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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-10-2016

El espacio oscuro de la tortura, el vaco tico de la impunidad

Javier Tbar, Csar Lorenzo y Jordi Mir Garcia
eldiario.es


"Es preciso responder si la pervivencia de la impunidad puede justificarse como un fruto amargo en la historia de la propia democracia", plantean Javier Tbar, Csar Lorenzo y Jordi Mir, Comisariado de la exposicin A m esto me pas. De torturas e impunidades, 1960-1978.

A m esto me pas. De torturas e impunidades, 1960-1978 es la primera exposicin de ndole histrica que aborda este tema desde que hace cuatro dcadas se produjera el trnsito de la dictadura al sistema democrtico en Espaa. Ello constituye, en nuestra opinin, un motivo para la reflexin sobre los orgenes y la consolidacin de la democracia en nuestro pas. Bien es verdad, como ha analizado Juan Albarrn Diego, que la tortura mereci la atencin, durante la etapa de la transicin, de diferentes expresiones y representaciones artsticas (desde Fina Miralles, Francesc Abad, Olga Pijoan o Francesc Torres hasta Pedro Garhel), pero a partir de 1982 tendi a quedar invisibilizada. Aun as, hoy debemos tener muy en cuenta el Proyecto de investigacin de la tortura en el Pas Vasco (1960-2013), encargado por el Gobierno autonmico, cuyos resultados fueron presentados hace unos pocos meses. Pero no podemos dejar de pensar en el trabajo que nos queda por delante.

A m esto me pas ha sido recientemente inaugurada en El Born CCM como primera pieza del programa Evocaciones de la ruina, que se prolongar hasta el prximo mes de enero de 2017. Las crticas vertidas contra la exposicin Franco. Victoria. Repblica. Impunidad y espacio urbano, otra pieza de este programa, que ser inaugurada el prximo 18 de octubre, quiz no nos estn ayudando a incorporar al debate pblico el asunto de la tortura en dictadura y la impunidad en democracia. Estn las estatuas dejndonos ver ms all?

El itinerario de A m esto me pas empieza con una fotografa, conservada en el Arxiu Fotogrfic de Barcelona, cuya autora y fecha exacta (acaso finales de los aos sesenta o principios de los setenta) se desconocen. Nos propone un relato sobre el pasado. Se ha dicho que las fotografas congelan un instante, nos transmiten la mirada sobre un paisaje, sobre un cuerpo, sobre un rostro. Conservan un momento de alegra, de dolor, de desesperacin, de euforia o de cotidianidad. Son documentos del pasado y fuentes para la historia. Conservan enigmas, deben ser interpretadas.

El encuadre de la imagen nos muestra una escena cotidiana. El personaje principal es el espacio urbano. Estamos a la altura del nmero 43 de la Via Laietana, un bulevar emblemtico de la capital catalana donde se hallaba, y sigue estando hoy, la sede de la Jefatura Superior de Polica. Entre el trfago habitual de la calle sobresalen dos figuras. La primera es un miembro de la Polica Armada, un gris como se deca entonces, que vigila la zona, y tras el que se encuentra estacionado un jeep policial. La segunda es la de un joven que, segn como se mire, puede parecernos el chaval de barrio que protagoniza la novela de Juan Mars ltimas tardes con Teresa; un obrero que espera noticias de algn compaero de trabajo detenido; o incluso un confidente que forma parte de la extensa red de colaboradores de la Brigada Poltico Social, la polica poltica del rgimen, como el retratado por Ignacio Martnez de Pisn en El da de maana. En cualquier caso, el joven observa la fachada, la Jefatura Superior, que est fuera del encuadre. La comisara de Via Laietana est pero no se ve; como las torturas, que causaron tanto dolor pero de las que no parecen quedar rastros pblicos.

Consideramos que estamos ante interrogantes que hay que resolver. Por eso, la exposicin plantea tres preguntas con el objetivo de comprender y explicar un fenmeno como la prctica de la tortura durante la dictadura, sus consecuencias y la pervivencia de la impunidad en democracia. La primera pregunta tiene que ver con la imagen que hoy se tiene de lo que fue la dictadura. Ante las explicaciones de lo que signific el rgimen del general Franco y del conocimiento de la violencia institucional, uno puede encontrarse con que las generaciones ms jvenes se pregunten: Pero eso ocurri?. El segundo interrogante al que trata de dar respuesta la exposicin es: hubo dignidad en la sociedad de aquellos aos? Ante estas preguntas, los argumentos que se dan son explcitos y podemos sintetizarlos diciendo: eso le pas a la gente que conserv la dignidad bajo la dictadura y que se enfrent a ella.

Si eso le sucedi a una parte de la gente que quiso ejercer derechos de ciudadana no permitidos bajo una dictadura, la tercera pregunta que se deriva a continuacin es: cmo se acta ante las torturas de la dictadura en una sociedad que se considera democrtica? La transicin poltica espaola tuvo un precio, al igual que lo han tenido todas las transiciones. Pero la cuestin que es preciso responder ahora es si la pervivencia de la impunidad puede justificarse como un fruto amargo en la historia de la propia democracia. Reflexionar sobre esto no significa identificar la transicin poltica como la fuente de todos los males de la actual situacin del pas. La pregunta queremos centrarla en la construccin y posterior consolidacin del sistema democrtico. Hay que preguntarse necesariamente sobre las races de los valores que consideramos democrticos en nuestra sociedad y estimular un debate pblico sobre la responsabilidad, la tica y la poltica.

Las personas que vivieron la experiencia de la tortura deben ser escuchadas, es necesario conocer sus historias para tratar de acercarnos a la verdad. El Estado democrtico no puede negar parte de sus vivencias y arrinconarlas a un espacio oscuro del pasado. Estas personas no parecen dispuestas a aceptar que se les siga pidiendo siempre lo mismo: que se queden calladas y que no constituyan una interferencia, una incomodidad en la memoria colectiva; en definitiva, que su memoria sea recluida en el mbito privado.

Jorge Semprn sufri torturas por parte de las autoridades nazis en el Pars ocupado y habla de ello en Ejercicios de supervivencia, obra pstuma y recientemente traducida al castellano. En su relato nos ofrece una reflexin que tiene un carcter universal: no puede haber perdn ni olvido. No se puede pedir perdn y olvido en episodios que forman parte de la historia de la humillacin. No se puede pedir perdn y olvido ante actos que han pretendido volver indignas a las personas que los han sufrido. Lo que les sucedi no puede constituir, rememorando al poeta Luis Cernuda, un espacio donde habite el olvido.

Fuente: http://www.eldiario.es/catalunya/opinions/espacio-oscuro-tortura-etico-impunidad_6_567703226.html



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