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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-10-2016

Son las recientes protestas de los estudiantes paraguayos el comienzo de un despertar poltico?
La primavera estudiantil paraguaya

Gustavo Setrini
Rebelin


Lxs estudiantes universitarios estn haciendo historia en Paraguay, a travs de la denominada La Primavera Estudiantil. A lo largo de las ltimas semanas, ellxs han despertado una de las ms grandes movilizaciones en la historia del pas, demandando reformas democrticas en los estatutos de la Universidad Nacional de Asuncin (UNA). Si el estudiantado logra su meta, ser la primera vez en la historia moderna del pas en que reformas de importancia nacional resultan de la presin de los movimientos sociales. El xito que lxs manifestantes estudiantiles han tenido, tanto para movilizar un apoyo masivo como para despertar una empata nacional, revela importantes cambios en la poltica paraguaya y tiene el potencial de engendrar transformaciones an ms profundas.

Comenzadas a fines de agosto, las manifestaciones han congregado a miles de estudiantes y unificado las 12 facultades de la UNA en una huelga y en una serie de tomas que han paralizado el campus. Lxs estudiantes demandan cuatro reformas bsicas de gobernanza de la Universidad: que se elimine la mayora absoluta actualmente sostenida por docentes en la Asamblea Universitaria, la cual est compuesta por representantes del profesorado, del estudiantado y de los egresados de las 12 facultades; que lxs representantes sean limitadxs a una sola reeleccin a los rganos de gobierno; que se prohba la eleccin de individuos que ocupan cargos de confianza dentro de la universidad; y que se establezca una comisin electoral independiente para regular las elecciones universitarias.

Como respuesta a las presiones de lxs estudiantes, la Asamblea Universitaria se reuni el 29 de septiembre a debatir y votar sobre las propuestas reformas. Como en dos ocasiones anteriores en los ltimos dos meses, la asamblea desisti de aprobar las demandadas reformas, provocando nuevas rondas de manifestaciones estudiantiles. A comienzos de octubre, el conflicto se ha agudizado a la medida que lderes universitarios y una faccin aliada de lderes estudiantiles desarrollan las elecciones de representantes a la Asamblea Universitaria. Manifestantes estudiantiles y docentes han boicoteado estas elecciones, calificndolas como potencialmente ilegales y claramente ilegtimas en el contexto de la crisis actual. Las prcticas anti-democrticas llevadas a cabo durante el proceso eleccionario como el ocultamiento del cronograma electoral y la falta de un periodo de presentacin e impugnacin de candidaturas han reprimido la participacin y la competencia electoral, permitiendo que los lderes universitarios elijan a dedo candidatos que responden a sus intereses. Lxs estudiantes exigen la prrroga de las elecciones hasta que se aprueben las reformas al estatuto, e incluso ya han logrado la suspensin de las elecciones en las Facultades de Agronoma, Ingeniera y Medicina por medio de un pedido de impugnacin al tribunal de justicia electoral.

Un ao conflictivo en la Universidad Nacional de Asuncin

Las ocupacin y las protestas actuales se iniciaron el 24 de agosto, cuando la Asamblea Universitaria se opuso a votar por las reformas propuestas por La Comisin Especial para la Reforma del Estatuto de la Universidad Nacional de Asuncin (REUNA) luego de 8 meses de negociaciones. Est comisin fue conformada por estudiantes, docentes, y decanos con la tarea de elaborar un borrador de los nuevos estatutos y dar fin a una ola de protestas que emergi un ao atrs, luego de que estudiantes sacaran a la luz un escndalo de corrupcin de la mxima autoridad universitaria. Durante la ocupacin del rectorado de la Universidad, lxs estudiantes recuperaron documentos que comprobaban graves actos de corrupcin y nepotismo del Decano de la Universidad, Froiln Peralta, quien haba asignado mltiples salarios a los parientes y amistades de su ex secretaria.

