayor a favor de los intereses de las multinacionales.

Lo que nos mostr la profesora de Derecho del Trabajo, Adoracin Guamn, es que se incluye un captulo de proteccin de las inversiones, con el que las multinacionales extranjeras pueden denunciar legalmente a los Estados en tribunales internacionales privados, que dan prioridad a la salvaguarda de los inversionistas, por encima de las legislacin social, laboral o ambiental del pas, algo que ya ha ocurrido con otros tratados comerciales. Un ejemplo sera la privatizacin del agua en Estonia a una multinacional holandesa que demand al Estado por querer impedir que subiera las tarifas del agua y la imposibilidad de revertir privatizaciones.

En definitiva, para todos los expertos y analistas, estos tratados sitan los beneficios econmicos por encima de la vida, la salud, los derechos sociales y laborales y el medio ambiente. La meta parece clara: eliminar las barreras slo para la acumulacin de beneficios de las multinacionales ya dominantes.

Las experiencias de Tratados de Libre Comercio anteriores han demostrado que las consecuencias han sido las contrarias a las prometidas: incremento de la desigualdad, aumento de los beneficios de las elites acomodadas, estancamiento de los salarios, crecimiento del desempleo, dumping social, declive de la proteccin social y destruccin de los derechos de las organizaciones de trabajadores y de su capacidad de negociacin colectiva.

No podemos vaciar a la sociedad de derechos y a las instituciones democrticas de capacidad de decisin para cedrselo a las multinacionales, peda el economista Arcadi Oliveres. Nunca antes ha existido una oposicin a la poltica comercial y de inversin de la UE como con este tratado. Ms de 1.800 gobiernos municipales y regionales, pymes y figuras de la cultura integran un movimiento contra los tratados como TTIP, CETA y TiSA con un impacto poltico cada vez mayor.

Nos vemos, pues, el sbado 15 en las calles defendiendo la democracia, los bienes comunes y el planeta en unos tiempos en que una economa criminal ha demostrado hasta dnde puede llegar en el saqueo y el atropello a la voluntad popular. All estaremos construyendo una geopoltica de las resistencias frente a la configuracin de un gobierno econmico mundial sustrado a cualquier control democrtico y regido por el afn de saqueo de nuestros bienes comunes y de nuestros derechos.

Enrique Javier Dez Gutirrez y Vctor lvarez Terrn. Universidad de Len y UNED.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.




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