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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-10-2016

Hait, herida abierta de Amrica Latina

Gisela Brito
CELAG


En los ltimos das Hait fue noticia por el paso devastador del huracn Matthew y la suspensin indefinida de las elecciones presidenciales que deban celebrarse el domingo 9. Estos comicios estn pendientes de celebracin desde octubre de 2015, cuando fueron anulados en segunda vuelta por denuncias de irregularidades y la escalada de tensin poltica en las calles. El gobierno sigue en manos del Jocelerme Privert, presidente interino electo por la Asamblea Nacional para llenar el vaco de poder tras la finalizacin del mandato de Michel Martelly, ltimo presidente apadrinado por la comunidad internacional que lleg al poder en el controvertido proceso electoral de 2010-2011.

El ltimo dato oficial de vctimas por el efecto del huracn -combinado con la inexistencia de infraestructura adecuada- es de 372 muertos, 4 desaparecidos y 246 heridos, aunque circulan por la prensa internacional cifras que hablan de 800, 900 o hasta ms de 1000 muertos. La precisin no es nada, los muertos de Hait se cuentan de a cientos con una liviandad inusitada. Como si slo   de cifras se tratase, y no de seres humanos, el da despus del paso del huracn la noticia en CNN internacional y cadenas afines no fue el impacto destructor en Hait sino la espera sensacionalista de la llegada de Matthew a Florida.

Mientras, en Hait, despus de la tormenta sobrevino la alerta por los brotes de clera que podran ampliar an ms la cantidad de vctimas, tal como sucedi luego del terremoto de 2010. Una semana despus, CNN en espaol anunci que s ira a cubrir la devastacin de Matthew con un mensaje elocuente a sus televidentes: solidarzate con este pueblo hermano que parece destinado a sufrir [1]. Por qu est Hait destinado a sufrir? En la relacin de esta pequea isla del Caribe con la llamada comunidad internacional es posible hallar algunas respuestas.

I

Hay un hecho en la historia contempornea muy poco estudiado y demasiado silenciado que es fundamental para entender la historia y el presente haitiano. Entre 1791 y 1804 se desarroll en la isla antillana un proceso revolucionario que culmin con la declaracin de la independencia de Francia y el establecimiento de la primera repblica negra libre.

La Revolucin de Hait cometi la osada de marcar con su irrupcin un desgarramiento irresoluble en la construccin de la modernidad encarnada en la Revolucin Francesa. Por qu? Porque desafi abiertamente las pretensiones universalistas de igualdad y libertad plasmadas en la Declaracin de los Derechos del Hombre de 1789 [2]. La gran paradoja fue que los afroamericanos de Hait se apropiaron de ese universalismo y con ese acto qued en evidencia el carcter ideolgico eurocntrico de la Revolucin Francesa, pues los derechos que este documento promulgaba no contemplaban a los esclavos. Su pretendido universalismo era a todas luces slo un particularismo, el que corresponda a los intereses del sector hegemnico, y que justamente por eso por ser el hegemnico- poda aparecer presentado como universal.

Se trata de la puesta al desnudo de la contradiccin entre la construccin de las ideas de igualdad y libertad basadas en la revolucin burguesa europea y la lgica de la esclavitud y la explotacin colonial, que permitan sostener -en trminos econmicos- a las metrpolis europeas. Y es que a menudo se olvida que la esclavitud fue un pilar imprescindible en el desarrollo y expansin del capitalismo moderno. Sin ella el comercio triangular (Europa-frica-Amrica) que est en el origen del sistema-mundo no hubiera sido posible. En otras palabras, la Revolucin de Hait hizo evidente la contradiccin entre el entramado filosfico poltico de la modernidad que propugna la libertad individual, la igualdad universal y la fraternidad humana, y la base material econmica sustentada por la esclavitud y el racismo que la legitima.

All posiblemente se encuentre la raz del silenciamiento escandaloso de la Revolucin de Hait que se mantuvo durante siglos en la historia oficial internacional. A pesar de que tuvo una gran influencia en el pensamiento de la poca [3], las categoras sociolgicas clsicas, las eurocntricas, eran y siguen siendo- insuficientes para dar cuenta de su complejidad. De ah que no slo se trat de una revolucin poltica -la nica revolucin de esclavos victoriosa en la historia de la humanidad- sino tambin de una revolucin conceptual que hizo estallar por los aires las categoras existentes. Proporcional fue la brutalidad de la represin posterior. La afrenta le cost demasiado cara a Hait. A partir de all, la comunidad internacional mantiene al pas atrapado en una espiral de colonialismo y expolio que sigue marcando su historia, siempre en nombre de buenas intenciones variables a lo largo del tiempo, las ms recientes la ayuda humanitaria, la reconstruccin y la democracia.

