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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-10-2016

Lo otra narrativa y Jaime Castillo Petruzzi

Vanessa Prez y Ral Garca
Voces en lucha


Hace unos meses, durante nuestra estancia en Lima, visitamos el centro penitenciario Castro Castro, ubicado en el distrito de San Juan de Lurigancho, uno de los ms poblados de Latinoamrica con ms de un milln de habitantes censados. All, entre muros de cemento, conocimos a una de esas personas que no se arrodillan ante la tirana. Amrica Latina hace rato que sabe de l. Jaime Castillo Petruzzi, chileno de nacimiento, peruano por accin y reclusin e internacionalista por eleccin. Su historial de revolucionario podra llenar pginas y pginas. Hoy nos detenemos en el hombre para, as, inevitablemente, hablar del revolucionario.

El hombre, un hombre de hueso y carne que pasea por Castro Castro con su dignidad intacta. Las crceles son como ciudades concentradas en las cuales todas las contradicciones del modelo se palpan de manera extrema, nos comentaba un compaero paraguayo. Y en esas ciudades hay unos cdigos que uno debe manejar para moverse y sobrevivir. Jaime los conoce como la maana al sol. Camina a paso firme con su gran envergadura de metro ochenta y tres y saluda educadamente, con cortesa carcelaria, a cada uno de los presos con los que se cruza. 23 aos de crcel no le han doblegado. Mas al contrario, transmite una energa contagiosa que crece cada da. Y es que cada da de esos 23 aos, a pesar de las muchas dificultades atravesadas, ha seguido construyendo, creciendo, estudiando, reflexionando, discutiendo, riendo, soando. Muchos al cruzarse con l le llaman profe: en el pequeo espacio habilitado como biblioteca da clases de francs e italiano; elabora cermica para autogestionarse; ha cursado diferentes estudios universitarios; conserva una forma fsica extraordinaria y ha enseado artes marciales a algunos internos. Y una de sus mayores alegras en estos aos: su compaera y los dos hijos que ha engendrado dentro de prisin. Al conocerlo uno entiende que la crcel se convierte en el espacio obligado en el cual un revolucionario debe seguir amando el mundo para transformarlo. En su pabelln las cosas funcionan ordenadamente y de manera igualitaria. Todo es limpio. Todos se respetan y se forman. Y eso es lo que te salva.

Este octubre, Jaime sale de la crcel despus de ser capturado en 1993 por ser miembro del Movimiento Revolucionario Tupac Amaru, MRTA, un grupo subversivo de vocacin latinoamericanista que en 1984 decide alzarse en armas para combatir un sistema estructural y fcticamente corrupto que condena a la exclusin social a una gran parte de la poblacin en el Per. Petruzzi, despus de un largo historial que lo llev desde el MIR chileno hasta la Nicaragua Sandinista, se sum a la causa peruana a finales de la dcada de los 80.

La narrativa oficial, hegemnica y totalitaria ya lo ha anunciado: cabecilla del MRTA ser expulsado a Chile en octubre. Y aaden la idea es que ni siquiera pise la calle, que lo cojan de ah, no vea la luz y se vaya de frente al avin. Y hay que entender por qu lo dicen, y es que si Jaime pisara a sus 59 aos la ciudad de Lima y viera en lo que se ha convertido, los poderes fcticos que han gobernado y gobiernan quedaran en evidencia cmo fue posible que despus de asesinar y encerrar a los y las rebeldes no fueran capaces, ya sin piedras en el camino, de construir una sociedad digna? Al parecer porque nunca lucharon para ello, y actualmente Per tiene la sociedad que han construido aquellos que se llamaron vencedores y que sus ciudadanos legitimaron con el voto obligatorio. Quizs si hubieran ganado los que a da de hoy siguen presos y presas la sociedad sera otra. Pero quin se plantea estas cuestiones? Hace unos das nos deca un prisionero poltico colombiano mientras se daba a la labor de tejer un bolso: estas son las consecuencias de no haber ganado la guerra.

La sociedad mercantilista ha asumido la estrategia de no llamar a las cosas por su nombre y considerar como verdad una gran mentira. Hay un captulo en la historia moderna que dio muchas pistas al modelo capitalista. Hablamos de la Alemania nazi, que de la mano del maestro de la propaganda Goebbels instal una gran mentira como poltica de estado. Algo similar sucedi en Per. De la mano del dictador Fujimori toda rebelin contra la opresin fue llamada terrorista, y en ese momento es cuando se dej de llamar a las cosas por su nombre. Tal y como afirma el principio de simplificacin y del enemigo nico goebbelsiano, todo cabe dentro de la idea de terrorismo.

Aquellos que convierten en objetivo militar y poltico a quienes luchan en contra de la injusticia slo evidencian la naturaleza de su ser, de sus creencias y de sus intereses. Sin embargo, son capaces de penetrar en el inconsciente instalando la gran mentira: que sern ellos quienes salven el pas de las garras del terror. Esta narrativa fue pregonada por los grandes medios de comunicacin. Mientras la violencia estructural era alimentada y creca la pobreza en los mrgenes, se instalaba en la poblacin la poltica del miedo. Miedo a salir a la calle. Miedo al asalto. Miedo al asesinato. Miedo a la delincuencia. Miedo a la pobreza. Miedo a pensar diferente. Todo aquel que no piense como nosotros piensa contra nosotros. Hoy, la poltica del miedo ha triunfado en el Per, y prcticamente todo lo que huele a izquierda, y ni qu hablar de insurgencia, es estigmatizado y tildado de terrorista sin remontarse a los orgenes de las cosas. Tan grave es la historia que en la segunda vuelta de las ltimas elecciones la disyuntiva estuvo entre la mafia de la familia Fujimori o la derecha educada y neoliberal de Pedro Pablo Kuczynski.

La pregunta que se deriva de esto no puede ser otra que cmo hacer que esta gran mentira sea desterrada y desplazada de la narrativa oficial y se vuelva a llevar la verdad a su lugar origen, a su elemento, a llamar a las cosas por su nombre y a construir un relato que instale una nueva hegemona en la cual seres como Jaime Petruzzi sean valorados como lo que son, grandes revolucionarios que un da decidieron abandonar sus pequeas comodidades para luchar por la construccin de un mejor mundo posible. De modo que estamos en la obligacin moral de reescribir el citado titular: Jaime Castillo Petruzzi, Torito, libre de las rejas del terrorismo de Estado.

www.vocesenlucha.com



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