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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-10-2016

Bucear debajo de la historia oficial

Carlos Carcione
Rebelin


La tentacin de empezar por los nmeros es enorme. Sin embargo esperaremos la diseccin y un anlisis con mayor profundidad de esos nmeros por parte de los luchadores sociales colombianos que dan la pelea dentro de su pas. Lo importante hoy, para nosotros y visto desde afuera, es encontrar aproximaciones a las respuestas para las preguntas que esos nmeros, grosso modo, plantean. Y no conformarnos con la historia oficial que tiene mltiples canales, a la altura de los oficiantes detrs del Acuerdo de Paz que acaba de ser congelado: Qu explicacin tiene la apata mayoritaria frente a un hecho que muchos calificaron de histrico? Es un triunfo de Uribe o una derrota de Santos? O dicho de otro modo, es un triunfo de la guerra sobre la paz? Cul es el lugar desde donde pararse para entender el resultado que invalid cuatro aos de trabajosas negociaciones?

Los nmeros gruesos ms destacados para nuestro anlisis son

El 63% de los colombianos y colombianas habilitados para votar se abstuvieron de hacerlo, es la ms alta tasa de abstencin de la historia del pas, solo superada por la eleccin presidencial de 1999. Es decir de 34 millones 900 mil ciudadanos habilitados para votar solo lo hicieron 12 millones 800 mil, mientras que 22 millones 100 mil colombianos, decidieron que lo que se defina en el plebiscito no era una decisin de la que tuvieran que participar.

Por otra parte, los 10 departamentos en los que triunf el SI, que son los que ms directamente sufrieron las consecuencias del conflicto, fueron tambin los departamentos con mayor ndice de abstencin . El triunfo del S en esos departamentos, aunque la distancia con el NO es contundente, se da sobre la base de un universo de votantes proporcionalmente mucho menor de los habilitados que en el resto del pas.

Mientras que los votos NO apenas rondan los 6 millones y medio y la diferencia de esta opcin sobre el S, es de poco ms de 65 mil votos; es importante sealar que la diferencia entre No y S es menor a la de los votos nulos que alcanzaron los 171 mil votos y de los no marcados (blancos) que fueron algo ms de 86 mil votos.

Nos atrevemos con algunas claves para interpretar el triunfo del NO

Primera clave: La gente no vio la importancia de participar del plebiscito

Ms all de las razones, polticas, culturales, econmicas, que puedan explicar este comportamiento del electorado, es evidente, que lo que se resolva no fue visto como un hecho que parta la historia de Colombia en dos y superaba las condiciones que llevaron a la guerra. No se entendi que sta paz con lo importante que ella es, trajera los cambios que la gente necesita o reclama. No se vio en el acuerdo, al menos en lo que fue presentado pblicamente por los protagonistas excluyentes del pacto, algo que indicara que haba que romper la larga tradicin abstencionista del pueblo colombiano. Donde, por ejemplo, los presidentes son elegidos con apenas algo ms del 20% de participacin de la poblacin habilitada para hacerlo. No hubo un quiebre en esta tendencia, por el contrario la abstencin fue, medida histricamente, la segunda ms alta. Porque ms all de la importancia del tema a decidir, que indudablemente tena alcances histricos, el sistema poltico colombiano con algunos maquillajes, es el mismo sistema elitista que le dio origen a la guerra y que sirvi para que las oligarquas gobernaran ms de medio siglo en medio de la misma y usndola como justificacin para las ms grandes aberraciones. As, al menos, se desprende de una reciente carta de la hija de Jorge Eliser Gaitn1. En este sentido, el reclamo de Asamblea Constituyente que lamentablemente abandon las FARC al inicio de la negociacin, facilit, desde entonces la permanencia de ese sistema repudiado histricamente por la poblacin.

