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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-10-2016

El euro contra Europa

Juan Francisco Martn Seco
Repblica de las ideas


Gracias a la tecnologa, el pasado 6 de octubre pude seguir por Internet la presentacin en Barcelona del reciente libro de Joseph Stiglitz sobre el euro. El acto se celebr en la Escola Europea dHumanitats de la Caixa y consisti en un coloquio entre el autor y el ex consejero de Economa y Finanzas del tripartito y militante del PSC, Antoni Castells.

Cualquiera que haya seguido mis artculos y libros comprender la satisfaccin que sent al escuchar a un premio Nobel de Economa mantener punto por punto todas las tesis que sobre la Unin Europea, y ms concretamente sobre la Unin Monetaria, he venido defendiendo desde hace lo menos 25 aos (vase mi libro Contra el euro). Es ms, mi entusiasmo fue en aumento al comprobar tambin que un miembro sobresaliente del PSOE, aunque sea del PSC, mostraba su total conformidad con los planteamientos de Stiglitz, lo cual hubiese sido impensable hace aos. Sostener tales aseveraciones comportaba el ostracismo y el ser situado extramuros del sistema. Hay que suponer que Castells no siempre ha pensado de la misma manera, de lo contrario, difcilmente hubiera ocupado determinados puestos, entre otros, miembro del Tribunal de Cuentas Europeo. Sin embargo, ms vale tarde que nunca, y hay que ponderar su evolucin, sobre todo cuando la mayora de los polticos y economistas de nuestro pas continan defendiendo an Maastricht y el euro.

Son ya bastantes los que, al comprobar los nefastos resultados, cuestionan las polticas aplicadas estos aos en la Eurozona, pero muy pocos se atreven a llegar al fondo de la cuestin pues, tal como dej claro el otro da Stiglitz, el problema es ms hondo. No hay ninguna duda de que la poltica de la austeridad ha originado los efectos contrarios a los pretendidos (lo dice ya hasta el FMI) y de que el BCE, principalmente en la poca de Trichet, fue a contracorriente de los dems bancos centrales subiendo los tipos de inters cuando ya estaba encima la recesin; incluso, en la etapa de Draghi se actu con mucho retraso. Pero el anlisis debe ir mucho ms all, porque el defecto no se encuentra solo en las polticas aplicadas, sino en el propio diseo de la Unin, afecta a su propia esencia.

De ah que los planteamientos de Stiglitz, tanto en el acto de Barcelona como en su nuevo libro, sean radicales. No constituyen una enmienda parcial, sino a la totalidad; no es un envite, es un rdago; la flecha se dirige al corazn, muestra la incongruencia del proyecto europeo:

1) Una integracin monetaria no se puede realizar sin una integracin poltica.

2) La condicin para que una Unin Monetaria pueda subsistir es que no haya desequilibrios en el sector exterior de los pases, cosa sumamente difcil, por no decir imposible, o que exista una unin presupuestaria y fiscal capaz de compensar estos desequilibrios mediante una poltica redistributiva.

3) La crisis en Europa tiene su origen en el euro. Tuvo sus caractersticas y causas propias independiente de la de EE.UU, que solo fue su detonante.

4) El euro permiti que el desequilibrio del sector exterior de los pases europeos alcanzase niveles antes desconocidos, que de ningn modo se hubiesen producido, al menos en esa cuanta, de no estar en la Unin Monetaria. Unos presentaban supervit y otros dficit. Los excedentarios prestaban a los deficitarios, hasta que con ocasin de las hipotecas subprime cundi la desconfianza, la huida de capitales y con ella la crisis, crisis de la que Europa an no ha salido, mientras parece que EE.UU. s lo ha hecho.

5) Ante los desequilibrios del sector exterior, los pases de la Eurozona no cuentan con el instrumento de ajuste ms lgico, el tipo de cambio. Adems, los tratados crean un sistema asimtrico porque, en contra de las enseanzas de Keynes, el ajuste se impone solo a los deficitarios.

6) Alemania y otros pases del Norte no han ajustado sus balanzas de pagos y continan manteniendo un cuantioso supervit, lo que no solo crea graves problemas al resto de pases de la Eurozona, sino a toda la economa mundial.

6) El sistema es insostenible y se encuentra en un equilibrio inestable. O bien se avanza, hacia una unin poltica, o bien se retrocede y se desmonta la Unin Monetaria.

7) La constitucin de la unin poltica parece imposible. Los pases del Norte nunca aceptarn la integracin presupuestaria y fiscal y la considerable transferencia de recursos que representara de unos pases a otros. La prueba palpable es la enrgica repulsa que ha suscitado toda medida por pequea que sea consistente en la socializacin de prdidas o de riesgos, como la mutualizacin de la deuda.

8) El retroceso puede ser total con la ruptura de la Eurozona o parcial admitiendo ciertos grados de flexibilidad, por ejemplo, la creacin de dos euros, uno para los pases del Norte y otro para los del Sur. Esta segunda opcin, al igual que la salida de Alemania de la moneda nica, representara sin duda un alivio a corto plazo, pero a medio plazo retornaran las contradicciones entre los pases que permaneciesen, a no ser que se constituyese la unin poltica.

9) La desaparicin del euro podra realizarse mediante un divorcio amistoso en el que, a la vista de las contradicciones, todos los pases acordasen cmo volver a las monedas nacionales de la forma menos traumtica posible.

10) Lo ms verosmil, sin embargo, es que los mandatarios europeos, bien de las instituciones bien de los gobiernos, adoptando la postura del avestruz, continen en una huida hacia adelante, colocando parches, hasta que cualquier nuevo detonante imprevisto d lugar a un estallido catastrfico en la economa que haga saltar por los aires un edificio tan dbilmente construido y tan plagado de contradicciones. Con toda probabilidad, las consecuencias para todos los pases sern graves.

El ttulo del libro El euro: cmo la moneda comn amenaza el futuro de Europa constituye un resumen, creo que acertado, de todos los puntos anteriores, desarrollados por los dos intervinientes en el acto del da 6 en Barcelona. No puedo estar ms de acuerdo con ellos. Por lo tanto, no hay mucho que aadir excepto una cierta extraeza de que alguien como Antoni Castells, que desarrolla un discurso impecable con respecto a la Unin Europea y el euro, incurra en flagrante contradiccin en otras ocasiones al referirse a Catalua y a Espaa.

En cierto momento de su intervencin hizo una observacin sumamente aguda. Indic que los creadores del euro cometieron el error de creer que los desequilibrios en las balanzas de pagos de los pases no tendran importancia, al igual que no la tienen los de las regiones dentro de un Estado. Castells sabe perfectamente a qu se debe tal diferencia: las regiones cuentan con una hacienda pblica comn (capaz de compensar mediante una poltica redistributiva los desequilibrios territoriales) de la que carece la Unin Monetaria. l mismo en otro instante afirm rotundamente que una moneda necesita un Estado, lo que es totalmente cierto; pero precisa de un Estado, entre otras razones, porque necesita un presupuesto fiscal y presupuestario unitario que sea capaz de corregir los desequilibrios que la moneda nica origina entre sus miembros. Cabe entonces preguntarse por qu Castells quiere para Espaa (ruptura de la hacienda pblica) lo que critica de Europa.

Fuente: http://www.republica.com/contrapunto/2016/10/13/el-euro-contra-europa/



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