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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-10-2016

De una vasija de barro

Kintto Lucas
Rebelin


ME VOY A VOLVER

Caverna Propia
Me fui a volver y ahora estoy entrando en una caverna, en un centro comercial, una cueva, un templo, un espejo, la televisin, el internet, un Parlamento, una casa de gobierno, un partido poltico, una ong, la globalizacin econmica, la OEA, el consumo, el capitalismo, o tal vez una vasija de barro. En qu caverna estoy finalmente? Es una buena pregunta. Una buena interrogante. Depende, siempre depende de uno en qu mundo quiere ingresar, en qu caverna entrar, en qu historia. Cada uno decide su propia caverna. Hay cavernas y cavernas. Una caverna, por ejemplo, puede ser el Centro Comercial, como lo describe el Premio Nobel de Literatura Jos Saramago en su novela La Caverna, ese lugar que miles de personas visitan da a da en las ciudades. Otra en cambio, puede ser el espejo en el que nos miramos diariamente y que, tal vez nos conozca ms que nosotros mismos. En todo caso, cada cual elige su propia caverna.

Vasija de barro
La vasija de barro, esa una caverna ms acogedora, que puede recibirnos en nuestro ltimo viaje. Bueno, no se si es el ltimo pero, al fin de cuentas, es un viaje ms. Al escuchar a Paco Ibaez cantando Vasija de barro, enseguida recuerdo a ese maestro y gran amigo Jorge Enrique Adoum, quien siempre deca que esa era una de las versiones que ms le gustaba. Recuerdo tambin sus palabras cuando contaba cmo surgi esa cancin que se transform en un himno de Ecuador y Amrica Latina, cuando nos encontrbamos para tomar algn trago, hablar de poltica, de literatura y de la vida, en el Ceviche que nos reunamos una vez al mes. Buenos recuerdosTambin hay que escuchar la versin original de Benitez y Valencia, que fueron quienes le pusieron la msica.
La historia fue ms o menos as. Noviembre de 1950, El Origen, un leo recin pintado por Oswaldo Guayasamn todava estaba fresco en la sala de su casa en la Galpagos y Venezuela, en el Centro de Quito. Los invitados fueron llegando a la fiesta organizada por el pintor y empez a circular el anizado Mallorca.
La obra, que reproduca a una madre con su hijo en el vientre, en forma de vasija de barro, prendi la imaginacin del escritor Jorge Carrera Andrade, quien camin hacia la biblioteca y tom un libro que por casualidad era el primer tomo de la novela En busca del tiempo perdido de Marcel Proust.
Luego lo abri en la contratapa interior y escribi los primeros versos. Luego pas el libro al poeta Hugo Alemn. Sigui el pintor Jaime Valencia. Y finalmente Jorgenrique corrigi algunas slabas y termin el poema diciendo-escribiendo los ltimos versos. Jorge Carrera Andrade se acerc al msico Gonzalo Bentez y le dijo: Vea Gonzalo, esto con msica tiene que ser una belleza. Potolo Valencia y l trabajaron la msica, la ensayaron un ratito y volvieron para decirles: ac est la cancin... Despus la cantaron muchas veces hasta la madrugada. Hay una versin excelente de Paco Godoy en el piano y la voz de Xavier Rivadeneira, que tambin vale la pena escuchar a la hora de recorrer las decenas de versiones realizadas en el mundo sobre La Vasija de Barro. Y, por supuesto, la de Csar Isella.