Se comprob cmo verdadera la afirmacin que hacia pblicamente el premiado escritor William Ospina, y que reprodujimos en nuestro artculo Colombia: Cul Paz?2 : Algo en el corazn de la sociedad presiente que una paz sin grandes cambios histricos, una paz que no siembre esperanzas, es un espejismo, hecho para satisfacer la vanidad de unos polticos y la hegemona de unos poderes, pero no para abrirle el horizonte a una humanidad acorralada por la necesidad y por el sufrimiento El secreto para nosotros est encerrado en esa frase. Para entender a fondo el momento que se abre, tenemos la obligacin de descubrir qu es ese Algo en el corazn de la sociedad (y no solo en Colombia) que llev a que mucho ms de veinte millones de electores no vieran necesidad de expresarse en un momento histrico, entendieron que de esa caracterstica histrica slo predomin lo que la domesticada historia oficial podra ofrecer.

Segunda clave: Un acuerdo construido a espaldas de la participacin popular

Hay una fuerte insistencia en explicar que el triunfo del No se debi a que logr instalar el miedo entre la poblacin por las supuestas consecuencias de lo negociado, agitando fantasmas que no estaban en el acuerdo.

Esta posicin abre otra puerta a la comprensin del resultado, pero de sentido opuesto. Es evidente que al pedrsele a la poblacin la ratificacin de un acuerdo que no se conoca, del que no particip abiertamente, al que no pudo aportar, criticar o simplemente saber de qu se trataba y cunto podra mejorar la vida de esos sectores populares, no tena forma de saber qu era verdad y qu mentira, en los argumentos de los lderes del NO. Qu haba en el acuerdo que mostrar que haba que confiar en Santos, ministro de la guerra de Uribe en el momento de la liquidacin fsica de gran parte de la comandancia histrica de las FARC. Por qu confiar en l cuando fue el inventor de los falsos positivos. Y sobre todo por qu esta negociacin sera diferente de las tantas anteriores que terminaron en fracasos estruendosos y sangrientos.

As la campaa por el NO pudo instalar miedo y mentir descaradamente, o al menos logr colocar con mucho xito, la duda sobre la utilidad para la poblacin y el pas del acuerdo para cerrar el captulo militar del conflicto. Con el carcter oculto, secreto y secretista de las negociaciones y el acuerdo, Uribe pudo colocarse nuevamente en el centro de la escena, consolidando y haciendo fuerte un nmero que, si la poblacin hubiera podido ser parte de los debates y hubieran sido escuchadas sus opiniones, no hubiera tenido sustento. En sntesis, al no ser tomados en cuenta para decir su opinin mientras se construa al acuerdo, no creyeron que un gobierno que tiene un enorme y justificado rechazo por las polticas econmicas y sociales que aplica, y que representa cabalmente a un ala de la oligarqua colombiana con su tradicin guerrerista y genocida incluida, iba a construir un acuerdo favorable al pueblo en un tema tan trascendente como el de la paz.

Tercera clave: La soberbia de las cpulas oligrquicas

Pero por qu, el sector de la cpula tradicional de la oligarqua colombiana no vio venir la derrota en el plebiscito? O al menos no previ lo ajustado del resultado? Por qu Santos arriesgo a poner en peligro el trabajoso acuerdo que le llev concretar cuatro largos aos. Y aqu hay que buscar en la psicologa de esas cpulas, en su nivel de conciencia oligrquico, y en sus disputas internas, all es donde est una de las claves principales de este evento.

El plebiscito no era necesario para la puesta en prctica de los acuerdos alcanzados. El Tribunal Constitucional ya lo haba indicado: de aprobarse el acuerdo en el Plebiscito, la aplicacin del mismo la manejara el Parlamento y slo en caso de derrota el Plebiscito era vinculante.

Pero Santos, como vocero de un ala mayoritaria de la oligarqua, quiso aprovechar para aplastar a un sector atado por la inercia y la rutina a los viejos negocios que facilit la guerra como, por ejemplo, el Narcotrfico. Y obligar a ese sector a adaptarse apresuradamente, a los nuevos y agresivos negocios del Capital Financiero en la regin, que tienen que ver con la ofensiva extractivista minera, la agricultura masiva en grandes territorios con agro txicos y profundizar el extractivismo petrolero, hoy la principal fuente de exportaciones de ese pas. Para ello necesitan liberar lo ms pronto posible los territorios que controlan principalmente las FARC. Y en el camino completar la limpieza de la cpula poltica de los elementos asociados al Narco de los cuales lvaro Uribe Vlez es el representante ms connotado. En realidad para Santos el plebiscito era la forma de convalidar su triunfo en esa pelea interna de las cpulas oligrquicas. Y Uribe, por su parte, necesitaba oponerse por exigencia de una parte pequea pero importante, por el poder que maneja, de su base social y sobre todo, en defensa propia.

