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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-10-2016

Las palabras que faltan

Christine Delphy
delphysyllepse.wordpress.com


Desde hace tiempo se esperaba un informe que reconozca las discriminaciones raciales. Pero el Estado, que supuestamente tiene prisa por deshacerse de ellas, luch contra ellas deshacindose, literalmente de ellas: negndolas. Y, entre otras maniobras, prohibiendo las estadsticas tnicas que podran crear razas. Razas en nuestro pas, no lo quiera Dios! Eso es bueno para los estadounidenses! Y as, sin estadsticas, no se poda saber qu pasa de verdad, en particular en el dominio de la discriminacin que, aprehendida por medio de unos casos singulares, siempre se poda contestar mencionado otros casos singulares. Sin embargo, desde la dcada de 1990, ha habido intentos (por ejemplo, por parte de Martine Aubry) de establecer observatorios (tras haber conminado reiteradamente a todos los pases de Europa a luchar contra la discriminacin racial), pero todos ellos fueron desmantelados durante los seis meses posteriores a su creacin. Las investigaciones de socilogos y demgrafos (como las del equipo de de Patrick Simon del INED [Instituto Nacional de Estudios Demogrficos], Trajectoires et origines [Trayectorias y orgenes]) sobre una muestra consecuente muestran claramente la discriminacin que existe en la educacin nacional respecto a los africanos del norte y del sur (solamente un 50 % de los hijos de argelinos aprueban el bachillerato, es decir, dos veces menos que la poblacin general de la muestra). Pero aunque los medios de comunicacin se deberan haber alegrado, han ignorado este trabajo de varios aos. Los mismos medios de comunicacin se burlan de la afirmacin de Franois Hran, director del INED, segn el cual los inmigrantes de inmigrados de frica del Norte y sus descendientes componen hoy el 40 % de la poblacin francesa.

Pero, qu les importa a estos medios de comunicacin?

Cuando se leen los artculos y comentarios sobre los temas candentes del burkini, del velo o del cerdo en la escuela, casi siempre falta una palabra: DISCRIMINACIN. Se oye hablar de todo excepto de eso. Los lectores de estos medios han ledo El Corn y basta 1 , les es suficiente. Decretan que existe toda una poblacin (un 40 % de nosotros) que como se da chutes de islam (y El Corn es el islam) solo piensa en degollar a los infieles, es decir, a los lectores y, por consiguiente, no hay sitio para ella en Francia ni en Crcega, a no ser que se convierta rpidamente a la laicidad, que para la mayora de los lectores es sinnimo de atesmo. Han ledo El Corn, pero no han tenido tiempo de leer la ley de 1905 2 . Y estoy hablando de lectores medios, no de periodistas como [ric] Zemmour o de polticos como [Manuel] Valls o Los republicanos.

Y cuando estos lectores han dejado de parlotear sobre El Corn como el buen mdico de El enfermo imaginario (EL Corn, El Corn le digo!) la emprenden con grandes acontecimientos que siguen siendo abstracciones a lo largo de su discurso: la Revolucin (la de 1789), la Repblica, la Nacin, indivisible etc.

Y desde los atentados de 2015 es peor. Sobre todo, evidentemente, en los medios de derechas (pero hay poco de otros medios). Se dira que el islam solo desembarc en Francia en 2015 y nicamente en la forma de asesinos. Por ello es urgente deshacerse del islam, de todo islam, y en primer lugar poner bajo el yugo del supervisor lo poco aceptable que quede de l despus de que este lo haya corregido. El supervisor es el seor Chevnement 3 , que viaj a El Cairo hace cuarenta aos y, por tanto, sabe de qu habla. Nada ms llegar, como buen jefe de estudios pide discrecin a los musulmanes (y que ordenen su habitacin). Es cierto que no son discretos. Bueno, no lo suficiente. Adems de comer cerdo y de aceptar curros que estn muy por debajo de sus cualificaciones, tendran que cambiar de cabeza. Y es que, como dijo una mujer, sin duda francesa de origen (no se precisa de qu origen, galo, visigodo, vndalo, polons, espaol, otro?argelino?): Habl con una mujer, dijo, no se vea en absoluto que era musulmana, excepto su cabeza.

Pues s, hay cabezas de musulmanes y, curiosamente, son las mismas que las cabezas de los rabes. Como escriba Sad Bouamama 4 ya en 2004, el viejo racismo antirabe ha dado un giro para dotarse de un nuevo rostro. Se ha maquillado de crtico de la religin musulmana.

Nunca un artculo sobre los budistas o sobre los Testigos de Jehov o sobre los mormones polgamos ni sobre los cristianos. Estos tiene un estatuto de excepcin: nada de declaraciones horrorizadas para defender la laicidad cuando los catlicos hicieron una manifestacin (perdn, una procesin) monstruo en la calle durante la visita del papa en primavera de 2016, sino portadas glorificando sin vergenza la reconquista de Occidente por nuestro Francisco.

