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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-10-2016

El cambio climtico y el regado esquilman el Ebro

Eduardo Bayona
Pblico


La explotacin de la cuenca y el descenso natural de los recursos reducen en la prctica a la mitad la terica disponibilidad de agua a la que desde hace dos dcadas se agarran los trasvasistas.

El ro Cinca, el principal afluente del Ebro por su volumen de agua, bajaba as esta semana a su paso por Ansa, en el Pirineo oscense

ZARAGOZA.- El Ebro lleva menos agua de la que llevaba, y mucha menos la mitad, si llega- de la que, desde hace dos dcadas, le atribuyen los partidarios de los macrotrasvases al arco mediterrneo. La combinacin de los efectos del cambio climticocon la intensa explotacin de la agricultura, principalmente, y la industria en la cuenca estn esquilmando sus recursos.

La aportacin al Mediterrneo se ha quedado este ao hidrolgico por debajo de los 8.700 hectmetros cbicos -8.611, segn los datos provisionales a 28 de septiembre facilitados por la Confederacin Hidrogrfica del Ebro, CHE- lo que supone menos de la mitad de los 18.216 que, segn los clculos protrasvasistas de Josep Borrell y Jaume Matas, llegaban al mar en los aos 90 y posibilitaban eventuales transferencias de 1.850 y 1.080. De hecho, el ao pasado, en el que la cuenca del Ebro sufri las mayores riadas en medio siglo, se qued en 12.000, en apenas dos tercios de esas estimaciones.

Las tablas de aforos del Ministerio de Medio Ambiente dan fe de cmo, en un proceso largo y sostenido, los caudales que el ro aporta al Mediterrneo van menguando: la media se sita esta dcada en el entorno de los 10.000, tras no haber alcanzado los 9.000 en la anterior ni en la ltima del ao pasado. Por el contrario, en los aos 70 superaba los 14.000, en los 60 se acerc a los 17.000 y en los 50 rond los 13.000. En las dos primeras dcadas de este siglo era frecuente que superara los 20.000, e incluso, como ocurri en 1915, los 30.000

El cambio climtico reducir un 20% los recursos hdricos este siglo

El Inventario de Recursos Hdricos del Ebro recoge cmo desde 1996 se ha constatado una disminucin de las aportaciones de los ros, que se ha justificado por el aumento de los consumos de regado en la cuenca. Estos han aumentado de menos de 700.000 hectreas a ms de 900.000 en apenas quince aos, lo que sita su demanda en 7.681 hectmetros, a la que se suman 147 para usos industriales, 385 para reas urbanas y las 138 de los ocho trasvases.

El ro Cinca, uno de los afluentes ms castigados por la bajada del volumen del agua

No obstante, los tcnicos de la CHE apuntan otras razones para ese descenso de los recursos hdricos, como ligeros descensos de la escorrenta en las cabeceras de los ros por el incremento de la superficie forestal en esas zonas causado a su vez, por el declive de la agricultura de montaa- y una apreciable disminucin del carcter nivopluvial de los ros pirenaicos. Es decir, que nieva y llueve menos y los bosques retienen una mayor cantidad de agua.

Y las previsiones apuntan a que el segundo de esos efectos se agrave por el cambio climtico. Los estudios que maneja la CHE apuntan a una reduccin de los recursos hdricos de hasta el 20% a lo largo de este siglo un 5% en la prxima dcada-, siendo los efectos del cambio ms acusados en las cuencas de la margen derecha del Ebro, que ya en la actualidad presentan dficit hdricos, y en los estiajes.

El organismo de cuenca seala tres escenarios en los que esa reduccin de las precipitaciones, acompaada por una concentracin temporal que dificulta su gestin, ya se est dejando notar: El eje del Ebro, los afluentes de la margen derecha entre el Jaln y la desembocadura y el Gllego-Cinca son los sistemas ms afectados por estos descensos, seala el inventario.