Una serie de estrafalarias escenas se desplegaron durante la ocupacin. Una administradora universitaria encapuchada intent entrar al rectorado y robar documentos; una secretaria empez a comer documentos para eliminar la evidencia de los casos de corrupcin luego de ser descubierta y detenida por estudiantes en las puertas del campus. La fiscala investig la escena y registro la evidencia, luego de largas demoras y solo bajo el escrutinio y la presin de activistas estudiantiles. Una crisis de liderazgo se desat luego de que Froiln fuera arrestado y 12 funcionarios administrativos fueran imputados por el cobro indebido de salarios. La crisis termin con el nombramiento de nuevos lderes universitarios que acordaron negociar con lderes estudiantiles sobre reformas de gobernanza en la Universidad. En total, las movilizaciones del ao pasado impulsaron la renuncia de 74 administradores y 232 profesores, decanos, y vice decanos y la imputacin de 42 funcionarios universitarios.

Inspirada por hechos de corrupcin, la indignacin estudiantil tambin ha expuesto la amplia gama de abusos personales y polticos perpetrados impunemente por docentes y lderes universitarios, a causa de la ausencia de mecanismos de transparencia y rendicin de cuentas en la institucin. Tradicionalmente, las autoridades universitarias han distribuido salarios y posiciones lucrativas a miembros del Partido Colorado y a conexiones personales, callando voces disidentes a travs de su marginalizacin, amedrentamientos y la amenaza de despido.

Segn Mauricio Portillo, representante estudiantil en la facultad de veterinaria, docentes ejercen control sobre los centros de estudiantes con el apoyo de estudiantes en peligro de aplazo. Para asegurar sus notas, estos estudiantes trabajan para marginalizar posturas crticas y reformistas entre sus compaeros y proteger los privilegios de los docentes en instancias de representacin estudiantil.

El privilegio poltico gozado por el profesorado permite graves abusos de poder en las aulas de la UNA. Autoridades universitarias se apropian de recursos designados para la expansin y mejora de los programas acadmicos. La contratacin y proteccin de investigadores e instructores no calificados frena la produccin acadmica y cientfica de la institucin, y obstaculiza las innovaciones curriculares y pedaggicas necesarias para que la formacin universitaria alcance estndares internacionales en Paraguay. En junio, un profesor de la Facultad de Medicina fue imputado por acoso sexual y, durante las ltimas manifestaciones mujeres estudiantes, han denunciado prcticas sistemticas de coercin sexual en dicha institucin. Estudiantes de la Facultad de Derecho han reportado casos de docentes que hacen llamadas telefnicas das antes de los exmenes finales y solicitan pagos a los alumnos para aprobar sus exmenes.

Los lderes universitarios han respondido al creciente movimiento estudiantil con amenazas, amedramientos, y violencia fsica. Durante la ocupacin del ao pasado, los estudiantes descubrieron carpetas en las cuales administradores haban acumulado documentos registrando las actividades y posteos en las redes sociales de lderes estudiantiles disidentes; una prctica que recuerda al aparato de inteligencia utilizado para eliminar a la disidencia poltica por medio de acoso, arresto, tortura, y desaparecimiento forzoso durante los 35 aos de la dictadura Stronista (1954-1989). Abundan ejemplos ms explcitos de la represin del movimiento estudiantil. Diecisiete estudiantes de la Universidad Nacional del Este fueron procesados luego de haber ocupado oficinas universitarias para evitar la destruccin de documentos que podran comprobar hechos de corrupcin cometidos por funcionarios de la universidad.

A fines de septiembre, la Fiscala de San Lorenzo orden la detencin de cuatro dirigentes estudiantiles, por privacin de libertad a los miembros de la Asamblea Universitaria, luego de que miles de estudiantes haban rodeado el edificio donde las autoridades estaban reunidas para discutir las reformas de los estatutos de la Universidad. La orden fue levantada posteriormente, pero sta es una tctica comn utilizada por los fiscales para intimidar a los dirigentes sociales y desmovilizar a sus seguidores.