El Bolero de Ravel
Los crculos del tiempo. Sin querer, Proust haba sido cmplice de la creacin de un poema y cancin que seran imagen andina y latinoamericana. El francs, que se haba introducido en el laberinto de la memoria y del sueo permanente buscando el tiempo perdido, en una novela de 3000 pginas, algo as como su propia caverna personal, y la caverna de una burguesa decadente, de La Francia del fines del siglo 19 y principios del 20. El libro de Marcel Proust una dos momentos, dos historias, dos realidades. A mi se me ocurre ahora unir en la memoria y en la computadora dos msicas, dos creaciones que traspasaron su momento, y que tal vez para algunos no tengan nada que ver. Pero para mi, un hilo perdido en el tejido de la historia las acaba de unir. El Bolero de Ravel es una creacin que marc la poca de Proust. Pero adems Celeste Albaret, famosa ama de llaves de Proust en la realidad, y personaje en su obra, fue luego cuidadora de la Casa-museo de Maurice Ravel. Bolero traspas la caverna de su tiempo como la Vasija de Barro. Dos momentos, dos creaciones, dos msica en el crculo del tiempo. Ahora, sera un momento adecuado para irme a volver de una genial interpretacin para violn del Bolero de Ravel.

Centro Comercial
Si bien Vasija de barro traspas los tiempos del pentagrama musical, la vasija de barro ya no es un espacio de la despedida ultima y el barro est en extincin, aunque siga siendo el mejor material para construir. Ahora, hay otra caverna muy distinta a la Vasija de Barro, con sentidos simblicos diferentes. Una caverna que representa otro mundo, un mundo. El Centro Comercial es la caverna de nuestro tiempo dice Jos Saramago. Eduardo Galeano, en cambio, describe al Centro Comercial como el templo donde se celebran las misas del consumo. Un smbolo de los mensajes dominantes: existe fuera del tiempo y del espacio, sin edad y sin raz, y no tiene memoria.
En La Caverna, Saramago representa en una alfarera un mundo que se va extinguiendo y en el Centro Comercial un mundo que avanza. Pero en Centro es tambin un lugar en la ciudad que encubre la globalizacin econmica y sus efectos perversos como el consumismo, la homogenizacin cultural, la aceptacin de un mundo nico, la renuncia a pensar y a debatir, el pensamiento nico. Segn el escritor portugus, representa adems una forma de totalitarismo en la cul se estn formando los seres humanos.

Al ir de caverna y en caverna tal vez, de un momento a otro se pueda escuchar otra msica, otra historia, otra realidad, otra fantasa, otro mundo, que al final de cuentas es el mismo mundo, otro laberinto hay que pasar para entrar a esta caverna. La msica nos lleva a ese laberinto, sigamos a esa msica, sigamos su camino El laberinto del fauno, provoca sensaciones diversas. Es una mezcla de paz, tristeza, ternura y soledad. La msica siempre nos dice algo, nos hace sentir algo, la msica en este caso es como un mensaje de la pelcula. El laberinto del fauno es una obra maestra del cineasta mexicano Guillermo del Toro. Recorrer el laberinto es entrar en la guerra civil espaola, esa caverna del dolor. Pero es tambin entrar en los ojos de una nia que se aferra a su inocencia mientras el mundo de su alrededor se desmorona, esa caverna de la ternura y la esperanza de que todo cambiar. Es un relato de la vida y de la muerte, de la fantasa y la realidad, del pasado y el futuro, del dolor y la esperanza. La imaginacin de la nia, hija de la guerra, espanta los horrores que soporta. Quin puede decir que la imaginacin de una nia no es la realidad? Quin puede afirmar que el libro de las encrucijadas no es la realidad?

Derecho al delirio
Al salir del Laberinto del Fauno y dejar atrs el libro de las encrucijadas, tal vez sea un buen momento para delirar, un buen momento para pensar que ms all de la caverna del Centro Comercial, y del consumo, y del capital hay otro mundo distinto, tal vez muy raro para algunos, pero posible. Siempre es posible otro mundo, siempre otro mundo es posible. Claro que sera la hora de irnos a escuchar a ese gran amigo que se nos fue el ao pasado, pero que sigue ah siempre. Tantas conversas en el camino, y aquellos ltimos vinos que nos tomamos frente al Teatro Sols, cuando hablamos de todo y miramos la vida por una ventana de recuerdos. Afuera, una gara finita, fra, montevideana. El derecho al delirio en la palabra de Eduardo Galeano y su relato vivo. Que tal si deliramos pensando que otro mundo es posible?