Ese descenso ha hecho que las estimaciones del nuevo Plan Hidrolgico reduzcan a 9.240 hectmetros cbicos anuales la aportacin media del Ebro, que en las cuatro ltimas dcadas registr un mximo de 18.117 en 1988 y un mnimo de 4.121 en 2002. Datos que, por otra parte, ratifican el carcter torrencial e irregular de la cuenca.

Once ros en situacin de emergencia o de alerta

El ltimo ao hidrolgico fue especialmente irregular, con un episodio de sequa en pleno invierno y una inusual escasez de precipitaciones en verano que lleg a secar los pastos en el Pirineo y que hizo que algunos ros no alcanzaran el caudal ecolgico en el mes de septiembre.

Y las previsiones meteorolgicas no son mucho mejores para este otoo, que comienza con los ros Cinca y sera en una situacin oficial de emergencia segn los ndices de sequa de la CHE-, mientras la alerta se extiende a toda la cabecera y el eje del Ebro, al Segre, al Noguera Pallaresa y a varios de los principales ros de la margen derecha: el Iregua, el Jaln, el Jiloca, el Huerva, el Martn y el Guadalope.

Los datos facilitados por la CHE sitan al Cinca -1.721 hectmetros cbicos- y al Segre -1.521- como los principales afluentes del Ebro. Tras ellos se sita en Arga -1.318-, el mayor ro sin regular de la cuenca, situacin que tambin se da en el Ega -458- y que hace que entre ambos aportaran el 20% del caudal que circul por el ro. La contribucin del resto de los grandes ros de la cuenca fue menor: 361 el Gllego y 86,4 el Jaln, mientras el sera afluente del Cinca- llevaba 535 y el Irati tributario del Aragn-, 818.

En cuanto a los caudales medios, alcanzaron los 206 metros cbicos por segundo en Zaragoza y los 275 en Tortosa, claramente por encima de los caudales ecolgicos, que se aplicaban por vez primera este ao. No obstante, una maniobra de explotacin en los embalses de Mequinenza y Ribarroja hizo que el Ebro no alcanzara el mnimo ambiental durante dos jornadas a finales de agosto.

Llega menos agua porque la usamos ms

Llega menos agua a la desembocadura porque la usamos ms, dice Francisco Pellicer, director del Centro Ambiental del Ebro, que llama la atencin acerca de que los datos de las aportaciones del Ebro no son de hidrologa natural sino alterada. Prefiero hablar decambio ambiental, que es un trmino que rene los efectos del climtico y del antropognico; es decir, las modificaciones provocadas por la accin del hombre.

Pellicer destaca entre los efectos del cambio climtico, ms que la reduccin del volumen de precipitaciones, los cambios en su rgimen. No es el qu sino el cmo, que obliga a cambiar los sistemas de explotacin para adecuarlos a la nueva situacin, seala, tras recordar cmo el grueso del agua de las crecidas del Ebro no es aprovechable. El ao pasado, por ejemplo, pasaron por Tortosa 6.876 hectmetros en tres meses, de febrero a abril. El rgimen de precipitaciones impide a veces regular el agua que cae para aprovecharla, aade.

El director del Centro Ambiental del Ebro se muestra partidario de estudiar los usos, sobre todo los consuntivos; es decir, los que consumen el agua. Estos provocan en ocasiones mayores volmenes de evaporacin -ocurre con el uso de sistemas de riego como la aspersin en las horas de ms calor del da- y tambin tienen efectos ambientales, como el aumento de la vegetacin de ribera al recibir ms nutrientes procedentes de los retornos del regado o la proliferacin de las plantas acuticas al circular agua ms transparente como consecuencia de la depuracin urbana. Son efectos antrpicos, provocados por la accin humana, anota. Como la presencia de metales pesados en el cauce.

Fuente: http://www.publico.es/sociedad/cambio-climatico-y-regadio-esquilman.HTML



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