Por eso para Santos no importaba la participacin popular ni en el debate ni en la decisin final en el plebiscito. Crey era suficiente agitar sin explicar la alternativa de la Paz contra la calamidad de la Guerra. Y por eso Uribe Vlez, inmediatamente despus del triunfo del NO pidi reunirse con Santos y fue recibido, para que su sector fuera integrado a las negociaciones, porque est en su naturaleza de clase no ir contra el Capital Financiero Internacional. La opcin SI o la opcin No, ms all del debate sobre Paz o Guerra, que no lo hubo, expresaba sobre todo una pelea interna a nivel de dos sectores de la oligarqua colombiana y sus voceras ms destacadas.

Ellos, los dos, Santos y Uribe utilizaron a la gente como carne de can de las maniobras de su pequea guerrita de entrecasa. No les importa el pueblo ni su opinin, lo miran desde su pedestal.

Dos ejemplos son ilustrativos del desprecio que tienen estas cpulas por lo que la gente piensa o decide. Son smbolos contundentes: el primero es el fastuoso acto protocolar de firma de los acuerdos. El segundo una declaracin de Santos a la prensa de su pas sobre la pregunta que hubo que contestar en el plebiscito, al momento de anunciarla. Los dos pintan de cuerpo entero ese desprecio de las cpulas.

El 26 se septiembre, una semana antes de que la poblacin tuviera que votar, 2500 invitados de la ms alta sociedad colombiana e internacional, fueron convocados a la ciudad de Cartagena para asistir al momento de consagracin de la historia oficial. Entre ellos 15 jefes de Estado, adems del jefe de la diplomacia Gringa John Kerry y el de la diplomacia Vaticana Cardenal Paroln, el secretario general de ONU y los presidentes de los pases sede y garantes de las negociaciones. Como seal el jefe de las FARC durante el acto, el pueblo estuvo ausente de ese evento. All Santos luego del vuelo rasante de un avin de guerra de fabricacin y tripulacin? Israel que alarm al jefe de las FARC, se prob el traje con el que pasara a la historia. Ya estaba ensayando el discurso que dir en Oslo cuando le entreguen su premio Nobel.

El otro hecho, es un detalle que define su soberbia. Al momento de anunciar el plebiscito, Santos es interrogado por el periodismo sobre la pertinencia de la pregunta a la que en ese acto habra que responder por Si o por No. Y l contest, mostrando todo su linaje: El Presidente tiene facultad de hacer la pregunta que le d la gana3.

Nunca tuvo en cuenta que si el pueblo haca lo que le daba la gana y no participaba de la convocatoria para apoyar un pacto del que era un invitado de piedra, se vera en una situacin tan absurda para l como la actual: Con un acuerdo ya festejado y firmado que se congela, con un premio Nobel por una Paz que todava no puede ser puesta en prctica. Habindole entregado, en bandeja de plata, la llave para la Paz a Uribe. Y con unas calles llenas de multitudes de jvenes estudiantes que afirman que quieren la paz ms all de lo que hayan votado en el plebiscito, y que lo que rechazan es a las cpulas. Para ellos debera haber sido el Nobel, porque ellos s que estn empezando a escribir la nueva historia de Colombia, una que est muy lejos de ser la historia oficial.

Notas:

1 Carta de la hija de Jorge Eliecer Gaitn al presidente Santos, a Timochento FARC y Gabino ELN http://www.aporrea.org/internacionales/n298367.html

2 Colombia: Cul Paz? http://www.aporrea.org/internacionales/a234583.html

3 'El Presidente tiene facultad de hacer la pregunta que le d la gana' http://www.eltiempo.com/politica/gobierno/declaracion-del-presidente-santos-sobre-la-pregunta-del-plebiscito/16688649

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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