En cambio, 45 aos de crticas y de preguntas muy legtimas de aspecto, pero que siempre, semana tras semana, inciden en lo mismo: el islam. Es compatible con la Repblica/la democracia/Francia?. Es una pregunta retrica, es evidente que la respuesta es No. Una ofensiva meditica de larga duracin 5 y que lejos de haber terminado no hace sino empeorar. Se oye decir: Se ha liberado la palabra racista. Como si se hubiera liberado ella sola, sin la ayuda de los semanarios, de los programas que todos los das dan la palabra a los predicadores del odio, sin la ayuda de los polticos. Cmo sorprenderse de que las personas ordinarias se vuelvan ms desconfiadas cuando cada da se les asusta? Y, adems, nunca les han gustado los moros , ratones, melones 6 , etc., aqu no son palabras las que faltan.

Desde los atentados de 2015 la gente se pregunta: Por qu han llegado unos jvenes franceses a matar a otros jvenes franceses?. Y se nos dan respuestas hechas. Se nos dice: Estn locos. Se nos dice: Se han radicalizado. Pero a partir de qu se han vuelto radicales? No se parte de cero para convertirse en extremista (Sarkozy, por ejemplo, antes de volverse loco de remate ya era de derecha). Radicalizarse es ir ms lejos. Nadie aborda la cuestin de este ncleo, de esta semilla que ha crecido. A veces en medio de una frase se oye o se lee es para experimentar su rebelin/clera. Pero, rebelin, clera, contra qu?

Discriminacin, esta es la primera palabra que falta. Pero no es la nica. Y es que estar discriminado es ser rechazado (de donde sea) por malas razones y adems ilegales, en teora. Entonces, si bien es indudable que se lamenta profundamente el resultado de la discriminacin, esta no es la primera emocin que se siente. Para aquello que se siente en primer lugar se necesita otra palabra, la cual est totalmente ausente tanto de los artculos como de los comentarios: HUMILLACIN.

Me han considerado indigno(a). Debido a mi raza, a mi sexo, a mis orgenes, cuando me haban prometido que se me apreciara por aquello de lo que soy responsable, no por mi sexo, el color de mi piel, mis padres. Eso que es yo sin ser mo es lo que han considerado indigno(a).

Y la humillacin permanece. No se puede hacer como que no ha existido. Sobrevive en ustedes, atenuada apenas por el paso del tiempo. Aunque raramente se lee discriminacin, nunca se lee la herida que provoca en medio de la persona y de la que no puede hablar.

Y, hablar a quin? Quejarse a quin? Para arriesgarse a sufrir otra humillacin?

Sufr insultos raciales cuando estaba en mi trabajo. Me quej a la direccin que se burl de m dicindome que no tena sentido del humor.

El informe Toubon 7 habla de los efectos de la discriminacin, de la prdida de confianza en s mismo, para empezar, pero no de lo que hay antes, del primer efecto, el que provoca la prdida de confianza en s mismo: haber sido rebajado(a), considerado(a) indigno(a). Haber sido humillado(a).

Y tambin debido a que hay muchas ms humillaciones que discriminaciones. Basta con leer lo que dicen las mujeres que se suponen veladas porque llevan un pauelo, a las que se agrede verbalmente, cuando no reciben escupitajos en la calle, en los transportes pblicos 8 .

No es necesario discriminar (y no est al alcance de todo el mundo) para humillar, lo que s est al alcance de todo el mundo.

Y, sin embargo, si se hiciera un poco ms caso a las personas a las que han humillado (usted, yo, su jefe, su marido, su maestra, el aduanero, el Estado), se comprendera un poco mejor porqu se vive sobre un volcn, un volcn que hemos creado.


Notas al pie
  1. En castellano en el original. (N. de la t.)
  2. Se refiere a la ley por la que se estableci la separacin entre Iglesia y Estado en Francia, y el carcter laico del Estado. (N. de la t.)
  3. Jean-Pierre Chevnement es un poltico francs perteneciente al Partido Socialista y que ha sido varias veces ministro. En agosto de 2016 el presidente francs Hollande propuso su nombre para dirigir la Fundacin para las Obras del Islam de Francia, una fundacin creada en 2005 por Dominique Villepinte y que el actual presidente francs quiere relanzar. (N. de la t.)
  4. Sad Bouamama: Laffaire du foulard islamique: la construction dun racisme respectable, 2004.
  5. Thomas Deltombe: Lislam imaginaire: La construction mdiatique de lislamophobie en France, 2005.
  6. La lista de palabras despectivas para designar a las personas procedentes del Norte de frica es ms larga en el original francs, todas con el mismo significado: bougnoules, ratons, melons, bicots, crouilles. (N. de la t.)
  7. Informe sobre los derechos fundamentales de los extranjeros, de Jacques Toubon, Defenseur des droits (figura equivalente a la del Defensor del Pueblo).
  8. Pierre Tvanian e Ismahane Chouder: Les filles voiles parlent, 2008.

Fuente: https://delphysyllepse.wordpress.com/2016/09/27/les-mots-qui-manquent-par-christine-delphy/

[Traducido del francs para Boltxe Kolextiboa por Beatriz Morales Bastos.]


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