Luego de la ltima asamblea universitaria, la polica detuvo e interrog a cuatro guardias privados de seguridad contratados por el Decano de la Facultad de Medicina despus de que stos hayan asaltado y amenazado a dos estudiantes manifestantes con una cadena de metal y otras armas. El decano de la Facultad de Filosofa acus a dirigentes estudiantiles de tomar rdenes y recibir vveres de extranjeros y declar lcito repelar la violencia con violenciahaciendo eco del xenofbico y autoritario discurso de seguridad de la dictadura paraguaya.

Las autoridades de la UNA tambin ejercen censura ideolgica, particularmente en la Escuela de Ciencias Sociales, que depende de la Facultad de Derecho una institucin que est profundamente atada a la tradicin autoritaria del Partido Colorado. Esto es un legado directo de la dictadura, la cual ha prohibido la enseanza de Ciencias Polticas en Paraguay de manera a limitar la construccin de un pensamiento poltico crtico disidente. La Universidad Nacional ha ofrecido licenciaturas en ciencias polticas y sociologa solamente a partir del 2003, y la malla curricular, la contratacin de docentes y la administracin de la escuela ha sido sometido a un manejo politizado y corrupto por directores de la Facultad de Derecho.

El ao pasado, los estudiantes de la Escuela de Ciencias Sociales levantaron su toma slo luego de haber impulsado la renuncia del director y la firma de un acuerdo con el director interino para iniciar la desanexin de la institucin de la Facultad de Derecho, un primer paso hacia la creacin de una Facultad de Ciencias Sociales. Hasta la fecha, este acuerdo ha sido ignorado, y como resultado, estas disciplinas, cruciales no solo para un debate poltico informado, sino para el mejoramiento de la administracin pblica, continan severamente subdesarrolladas en Paraguay.

El contexto de resurgimiento del autoritarismo en Paraguay

El resurgimiento del control autoritario y partidario de la UNA y la masiva resistencia estudiantil son emblemticas de tensiones crecientes acerca del futuro poltico paraguayo. La protesta estudiantil forma parte de un conjunto de conflictos que se desatan luego de una dcada de convulsivo cambio poltico. En 2008, seis dcadas de hegemona del Partido Colorado fueron interrumpidos cuando el ex Obispo Fernando Lugo lleg al poder con una coalicin electoral contradictoria compuesta por el oligrquico Partido Liberal y nuevos partidos de izquierda con poca fuerza electoral. Durante esta corta apertura democrtica, ex representantes de la sociedad civil ocuparon instituciones del Estado para impulsar una serie de reformas, incluyendo una mejor cobertura y acceso a servicios de salud pblica, reformas del servicio civil y la renegociacin de las remesas que recibe Paraguay del gobierno brasilero en concepto de electricidad generada por Itaip Binacional. Al mismo tiempo, el Partido Liberal, por primera vez en generaciones, tuvo acceso a las arcas del Estado para promover su mquina poltica.

Estos cambios debilitaron el control del Partido Colorado sobre los recursos estatales, que sostenan su monopolio poltico. Sin embargo, los colorados conservaron el control del parlamento y, junto con sus contrapartes oligrquicas del Partido Liberal, bloquearon cambios legislativos. En 2012, el Parlamento se convirti en el centro de las crticas mediticas sobre la corrupcin y el clientelismo, llevando a inditas protestas ciudadanas. En ese contexto, los legisladores de los partidos mayoritarios aprovecharon un violento conflicto de tierra en el distrito de Curuguaty para destituir al presidente Lugo, en un juicio poltico calificado como golpe parlamentario por observadores internacionales.

El juicio quebr la coalicin que haba llevado a Lugo al poder, rompiendo el naciente movimiento de protestas en facciones partidarias, y desacreditando al Partido Liberal despus de unos breves meses de haber usurpado la oficina ejecutiva. Todo ello cement el camino para que el Partido Colorado volviera al poder en las elecciones de 2013. A partir de entonces, la direccin de la sociedad paraguaya y el carcter del Estado entraron en disputa. El Partido Colorado est dividido entre una faccin autoritaria tradicional, que permaneci fuerte en el Parlamento, y una faccin empresarial prebendaria, liderada por el Presidente Horacio Cartes, quien ha provedo al partido de los recursos financieros necesarios para mantener su fuerza electoral. Mientras tanto, la oposicin ha permanecido dividida entre la izquierda minoritaria y el ideolgicamente conservador Partido Liberal.