II

Tal fue la condena al olvido de la revolucin de Hait, y de Hait mismo, que en las conmemoraciones del bicentenario de las revoluciones de independencia en Amrica Latina, celebrado con pompas por gobiernos de distintos signos polticos, no hubo (a excepcin de Cuba y Venezuela) alusin alguna a aquella primera y radical revolucin que inaugur el proceso emancipatorio en la regin. No slo eso, sino que ya en pleno siglo XXI la historia de Hait sigue marcada por la intervencin militar y la devastacin econmica. En 2004, Jean-Bertrand Aristide, primer presidente elegido democrticamente, fue derrocado ante el silencio cmplice de la comunidad internacional liderada por EEUU, Francia y Canad [4]. El golpe se produjo justamente meses antes de cumplirse el bicentenario haitiano, y poco tiempo despus de que el mandatario anunciara que Hait exigira una reparacin histrica a Francia. Desde entonces el pas est intervenido por la ONU (Organizacin de Naciones Unidas) mediante la Misin de Estabilizacin de las Naciones Unidas para Hait (Minustah).

Luego del terremoto de 2010, la Minustah, las ONGS y una minscula pero poderosa lite local gobiernan el pas. Las consecuencias no pueden ser peores para la mayora de la poblacin. La debilidad institucional y los intereses predatorios se conjugan para dar lugar a un millonario negocio que florece da a da desviando fondos destinados a ayuda humanitaria y reconstruccin ante el encubridor mutismo de la comunidad internacional. Hasta el propio delegado de la OEA para Hait denunci la oenegizacin del pas y su entramado de corrupcin que desva los fondos hacia negocios privados [5]. En 2015 se conoci una investigacin que revela que la Cruz Roja recibi en 2011 500 millones de dlares para un proyecto de vivienda con los que construy hasta ahora un total de 6 casas [6]. Otro ejemplo es el ritmo exponencial de crecimiento de la construccin de hoteles de lujo (NH, Marriot, y al menos otros 10 resorts) mientras cientos de miles de personas an viven en campamentos y sin acceso a agua potable.

En ese contexto cobra sentido la disparidad entre las cifras oficiales de vctimas del huracn Matthew y las difundidas por grandes conglomerados de medios internacionales. El actual ministro del interior Franois Anick Joseph lo denunci con una frase lapidaria: ellos (las ONGs y la cooperacin internacional) quieren mostrar que la situacin es ms grave para recaudar fondos [7]. Fondos que como viene sucediendo desde hace aos no se destinan a ayuda humanitaria sino a inflar los bolsillos de un capitalismo del desastre [8], que revuelve las ruinas de un Estado dbil para convertir una supuesta ayuda internacional en un negocio construido sobre la base de la catstrofe humanitaria.

Conocida en el siglo XVIII como la perla del Caribe por su aporte decisivo a la expansin econmica de Francia, Hait seguir siendo la herida abierta de Amrica Latina mientras contine intervenida por una comunidad internacional que hace dcadas no es otra cosa que un eufemismo para legitimar prcticas colonialistas y predatorias en pases perifricos.

Notas:

[1] Ver http://cnnespanol.cnn.com/video/cnnee-haiti-dolor/

[2] Sobre el tema es recomendable el ensayo de Eduardo Grner (2010), La oscuridad y las sombras. Capitalismo, cultura y revolucin , editado por Edhasa: Buenos Aires.

[3] Por ejemplo, Susan Buck Morss (2005) documenta la influencia del proceso revolucionario haitiano en el desarrollo de la clebre dialctica del amo y el esclavo de Hegel, lector atento de los acontecimientos a los que acceda por la prensa de la poca. Ver Hegel y Hait. La dialctica amo-esclavo: una interpretacin revolucionaria , Grupo Norma: Buenos Aires.

[4] Este fue el segundo golpe de Estado perpetrado contra Aristide, que ya haba sido derrocado en 1991.

[5] Garca, J. La OEA denuncia que Hait est en manos de las ONG , entrevista a Ricardo Seitenfus, El Mundo, [4 de febrero 2010]. http://www.elmundo.es/america/2010/02/04/noticias/1265293571.html

[6] Ver https://www.propublica.org/article/how-the-red-cross-raised-half-a-billion-dollars-for-haiti-and-built-6-homes

[7] TeleSUR,   Hait denuncia negocio humanitario de ONGs tras paso de Matthew,   [08 de octubre de 2016] http://www.telesurtv.net/news/Gobierno-de-Haiti-denuncia-interes-de-negociar-con-situacion-humanitaria-20161008-0030.html

[8] Naomi Klein llam as a los negociados que se iniciaron ni bien la tierra dej de temblar en Hait en 2010.

Gisela Brito es investigadora CELAG

@giselasbrito

El artculo fue publicado en: http://www.celag.org/haiti-herida-abierta-de-america-latina/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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