La muerte
Cuando se mira una vasija de barro y dentro de ella el crneo de una calavera. Bueno, cuando se mira el crneo de una calavera, no se sabe si es de un rico, de un mendigo, de un sabio, de un poderoso, de un farsante. Lo nico que indica es el abismo por el que sucesivamente seremos todos devorados. El futuro al que todos llegaremos algn da. El horizonte nunca soado. El dspota y el ingenuo, el revolucionario y el acomodado, el traidor y el hroe, el ministro y el obrero, el creyente y el ateo, el cuentero y el que le cree caminan por ese destino. Finalmente ah seremos todos iguales Pero Saramago tena una versin particular sobre la muerte. Nosotros creemos que la muerte surge de un momento a otro, y la muerte est con nosotros desde que nacemos hasta que en un determinado momento asume el nombre de una persona. Nuestra pequea venganza es que la muerte se muere con nosotros mismos. Cuando nos morimos, ella ya o matar a nadie ms.
Del portugus Saramago vamos a Jos Luis Sampedro ese extraordinario escritor cataln, humanista, economista, que pregon hasta su muerte en el 2013, cuando tena 96 aos, una economa ms humana, ms solidaria, capaz de contribuir a desarrollar la dignidad de los pueblos. Tambin hasta esos das analizaba la muerte desde una mirada vital. No era pesimista al hablar de la muerte, no se indignaba con ella, pero se indignaba con la indiferencia de la gente, con la muerte que est dentro de la caverna del consumismo, con la corrupcin que se esconde dentro de una sociedad dnde todo se convierte en mercanca. La corrupcin muestra que hay unos dispuestos a venderse y otros que dispuestos a comprarlos, deca San Pedro.
Si seguimos el hilo del tejido que las voces y las historias van construyendo a los largo del telar, podemos ver que la muerte no est en la vasija de barro. La muerte no est en la calavera dentro de la vasija de barro, la muerte es parte de otra caverna, la caverna el capital. La dictadura de hoy es la dictadura del consumo deca el escritor portugus. Hemos dejado de ser ciudadanos y somos solo clientes. Sus palabras y las de San Pedro son claras.
En 1989, con su cancin Elega del indio, basada en una carta del Jefe Seattle al Presidente de Estados Unidos, el do uruguayo Los Zucar nos deca que no podrn comprar la naturaleza y los pueblos con dinero Veintin aos despus con su cancin Latinoamrica, los portorriqueos Calle 13 mueven al mundo con un mensaje de identidad latinoamericana. Y gritan que el capital no podr comprar el viento, el sol, la lluvia. Calle 13 con la colombiana Toto La Momposina, la peruana Susana Baca y la brasilea Mara Rita interpretan la mejor versin de LatinoamricaDe la utopa de Los Zucar en 1989 a la de Calle 13 en 2010 con mensajes similares, llenos de vida. La utopa sigue viva.
Tal vez no todo se pueda comprar y vender, como decan Jos Luis Sampedro y Jos Saramago, pero ahora mucho se compra y vende en el libre mercado, incluidos el viento, la lluvia y algunos pueblos. El capitalismo se reinventa a si mismo. La Caverna de Wall Street est ah para recordarnos

Caverna de simulacin
La Caverna tambin puede ser una mscara, una ciudad, un miedo, un misterio, una simulacin. Hoy el mundo vive para la simulacin. Las experiencias y relaciones existen muchas veces para la simulacin. El selfie y las redes sociales son una prueba irrefutable de eso. Son una caverna para la simulacin. Pero a la vez son una irona de la realidad, pues muchas veces solo son una representacin de la realidad. La triloga Matrix de los hermanos Wachowski, pone en discusin a travs de la ciencia ficcin el debate sobre la realidad en el mundo de hoy. Qu es la realidad?, pregunta uno de los protagonistas. Y responde: bienvenido al desierto de los real.
Ms all de las muchas cavernas y de la realidad virtual, la realidad est ah y es necesario seguir caminando. La salida no es escapar. Porque algn da finalmente escampa, siempre escampa, como dice el grupo uruguayo La Vela Puerca.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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