En este contexto, Paraguay ha visto una llegada tarda de los discursos neoliberales que otros gobiernos latinoamericanos desarrollaron en 1990; discursos que tienen como fin promover las alianzas pblico-privadas, la privatizacin, y la liberalizacin internacional financiera. Irnicamente, en el caso paraguayo, este discurso ha justificado la expansin ms acelerada de la deuda pblica en la historia democrtica paraguaya, as como tambin la continuacin del modelo agroexportador de crecimiento econmico. Mientras la economa ha estado posicionada entre las ms resilientes de Amrica Latina, ha hecho poco para eliminar la persistente inequidad rural o detener el crecimiento de la nueva pobreza urbana. Las dislocaciones polticas y econmicas de los aos recientes han dejado a los paraguayxs materialmente insegurxs, desconfiadxs y resentidxs acerca del sistema poltico imperante. Las polticas de este gobierno provocaron las primeras huelgas generales a lo largo de los ltimos quince aos, impulsadas por sindicatos en oposicin a la ley de alianzas pblico-privadas, as como tambin movilizaciones continuas en el interior del pas para resistir el despojo de comunidades campesinas por el agronegocio. A fines de septiembre, ciudadanos llenaron las plazas centrales de Asuncin manifestndose en contra de un proyecto de ley que hubiera asignado un triple aguinaldo a los funcionarios del Senado, mientras instituciones de salud y educacin pblica carecen de presupuesto.

Al mismo tiempo, la coyuntura poltica ha producido un acuerdo partidario que promueve el resurgimiento de prcticas autoritarias utilizadas para controlar a la sociedad civil durante la dictadura. Durante este gobierno, el presupuesto de las fuerzas militares alcanz cifras inditas en el periodo democrtico con la adjudicacin de US$132 millones a la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC), incluyendo US$6,7 millones desviados de manera potencialmente ilegal de fondos asignados para inversiones educativas y de infraestructura.

El Ministerio Pblico y las instituciones judiciales han criminalizado la lucha social, especialmente imputando y encarcelando a dirigentes campesinos. El ejemplo ms explcito fue la reciente condena de 11 campesinos por crmenes de homicidio, conspiracin criminal e invasin de propiedad privada, relacionados a la muerte de nueve policas en Curuguaty. Durante el juicio desarrollado a lo largo del ao, la Fiscala no present evidencia directa para inculpar a los campesinos del asesinato, sino desarroll una retrica que asocia a las organizaciones campesinas con la subversin poltica y el terrorismo para sentenciar al grupo de dirigentes a penas entre cinco y treinta aos de prisin. Adems, la Fiscala no ejecut ninguna investigacin del asesinato de 11 campesinos que tambin ocurri en Curuguaty, cuando un contingente de 300 policas armados expulsaron a 60 campesinos hombres, mujeres y nios de la tierra donde estaban viviendo. Los ttulos de propiedad claramente invalidaron los cargos de invasin, ya que demostraron que la tierra en cuestin perteneca al Estado en lugar de Campos Moromb, la empresa privada que reclamaba ser duea. Si bien el proceso fue una parodia de juicio, dio un claro mensaje de que el Estado est dispuesto a violar el debido proceso y emplear toda la fuerza de su poder punitivo en contra de campesinos organizados para proteger los intereses de terratenientes y agronegocios. Organizaciones campesinas y de derechos humanos mantienen una vigilia permanente fuera del Palacio de Justicia Nacional pidiendo que se nulifique el juicio.

La Promesa del Movimiento Estudiantil

Sucesivas generaciones de estudiantes han librado la lucha por democratizar la UNA. Retomando este legado, las actuales manifestaciones estudiantiles ya han alcanzado logros histricosuna clara seal de cambio generacional y de la potencial renovacin de liderazgo de los movimientos polticos y sociales. La actual generacin de estudiantes universitarios fue la primera nacida luego del fin de la dictadura, en el 1989, y de la adopcin una constitucin democrtica, en el 1992.

Estos estudiantes han crecido gozando de mayores libertades civiles y polticos y mayor acceso a la informacin del mundo exterior que las generaciones anteriores. Tambin han madurado polticamente en un momento en el cual el resto de Latinoamrica experimentaba un giro a la izquierda, el resurgimiento de movimientos sociales, y la expansin de derechos sociales. En tanto sus aspiraciones aumentadas chocan contra los lmites y la persistencia de instituciones autoritarias, esta generacin ha sido ms capaz de montar una masiva y sostenida resistencia.

La sigue una generacin de estudiantes de secundaria an ms audaz. Luego del colapso de una escuela pblica en mayo del 2016, estudiantes ocuparon un colegio en la capital, demandando que la Ministra de Educacin se haga responsable del desastroso estado de la infraestructura escolar y de los inadecuados niveles de inversin. Estudiantes a lo largo de todo el pas se adhirieron a las protestas, ocupando un total de 130 colegios durante dos semanas y forzando la renuncia de la Ministra. A una temprana edad, estos estudiantes han comprendido su exclusin de los privilegios de la lite poltica de su pas, adems de un sentido de agencia colectiva en demandar al estado sus derechos sobre bienes pblicos.

A los estudiantes les une las frustraciones comunes con una universidad mediocre y liderada por una lite mezquina y enquistada en el poder. Sin embargo, los estudiantes que integran este movimiento lo hacen con una diversidad de aspiraciones personales, con visiones dispares sobre el tipo de universidad y sociedad que quisieran construir, y con perspectivas conflictivas sobre las controversias polticas que sacuden al pas.

No obstante, las escenas de las actuales movilizaciones dan esperanza de que servirn como experiencias formativas para esta generacin y harn emerger identidades colectivas sostenidos por un nuevo ethos democrtico. En cada facultad, los estudiantes han llamado asambleas generales para negociar y consensuar posturas a travs de debate abierto y voto directo, permitiendo a la masa de estudiantes observar una rendicin de cuentas de sus propios lderes. En Paraguay, donde el liderazgo autoritario es comn incluso en los movimientos progresistas, esta experiencia ofrece a los estudiantes lecciones profundas acerca de la potencial eficiencia y la legitimidad de los procesos democrticos.

Durante las ltimas semanas, el campus de la UNA ha sido un laboratorio para la expresin creativa, la organizacin, la comunicacin, y la generacin de nuevas narrativas pblicas. Mientras las clases fueron suspendidas, estudiantes organizaron talleres de metodologa de investigacin, charlas sobre la historia del movimiento estudiantil, instalaciones de arte, lecturas de poesa, eventos deportivos, fogatas, y conciertos de msica todo en nombre de la reforma. Miles de estudiantes han salido a las calles movilizando el apoyo de docentes, padres, comunicadores, y hasta empresas privadas.

En este momento, los estudiantes se estn reagrupando luego del tercer rechazo de la asamblea universitaria a sus propuestas. Se debate entre ellos cmo mantener el dinamismo del movimiento sin las organizaciones institucionalizadas que les permitiran montar estrategias de reforma a largo plazo. Dejando de lado el logro o no de sus objetivos en esta coyuntura, el movimiento estudiantil ya ha comenzado a forjar una nueva y ms esperanzadora narrativa pblica en torno a las posibilidades de cambio en el Paraguay, la urgente necesidad de democracia, y el imperativo de la accin social colectiva. La promesa verdadera de la primavera estudiantil se fundamenta en los logros que ya ha generado: los vnculos duraderos de solidaridad, el sentido de eficacia poltica, y la experiencia prctica con la organizacin democrtica. Estas son herramientas claves para las siguientes conquistas de los movimientos sociales en el Paraguay.

Gustavo Setrini es profesor en la Facultad de Educacin, Cultura y Desarrollo Humano e investigador afiliado al Centro de Estudios Latinoamericanos y Caribeos de la Universidad Nueva York (NYU). Es Ph.D. en economa poltica por el Instituto Tecnolgico de Massachusetts (MIT).

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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